¡O enemigo de tu uentura, amigo de tu
desdicha! ¿quién pudiera ser causa de
tu uida con su embaxada, como yo fuy de
tu muerte con tu mensaje? Agora si tú
supiesses el arrepentimiento de Laureola,
no trocarias la gloria celestial, si
por dicha la tienes, por la temporal,
que por darte muerte perdiste; o si tan
arrebatada no la tomaras, con tu uida
no dubdo pudieras alcançar lo que con
perdella perdiste. No sé quien me turbó
mi entendimiento y robó mi juyzio, que en
el tiempo de tu morir no te dixesse como
con la muerte se pierde lo que con la
uida a las vezes se gana. ¡A desdichado
de mi! ¡quién te tuuiesse en lugar donde
pudiesse dezir todo lo que Laureola
me dixo, lo que muestra de pesar por
perderte! Pero si con la muerte ganaste
la uoluntad que agora muestra, por bien
empleada la deues dar. Mucho descanso
recibiera si creyesse que me oyes, o
me crees, porque uieras que con solo
arrepentirse bastaria pagarte, quanto
mas que muy mas quexosa está de ti, que
tú della deues estar. Agora si biuiesses
no ternias de que quexarte. Agora seria
tu pena con esperança suffrida. Agora ni
de la uida pudieras quexar, ni la muerte
tomaras por abogada. O ¡quanto bien me
haria Dios si pudiesse perdiendo mi uida
cobrar la tuya! ¿Para qué me dexó sin mi
uerdadero amigo? ¿Quién pudo perderte que
mas pudiesse biuir? Pluguiesse a Dios que
la uoluntad que te tengo y la que en tu
uida tuue en rogar por mi muerte me la
pagasses, lo qual assi espero que hagas
si tanta uoluntad de uerme tienes como yo
tengo de seruirte. E assi me despido de
más enojarte, lo que de la uida queria
hazer.