LERIANO Á SUS CAUALLEROS

Por cierto, caualleros, si como soys

pocos en número no fuésedes muchos

en fortaleza yo ternia alguna duda

en nuestro hecho segun nuestra mala

fortuna, pero como sea mas estimada

la virtud que la muchedumbre, vista

la vuestra antes temo necesidad de

ventura que de caualleros y con esta

consideracion en solos vosotros tengo

esperança. Pues es puesta en nuestras

manos nuestra salud, tanto por

sustentacion de vida como por gloria de

fama nos conviene pelear. Agora se nos

ofrece causa para dexar la bondad que

eredamos á los que nos han de eredar, que

malauenturados seriamos si por flaqueza

en nosotros se acabasse la eredad. Assi

pelead que libreys de verguença vuestra

sangre y mi nombre. Oy se acaba ó se

confirma nuestra onrra; sepamosnos

defender y no avergonçar, que muy mayores

son los galardones de las victorias que

las ocasiones de los peligros. Esta vida

penosa en que bevimos no sé porqué se

deua mucho querer, que es breue en los

días y larga en los trabaios, la qual ni

por temor se acrecienta, ni por osarse

acorta, pues quando nascemos se limita su

tiempo, por donde escusado es el miedo

y devida la osadía. No nos pudo nuestra

fortuna poner en meior estado que en

esperança de onrrada muerte ó gloriosa

fama. Cudicia de alabança, auaricia de

onrra acaban otros hechos mayores quel

nuestro; no temamos las grandes conpañas

llegadas al real, que en las afrentas

los menos pelean; á los sinples espanta

la multitud de los muchos y á los sabios

esfuerça la virtud de los pocos. Grandes

apareios tenemos para osar; la bondad

nos obliga, la iusticia nos esfuerça, la

necesidad nos apremia. No ay cosa porque

deuamos temer y ay mill para que deuamos

morir. Todas las razones, caualleros

leales, que os he dicho eran escusadas

para creceros fortaleza pues con ella

nacistes, mas quíselas hablar porque en

todo tiempo el coraçon se deue ocupar en

nobleza, en el hecho con las manos, en la

soledad con los pensamientos, en conpañia

con las palabras como agora hazemos, y no

menos porque recibo ygual gloria con la

voluntad amorosa que mostrays como con

los hechos fuertes que hazeys. Y porque

me parece segund se adereça el combate

que somos costreñidos á dexar con las

obras las hablas, cada vno se vaya á su

estancia.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 108 / 605 题