Despues que Laureola acabó de escreuir,
enbió la carta al rey con vno de aquellos
que la guardavan, y tan amada era de
aquel y todos los otros guardadores
que le dieran libertad si fueran tan
obligados á ser piadosos como leales.
Pues como el rey recibio la carta,
despues de avella leydo mandó muy
enoiadamente que al leuador della le
tirasen delante, lo qual yo viendo
començe de nueuo a maldezir mi ventura
y puesto que mi tormento fuese grande
ocupaua el coraçon de dolor mas no la
memoria de oluido para lo que hazer
conuenia, y a la ora porque auia mas
espacio para la pena que para el remedio
hablé con Gaulo tio de Laureola, como es
contado, y dixele como Leriano queria
sacalla por fuerça de la prision, para lo
quél le suplicaua mandase iuntar alguna
gente para que sacada de la carcel la
tomase en su poder y la pusiese en saluo,
porque si el consigo la leuase podria dar
lugar al testimonio de los malos onbres
y a la acusacion de Persio. Y como no le
fuese menos cara que a la reyna la muerte
de Laureola, respondiome que aceutaua
lo que dezia, y como su voluntad y mi
deseo fueron conformes dió priesa en
mi partida porque antes quel hecho se
supiese se despachase. La qual puse
luego en obra, y llegado donde Leriano
estaua dile cuenta de lo que hize y de
lo poco que acabé, y hecha mi habla dile
la carta de Laureola, y con la compasion
de las palabras della y con pensamiento
de lo que esperaua hazer traya tantas
rebueltas en el coraçon que no sabia
qué responderme. Lloraua de lastyma, no
sosegaua de sañudo, desconfiaua segund
su fortuna, esperaua segund su iusticia.
Quando pensaua que sacaríe á Laureola
alegrauase, quando dudaua si lo podrie
hazer enmudecia. Finalmente dexadas las
dubdas, sabida la respuesta que Galio me
dió, començo a proueer lo que para el
negocio conplia, y como onbre proueydo,
en tanto que yo estaua en la corte,
iuntó quinientos onbres darmas suyos,
sin que pariente ni persona del mundo
lo supiese. Lo qual acordó con discreta
consideracion, porque si con sus deudos
lo comunicara, vnos por no deseruir al
rey dixieran que era mal hecho y otros
por asegurar su hazienda que lo deuia
dexar y otros por ser al caso peligroso
que no lo deuia enprender; assi que por
estos inconuenientes y porque por alli
pudiera saberse el hecho quiso con sus
gentes solas acometello; y no quedando
sino vn dia para sentenciar á Laureola,
la noche antes iuntó sus caualleros y
dixoles quanto eran mas obligados los
buenos á temer la verguença que el
peligro. Alli les acordo como por las
obras que hizieron avn biuia la fama de
los pasados; rogoles que por cobdicia de
la gloria de buenos no curasen de la de
biuos, traxoles a la memoria el premio de
bien morir y mostroles quanto era locura
temello no podiendo escusallo.
Prometioles muchas mercedes y despues
que les hizo vn largo razonamiento
dixoles para qué los auia llamado, los
quales a vna boz iuntos se profirieron
a morir con el. Pues conociendo Leriano
la lealtad de los suyos tuuose por
bien aconpañado y dispuso su partida
en anocheciendo, y llegado a vn valle
cerca de la cibdad estuuo alli en celada
toda la noche, donde dió forma en lo
que auia de hazer. Mandó a vn capitan
suyo con cient onbres darmas que fuese
a la posada de Persio y que matase a él
y a quantos en defensa se le pusiesen.
Ordenó que otros dos capitanes estuviesen
con cada cinquenta caualleros a pie
en dos calles principales que salian
a la prision, a los quales mandó que
tuviesen el rostro contra la cibdad y
que á quantos viniesen defendiesen la
entrada de la carcel entre tanto que
él con los trezientos que le quedauan
trabaiaua por sacar á Laureola. Y al que
dió cargo de matar á Persio díxole que
en despachando se fuese á ayuntar con él
y creyendo que a la buelta si acabase
el hecho auia de salir peleando, porque
al sobir en los cauallos no recibiese
daño, mandó aquel mismo caudillo quél y
los que con el fuesen se adelantasen a
la celada a caualgar para que hiziesen
rostro a los enemigos en tanto quél y
los otros tomauan los cauallos, con los
quales dexó cinquenta onbres de pie para
que los guardasen. Y como acordado todo
esto començase amanecer, en abriendo las
puertas mouio con su gente, y entrados
todos dentro en la cibdad cada vno tuuo
a cargo lo que auia de hazer. El capitan
que fué a Persio dando la muerte a
quantos topaua no paró hasta el que se
comenzaua a armar, donde muy cruelmente
sus maldades y su vida acabaron. Leriano
que fue á la prision, acrecentando con
la saña la virtud del esfuerço tan
duramente peleó con las guardas que no
podia pasar adelante sino por encima de
los muertos quél y los suyos derribauan,
y como en los peligros mas la bondad se
acrecienta, por fuerça de armas llegó
hasta donde estaua Laureola a la qual
sacó con tanto acatamiento y cerimonia
como en tienpo seguro lo podiera hazer, y
puesta la rodilla en el suelo besole las
manos como a hija de su rey. Estaua ella
con la turbacion presente tan sin fuerça
que apenas podia mouerse, desmayauale el
coraçon, falleciale la color, ninguna
parte de biua tenia. Pues como Leriano
la sacaua dela dichosa carcel que tanto
bien merecio guardar, halló á Galio
con vna batalla de gente que la estaua
esperando y en presencia de todos gela
entregó, y como quiera que sus caualleros
peleauan con los que al rebato venian,
púsola en una hacanea que Galio tenia
adereçada, y despues de besalle las
manos otra vez fue á ayudar y fauorecer
su gente boluiendo siempre a ella los
oios hasta que de vista la perdio. La
qual sin ningun contraste leuó su tyo a
Dala, la fortaleza dicha. Pues tornando
á Leriano, como ya ell alboroto llegó a
oydos del rey, pidio las armas y tocadas
las tronpetas y atabales armose toda la
gente cortesana y de la cibdad; y como
el tienpo le ponia necesidad para que
Leriano saliese al canpo començolo á
hazer esforçando los suyos con animosas
palabras, quedando siempre en la reçaga,
sufriendo la multitud delos enemigos
con mucha firmeza de coraçon. Y por
guardar la manera onesta que requiere el
rretraer, yva ordenado con menos priesa
que el caso pedia, y assi perdiendo
algunos delos suyos y matando a muchos
de los contrarios llegó a donde dexó
los cauallos, y guardada la orden que
para aquello auie dado, sin recebir
reues ni peligro caualgaron él y todos
sus caualleros, lo que por ventura no
hiziera si antes no proueyera el remedio.
Puestos todos como es dicho a cauallo,
tomó delante los peones y siguio la via
de Susa donde auie partido, y como se le
acercauan tres batallas del rey, salido
de paso apresuró algo ell andar con tal
concierto y orden que ganaua tanta onrra
en el retraer como en el pelear. Yva
siempre en los postreros haziendo algunas
bueltas quando el tiempo las pedia, por
entretener los contrarios, para leuar su
batalla mas sin congoxa. En el fin, no
auiendo sino dos leguas como es dicho
hasta Susa, pudo llegar sin que ningund
suyo perdiese, cosa de gran marauilla,
porque con cinco mill onbres darmas venia
ya el rey enbuelto con él.
El qual muy encendido de coraie puso a la
ora cerco sobre el lugar con proposito
de no leuantarse de allí hasta que dél
tomase vengança. Y viendo Leriano que
el rey asentaua real repartio su gente
por estancias segund sabio guerrero.
Donde estaua el muro mas flaco ponia
los mas rezios caualleros; donde auia
apareio para dar en el real ponia los mas
sueltos; donde veya mas dispusicion para
entralle por traycion ó engaño ponia los
mas fieles. En todo proueya como sabido
y en todo osaua como varon. El rey como
aquel que pensaua leuar el hecho a fin,
mandó fortalecer el real, y proueó en
las prouisiones; y ordenadas todas las
cosas que a la hueste cumplia, mandó
llegar las estancias cerca de la cerca
de la villa, las quales guarnecio de muy
bona gente, y pareciendole segund le
acuciaua la saña gran tardança esperar á
tomar á Leriano por hanbre, puesto que
la villa fuese muy fuerte, acordo de
conbatilla lo qual prouo con tan brauo
coraçon que vuo el cercado bien menester
el esfuerço y la diligencia. Andaua
sobre saliente con cient caualleros que
para aquello tenia diputados; donde veya
flaqueza se esforçaua, donde veya coraçon
alabaua, donde veya mal recaudo proueya.
Concluyendo, porque me alargo, el rey
mandó apartar el combate con perdida
de mucha parte de sus caualleros, en
especial de los mancebos cortesanos que
sienpre buscan el peligro por gloria.
Leriano fue herido en el rostro y no
menos perdió muchos onbres principales.
Pasado assi este conbate diole el rey
otros cinco en espacio de tres meses,
de manera que le fallecian ya las dos
partes de su gente, de cuya razon hallaua
dudoso su hecho, como quiera que en el
rostro, ni palabras, ni obras nadie gelo
conosciese, porque en el coraçon del
caudillo se esfuerçan los acaudillados.
Finalmente como supo que otra vez
ordenauan dele conbatir, por poner
coraçon a los que le quedauan hizoles una
habla en esta forma.