CARTA DE LAUREOLA AL REY

Padre, he sabido que me sentencias á

muerte y que se cumple de aquí á tres

dias el termino de mi vida, por donde

conozco que no menos deuen temer los

inocentes la ventura que los culpados

la ley, pues me tiene mi fortuna en el

estrecho que me podiera tener la culpa

que no tengo, lo qual conocerias si la

saña te dexase ver la verdad. Bien sabes

la virtud que las coronicas pasadas

publican de los reyes y reynas donde

yo procedo; pues ¿por qué nacida yo de

tal sangre creyste mas la informacion

falsa que la bondad natural? Si te plaze

matarme, por voluntad obralo, que por

iusticia no tienes porqué; la muerte

que tú me dieres, avnque por causa de

temor la rehuse, por razon de obedecer

la consiento, auiendo por meior morir en

tu obediencia que beuir en tu desamor.

Pero todavia te suplico que primero

acuerdes que determines, porque, como

Dios es verdad, nunca hize cosa porque

mereciese pena. Mas digo, señor, que la

hiziera, tan conuenible te es la piedad

de padre como el rigor de iusto. Sin

dubda yo deseo tanto mi vida por lo que

á ti toca como por lo que á mi cunple,

que al cabo so hija. Cata, señor, que

quien crueza haze su peligro busca. Mas

seguro de caer estaras siendo amado por

clemencia que temido por crueldad. Quien

quiere ser temido forçado es que tema.

Los reyes crueles de todos los onbres son

desamados y estos á las vezes buscando

cómo se venguen hallan cómo se pierdan.

Los suditos de los tales mas desean la

rebuelta del tienpo que la conseruacion

de su estado; los saluos temen su

condicion y los malos su iusticia. Sus

mismos familiares les tratan y buscan la

muerte vsando con ellos lo que dellos

aprendieren. Digote, señor, todo esto

porque deseo que se sostente tu onrra

y tu vida. Mal esperança teman los

tuyos en ti viendote cruel contra mi;

temiendo otro tanto les darés en[275]

exemplo de qualquier osadia, que quien

no está seguro nunca asegura. ¡O quanto

estan libres de semeiantes ocasiones

los principes en cuyo coraçon está la

clemencia; si por ellos conuiene que

mueran sus naturales, con voluntad se

ponen por su saluacion al peligro,

velanlos de noche, guardanlos de dia; más

esperança tienen los beninos y piadosos

reyes en el amor de las gentes que en la

fuerça de los muros de sus fortalezas;

quando salen á las plaças el que más

tarde los bendice y alaba más temprano

piensa que yerra. Pues mira, señor, el

daño que la crueldad causa y el prouecho

que la mansedumbre procura, y si todavia

te pareciere meior seguir antes la

opinion de tu saña que el conseio propio,

malauenturada sea hija que nacio para

poner en condicion la vida de su padre,

que por el escandalo que pornas con tan

cruel obra nadie se fiará de ti ni tú de

nadie te deues fiar porque con tu muerte

no procure algund su seguridad. Y lo

que más siento sobre todo es que daras

contra mi la sentencia y harás de tu

memoria la iusticia la qual será siempre

acordada mas por la causa della que por

ella misma. Mi sangre ocupará poco lugar

y tu crueza toda la tierra. Tú serás

llamado padre cruel y yo sere dicha hija

innocente, que pues Dios es iusto él

aclarará mi verdad. Assi quedaré libre de

culpa quando aya recebido la pena.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 106 / 605 题