Como la reyna acabó su habla, no quise
esperar la respuesta de la innocente por
no recebir doblada manzilla, y assi ella
y las señoras de quien fue aconpañada se
despidieron della con el mayor llanto de
todos los que en el mundo son hechos.
Y despues que fue yda enbié á Laureola
vn mensaiero suplicandole escriuiese al
rey, creyendo que auria más fuerça en sus
piadosas palabras que en las peticiones
de quien auia trabaiado su libertad.
Lo qual luego puso en obra con mayor
turbacion que esperança. La carta dezia
en esta manera: