CARTA DE LAUREOLA Á LERIANO

No sé, Leriano, qué te responda sino que

en las otras gentes se alaba la piedad

por virtud y en mi se castiga por vicio.

Yo hize lo que deuia segund piadosa y

tengo lo que merezco segund desdichada.

No fue por cierto tu fortuna ni tus obras

causa de mi prision, ni me querello de

tí ni de otra persona en esta vida, sino

de mí sola que por librarte de muerte

me cargué de culpa, como quiera que en

esta compasion que te uve mas ay pena que

cargo, pues remedié como inocente y pago

como culpada. Pero todavia me plaze mas

la prision sin yerro que la libertad con

él, y por esto avnque pene en sofrilla,

descanso en no merecella. Yo soy entre

las que biuen la que menos deuiera ser

biua. Si el rey no me salua espero la

muerte, si tú me delibras la de tí y de

los tuyos, de manera que por vna parte

o por otra se me ofrece dolor. Si no me

remedias he de ser muerta; si me libias

y lieuas sere condenada; y por esto te

ruego mucho te trabaies en saluar mi fama

y no mi vida, pues lo vno se acaba y lo

otro dura. Busca como dizes que hazes

quien amanse la saña del rey, que de la

manera que dizes no puedo ser salua sin

destruycion de mi onrra. Y dexando esto

á tu conseio que sabras lo meior, oye el

galardon que tengo por el bien que te

hize.

Las prisiones que ponen á los que han

hecho muertes me tienen puestas porque la

tuya escusé; con gruesas cadenas estoy

atada, con asperos tormentos me lastiman,

con grandes guardas me guardan, como si

tuuiese tuercas para poderme salir. Mi

sofrimiento es tan delicado y mis penas

tan crueles, que sin que mi padre dé la

sentencia, tomará la vengança muriendo

en esta dura carcel. Espantada estoy

cómo de tan cruel padre nació hija tan

piadosa; si le pareciera en la condicion

no le temiera en la iusticia, puesto

que iniustamente la quiera hazer. Á lo

que toca á Persio no te respondo porque

no ensuzie mi lengua como ha hecho mi

fama. Verdad es que más querria que de

su testimonio se desdixese que no que

muriese por él; mas avnque yo digo tú

determina, que segund tu iuyzio no podras

errar en lo que acordares.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 99 / 605 题