En tanto que Leriano escreuia ordené mi
camino y recebida su carta partime con
la mayor priesa que pude; y llegado á la
corte trabaié que Laureola la recibiese,
y entendi primero en dargela que ninguna
otra cosa hiziesse por dalle algun
esfuerço; y como para vella me fuese
negada licencia, informado de vna camara
donde dormia vi una ventana con vna rexa
no menos fuerte que cerrada; y venida la
noche, doblada la carta muy sotilmente
pusela en vna lança y con mucho trabaio
echela dentro en su camara. Y otro dia
en la mañana como disimuladamente por
alli me anduuiese, abierta la ventana
vila, y vi como vido, como quiera que
por la espesura de la rexa no la pude
bien deuisar. Finalmente ella respondio:
y venida la noche quando sintio mis
pisadas echó la carta en el suelo, la
qual recebida, sin hablarle palabra por
el peligro que en ello para ella auia,
acordé de yrme; y sintiendome yr dixo:
cata qui el gualardon que recibo de la
piedad que tuve. Y porque los que la
guardauan estauan iunto comigo no le pude
responder. Tanto me lastimó aquella razon
que me dixo, que si fuera buscado, por el
rastro de mis lagrimas pudieran hallarme.
Lo que respondio á Leriano fue esto.