CARTA DE LERIANO Á LAUREOLA

Antes pusiera las manos en mí para acabar

la vida que en el papel para començar

a escreuirte, si de tu prision uvieran

sido causa mis obras como lo es mi mala

fortuna. La qual no pudo serme tan

contraria que no me puso estado de bien

morir segund lo que para saluarte tengo

acordado; donde si en tal demanda muriese

tú serás libre de la prision y yo de

tantas desauenturas: assi que será vna

muerte causa de dos libertades. Suplicote

no me tengas enemiga por lo que padeces,

pues como tengo dicho no tiene la culpa

dello lo que hize, mas lo que mi dicha

quiere. Puedes bien creer por grandes que

sean tus angustias, que siento yo mayor

tormento en el pensamiento dellas que tú

en ellas mismas. Pluguiera a Dios que

no te uviera conocido, que avnque fuera

perdidoso del mayor bien desta vida que

es averte visto, fuera bienauenturado en

no oyr ni saber lo que padeces. Tanto

he vsado beuir triste que me consuelo

con las mismas tristezas por causallas

tú. Mas lo que agora siento, ni recibe

consuelo, ni tiene reposo porque no

deja el coraçon en ningun sosiego. No

acreciente la pena que sufres la muerte

que temes, que mis manos te saluarán

della. Yo he buscado remedios para

templar la ira del rey; si en ellos

faltare esperança, en mí la puedes tener,

que por tu libertad haré tanto que será

mi memoria, en quanto el mundo durare,

exemplo de fortaleza. Y no te parezca

gran cosa lo que digo, que sin lo que tú

vales la iniusticia de tu prision haze

iusta mi osadia. ¿Quien podra resistir

mis fuerças pues tú las pones? qué no

osará el corazon enprender estando tú en

él? Solo vn mal ay en tu saluacion, que

se compra por poco precio segund lo que

mereces. Avnque por ella pierda la vida,

no solamente esto es poco; mas lo que se

puede desear perder no es nada.

Esfuerça con mi esperança tu flaqueza,

por que si te das a los pensamientos

della, podria ser que desfallecieses,

de donde dos grandes cosas se podrian

recrecer. La primera y mas principal,

seria tu muerte; la otra que me quitarias

a mi la mayor onrra de todos los onbres

no podiendo saluarte. Confia en mis

palabras, espera en mis pensamientos,

no seas como las otras mugeres que de

pequeñas causas reciben grandes temores.

Si la condicion mugeril te causare miedo,

tu discrecion te dé fortaleça la qual de

mis seguridades puedes recebir, y porque

lo que haré será prueua de lo que digo,

suplicote que lo creas. No te escribo tan

largo como quisiera por proueer lo que a

tu vida cunple.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 97 / 605 题