EL AUCTOR

Como la mala fortuna enbidiosa de los

bienes de Leriano vsase con él de su

natural condicion, diole tal reues

quando le vido mayor en prosperidad. Sus

desdichas causauan pasion á quien las

vio y conbidan á pena á quien las oye.

Pues desando su cuyta para hablar en su

reuto, despues que respondio al cartel

de Persio como es escrito, sabiendo

el rey que estauan concertados en la

batalla, aseguró el canpo, y señalando el

lugar donde hiziesen, y ordenadas todas

las cosas que en tal auto se requerian

segund las ordenanças de Macedonia,

puesto el rey en vn cadahalso, vinieron

los caualleros cada vno acompañado y

fauorecido como merecía y guardadas en

ygualdad las onrras dentrambos entraron

en el canpo: y como los fieles los

dexaron solos, fueronse el vno para el

otro donde en la fuerça de los golpes

mostraron la virtud de los animos, y

quebradas las lanças en los primeros

encuentros pusieron mano á las espadas, y

assi se conbatian que quien quiera ouiera

enbidia de lo que obrauan y compasion de

lo que padecian.

Finalmente, por no detenerme en esto que

parece cuento de ystorias vieias, Leriano

le cortó á Persio la mano derecha, y como

la meior parte de su persona le viese

perdida dixole: Persio, porque no pague

tu vida por la falsedad de tu lengua

deues te desdezir. El qual respondio: haz

lo que as de hazer, que aunque me falta

el braço para defender no me fallece

coraçon para morir. Y oyendo Leriano

tal respuesta diole tanta priesa que

lo puso en la postrimera necesidad; y

como ciertos caualleros sus parientes le

viesen en estrecho de muerte suplicaron

al rey mandase echar el baston, que ellos

le fiauan para que dél hiziese iusticia

si claramente se hallase culpado; lo

qual el rey assi les otorgó. Y como

fuesen despartidos, Leriano de tan grande

agrauio con mucha razon se sentio, no

podiendo pensar porqué el rey tal cosa

mandase. Pues como fueron despartidos,

sacaronlos del canpo yguales en cerimonia

avnque desyguales en fama, y assi los

leuaron á sus posadas donde estuvieron

aquella noche; y otro dia de mañana

avido Leriano su conseio, acordó de yr á

palacio á suplicar y requerir al rey en

presencia de toda su corte, le mandase

restituir en su onrra haziendo iusticia

de Persio. El qual como era malino de

condicion y agudo de iuyzio, en tanto que

Leriano lo que es contado acordaua, hizo

llamar tres onbres muy conformes de sus

costumbres que tenia por muy suyos, y

iuramentandolos que le guardasen secreto

dió á cada uno infinito dinero porque

dixesen y iurasen al rey que vieron

hablar á Leriano con Laureola en lugares

sospechosos y en tienpos desonestos,

los quales se profirieron á afirmarlo y

iurarlo hasta perder la vida sobrello.

No quiero dezir lo que Laureola en todo

esto sentia porque la pasion no turbe el

sentido para acabar lo començado, porque

no tengo agora menos nueuo su dolor que

quando estaua presente. Pues tornando á

Leriano que mas de su prision della se

dolia que de la Vitoria dél se gloriaua,

como supo que el rey era leuantado fuese

á palacio y presentes los caualleros de

su corte hizole una habla en esta manera.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 92 / 605 题