La muerte que esperauas tú de penado
merecia yo por culpada si en esto que
hago pecase mi voluntad, lo que cierto no
es assí, que más te escriuo por redemir
tu vida que por satisfazer tu deseo.
Mas, triste de mi, que este descargo
solamente aprouecha para conplir comigo,
porque si deste pecado fuese acusada no
tengo otro testigo para saluarme sino mi
intencion, y por ser parte tan principal
no se tomaria en cuenta su dicho, y con
este miedo, la mano en el papel, puse el
coraçon en el cielo, haziendo iuez de mi
fin aquel á quien la verdad de las cosas
es manifiesta.
Todas las vezes que dudé en responderte
fue porque sin mi condenacion no podias
tú ser asuelto. Como agora parece que
puesto que tú solo y el levador de mi
carta sepays que escreui, qué sé yo los
iuycios que dareys sobre mi; y digo que
sean sanos sola mi sospecha me amanzilla.
Ruegote mucho quando con mi respuesta en
medio de tus plazeres estés mas vfano,
que te acuerdes de la fama de quien
los causó, y auiso te desto, porque
semeiantes fauores desean publicarse
teniendo mas acatamiento á la vitoria
dellos que á la fama de quien los da.
Quanto meior me estouiera ser afeada
por cruel que amanzillada por piadosa,
tú lo conosces, y por remediarte vsé lo
contrario. Ya tú tienes lo que deseauas
y yo lo que temia. Por Dios te pido que
enbueluas mi carta en tu fe, porque si
es tan cierta como confiesas no se te
pierda ni de nadie pueda ser vista, que
quien viese lo que te escriuo pensaria
que te amo, y creeria que mis razones
antes eran dichas por disimulacion de la
verdad que por la verdad. Lo qual es al
reues, que por cierto mas las digo, como
ya he dicho, con intencion piadosa que
con voluntad enamorada. Por hazerte creer
esto querria estenderme y por no ponerte
otra sospecha acabo, y para que mis obras
recibiesen galardon iusto auia de hazer
la vida otro tanto.