Recibida la carta de Laureola acordé de
partirme para Leriano, el qual camino
quise hazer acompañado, por leuar comigo
quien á él y á mí ayudase en la gloria
de mi enbaxada, y por animarlos para
adelante llamé los mayores enemigos de
nuestro negocio que eran Contentamiento,
y Esperança, y Descanso, y Plazer,
y Alegría, y Holgança. Y porque si
las guardas de la prision de Leriano
quisiesen por leuar conpañía defenderme
la entrada, pense de yr en orden de
guerra, y con tal pensamiento, hecha
vna batalla de toda mi conpañía, seguí
mi camino, y allegado á vn alto donde
se parecia la prision, viendo los
guardadores della mi seña que era verde
y colorada, en lugar de defenderse
pusieronse en huyda tan grande que quien
mas huya mas cerca pensaua que yua del
peligro. Y como Leriano vido sobre á
ora tal rebato, no sabiendo qué cosa
fuese, pusose á vna ventana de la torre,
hablando verdad, mas con flaqueza de
espíritu que con esperança de socorro.
Y como me vio venir en batalla de tan
hermosa gente, conocio lo que era, y
lo vno de la poca fuerça y lo otro de
supito, bien perdido el sentido, cayó
en el suelo de dentro de la casa. Pues
yo que no leuaua espacio, como llegué
al escalera por donde solia sobir eché
á descanso delante, el qual dió estraña
claridad á su tinibra, y subido á donde
estaua el ya bienauenturado, quando le
ví en manera mortal pense que yua á buen
tienpo para llorarlo y tarde para darle
remedio, pero socorrio luego Esperança
que andaua allí la mas diligente y
echandole vn poco de agua en el rostro
tornó en su acuerdo, y por más esforçarle
dile la carta de Laureola, y entre tanto
que la leya todos los que leuaua comigo
procurauan su salud. Alegria le alegraua
el coraçon, Descanso le consolaua el
alma, Esperança le bolvia el sentido,
Contentamiento le aclaraua la vista,
Holgança le restituya la fuerça, Plazer
le abiuaua el entendimiento, y en tal
manera lo trataron que quando lo que
Laureola le escrebió acabó de leer estaua
tan sano como si ninguna pasion vuiera
tenido. Y como vido que mi diligencia le
dio libertad echabame muchas vezes los
brazos encima, ofreciendome á él y á todo
lo suyo, y pareciale poco precio segund
lo que merecia mi seruicio. De tal manera
eran sus ofrecimientos que no sabía
responderle como yo deuia y quien él era.
Pues despues que entre él y mí grandes
cosas pasaron, acordó de yrse á la corte,
y antes que fuesse estuuo algunos dias en
vna villa suya por rehazerse de fuerças y
atauios para su partida, y como se vido
en disposicion de poderse partir pusolo
en obra, y sabido en la corte como yua,
todos los grandes señores y mancebos
cortesanos salieron á recebirle. Mas
como aquellas cerimonias vieias touiesse
sabidas, mas vfana le daua la gloria
secreta que la onrra pública, y así fue
acompañado hasta palacio. Quando besó
las manos á Laureola pasaron cosas mucho
de notar, en especial para mí que sabia
lo que entre ellos estaua: al vno le
sobraua turbacion, al otro le faltaua
color; ni él sabie qué dezir, ni ella qué
responder, que tanta fuerça tienen las
pasiones enamoradas que sienpre traen el
seso y discrecion debaxo de su vandera;
lo que allí vi por clara esperiencia.
Y puesto que de las mudanças dellos
ninguno touiese noticia por la poca
sospecha que de su pendencia auia,
Persio, hijo del señor de Gavia miró en
ellas, trayendo el mismo pensamiento
que Leriano traya; y como las sospechas
celosas escudriñan las cosas secretas,
tanto miró de allí adelante las hablas
y señales dél, que dió crédito á lo que
sospechaua: y no solamente dió fé á lo
que veya, que no era nada, mas á lo que
ymaginaua él que era todo. Y con este
maluado pensamiento, sin más deliberacion
ni conseio, apartó al rey en vn secreto
lugar y dixole afirmadamente que Laureola
y Leriano se amauan y que se veyan todas
las noches despues que él dormia, y que
gelo hazia saber por lo que deuie á la
onrra y á su seruicio. Turbado el rey
de cosa tal, estouo dubdoso y pensatiuo
sin luego determinarse á responder, y
despues que mucho dormio sobre ello,
tovolo por verdad, creyendo segund la
virtud y auctoridad de Persio que no
le diria otra cosa. Pero con todo esso
primero que deliberase quiso acordar
lo que deuie hazer, y puesta Laureola
en vna carcel mandó llamar á Persio y
dixole que acusase de traydor á Leriano,
segun sus leyes, de cuyo mandamiento fue
mucho afrontado. Mas como la calidad
del negocio le forçaua á otorgarlo,
respondió al rey que aceutaua su mando y
que daua gracias á Dios que le ofrecia
caso para que fuesen sus manos testimonio
de su bondad; y como semeiantes autos
se acustumbran en Macedonia hazer por
carteles y no en presencia del rey, enbió
en vno Persio á Leriano las razones
siguientes: