EL AUCTOR

Acabada la habla y carta de Leriano,

satisfaziendo los oios por las palabras

con muchas lagrimas, sin poderle hablar

despedime dél, auiendo aquella, segund le

vi, por la postrimera vez que lo esperaua

ver; y puesto en el camino puse su

sobrescrito á su carta porque Laureola en

seguridad de aquel la quisiese recebir.

Y llegado donde estaua, acordé de gela

dar, la qual creiendo que era de otra

calidad recebio, y començo y acabó leer;

y como en todo aquel tiempo que la leya

nunca partiese de su rostro mi vista,

vi que quando acabó de leerla quedó tan

enmudecida y turbada como si gran mal

touiera, y como su turbacion de mirar

la mia no le escusase, por asegurarme

hizo me preguntas y hablas fuera de

todo proposito, y para librarse de la

conpañia que en semeiantes tienpos es

peligrosa, porque las mudanças públicas

no descubriessen los pensamientos,

retraxose. Y assí estuuo aquella noche

sin hablarme nada en el propósito, y otro

dia de mañana mandome llamar y despues

que me dixo quantas razones bastauan

para descargarse del consentimiento que

daua en la pena de Leriano, dixome que

le tenia escrito pareciéndole inumanidad

perder por tan poco precio un onbre tal;

y porque con el plazer de lo que le oya

estaua desatinado en lo que hablaua, no

escriuo la dulceza y onestad que ouo en

su razonamiento. Quien quiera que la

oyera pudiera conocer que aquel estudio

auie vsado poco: ya de enpachada estaua

encendida, ya de turbada se tornaua

amarilla. Tenia tal alteracion y tan

sin aliento la habla como si esperara

sentencia de muerte; en tal manera le

tenblaua la boz que no podía forçar con

la discrecion al miedo. Mi respuesta fué

breve porque el tienpo para alargarme no

me daua lugar, y despues de besalle las

manos recebi su carta, las razones de la

qual eran tales.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 87 / 605 题