Tanta confusion me ponían las cosas de
Laureola que quando pensaua que más la
entendía, menos sabía de su voluntad.
Quando tenía más esperança me daua mayor
desuio, quando estaua seguro me ponia
maiores miedos, sus desatinos cegauan
mi conocimiento. En el recebir la carta
me satisfizo, en el fin de su habla me
desesperó. No sabía qué camino siguiese
en que esperança hallase, y como onbre
sin conseio partime para Leriano con
acuerdo de darle algund consuelo entre
tanto que buscaua el mejor medio que para
su mal conuenía, y llegado donde estaua
comencé á dezirle.