En tanto estrecho me ponen tus porfias
que muchas vezes he dubdado sobre qual
haré antes; desterrar á tí de la tierra ó
á mí de mi fama en darte lugar que digas
lo que quisieres, y tengo acordado de no
hazer lo vno de compasion tuya, porque
si tu embaxada es mala, tu intencion es
buena, pues la traes por remedio del
querelloso. Ni tanpoco quiero lo otro
de lástima mía, porque no podría él ser
libre de pena sin que yo fuese condenada
de culpa. Si pudiese remediar su mal sin
amanzillar mi onrra, no con menos aficion
que tú lo pides yo lo haría, mas ya tú
conosces quanto las mugeres deuen ser
más obligadas á su fama que á su vida,
la qual deuen estimar en lo menos por
razon de lo más que es la bondad. Pues
si el beuir de Leriano ha de ser con la
muerte desta, tú iuzga á quien con mas
razon deuo ser piadosa, á mí ó á su mal.
Y que esto todas las mugeres deuen assi
tener, en muy más manera las de real
nacimiento, en las quales assi ponen
los oios todas las gentes, que antes se
vee en ella la pequeña manzilla que en
las baias la grand fealdad. Pues en tus
palabras con la razon te conformas, ¿cómo
cosa tan iniusta demandas?; mucho tienes
que agradecerme porque tanto comunico
contigo mis pensamientos, lo qual hago
porque si me enoia tu demanda me aplaze
tu condicion, y he plazer de mostrarte mi
escusacion con iustas causas por saluarme
de cargo.
La carta que dizes que reciba fuera
bien escusada, porque no tienen menos
fuerza mis defensas que confiança sus
porfías. Porque tú la traes plazeme de
tomarla. La respuesta no la esperes,
ni trabages en pedirla, ni menos en
mas hablar en esto, porque no te
quexes de mi saña como te alabas de mi
sofrimiento. Por dos cosas me culpo de
auerme tanto detenido contigo. La vna
porque la calidad de la plática me dexa
muy enoiada, y la otra porque podras
pensar que huelgo de hablar en ella y
creeras que de Leriano me acuerdo. De
lo qual no me marauillo, que, como las
palabras sean ymagen del coraçon, yrás
contento por lo que iuzgaste y leuarás
buen esperança de lo que deseas: pues por
no ser condenada de tu pensamiento si
tal le touieres, te torno á requerir que
sea esta la postrimera vez que en este
caso me hables; si no, podra ser que te
arrepientas y que buscando salud agena te
falte remedio para la tuya.