No les está menos bien el perdon á los
poderosos quando son deseruidos, que
á los pequeños la vengança quando son
iniuriados; porque los vnos se emiendan
por onrra y los otros perdonan por
virtud, lo qual si á los grandes ombres
es deuido, mas y muy mas á las generosas
mugeres que tienen el coraçon real de
su nacimiento y la piedad natural de su
condicion. Digo esto, señora, porque para
lo que te quiero dezir halle osadia en tu
grandeza, porque no la puedes tener sin
munificencia. Verdad es que primero que
me determinase estoue dubdoso, pero en
el fin de mis dubdas toue por meior, si
inumanamente me quisieses tratar, padecer
pena por dezir, que sofrilla por callar.
Tú, señora, sabras que caminando vn día
por unas asperezas desiertas vi que por
mandado del Amor leuauan preso á Leriano,
hijo del duque Guersio, el qual me rogó
que en su cuyta le ayudase, de cuya razon
dexé el camino de mi reposo por tomar el
de su trabaio; y despues que largamente
con el caminé vile meter en vna prision
dulce para su voluntad y amarga para
su vida, donde todos los males del
mundo sostiene, dolor le atormenta,
pasion le persigue, desesperança le
destruye, muerte le amenaza, pena le
secuta, pensamiento lo desuela, deseo le
atribula, tristeza le condena, fé no le
salua, supe dél que de todo esto tú eres
causa, iuzgué, segund le ví, mayor dolor
el que en el sentimiento callaua que el
que con lagrimas descobría, y, vista tu
presencia, hallo su tormento iusto. Con
sospiros que le sacauan las entrañas me
rogó te hiziese sabidora de su mal. Su
ruego fue de lastima y mi obediencia
de compasion. En el sentimiento suyo
te iuzgué cruel, y en tu acatamiento
te veo piadosa, lo qual va por razon
que de tu hermosura se cree lo vno y de
tu condicion se espera lo otro. Si la
pena que le causas con el merecer, le
remedias con la piedad, serás entre las
mugeres nacidas la más alabada de quantas
nacieron. Contenpla y mira quanto es
meior que te alaben porque redemiste,
que no que te culpen porque mataste;
mira en qué cargo eres á Leriano, que
avn su passion te haze seruicio, pues
si la remedias, te da causa que puedas
hazer lo mismo que Dios, porque no es
de menos estima el redemir quel criar:
assí que harás tú tanto en quitalle la
muerte, como Dios en darle la vida. No
sé que escusa pongas para no remediallo.
Si no crees que matar es virtud, no te
suplica que le hagas otro bien sino que
te pese de su mal, que cosa graue para
tí no creas que te la pidirya; que por
meior avrá el penar que serte á tí causa
de pena. Si por lo dicho mi atreuimiento
me condena, su dolor del que me enbía
me asuelue, el qual es tan grande que
ningund mal me podrá venir que yguale
con el que me causa. Suplícote sea tu
respuesta conforme á la virtud que tienes
y no á la saña que muestras, porque tú
seas alabada, y yo buen mensaiero, y el
catiuo Leriano libre.