E como acabé de responder á Leriano en
la manera que es escrita, informeme del
camino de Suria, cibdad donde estaua á
la sazon el rey de Macedonia, que era
media Jornada de la prision donde partí,
y puesto en obra mi camino, llegué á la
corte y despues que me aposenté fuy á
palacio por ver el trato y estilo de la
gente cortesana, y tanbien para mirar la
forma del aposentamiento por saber donde
me conplía yr ó estar ó aguardar para el
negocio que quería aprender. Y hize esto
ciertos días por aprender meior lo que
mas me conuiniese, y quanto más estudiaua
en la forma que ternía, menos dispusicion
se me ofrecía para lo que deseaua; y
buscadas todas las maneras que me auían
de aprouechar, hallé la mas apareiada
comunicarme con algunos mancebos
cortesanos de los principales que allí
veya, y como generalmente entre aquellos
se suele hallar la buena criança, assí
me trataron y dieron cabida que en poco
tienpo yo fuí tan estimado entrellos como
si fuera de su natural nacion, de forma
que vine á noticia de las damas; y assí,
de poco en poco, oue de ser conoçido de
Laureola y auiendo ya noticia de mí, por
más participarme con ella, contauale las
cosas marauillosas de Spaña, cosa de que
mucho holgaua, pues viendome tratado
della como seruidor, pareciome que le
podría ya dezir lo que quisiese; y vn día
que la ví en vna sala apartada de las
damas, puesta la rodilla en el suelo,
díxele lo siguiente: