RESPUESTA DE LAUREOLA

Así como fueron tus razones temerosas de

dezir, assi son graues de perdonar. Si

como eres de Spaña fueras de Macedonia,

tu razonamiento y tu vida acabaran á

vn tiempo, assi que por ser estraño no

recebiras la pena que merecias, y no

menos por la piedad que de mi iuzgaste,

como quiera que en casos semeiantes tan

devida es la iusticia como la clemencia,

la qual en tí secutada pudiera causar dos

bienes: el vno, que otros escarmentaran,

y el otro que las altas mugeres fueran

estimadas y tenidas segund merecen.

Pero si tu osadía pide el castigo, mi

mansedumbre consiente que te perdone,

lo qual va fuera de todo derecho,

porque no solamente por el atreuimiento

deuias morir, más por la ofensa que á

mi bondad heziste, en la qual posiste

dubda; porque si á noticia de algunos lo

que me dexiste veniese, más creería que

fué por el apareio que en mi hallaste

que por la pena que en Leriano viste,

lo que con razon assí deue pensarse,

viendo ser tan iusto que mi grandeza te

posiese miedo, como su mal osadia. Si

mas entiendes en procurar su libertad,

buscando remedio para él hallarás peligro

para tí; y auysote, avnque seas estraño

en la nación, que serás natural en la

sepoltura. Y porque detenerme en plática

tan fea ofendo mi lengua, no digo más,

que para que sepas lo que te cumple, lo

dicho basta. Y si alguna esperança te

queda porque te hable, en tal caso sea de

poco beuir si más de la embaxada pensares

vsar.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 77 / 605 题