Alguna parte del coraçon quisiera tener
libre de sentimiento por dolerme de tí,
segund yo deuiera y tú merecías. Pero
ya tu vees en mi tribulacion, que no
tengo poder para sentir otro mal sino
el mio. Pidote que tomes por satisfacion
no lo que hago, mas lo que deseo. Tu
venida aquí yo la causé. El que viste
traer preso yo soy, y con la turbacion
que tienes, no as podido conoscerme.
Torna en tí tu reposo, sosiega tu iuyzio
porque estés atento á lo que te quiero
dezir. Tu venida fué por remediarme, mi
habla será por darte consuelo puesto
que yo dél sepa poco. Quien yo soy
quiero dezirte; de los misterios que
vees quiero informarte. La causa de mi
prision quiero que sepas, que me delibres
quiero pedirte si por bien lo touieres.
Tú sabras que yo soy Leriano, hijo del
duque Guersio, que Dios perdone, y de
la duquesa Coleria. Mi naturaleza, es
este reyno do estás, llamado Macedonia.
Ordenó mi ventura que me enamorase de
Laureola hija del rey Gaulo que agora
reyna, pensamiento que yo deviera antes
huyr que buscar; pero como los primeros
mouimientos no se puedan en los onbres
escusar, en lugar de desuiallos con la
razon, confirmelos con la voluntad, y
assi de amor me vencí, que me truxo á
esta tu casa la qual se llama Carcel
de Amor. Y como nunca perdona, viendo
desplegadas las velas de mi deseo, púsome
en el estado que vees, y porque puedas
notar meior su fundamiento y todo lo que
has visto, deues saber que aquella piedra
sobre quien la prision está fundada, es
mi Fé que determinó de sofrir el dolor de
su pena por bien de su mal. Los quatro
pilares que asientan sobre ella son mi
Entendimiento y mi Razon, y mi Memoria,
y mi Voluntad. Los quales mandó Amor
parescer en su presencia antes que me
sentenciase; y por hazer de mi iusta
iusticia, preguntó por si á cada vno si
consentía que me prendiesen, porque si
alguno no consentiese me absoluería de
la pena. Á lo qual respondieron todos en
esta manera. Dixo el Entendimiento: yo
consiento al mal de la pena por el bien
de la causa, de cuya razon es mi voto que
se prenda. Dixo la Raçon: yo no solamente
do consentimiento en la prision, más
ordeno que muera; que meior le estará
la dichosa muerte que la desesperada
vida, segund por quien se ha de sofrir.
Dixo la Memoria: pues el Entendimiento
y la Razon consienten, porque sin morir
no pueda ser libre, yo prometo de nunca
oluidar. Dixo la Voluntad: pues que assi
es, yo quiero ser llaue de su prision y
determino de sienpre querer. Pues oyendo
Amor que quien me auia de saluar me
condenaua, dió como iusto esta sentencia
cruel contra mí. Las tres ymágines que
viste encima de la torre cubiertas cada
vna de su color, de leonado y negro
y pardillo, la vna es Tristeza, y la
otra Congoxa, y la otra Trabaio. Las
cadenas que tenian en las manos son sus
fuerças, con las quales tiene atado el
coraçon porque ningund descanso pueda
recebir. La claridad grande que tenia
en el pico y alas el aguila que viste
sobre el chapitel, es mi Pensamiento,
del qual sale tan clara luz por quien
está en él, que basta para esclarecer
las tinieblas deste triste carcel, y
es tanta su fuerça que para llegar al
aguila ningund impedimento le haze lo
grueso del muro, assi que andan él y
ella en vna conpañía, porque son las dos
cosas que más alto suben, de cuya causa
está mi prision en la mayor alteza de
la tierra. Las dos velas que oyes velar
con tal recaudo, son Desdicha y Desamor.
Traen tal auiso porque ninguna esperança
me pueda entrar con remedio. El escalera
obscura por do sobiste es el Angustia
con que sobí donde me vees. El primero
portero que hallaste, es el Deseo, el
qual á todas tristezas abre la puerta, y
por esso te dixo que dexases las armas
de plazer si por caso las trayas. El
otro que acá en la torre hallaste, es
el Tormento que aquí me traxo, el qual
sigue en el cargo que tiene la condicion
del primero, porque está de su mano. La
silla de fuego en que asentado me vees,
es mi iusta Aficion cuyas llamas siempre
arden en mis entrañas. Las dos dueñas que
me dan como notas corona de martyrio, se
llaman la vna Ansia y la otra Passion,
y satisfaçen á mi Fé con el galardon
presente. El vieio que vees asentado,
que tan cargado pensamiento representa,
es el graue Cuydado que iunto con los
otros males pone amenazas á la vida. El
negro de vestiduras amarillas que se
trabaia por quitarme la vida, se llama
Desesperar; el escudo que me sale de la
cabeça con que de sus golpes me defiendo,
es mi Iuyzio, el qual viendo que vo con
desesperacion á matarme, dizeme que no
lo haga, porque visto lo que merece
Laureola antes deuo desear larga vida por
padecer, que la muerte para acabar. La
mesa negra que para comer me ponen, es la
Firmeça con que como, y pienso y duermo,
en la qual sienpre estan los maniares
tristes de mis contenplaciones. Los tres
solicitos seruidores que me seruian, son
llamados Mal y Pena y Dolor. El vno trae
la cuyta con que coma y el otro trae la
desesperança en que viene el maniar, y el
otro trae la tribulacion y con ella, para
que beua, trae el agua del coraçon á los
oios, y de los oios á la boca.
Si te parece que soy bien seruido tú lo
iuzga; si remedio he menester tú lo vees;
ruegote mucho, pues en esta tierra eres
venido, que tú me lo busques y te duelas
de mí. No te pido otro bien sino que
sepa de tí Laureola, quál me viste, y si
por ventura te quisieres dello escusar
porque me vees en tienpo que me falta
sentido para que te lo agradezca, no te
escuses, que mayor virtud es redemir los
atribulados que sostener los prósperos.
Assi sean tus obras que ni tú te quexes
de ti por lo que no heziste, ni yo por lo
que pudieras hazer.