1677, en cuya parroquial de San Pedro fue bautizado: siguió la carrera
eclesiástica, y aunque pudo alcanzar altas dignidades en la iglesia,
nunca quiso salir de su modesta posición de presbítero. Residió muchos
años en Madrid, consagrado al egercicio de su ministerio y a estudios
históricos y literarios. En 1737 se asoció con D. Francisco Manuel
Huerta y con D. Leopoldo Gerónimo Puig, para la publicación del _Diario
de los literatos_, el primer periódico que se publicó en España: fue
esta publicación de crítica literaria, y sus redactores no carecían de
la ilustración, entereza y criterio que requieren esta clase de
trabajos; pero ya fuese por la oposición de escritores coetáneos, ya
consistiera en que la nación no estaba todavía en estado de apreciar la
delicadeza de su crítica, ello es que no vivió el _Diario_, mas que un
año y nueve meses, en cuyo tiempo se publicaron siete tomos en octavo.
Salafranca reunía dotes de escritor de primer orden, pues además de
estar muy versado en los idiomas del latín, griego, hebreo, francés e
italiano, era grandísima su erudición en ciencias eclesiásticas,
historia y bellas artes, y su estilo puro, correcto y de una sencillez
elegante: fue académico cofundador de la Academia de la Historia:
escribió muchas obras, entre las cuales solo citaremos las siguientes:
_Memorias eruditas para la crítica de artes y ciencias_: se publicaron
dos tomos y dejó manuscritos el tercero y cuarto.--_Gramática italiana,
castellana, latina, hebrea y griega._--_Población de Teruel y noticias
sacadas de los antiguos anales de esta ciudad que se conservan en su
Archivo._--_Advertencias pertenecientes a la ciudad de Teruel y sus
jueces._--_Método de estudios._--_Reyes que han visitado la ciudad de
Teruel._
SEGUNDA PARTE.
Capítulo primero.
_Situación de la moderna ciudad de Teruel.--Sus barrios.--El
escuche del Molino nuevo.--Los ríos, puentes, vega, ermitas y demás
alrededores de Teruel._
Asentada sobre una meseta o altura de bastante consideración en la
carretera de Zaragoza a Valencia y a la izquierda del río Turia, se
halla la _Ciudad de Teruel_, capital de la provincia del mismo nombre,
cuyos viejos muros, en parte desmoronados, atestiguan su respetable
antigüedad.
Cual centinelas que la guardan, tiene a su rededor los ocho barrios
siguientes: 1.º el de _San Julian_, así llamado por una antigua ermita
de su nombre, denominada hoy de San Antonio Abad, en cuyo día celébrase
allí una fiesta al fin de la cual, los labradores con sus bien
enjaezadas caballerías dan carreras por el camino de Valencia que
atraviesa el barrio. 2.º el de las _Ollerías_, porque en él están las
alfarerías que proveen a Teruel, y a muchos pueblos de la provincia y de
fuera, de cántaros, ollas, jarros, baldosas, ladrillos y demás objetos
de tierra cocida, tierra que con abundancia le proporcionan los cerros
vecinos. 3.º el del _Arrabal_, próximo al anterior y a la parte alta de
la ciudad. 4.º el de las _Estaciones_, nombre que recibe de las cruces y
escenas de la Pasión que se hallan hechas en baldosa sobre pedestales de
ladrillo en el camino del cementerio[17] 5.º el de las _Cuevas_,
denominado así a causa de las que había en la antigüedad habitadas por
los moros, y convertidas hoy en casas de mediano aspecto, habiendo
alguna que otra cueva que revela bien lo que fue especialmente la
marcada con el número 114, que se encuentra a la derecha del camino que
desde el molino viejo conduce a Capuchinos por detrás de la casa de
Beneficencia. 6.º el del _Cármen_, que comprende las casas de campo que
hay desde la cárcel pública hasta algo mas allá de la ermita de aquel
título, sita en la carretera de Zaragoza. 7.º el de _San Francisco_, así
llamado del ex-convento de este nombre. Y 8.º el barrio de la _Florida_;
sin duda denominado de este modo por formarle las casas que se
encuentran en la vega, desde el paseo del Obalo hasta el _Molino nuevo_;
frente al cual, en la ribera izquierda del río, y subiendo a una pequeña
altura dejando a la izquierda la torre o casa de campo del Sr.
Arcipreste Don Martín Sanchez, está el llamado por muchos, _Escuche del
Molino nuevo_, porque efectivamente, levantando allí algo la voz,
vuelven a oírse con muchísima claridad las palabras pronunciadas, como
si otra voz las repitiese en el sitio de enfrente por donde pasa la
carretera de Cuenca, entre cuyos dos puntos hay una distancia bastante
regular.
Al hablar de los ríos debemos citar el _Guadalaviar_, o Guadi-Albiar, el
_Alfambra_ o _Alhambra_, tierra roja y el _Turia_: el primero, que
significa río blanco, lleva sus aguas con aquel nombre hasta mezclarlas
con las del segundo, y desde esta unión siguen las aguas por toda la
vega, formando el río _Turia_. Antes de llegar a San Blas, pueblecito
distante una hora de Teruel, hay un puente de piedra sobre el río
Guadalaviar, y antes de encontrarse con el Alfambra, se ve una acequia
cuyo alcantarillado no queda duda que fue obra de arquitectura árabe:
sobre el Alfambra, hay un puente de piedra, llamado del Cubo, que da
paso a la carretera de Zaragoza, cerca del cual se construye ahora una
ferrería: sobre el río Turia se encuentra, siguiendo la corriente un
hermoso y sólido puente de hierro, obra que data del año 1867, sirviendo
de paso a la carretera de Cuenca, y mas abajo hay otro llamado de
Tablas: también debajo de los Arcos hay otro puente de madera denominado
de la Reina, por el que pasa la carretera de Alcañiz.
Los ríos citados riegan la vega de Teruel, vega pequeña pero muy bien
trabajada: los campos, huertos y viñas que se hallan al rededor de la
ciudad, presentan en determinadas épocas del año un alegre panorama.
Además de la Iglesia-ermita del ex-convento de Capuchinos, donde estuvo
la antigua ciudad y donde además de un batán hay varias casas y una
buena fábrica de bayetas que hoy está cerrada; se encuentra en la
carretera de Zaragoza la ermita de Ntra. Sra. del Cármen, y en el barrio
de San Julian la de San Antonio Abad; antiguamente junto al portal de
Valencia había un pequeño cerro en cuya cumbre se elevaba una bonita
ermita llamada de _San Redentor_, a la que el día de Santa Cruz de Mayo
iba el clero de la Catedral y después de bendecir desde allí los
términos, se celebraba con este motivo una fiesta muy solemne: en la
carretera de Alcañiz y a la vista todavía de Teruel, se ve el _llano de
San Cristóbal_, donde antes estuvo el _Fonsal_ o cementerio de los
judíos[18]: se llama de S. Cristóbal, porque había una ermita dedicada a
este Santo, en cuyo día los teruelanos iban a ella en animada romería y
se corría ensogado y embolado un toro llamado _El Toro de la Ciudad_,
que llevaba una estrellita en el testuz y una mantilla con toretes y
estrellas bordados.
Los alrededores de Teruel dan a entender claramente al observador, que
allá en tiempos estuvo todo cubierto por las aguas de un gran lago, pues
aparte de otras pruebas, encuéntranse multitud de impresiones de yerbas,
peces, caracolillos etc. etc.: en cuanto a lo demás por allí se
encuentra tierra arcillosa, por allá canteras de piedra, por acullá
depósitos de piedra de yeso, y por do quiera vetas de _turba_, de donde
tal vez algunos dieran este nombre a Teruel, cuyos contornos así como
casi todo el terreno de la provincia, encierra en sus entrañas riquezas
inmensas, del reino mineral, que sin lugar a duda hacen en esto a _la
provincia de Teruel la mas rica de todas las de España_. ¡Sensible es
que no se esplote mas! ¡Lástima que el proyectado ramal de ferro-carril
de Calatayud a Teruel, no se lleve a cabo, para facilitar esa
esplotación y animar la vida de la capital y de sus pueblos!
Capítulo II.
_Aspecto esterior e interior de Teruel.--La puerta de San
Salvador.--La de la Anda-quilla.--La de la Traición.--El auto de
fe.--El Acueducto de Teruel._
Vista por fuera la ciudad de Teruel admira por su posición soberbia y
por la magestad de sus altas y moriscas _torres_ coronadas de
caprichosos arabescos y levantadas sobre arcos que por su pie abren paso
a la calle con pintoresca osadía.
No tan bella parece la ciudad en su interior, antes bien produce una
impresión algo desagradable lo empinado de sus cuestas, lo tortuoso de
muchas lóbregas calles, y el mezquino y ruinoso aspecto de sus
edificios, entre los cuales descuellan por su solidez y grandes
proporciones, ya que no por su artística belleza, la casa de la
Comunidad y el Seminario, edificios situados el primero en la antigua
plaza de la Marquesa, ahora de la Libertad, y el segundo en la plaza de
su nombre dando ya fuera de la ciudad.
La distribución interior de las casas, es antigua y de poco gusto,
ofreciendo por lo general en su esterior un aspecto poco ventajoso y sin
ningún orden arquitectónico: en los últimos años, sin embargo, se han
mejorado y cada día se mejoran mas algunos edificios, y se construyen o
se reedifican otros, según el gusto moderno.
No se busque en Teruel, ni tampoco en su provincia, los nuevos adelantos
de la industria y del comercio, ni los goces refinados de la
civilización moderna: pero bastante pureza de costumbres, nobleza de
carácter, franca hospitalidad mezclada con alguna rudeza y pueblos
esencialmente agrícolas, eso si se encontrará.
De las siete puertas que antes daban entrada en Teruel, solo hoy están
en pie las tres siguientes:
1.ª La de _San Salvador_, nombre que recibe del templo y de la calle a
que da paso; es toda de piedra y de gran solidez y se cree fue
construida muy poco después de la fundación de la ciudad.
2.ª La de la _Anda-quilla_, hecha en la misma muralla, y cuyo nombre,
según algunos, procede de que cuando D. Diego Garcés de Marcilla,
llegaba a Teruel montado en una jaca la noche en que se cumplía el plazo
de espera dado por su amada D.ª Isabel de Segura, al entrar por aquella
puerta oyó la primera campanada de un reloj que daba las once y que D.
Diego creyó las doce, y entonces hincando la espuela a su cabalgadura
para llegar a tiempo a la casa de Isabel, dijo a su escudero: «_Camacho
perdidos somos_» y a la jaca «_Anda, jaquilla_,» palabra que corrompida
hoy la pronuncia el pueblo «_Anda-quilla_.»
3.ª La puerta de la _Traición_,[19] situada junto al sitio que por la
parte de la ciudad empieza el acueducto: la traición conserva sin duda
ese nombre, a causa de haber penetrado por ella llevándolo todo a sangre
y fuego, las tropas de D. Pedro I de Castilla (el Cruel o el
Justiciero), durante la guerra de los nueve años: no faltó denuedo a los
teruelanos para defender sus hogares: por espacio de nueve años
sostuvieron las embestidas de los ballesteros castellanos y no les
intimidaron la ruina y mortandad que producían las enormes piedras que
desde fuera lanzaban las bombardas. Rindiose Teruel, según dice el P.
Traggia, _el día negro de Santa Cruz--1365--Miércoles al medio día por
tracto malo et falso_.
Siguiendo la muralla en la parte mas alta del Tozal[20], se hallaba la
puerta de _Zaragoza_, porque antes empezaba desde ella el camino que
conducía a dicha ciudad: entre ambas puertas hay una pequeña planicie,
en la cual el día 7 de Enero de 1486, tuvo lugar un auto de fe: fueron
allí quemados por heréticos o judaizados, nueve vecinos de Teruel, siete
hombres y dos mugeres: desplegose fúnebre e inusitada pompa para el
cruento espectáculo: escoltados por mucha gente armada de a pie y de a
caballo llevaron a los presos por la carretera de la cárcel, desde las
casas llamadas del Arzobispo, hasta la plaza llamada del Mercado, en la
cual habían erigidos dos cadalsos: subieron al uno el inquisidor y sus
ministros con trages negros; ocuparon el otro las víctimas con
sambenitos amarillos y mitras de color negro: después de una arenga que
les dirigió el inquisidor, leyose a cada uno su proceso y deposición de
testimonios, y luego llevados a la planicie mencionada, y en la era de
Pero Pancha fueron quemados en las grandes hogueras que al efecto se
habían encendido.
He aquí los nombres de los condenados: Jaime Martínez Santangel, mayor;
Francisco Tristán, mayor; Francés de Puigmija; Diego de Toledo; Pero
Pomar, mayor, Jaime Pomar, su hermano; el notario Joan Sanchez De xarch
(a) el Royo; la muger de Ferrando Rám y la de Gil de Gonzalvo Roiz.
Algunos meses antes de este suceso, del que el cronista, testigo
presencial, dice con ingenua conmiseración, que era piedad ver una cosa
tan nueva en Teruel, algunos meses antes, decíamos, el 30 de Agosto de
1485, habían sido también quemados en la plaza del Mercado, Berenguer
Rám; Gonzalvo Royz, mayor; su hijo Gil de Gil Royz, y Violante de
Santangel, su muger. La mayor parte pertenecían a las familias mas
distinguidas de Teruel, especialmente la de los Santangel, que era una
de las mas poderosas y opulentas.
El _Acueducto de Teruel_, o los _Arcos_, como le llaman comunmente, es
uno de los monumentos mas notables por su construcción y por el buen
servicio que presta a la población: junto a la puerta de la Traición se
levantan los esbeltos arcos que le forman: en el año 1537[21], el
insigne arquitecto Pierres Bedel empezó a fabricar esta escelente obra
que se hizo para conducir el agua de una fuente que dista media legua de
la ciudad para el abasto de esta: fue preciso taladrar un monte de
piedra picada, con el fin de que en dicho trecho reposase el agua;
coronando esta obra al remate de ella, para pasar un valle, con ocho
arcos de tanta altura y maravilloso primor, que se tiene por obra de las
mas admirables de España: tiene cada arco de concavidad noventa y cuatro
palmos geométricos y costó mas de cincuenta mil escudos.
En la parte del suelo del barranco hay dos grandes arcos, y encima de
estos hay seis, por cuya parte superior atraviesa el cauce del agua para
surtir las fuentes de la capital; el punto de donde arrancan los seis
arcos sirve de puente para pasar al camino y barrio de las Estaciones.
Dicho acueducto, pertenece a la clase de los _aparentes_, está
construido con grandes piedras sillares, la canal por donde va el agua
está revestida interiormente de un cimiento muy duro, los arcos están
sostenidos por seis pies derechos y sobre el punto de donde salen los
pilares del segundo orden, hay grandes almohadillados que contribuyen a
hacer mas admirable el acueducto y a dar mas solidez a la obra.
Dejando a la izquierda el barrio citado poco ha, encuéntrase otro arco
sólido pero de poco gusto que da paso al agua que vá por el acueducto
descrito, y siguiendo adelante, cerca ya del cementerio se halla una
fuente de un caño sobre del cual se lee: _Desde este punto a la mina del
Collado se varió la cañería y se colocó de hierro:--año
1866._--Efectivamente desde este sitio sigue la cañería, y pasan por
debajo del Collado o cerro de Santa Bárbara, al depósito de donde parten
las aguas para recorrer todo el trayecto que desde el acueducto hemos
venido recorriendo.
Capítulo III.
_Las Calles, las Plazas, las Fuentes y los Algibes de Teruel._
Las calles de Teruel son por lo general estrechas, tortuosas y
medianamente empedradas, pero muchas hay muy aseadas y algunas con
alcantarillas: para el sistema de las calles puede considerarse la
ciudad dibidida en dos partes; por la del Salvador que unida al Mercado
y calle del Tozal, corre de E. a O. formando una línea semicurva desde
la puerta del Salvador a la antigua de Zaragoza. En el lado izquierdo de
esta línea hay veintisiete calles; la mayor parte en línea recta y
paralelas entre sí, distribuidas con bastante regularidad, siendo las
principales la del _Seminario_, por que conduce a la plaza donde está
este establecimiento: antes se llamaba de _Acuavera_ por vivir en ella
una de las mas antiguas familias de Teruel; la de los _Amantes_, porque
allí habitaron estos y sus familias; antes se llamó de Ricos-Hombres,
por las familias nobles que en ella vivían y en cuyas casas se ven
todavía los escudos de armas: la de _S. Juan_ que conduce a la plaza de
su nombre: la de los _Mártires_, por haber vivido en ella los
compatronos de Teruel, San Juan de Perusia y San Pedro de Saxoferrato:
la de _Francés de Aranda_, en memoria de este ilustre y caritativo
personaje; también se llamó esta calle la de la Pescadería, porque antes
era el único punto donde se vendía el pescado: la de _Santa María_, así
llamada porque conduce a la Catedral conocida antiguamente por «Iglesia
de Santa María de Media-Villa» a causa de que ocupaba precisamente el
centro de la villa de Teruel: en esta calle, al buscar tierra firme para
levantar el cimiento de la casa de Lagasca, se encontró a unos treinta
metros de profundidad un espacioso subterráneo sostenido por columnas de
piedra; la parte de un lado parecía baño árabe, y la del otro que se
dirigía hacia la plaza del Mercado, tenía a una distancia regular,
cavidades largas a manera de pesebres: se cree con fundamento ser todo
esto obra de moros, y mas si se fija la atención en una pequeña mezquita
que hay casi debajo y delante de la fuente de la plaza del Mercado, con
la que tal vez se comunicaba el subterráneo encontrado en la casa de
Lagasca: todavía hay personas en Teruel que en tiempos de la guerra
estuvieron en dicha mezquita, ya casi desconocida.
_Plazas, Fuentes y Algibes._ Se encuentran catorce plazas en Teruel, la
_Mayor_ o del _Mercado_, cuya figura es un polígono, tiene quinientas
treinta y siete varas cuadradas y soportales en sus contornos bien
pavimentados: en esta plaza se ven las principales tiendas de comercio y
fuera de los soportales el abundante mercado de artículos de consumo de
todas clases y diferentes puestos, que se llaman _paradas_: Valencia,
Sagunto y otros puntos surten a esta población de cuanto se cría en
aquellas fértiles huertas y de todo lo demás que necesita: hubo un
tiempo en que en la plaza de que tratamos se dieron corridas de toros, a
las que asistían muchísimos espectadores habiendo llegado a pagar a
media onza el asiento en uno de los espaciosos balcones que todavía
existen: en ella está también la antigua casa de Ayuntamiento, desde
cuyo balconage dirigieron la palabra al pueblo teruelano por diferentes
veces, los que después fueron mártires Fr. Juan y Fr. Pedro de Pisa, con
el fin de calmar los ánimos, pues a consecuencia de la trágica muerte
de los _Amantes_, del dolor y lástima pasaron las circunstancias a la
ira, volviendo a recrudecerse los bandos y parcialidades que dividían la
población principalmente entre los Muñozes, Garceses y Seguras, quienes
hubieran acudido a las armas a no mediar con su palabra aquellos
venerables religiosos.
Casi en medio de dicha plaza hay una antigua fuente de construcción
irregular, que tiene cuatro caños de agua la que va a parar a un pilón
tal cual ancho: en el centro se eleva una columna, sin mérito alguno
artístico y en su parte superior hay un toro que le sirve de adorno: al
pie próximamente de esta fuente,[22] hay una piedra que cubre una
angosta escalera que da a un recinto fuerte y abovedado, parecido a una
mezquita de la cual nos hemos ocupado poco ha. Cerca de allí debajo del
pavimento, hay tres _algibes_, que, según un manuscrito conservado en la
Academia de la Historia, Colección del P. Traggia, tomo XIX,[23] los
comenzó a obrar en el año 1375, el Sr. Castellan de Amposta, et después
día domingo a 30 días de Octubre, faciendo hi una almoneda de D.ª Juana
de Alcañiz, sumiose la cubierta del uno con veinticuatro homes et cuatro
mullieres, y no escapó mas de uno.
La plaza de la _Marquesa_, (ahora de la Libertad), es de figura
cuadrilátera de cuatrocientas veinte varas de superficie: está decorada
con las fachadas de la Comunidad y la de la Marquesa de la Cañada, con
una fuente pública en el lado del Oeste.
La de la _Catedral_, es un polígono de trescientas ochenta y nueve
varas de superficie con una fuente en el costado del Norte, y las
fachadas de las casas consistoriales y la Catedral. La de _Santiago_, de
figura cuadrilátera con sesenta y seis varas de superficie, y una fuente
al lado del Oeste. La del _Seminario_, figurando un polígono de
cuatrocientas treinta y seis varas, está decorada con el frontispicio
del Seminario conciliar de quien toma el nombre. La de _San Miguel_, de
forma cuadrilátera con setenta y dos varas de superficie. La del
_Paseador_, que tiene ochocientas veintitres. La de _Bolanár_, treinta y
ocho. La de _San Andrés_, cincuenta y siete con una fuente en medio. La
del _Tremedal_, de ciento treinta y cinco varas. La del _Gobernador_, de
forma cuadrilátera y de ochenta y siete varas. La de _San Juan_, de
ochocientas treinta y ocho, llamada así del templo que hay en ella. Las
dos primeras corridas de toros que se celebraron en Teruel con motivo de
unas fiestas reales por Fernando VII, diéronse en esta plaza, habiéndose
invertido una cuantiosa suma en madera para formar tendido y cerrar la
plaza: en ella se encuentra la antigua casa de los Barones de Escriche
y el Hospital, del que nos ocuparemos mas adelante.
Por último la plaza de la _Judería_, de trescientas sesenta y siete
varas de superficie: se llama así por que en ella y en algunas calles
vecinas habitaron los judíos, quienes por la noche cerraban con grandes
puertas el barrio que ocupaban, en el que todavía existe la casa donde
residía el caudillo, y que mas tarde ocupó el Rey D. Alonso; siendo
digno de particular mención el techo de madera de la habitación
principal por sus notabilísimas pinturas de figuras, monstruos, sierpes,
toros con estrella y alguna que otra representación quimérica, pinturas
que han llamado estraordinariamente la atención de cuantos curiosos y
amigos de antigüedades han ido a examinar aquella casa, hoy ocupada por
la honrada familia de un tejedor. Tenía comunicación con un torreón de
piedra llamado castillo de _Ambeles_, que hay en el paseo-ronda de este
nombre, y que, según voz común, había a su pie una puerta por la que
subterráneamente se podía salir al cerro de Santa Bárbara que está en la
sierra vecina, dándosele aquel nombre porque dicha Santa tuvo erigida
allí una ermita: cerca de ella hay una cueva de regular profundidad, que
por tener tres agujeros para entrar, se conoce por la _Cueva de las tres
puertas_.
Capítulo IV.
_La antigua Iglesia de Santa María de Media-Villa, ahora la
Catedral.--San Pedro.--San Martín._
La fábrica de todos los templos de Teruel, es de igual antigüedad, y los
restos que aun se conservan en algunos desde su primera planta respiran
aquel gusto de la arquitectura arábiga como son las torres para los
campanarios, únicos restos que han quedado de la antigüedad, por que lo
demás de los edificios se han renovado en la sucesión de los siglos, y
algunos han llegado a la mejor forma y perfección de la arquitectura.
Por lo que hace al templo que nombramos primeramente en el epígrafe de
este capítulo, diremos que, antes tenía la advocación de _Santa María de
Media Villa_, por ocupar el medio o centro de la entonces villa de
Teruel: en un principio era simple parroquia, hasta que en 1423 se
erigió en Colegiata a solicitud de los teruelanos, hallándose en Teruel
el Arzobispo de Zaragoza D. Alonso Argüello y el Rey D. Alfonso V.
celebrando Córtes con los aragoneses: En 6 de Octubre de 1347, el Rey D.
Pedro el IV solicitó de la Santa Sede, la elevación de la Colegiata a
Catedral, pero no se consiguió hasta que reiterada la petición por el
monarca Felipe II al Papa Gregorio XIII, este, en 30 de Julio de 1577,
espidió una bula accediendo a la solicitud del Rey. Nuevamente se
reiteró por Sisto V en bula de 5 de Octubre de 1587, confirmada después
por otra del Pontífice Gregorio VIII, fecha 3 de Julio de 1593.
Consta de tres naves paralelas con un crucero, sobre el cual descansa un
cimborio de dos cuerpos al estilo gótico: la nave de enmedio y el
tras-altar han sido renovados de arquitectura moderna: los adornos del
templo son bastante escasos por cierto, siendo muy regular el techo de
las naves laterales. El altar mayor en cuanto a su arquitectura es de
estilo medio o plateresco, pero el de la escultura es mas grandioso,
pertenece a la escuela florentina del tiempo del célebre Miguel Angel.
En doce tableros colocados en los diferentes cuerpos del retablo se ven
asuntos de la vida y pasión del Redentor con figuras casi totalmente
relevadas: en el parage principal está la Asunción de Nuestra Señora, de
escultura y treinta y tres estátuas colocadas en los nichos del retablo.
En el libro de estatutos y otras memorias de la Catedral se lee: _El año
1536, M. Juan Navarro y los Canónigos, hicieron hacer el retablo mayor
de masonería; hízolo Maestre Gabriel Francés, y año 1538, murió dicho
oficial: está enterrado en la puerta del Coro, costó, como está en
blanco y sin dorar, veinte mil escudos._--En otros asientos dice:
_Aniversario, día de San Josef por Maestre Gabriel Yoli, imaginario de
quince sueldos a cargo de la fábrica._
A la derecha del crucero hay un magnífico cuadro de las Once mil
Vírgenes firmado en 1628, _pinxit Antonius Bisquert_; este eminente
artista era valenciano, se estableció en Teruel en 1620, y murió en
1646. Al lado de la Epístola y propiedad de los Duques de Villahermosa
está la capilla de los Santos Reyes; todas las pinturas del retablo
honran sobremanera al artista, pero muy particularmente la de la
Epifanía representada en el parage principal: es copia de otra de
Rubens, ejecutada por Francisco Gimenez, natural de Tarazona: atribuyese
la muerte de Bisquert, a la melancolía que le ocasionó el haber
intentado en valde hacer igual pintura. En dos urnas colocadas a cada
lado de la capilla, se encierran las reliquias de los santos mártires
Alejandro, Jacinto, Leon y Eugenio; y las de las vírgenes Gerónima,
Margarita y Escolástica.