nobilísima, conocido con el título del Marqués del Risco, que heredó su
hermano D. Juan Luis Lopez, Regente del Supremo Consejo de Aragón:
estudió Jurisprudencia en aquella Universidad, fue Catedrático de
Cánones, Dignidad de Chantre de la metropolitana, e inquisidor del santo
oficio en Zaragoza y Valencia. Felipe V, le nombró Obispo de Teruel;
tomó posesión en 4 de Junio de 1701; hizo muchas limosnas, y costeó el
retablo mayor de la Iglesia de San Martín, el de las Monjas descalzas de
Teruel, y el de las Agustinas de Rubielos: murió en su cuarto habitación
repentinamente al llegar de paseo el día 1.º de Abril de 1717: su
pérdida fue llorada universalmente y fue enterrado con gran pompa en la
Catedral.
15. _D. Felipe Analso de Miranda Ponce de Leon_, natural de la villa de
Grado en el Principado de Asturias, de la familia del Marqués de
Valdecarza: estudió Jurisprudencia y Cánones en Salamanca, se hizo
Bachiller en Cánones en la Universidad de Oviedo, y después Obispo de
Teruel,[14] habiendo tomado posesión en 8 de Noviembre de 1720; en los
primeros años de su Pontificado trató de construir un Seminario conforme
al Santo Concilio Tridentino y no siéndole posible por las dificultades
que se presentaron, se contentó con fundar uno clerical, para
instrucción de los que se dedicaban al estado eclesiástico; y al efecto
fue construido el edificio en Villavieja; constantemente procuró con
oportunas providencias la mejor instrucción del clero; decoró todos los
templos de Teruel; contribuyó con sus caudales para la erección de una
capilla dedicada a San Francisco de Paula en la Iglesia de San Andrés;
fue muy limosnero, y consagró al Obispo de Albarracin Don Juan Navarro y
Alonso: murió en 20 de Agosto de 1731 y fue sepultado en la Iglesia de
Santa Teresa.
Capítulo X.
_Los Obispos de Teruel._
(Conclusión.)
16. _D. Francisco Perez Prado y Cuesta_, natural de Aranda de Duero en
el Reino de Leon, fue inquisidor de Córdoba y Sevilla, el Rey Felipe V
le nombró en 1732, Obispo de Teruel, de cuyo cargo tomó posesión en 7 de
Noviembre del mismo año. En casi los veintitres de su Pontificado, no
hubo día que dejara señalado con los rasgos mas brillantes de las
virtudes propias del Obispado, hallándose retratados en tan digno
Prelado todos los caracteres retratados en la carta del Apóstol a
Timoteo; su espíritu verdaderamente apostólico estuvo siempre solícito
del bien de la Iglesia; desposado con la de Teruel por su ordenación y
consagración, nunca quiso dejarla, renunciando la mitra de Jaén y de
Palencia que le fueron ofrecidas, y solamente se vio obligado a
ansentarse de su silla, por la causa pública de la Religión y del
Estado, a la Córte de Madrid a donde Fernando VI le llamó, nombrándole
inquisidor general de las Españas y Comisario general de la Cruzada, sin
olvidar por esta separación la solicitud de su amada Iglesia de Teruel,
como los primeros años de su residencia en ella, tomando noticia exacta
de todas las necesidades públicas y particulares de su diócesis,
aplicando los remedios oportunos en todo lance y favoreciendo siempre
todas las piadosas empresas que animaba con sus facultades.
El Hospital general de Teruel débele toda su perfección en la obra de la
Iglesia, ensanche de las habitaciones, arreglo y aumento de sus rentas,
en que gastó 14,475 rs: todas las comunidades religiosas fueron
participantes de sus limosnas en que empleó mas de cien mil pesos:
familias enteras le debieron su subsistencia, entre ellas algunas de las
mas distinguidas, cuyos gastos con las cantidades repartidas en las
limosnas diarias esceden de treinta y cuatro mil pesos: en las Monjas
de Santa Teresa costeó la obra de la enfermería y cerca; en las de
Rubielos la obra de escalera; en la Catedral de Teruel hizo la Custodia
de plata, fabricada en Córdoba, en la que gastó veintidos mil pesos;
ropas de la sacristía y varias alhajas de plata para el altar mayor
fueron regaladas por el mismo: la capilla de la Concepción detrás del
claustro del altar mayor le costó cuatro mil pesos; la dotación de su
fiesta y octava mas de cinco mil pesos: en el Capítulo general dotó
igual solemnidad por otra segunda octava: en varios templos de la ciudad
y Obispado cuidó de erigir capillas en honor de la Purísima Concepción,
como en la de San Pedro que consagró: en la de S. Miguel procuró colocar
dicha imagen en el altar mayor cuyo retablo levantó a sus espensas
grabando allí sus armas, y contribuyendo a la fábrica con copiosas
limosnas hasta que vio concluida obra tan magnífica: en resumen, en
gastos de Iglesia empleó 7,666 pesos.
La fundación, dotación y construcción del colegio de los Jesuitas
ocuparon la atención del célebre Prelado de que hablamos, en los últimos
años de su Pontificado, y la dirección y política de aquellos P. P.
consiguieron en siete años ver levantada su fábrica y edificio con la
mayor magnificencia, empleando en dicha obra mas de ciento trece mil
pesos, sin contar las pinturas y alhajas que se colocaron después en la
Iglesia y en el Oratorio, sagrados lugares que justamente llaman la
atención del viagero.
El mismo Sr. Obispo murió en Madrid el 10 de Julio de 1755, a la edad de
78 años, y fue depositado en la Iglesia del Colegio Imperial y
trasladado a los seis años de su fallecimiento a la del Colegio de
Teruel, celebrándose sus exequias el día 13 de Octubre de 1761, habiendo
asistido todas las corporaciones civiles y militares de la población y
muchas comisiones de las ciudades, villas y lugares de la provincia: su
cuerpo fue colocado en un magnífico sepulcro de mármol al lado derecho
del Presbiterio.
17. _D. Francisco Perez de Baroja_, natural de Autól, diócesis de
Calahorra; siendo Canónigo Magistral de Valladolid fue presentado para
Obispo de Teruel, y que tomó posesión en 30 de Enero de 1756 y murió en
29 de Marzo de 1757, siendo sepultado en el panteon de la Catedral.
18. _D. Francisco José Rodriguez Chico_, natural de la Nava del Rey,
villa del Reino de Castilla la vieja: estudió en Salamanca, fue Canónigo
en Leon, haciéndose notable ya por su asistencia diaria a los enfermos
pobres, entre quienes repartía todo lo que tenía: el Rey Fernando VI le
nombró Obispo de Teruel, de cuya silla tomó posesión en 27 de Noviembre
de 1757, y al cabo de los cuatro meses de su llegada, comenzó su visita
con el fin de mejorar el estado de sus Iglesias: la dotación de los
curatos, la unión de beneficios incongruos, los planes de dotación de
las raciones de los templos de la ciudad y la buena administración de
sus rentas, sus desvelos por el buen gobierno del Hospital general, la
economía de su vida para dar de comer a un crecido número de pobres en
unos años estériles, su celo en procurar la instrucción de los
eclesiásticos y del pueblo de todo su Obispado; son un testimonio de su
pastoral solicitud. Pero en donde trabajó con el mayor esmero fue en los
tres establecimientos debidos a su ilustración y caridad: fue el
primero, la _Casa_ para la enseñanza de las niñas, cuya obra hizo a sus
espensas, aseguró la dotación y proveyó de maestras útiles para la
instrucción de las educandas en toda labor de mano, y en las letras y
catecismo: el segundo fue el de la _Biblioteca pública_ dentro de la
misma casa episcopal, enriquecida con abundantes libros para la
instrucción de los amantes de la sabiduría, proveyéndola de un
Bibliotecario dotado suficientemente con una pensión de trescientos
ducados sobre la Mitra: fue el establecimiento tercero, el _Seminario
Conciliar_, establecido en el Colegio de Jesuitas bajo el Real patronato
y soberana protección del monarca D. Cárlos III, y sus sucesores, bajo
la advocación de la Concepción de María Santísima y Santo Toribio de
Mogrovejo, como todo se halla espreso en el decreto de erección,
constituciones, dotación, gobierno y enseñanza, dado en su Palacio
episcopal de Teruel a 10 de Setiembre de 1776: son bien notorios los
felices frutos que goza la ciudad y obispado con este santo y útil
establecimiento debido al celo constante y prudente de su Illmo.
Fundador, que murió en 12 de Marzo de 1780, siendo sepultado en el
panteon de la Catedral.
19. _D. Roque Martín Merino_, natural de Fuentes de Don Bernardo en
Castilla la vieja, provincia de Palencia: fue beneficiado de la Iglesia
de su pueblo, Canónigo lectoral de Coria, hizo oposiciones en Burgos,
Zamora, Salamanca y Santiago, y a pesar de su vasta erudición y
admirable elocuencia, sufrió los reveses de la ingratitud con ánimo
sereno: el Rey D. Cárlos III, le nombró capellán mayor de la Iglesia
primada de Toledo, y desempeñando este alto cargo se dio a conocer en
varias obras que escribió y en otras que corrigió, entre estas el
breviario mozárabe conforme al rito gótico: el mismo monarca le elevó al
obispado de Teruel: apenas tomó posesión, giró una visita por las
Iglesias de su diócesis, examinó a casi todos los eclesiásticos y a cada
uno colocó en el lugar que le correspondía, administró muchas veces la
confirmación en la Iglesia de la Merced (en el arrabal de Teruel), y la
arregló hasta igualarla con las de la ciudad; se llevó y mantuvo en el
palacio a todos los religiosos del convento de San Francisco, cuando
este fue inundado por haber salido de madre los ríos Guadalaviar, Turia
y Alfambra, y cubierto las aguas toda la vega, ocasionando este
desbordamiento desgracias personales y pérdidas de gran consideración;
no pudo llevar a cabo su pensamiento de renovar el estilo arquitectónico
y ensanchar la Catedral, dio cuatro mil pesos para la fábrica, parte de
los cuales empleó después el Cabildo en blanquearla y enriquecer la
Sacristía con preciosos pontificales; el ilustrado Obispo que nos ocupa,
murió en 6 de Noviembre de 1794, siendo enterrado en el panteon.
20. _D. Félix Chico_, hijo de Castalla en el reino de Valencia, en cuya
Universidad estudió Teología y Cánones. Fue Abogado de los Reales
Consejos, beneficiado de la parroquia de San Andrés, Arcediano de la
Iglesia de Santa María del Mar en Barcelona, Canónigo Doctoral de la
metropolitana de Valencia, Censor de la Real Sociedad de Amigos del
País, y Caballero gran Cruz de la Real y distinguida orden de Cárlos
III: el Rey Don Cárlos IV le nombró Obispo de Teruel y tomó posesión en
10 de Julio de 1795, distinguiéndose desde luego por su celo en colocar
a todo su Obispado al nivel de los mas notables de España, y la obra
grande de su piedad que hará eterna su memoria en Teruel y su provincia
fue, _la fundación de la Casa-Hospicio de Misericordia_; en ella agotó
toda la actividad y desvelos de su celo, trazó los planos un sabio
arquitecto de la Academia de Zaragoza, conforme al magnífico diseño de
la Casa de la capital y procurando competir con esta en la
magnificencia: el Monarca, el Obispo, el Clero, el Ayuntamiento y el
Pueblo, todos contribuyeron a dar cima a la obra, cuya primera piedra
colocó y bendijo el Señor Rico, el cual después no pasaba día por malo
que fuese que no hiciera su visita al sitio donde tan benéfica casa se
edificaba. Murió en 31 de Mayo de 1799, y se le hizo el entierro el 4 de
Junio siguiente, al que asistió todo el pueblo y cuantas niñas y niños
había en la Misericordia.
21. _D. Francisco Javier Lizana_, nació en Arnedo, Obispado de
Calahorra, estudió gramática y filosofía con los jesuitas de Calatayud,
jurisprudencia civil y canónica en la antigua Universidad de Oñate y en
la no menos antigua de Zaragoza[15] donde recibió los grados de
Licenciado y de Doctor y el claustro le nombró Presidente de la
numerosísima Academia de dicha facultad: fue Doctoral de Sigüenza,
Penitenciario de Zamora, Gobernador de esta Mitra, Obispo Auxiliar del
Arzobispado de Toledo, y después por nombramiento del Rey D. Cárlos IV,
Obispo de Teruel en cuya ciudad hizo su entrada el cuatro de Diciembre
de 1799; el mismo día, esplicó su celo por el decoro del Templo y dio
orden de hacer colgaduras de terciopelo carmesí y galones de oro para el
Presbiterio y de damasco para las columnas, colocándose todo a sus
espensas: al día siguiente manifestó su misericordia y beneficencia,
llevando la primera atención de sus visitas los pobres enfermos y
encarcelados a quienes socorrió con largueza y con saludables
exhortaciones que repetía casi todas las semanas, atrayendo con su
ejemplo a muchos de los sacerdotes que le ayudaban en estas laudables
tareas: manifestó mucho celo por las Iglesias de su Obispado, formó una
Congregación de ministros del Señor para predicar al pueblo en la
Iglesia del Seminario y sus oficinas fueron notables por la diligencia y
acierto con que eran despachados cuantos asuntos afluían a ellas: en
1802 fue promovido al Arzobispado de Méjico, sintiéndose mucho en la
provincia la ausencia de tan ilustrado y laborioso Prelado.
22. _D. Blas Joaquin Alvarez de Palma_, nació en Jerez de la Frontera,
Arzobispado de Sevilla, fue presbítero confesor y predicador en varias
diócesis, hízose licenciado en Teología en la Universidad de Granada, y
siendo Obispo de Albarracin fue trasladado al de Teruel en 1802, tomó
posesión en 24 de Febrero de 1803, y en 19 de Diciembre de 1814 fue
promovido al Arzobispado de Granada.
23. _D. Felipe Montoya y Diez_, natural de Griota, Obispado de Palencia:
siendo Lectoral de Plasencia, fue electo para la Silla de Teruel en 22
de Julio de 1815, tomó posesión en 28 de Setiembre del mismo año, y
murió en Valencia el 12 de Marzo de 1825.
24. _D. Jacinto Rodriguez Rico_, natural de Villamayor, diócesis de
Leon: siendo Dean de Zamora fue nombrado Obispo de Teruel: tomó posesión
en 20 de Marzo de 1826, y fue trasladado a Cuenca en Junio de 1827.
25. _D. Diego Martínez Carlón y Teruel_, hijo de Lorca, diócesis de
Cartagena: era Chantre de Almería, cuando fue electo Obispo de Teruel, y
preconizado en Roma en 25 de Junio de 1827: tomó posesión en 8 de
Octubre del mismo año, y fue trasladado a Jaén en 23 de Febrero de 1832.
26. _D. José Asensio de Ocón y Toledo_, natural de Albarracin, de la
misma diócesis: siendo Obispo de Palencia fue trasladado a la silla de
Teruel, en 24 de Febrero de 1832, tomó posesión en 13 de Junio del mismo
año, y murió en 2 de Diciembre de 1833.
27. _D. Antonio Lao y Cuevas_; nació en Tiñana, villa de la diócesis de
Guadix; era Abad mayor de la Colegiata del Salvador de Granada, fue
nombrado Obispo de Teruel en 16 de Agosto de 1847, tomó posesión en 17
de Diciembre del propio año y trasladado a Guadix en 1849.
28. _D. Jaime Solér y Roquér_, natural de San Juan de las Abadesas en
Cataluña, fue Canónigo Magistral de la Catedral de Vich, y nombrado
Obispo de Teruel en 21 de Julio de 1847, tomó posesión en 7 de Octubre
de 1850, y murió en Segorbe el 21 de Marzo de 1851.
29. _D. Francisco Landeira y Sevilla_, hijo de Ribeira de Santa Eugenia,
pueblo de Galicia; fue Catedrático de Teología en la Universidad de
Madrid, y electo Obispo de Teruel, entró en esta ciudad en la tarde del
7 de Diciembre de 1852:--Dos o tres días habían trascurrido desde esta
entrada, cuando supo que desde la guerra civil el Seminario se hallaba
ocupado militarmente y la Iglesia convertida en depósito de armas y
proyectiles: enseguida empezó sus gestiones para que estos efectos
desapareciesen de allí y una vez conseguido, hizo mejoras en el
Seminario, volvió a su Iglesia las imágenes que se hallaban distribuidas
en los templos de la ciudad, se llevó procesionalmente la imagen de la
Virgen de los Dolores, y con motivo de la bendición de la Iglesia se
celebró una fiesta solemnísima como pocas veces se ha visto en Teruel,
y jamás los vecinos de esta capital han contemplado la misma Iglesia tan
ricamente engalanada y con tanta profusión alumbrada. Este Obispo fue
uno de los mas queridos de los teruelanos, y de los pueblos de la
provincia, ya por su celo en el buen gobierno de sus diocesanos, ya por
sus reconocidas virtudes, ya por su vasta erudición, ya por la
afabilidad de su trato, ya, en fin, porque estendido el cólera en la
capital y pueblos de su diócesis, fue el consuelo de los enfermos pobres
atacados de aquella epidemia, entrando en sus casas, acompañándoles
muchos ratos y llegando su anhelo por socorrer sus necesidades hasta el
punto de vender su coche y las mulas, cuyo producto en dinero lo
distribuyó enseguida entre los enfermos mas pobres. ¡Nunca olvidará la
provincia de Teruel el nombre de tan buen Obispo! ¡No era de estrañar
que fuese tan sentida su traslación a Murcia en el año 1862!
30. _D. Francisco de Paula Gimenez y Muñoz_, nació en 8 de Abril de 1807
en Bliecos, pueblecillo de la provincia de Soria, diócesis de Osma:
estudió en el Seminario Conciliar del Burgo de Osma, recibió el grado
de Bachiller en Teología en la Universidad de Zaragoza y los de
Licenciado y Doctor en la misma facultad en la de Valladolid; hizo
oposiciones a la Lectoral de Osma, y a las Penitenciarías de Sigüenza,
Avila y Segovia: obtuvo por oposición la Magistral de Salamanca, de cuyo
Seminario fue Catedrático: presentado para la Silla de Teruel en 25 de
Setiembre de 1861, preconizado en Roma en 23 de Diciembre del mismo año,
y consagrado en Salamanca en 27 de Abril de 1862, entró en Teruel el día
3 de Junio de 1862. Este Obispo, Caballero gran Cruz de Isabel la
Católica y Socio correspondiente de las Academias Española y de la
Historia, visitó con celo verdaderamente apostólico toda la diócesis,
administrando el santo Sacramento de la Confirmación hasta en los
pueblos mas pequeños, y dirigiendo en todos ellos su paternal y cariñosa
voz a los fieles: reedificó la escuela de la enseñanza y reconstruyó el
ex-convento de Capuchinos en las inmediaciones de Teruel, para
establecer en él como estableció una casa de misión y corrección[16].
Escribió y publicó varios artículos en la Revista Católica, Pastorales y
discursos llenos de erudición, entre ellos el que pronunció en Madrid
por encargo de la Academia Española, en el aniversario de Cervantes, año
1864. Después de una larga y penosa enfermedad que sufrió con edificante
conformidad y resignación, falleció el día 3 de Junio de 1869.
Capítulo XI.
_Hijos notables de Teruel._
Mucho podríamos estendernos en este Capítulo, pero atendiendo a los
límites que nos hemos señalado, y reservándonos ocasión para tratar de
este asunto, en otro o en otros volúmenes; vamos a dar noticia de
algunos turolenses que se han distinguido en las ciencias, artes y
letras.
D. JUAN ANTONIO MUÑOZ, dominico, notable por su ilustración y por sus
buenas dotes oratorias; hizo traducir del griego vulgar en idioma
aragonés, _las Vidas de Plutarco_.
D. JUAN CEBRIAN, Maestro en Teología, Canónigo de la Santa Iglesia
metropolitana de Zaragoza, después de la mitad del siglo XV; fue muy
erudito y virtuoso, escribió algunas _observaciones y notas
eclesiásticas_ y una _Memoria geológica sobre los alrededores de
Teruel_.
FR. PEDRO GARCÉS DE MARCILLA, octavo Obispo de Albarracin, hombre de
muchísimo carácter y de un talento poco común, hizo varias mejoras en
las Iglesias de aquella ciudad, especialmente en la Catedral; dejó
escritos _Varios tratados y papeles relativos a la Unión de las Iglesias
de Albarracin y Segorbe y forma canónica de su establecimiento_.
D. ANTONIO SANCHEZ MUÑOZ, oriundo de la antigua y noble familia de este
apellido, y de la línea de Don Pascual Muñoz, ilustre ciudadano de
Teruel, del que trata el Rey D. Jaime I de Aragón en su Historia,
alabándole por su industria y bienes con que le sirvió en la conquista
de Valencia: el de que ahora hablamos, estudió en la Universidad de
Salamanca, fue Doctor en Cánones, Catedrático de esta facultad, Obispo
de Albarracin y Segorbe, asistió al Concilio general de Leon que celebró
el Papa Gregorio X en el año 1274, y escribió _una docta Defensa y
Memoria sobre las pretensiones de los Arzobispos de Toledo y Tarragona
para enclavar en su diócesis la Iglesia de Albarracin_.
GIL SANCHEZ MUÑOZ: Aislado vivía en Peñiscola D. Pedro Martínez de
Lunas, que años atrás había sido elegido Papa, con el nombre de
Benedicto XIII; y aunque el Concilio de Constanza lo declaró cismático,
escomulgado y anti-papa el 26 de Junio de 1417, y el rey de Aragón D.
Fernando I le negó la obediencia, siguió inalterable en su propósito
hasta el último instante de su vida, haciendo jurar a los cardenales que
tenía a su lado que le nombrarían sucesor. Así lo cumplieron, eligiendo
a D. Gil Sanchez Muñoz, natural de la ciudad de Teruel, canónigo de
Barcelona y muy afecto a la causa de Benedicto: decidiose Sanchez Muñoz
a admitir el cargo por las vivas instancias de Alonso V de Aragón, que
por motivos políticos y personales, quería valerse de él en contra de
ilegítimo pontífice Martíno V. Esto sucedía en 1429, pero en 1434, hizo
renuncia Gil Muñoz de la tiara dejando el nombre de Clemente VIII que
había tomado, y contentándose con el obispado de Mallorca con que le
agració el verdadero pontífice, terminando así aquel gran cisma que
había durado cincuenta años. En otro lugar volveremos a hablar de este
Obispo, debiendo añadir ahora que en el archivo de Teruel se guarda la
carta que escribió a los teruelanos, participándoles su renuncia del
pontificado, en obsequio de la paz de la Iglesia.
FRANCÉS DE ARANDA. Nació también en Teruel en 1396, fue consejero de los
reyes de Aragón D. Juan I y D. Martín, y fue elegido para representar al
reino de Aragón en el Parlamento de Caspe: ya de edad madura, se retiró
a la Cartuja de Portaceli (Valencia), de donde no quiso salir a pesar de
las reiteradas instancias que se le hicieron para volver a su antigua
privanza. Fundó la Santa Limosna de Teruel para socorro de pobres
vergonzantes, y dotación de doncellas menesterosas, para cuyo objeto
dejó las salinas de Armillas que le pertenecían, redactando el mismo
los _Reglamentos_ para la buena administración de su pio legado. Murió
en Portaceli a la edad de 85 años en 1441.
D. GERÓNIMO RIPALDA: sabio jesuita que nació en 1536, y a la edad de
quince años entró en el instituto de San Ignacio de Loyola: gran parte
de su vida residió en Toledo, donde esplicó con lucimiento humanidades,
filosofía y teología, y donde murió en 1618 a la edad de 84 años,
dejando escrito el _Catecismo y esposición breve de la doctrina
cristiana_, que aun sirve de texto en las escuelas públicas, y del cual
se han hecho innumerables ediciones en España y en todas las naciones
católicas de Europa, dejando también traducido el libro de Kempis
_Contemptus Mundi_, o sea la _Imitación de Cristo_.
D. JUAN YAGUE DE SALAS: Hijo y ciudadano de Teruel y secretario de su
Concejo; tuvo cierta popularidad en su época, y ha llegado su nombre
hasta nosotros por su poema titulado: _Los Amantes de Teruel_, impreso
en Valencia en 1616, obra de escasa valía como producción literaria,
pero que no carece de importancia bajo el punto de vista histórico, ya
por las noticias que contiene sobre la historia antigua de Aragón,
historia la mas notable de los antiguos reinos de España; ya por reunir
las tradiciones que se conservaban en su tiempo sobre el patético
episodio de los Amantes.