rápidas hacen el recorrido del Callao a Panamá y escalas en cuatro
días, puede hoy hacerse el viaje de Lima a Londres o París, vía
New-York, en diez y nueve días, en magníficos vapores que ofrecen todo
género de lujosas comodidades.
El Perú dispone en la actualidad de treinta y cuatro líneas férreas
en explotación, una de las cuales, la de Moliendo a Puno, atraviesa
todo el territorio de la República de Oeste a Este, empalmando con el
ferrocarril boliviano de Guaqui a la Paz, mediante la línea peruana de
vapores del lago Titicaca que hace el trayecto de Puno a Guaqui. Siendo
particularmente notable la línea férrea del Callao a la Oroya y Cerro
de Pasco, por ser el ferrocarril más alto del mundo, y ser una obra
maestra de ingeniería. Actualmente están en estudio o en construcción
ocho nuevas líneas, de las cuales dos son de penetración: la de Paita
al Marañón y la de Oroya al Ucayali.
La red telegráfica alcanza una extensión de 11.381 kilómetros, que pone
en comunicación los puntos más extremos de la costa y de la sierra con
la capital, empalmando en las fronteras con los telégrafos bolivianos y
ecuatorianos. La Montaña está servida por telegrafía inalámbrica, que
pone en comunicación directa a Iquitos con Lima. Actualmente se está
construyendo en esta última ciudad una estación inalámbrica, capaz de
comunicarse con Iquitos, prescindiendo de las estaciones intermedias,
en una distancia en línea recta de 1.022 kilómetros.
Pronto se construirá también una red inalámbrica en la parte meridional
de la Montaña. Es bueno recordar que el Perú ha sido el primer país
que ha establecido la comunicación por telegrafía sin hilos a grandes
distancias, a través de las selvas y de altas montañas. Las líneas
telefónicas interurbanas tienen una extensión de 791 kilómetros.
El Perú no es, propiamente hablando, un país manufacturero; tiene,
sin embargo, fábricas de tejidos de lana y de algodón, de ladrillos
y cerámica, de papel, de sombreros, etc., así como grandes usinas de
fuerza eléctrica.
Intelectualmente, el Perú ha alcanzado un desarrollo, en concordancia
con su tradición de alta cultura en el continente. En la época
colonial, Lima era el centro intelectual y universitario de
Sud-América, en la que su hegemonía, en tal sentido, era indiscutida.
Hoy, sus cuatro universidades, sus escuelas especiales de ingenieros
de minas, de ferrocarriles y electricistas, de agronomía, de medicina,
de comercio, artes y oficios, normales de maestras y maestros; sus
múltiples instituciones literarias y científicas, entre las que se
destacan el Ateneo de Lima, la Sociedad Geográfica, el Instituto
Histórico y otras, dan gran impulso a los estudios científicos y
literarios. Numerosos son los hombres que se han distinguido en todos
los ramos del saber humano. Muchos de aquellos hombres han sido
estadistas eminentes. Como hombres representativos de la mentalidad
del Perú moderno y contemporáneo, se pueden citar, como jurisconsultos
egregios, a José Gregorio Paz Soldán, a Francisco García Calderón,
autor del monumental Diccionario de la Legislación peruana; en las
ciencias médicas y naturales, a Hipólito Unanue y Sebastián Barranea;
como historiadores, a Mariano Felipe Paz Soldán, autor de la historia
del Perú independiente y de la guerra del Pacífico, y Manuel de
Mendiburo que escribió el Diccionario histórico-geográfico del Perú
colonial; a Félix Coronel Zegarra, investigador paciente y autor de
monografías históricas de mucho mérito; a Eugenio Larrabure y Unanue,
presidente del Instituto Histórico del Perú e individuo de la Academia
de la Historia de Madrid; a José de la Rive Agüero, crítico de alta
cultura y de gran erudición. Su diplomacia se ha honrado con Pando, el
renombrado publicista de Derecho Internacional, con Wiesse, miembro
del Instituto de Derecho Internacional en Bruselas. La lista de sus
literatos y poetas sería interminable, pero entre muchos brillan
Corpancho, Pardo y Aliaga, Segura, Luis Benjamín Cisneros, José Gálvez,
el vibrante González Prada, y los de universal renombre en tierras
de lengua castellana, que hoy sostienen la gloria literaria del
Perú, así el ilustre y benemérito anciano, autor de las tradiciones,
Ricardo Palma y el renombrado José Santos Chocano. Cultivadores de las
ciencias filosóficas ha habido, como ese joven cerebro privilegiado
que brilla aquí en París mismo en los centros de Filosofía, y que ha
escrito sobre el Perú contemporáneo un libro hermoso y sapiente: me
refiero a Francisco García Calderón y Rey; Mariano H. Cornejo, orador,
diplomático y filósofo, cuyo tratado de psicología, traducido del
francés, ha obtenido brillante acogida en el Continente; como pintores
han sobresalido a mediados del siglo pasado, adquiriendo un nombre de
primer orden, Montero, Merino, Lazo y Suárez, y más recientemente, Vaca
Flor, Hernández, Astete, Jiménez y Castillo.
Las damas, entre sus flores de graciosa belleza, han tenido también
flores de intelectualidad. Actualmente, en Europa, la señora Aurora
Cáceres justifica los lauros de sus antiguas compatriotas ilustres.
Y el Perú, para concluir con un heroico recuerdo, ha tenido en el siglo
XX su Icaro: Chávez.
CHILE
[Ilustración]
Quien escribe estas líneas ha habitado por algún tiempo en país
chileno, hace ya bastantes años, y conserva el recuerdo de una tierra
bella y de una gente altiva y cordial. Chile ha sido, desde antaño,
tenido como una república seria, laboriosa y culta, y después de la
guerra con el Perú y Bolivia, como el pueblo más militarizado de
América. Tuvo, antes que otras de nuestras potencias, el tino de buscar
o facilitar el acercamiento y relaciones con las otras repúblicas del
Pacífico, hasta la América Central, ya estableciendo representaciones
diplomáticas y consular, ofreciendo becas, o enviando oficiales de su
ejército como instructores, de suerte que la influencia y la simpatía
chilenas han sido preponderantes en muchas de esas naciones, por lo
menos hasta hace pocos años. Intelectualmente tuvo también cierto
predominio en los estudios de ciencias político-sociales, con un Bello
y un José Victorino Lastarria. El código civil chileno ha sido muy
tenido en cuenta en aquellas legislaciones hispano-americanas.
En Europa, Chile ha sido estimado con gran consideración, en toda
época, por el propósito que mantuvieron sus gobiernos, cualesquiera que
fuese el partido imperante, de sostener el crédito chileno en todos
los mercados, principalmente en Inglaterra, centro de sus grandes
operaciones financieras, por la dignidad tradicional de sus hombres
públicos, por la superioridad de su experiencia marítima, por la
cordura y sentido práctico de sus clases superiores, y por la virilidad
de su raza. El carácter chileno en el continente, está claramente
definido.
La larga espada de tierra que se extiende desde el Sama hasta el cabo
de Hornos, entre el Pacífico y los Andes, es, según los últimos datos
publicados en nutrido libro del ministro de Guatemala D. Eduardo
Poirier, de unos cuatro mil doscientos treinta kilómetros de longitud,
y de una anchura que varía entre ciento setenta y cuatrocientos.
Territorio cubierto en gran parte de valles y alturas, de orografía
variada, contiene desde el desierto hasta la tierra feraz. Se basa
en una copiosa y rica entraña minera. Allí se encontrara el siglo
pasado el famoso antro de Chañarcillo, en Copiapó. Antes que ningún
país americano, produjo Chile vinos excelentes. «Especialmente en los
valles de Copiapó, Huasco y Coquimbo, el cultivo de la vid y de sus
variedades, análogas a las de Europa meridional, ha alcanzado una
perfección comparable tan sólo a la excelencia del producto. De él
obtienen exquisitos vinos de Oporto y de Jerez y las afamadas pasas
de Huasco». Tal dice el citado Sr. Poirier en su obra sobre _Chile
en 1910_. En la parte central triunfa la agricultura. Aconcagua y
Santiago, provincias ricas en viñas, dan burdeos y borgoñas parecidos
a los franceses. Hay en el Sur maderas, pesquerías y ganados. El
Norte posee los tesoros, únicos en el mundo, del salitre y los de su
subsuelo. La fauna y flora han sido objeto, con sobrada razón, de
los estudios de esclarecidos naturalistas del país y del extranjero.
Sus termas son célebres y numerosas. El clima es vario en tierra tan
extensa. El comodoro Byron, tío del poeta, dice en sus memorias: «El
clima de Chile es, según creo, el más hermoso del mundo. Lo que sus
habitantes llaman invierno no dura más de tres meses, y aun esta
estación es sumamente benigna». El ingeniero belga M. Louis Cousin,
ha hecho este resumen halagador y optimista, dirigiéndose a los
chilenos: «La Providencia os ha favorecido con lujosa holgura. Por
un lado, cuatro mil kilómetros de costa os abren la ruta hacia los
demás continentes. Por otro lado, la maravillosa cordillera de los
Andes, fiel y seguro centinela de la frontera oriental, constituye a la
vez un inmenso condensador de las nubes, que os tributa la frescura,
tan agradable en las noches de verano, un acumulador gigantesco de
la energía solar sin medidas, capaz de suministrar gratuitamente una
fuerza inconmensurable; un depósito inagotable de agua, fertilizando
vuestros campos con un funcionamiento automático tan admirable, que
cuando más arde el sol mayor caudal llevan los canales de regadío.
Y como si lo que está a la vista no fuera bastante para estimular a
los habitantes al trabajo, la cordillera encierra en su seno riquezas
inagotables: do quiera que penetre el minero saca minerales valiosos,
desde el hierro hasta el oro. Más todavía: el carbón, considerado como
el pan de la industria, abunda en Chile, sus yacimientos reconocidos
corren desde Punta Arenas hasta cerca de Santiago. Sin embargo, su
extracción alcanza apenas al cincuenta por ciento de lo que consume el
país». Cierto, excelente país para el trabajo, para la industria y la
vida comercial. Con la apertura del Trasandino, una nueva puerta da
entrada mayormente a nuevos elementos de prosperidad.
La «indómita cruza de potros españoles en vientres de Araúco», según la
frase gráfica de Vicuña Mackenna, gracias a los buenos gobiernos, y sin
lo que podría llamarse necesidad de la tiranía en otras partes, ha ido
a la civilización por medio de la paz.
Chile se ha sustentado en la preponderancia ordenada de su «élite», en
el advenimiento de una aristocracia directiva y un pueblo hondamente
poseído del orgullo de su nacionalidad. La mestización amacizó la fibra
del pueblo, que ha conservado la indomabilidad del araucano; arriba
perdura lo que llegó con la sangre vasca principalmente, lo cual es
decir que no es difícil encontrar maestros de tenacidad y profesores de
energía.
Su historia está llena de páginas heroicas, y la gratitud nacional ha
levantado monumentos a los héroes y creadores de la patria. El general
José de San Martín se perpetúa en bronce en Santiago, como en Buenos
Aires y en Lima.
Chile ha tenido un foro y un parlamento ilustres. Su evolución
progresiva ha producido los mejores resultados, a pesar del
sangriento intermedio de una revolución, cuyo último acto trágico,
principalmente, causara en todas partes una impresión profunda.
En la psicología del chileno prima el ánimo de empresa, y, como lo
observa el citado Sr. Poirier, el afecto en el hogar, la hospitalidad
en la vida social, el desprendimiento. Hay en él cierta sequedad,
cierta rudeza, que son muy poco latinas. Una vez que se penetra en su
amistad, se está seguro de ella. Es sabido que se ha llamado a los
chilenos «los ingleses de la América del Sur». Y hay en verdad puntos
de comparación que dan propiedad a tal decir. Sobre todo, ambas son,
Inglaterra y Chile, discípulas del mar. Su soldado tiene fama de
bravo y también de cruel. El obrero es resistente, como pocos, mas
se quema en el alcohol, a punto de que gobernantes y legisladores se
han preocupado de ello. La falta del espíritu de economía que se ha
lamentado en él, háse corregido mucho, según los recientes balances
de la Caja de Ahorros. En las familias pudientes y de estirpe, se ha
corregido la abundancia del «doctor» con la frecuencia del ingeniero
y del «gentleman-farmer». Y en cuanto a la beldad femenina, hay dos
testimonios de marca. La frase del rey francés Luis Felipe al ministro
de Chile:--«Decidme, Cazotte, ¿acaso en vuestro país es todo tan bello
como vuestra mujer? Si es así, ¡os felicito!»; y el admirado busto de
dama, de Rodin, en el museo de Luxembourg.
En un libro que publicó hará unos dos años el príncipe de Orléans
Braganza, se leen estas líneas: «El presente es la crisis, y los
nuestros lo deploran. Cuánto habrían querido mostrarnos un Chile
diferente: el Chile próspero anterior al terremoto y la revolución
anti-balmacedista, el Chile de la política desinteresada y del cambio a
18 peniques, festivo bajo su sol primaveral; o bien a este mismo Chile,
tal como será dentro de diez años, cuando las reformas hayan hecho su
labor. Se equivocan. Es en estos momentos de evolución violenta como
la actual, que un país acredita las reservas de energía que dormitan
en él durante los períodos de próspera mediocridad. Atraviesa Chile
ahora la edad ingrata, ha crecido demasiado deprisa, pero esta crisis
de desarrollo es, en sí misma una prueba de vitalidad. Chile es un
país eminentemente dominador, ha nacido para eso; le es indispensable
la acción que impulsa a la conquista; tiene el orgullo de la fuerza.
Sólo le falta conocer el arte de saber utilizar esta fuerza, aunque
es de esperar, o de temer, que este arte lo adquirirá totalmente
por la experiencia. En este momento, la antigua armadura, demasiado
estrecha para abroquelarle, cruje por todas las junturas, siéntese ya
a las nuevas ideas tomar cuerpo, precipitarse la evolución. Dentro
de algunos años se habrá Chile asimilado los ritmos de la existencia
moderna de las naciones, y fácilmente reconquistará el tiempo que
su largo aislamiento y letargo criollo le han hecho perder». Por
los decir príncipe, estos «enxiemplos buenos» no están mal, en el
desarrollo de un propósito imperialista y combativo. Mas el porvenir
de Chile, como el de todas las naciones de nuestra América, está en la
paz. Seguramente una paz armada que asiente el equilibrio. Una alta
personalidad de la Armada chilena, interrogada últimamente sobre la
construcción de acorazados, ha manifestado que tarde o temprano ha de
producirse una «entente» entre la Argentina, Brasil y Chile. «Debemos,
dijo, acordar de quedar en igualdad de derechos y fuerzas semejantes a
estas dos repúblicas».
BRASIL
[Ilustración]
Tierra de luz, de poesía y de riqueza, tierra prometida para el trabajo
y la energía de los hombres, fué bien llamada Canaán por uno de sus
preclaros escritores. Todo allí es encanto y lujo de la naturaleza,
de tal manera, que los viajeros que por primera vez visitan país tan
señalado y singular sobre la tierra, se diría que sufren como un
deslumbramiento, por cielos, aguas, bosques, paisajes que se juzgarían
ilusorios, y en donde se muestra la gracia y la potencia del universo.
«Los mismos insectos,--dice el gran argentino Sarmiento, hablando
del Brasil--son carbunclos o rubíes; las mariposas, plumillas de oro
flotantes; pintadas las aves que engalanan penachos y decoraciones
fantásticas; verde esmeralda, la vegetación; embalsamadas y purpúreas,
las flores; tangible, la luz del cielo; azul cobalto, el aire; doradas
a fuego, las nubes; roja, la tierra; y las arenas entremezcladas de
diamantes y rubíes». Toda expresión, por hiperbólica que parezca,
no sobrepuja a la realidad, tratándose de este país que contiene
tantas cosas enormes, tantas cosas que parecen de fábula. Una riqueza
imponderable de minerales; una variedad infinita en la flora y en la
fauna; la bahía más bella y el puerto más bello del mundo, y el río
Amazonas, el «Ecuador movible», «inmenso mar dulce, el más grande y
admirable de los escenarios soñados para la epopeya». Son una extensión
territorial de 8.497.940,6 kilómetros cuadrados, que representa 1/15
de la superficie total del globo y 1/5 del Continente Americano, con
una extensión en el Océano Atlántico de 1.351 leguas. Limita con todos
los países de la América del Sur, con exceptación de Chile, y los
veinte estados y el distrito federal que lo constituyen, si alcanzasen
la densidad de población de Bélgica, ¡podrían contener en su conjunto
la totalidad de los pobladores actuales del planeta! «Los árboles más
corpulentos--dice el escritor chileno Clemente Barahona Vega, a quien
seguimos en estas anotaciones,--las plantas más vistosas, las yerbas
más medicinales, las flores más bellas, los arbustos más raros, se
encuentran ahí con profusión. La vegetación ostenta por doquiera una
lozanía, un lujo que pasman al espectador, siendo incontables las
maravillas y curiosidades que ofrece. El cedro del Amazonas alcanza
la altura de ochenta y dos metros, y diez de diámetro. Abundan los
castaños de cinco metros de diámetro y cincuenta y cinco de alto.
La _Victoria Regia_, flor colosal y magnífica, crece en tal grado
que uno de sus pétalos constituye por sí solo la carga regular de un
peatón. ¿Para qué hablar del árbol del pan y de la leche, del árbol
de la goma y de la cera, que parecen concentrar en si la mitad de
las propiedades del reino vegetal? Conforme al estado actual de la
ciencia, los reptiles del Brasil representan un poco más de 1/12 del
total de la tierra entera; contiene más de cincuenta clases de culebras
y serpientes, algunas boas de 20 metros de largo, y doce de ellas
venenosas, siendo las más terribles las víboras. Entre sus mamíferos
se distinguen el tapir, el armadillo, el de mayor tamaño en América,
y el hormiguero, que prestan utilísimos servicios para el exterminio
de las hormigas y otros bichos que amenazarían la habitabilidad del
país en ciertas partes. Hay una infinidad de loros del más brillante
y atrayente plumaje, por lo cual, en los primeros tiempos, se llamó
_a terra dos papagaios_; y de insectos, desde el cocuyo luminoso
y la mariposa de vivaces y múltiples colores, hasta el mosquito
zumbón y terrible que bulle por miriadas, y de monos y macacos. En
cuanto a volátiles, según el doctor Goeldi, hospeda casi 1/6 de todas
las especies de aves del globo. Se conocen más de mil ochocientas
variedades de peces en los ríos y en los lagos. Agassis afirmó que
tan sólo en una pequeña laguna cerca de Manaos, se descubrieron 200
distintas, en tanto que todos los ríos de Europa, desde el Volga hasta
el Tajo, nutren nada más que 150 especies. Llaman la atención, el
_pirarucia_ del Amazonas y el _rubin_ del San Francisco, en condiciones
análogas al bacalao, y el _pirahna_, de 35 centímetros de largo, y tan
corajudo, que se bate con los aligatores y las boas. La caza de la
tortuga es ocupación muy lucrativa en los estados de Pará y Amazonas;
en ese río gigantesco, con su legión de doscientos afluentes, pululan
en espeso cardumen, viven los caimanes, y hay dos mamíferos acuáticos,
el _manati_ o vaca marina y una calidad de delfín, el _ugara_ o _boto_
del indio, que ocupa largo espacio en la imaginación del pueblo, que se
cree que canta, como la sirena antigua, y con su canto seduce. ¡Ay de
la doncella que lo oye cantar en noche de luna!»
La raza autoctona está dividida en cuatro naciones, distintas
unas de otras por sus mitos, su lenguaje y costumbres: _a_) los
_tupys-guaranys_, diseminados, y con varias denominaciones locales
en la zona del país por ellos ocupada, de Sur a Norte y del litoral
atlántico a _Hinterland_ brasilero; _b_) _los tapuyas_ o _ges_, feroces
cazadores que opusieron resistencia a la civilización; enemigos
traicioneros de los blancos, y genéricamente llamados _bugres_,
habitantes de la altiplanicie del Este, enemigos de los _tupys_ y
_caribes_; _c_) los _maipures_ o _nu-aruaks_, pescadores fluviales,
del Noroeste; y _d_) los _carabybas_, _caribes_ o _caraïbas_, en el
alto Amazonas y región de las Guayanas, originarios del Brasil. Se
reconocen, además, otros tres grupos generales, etnográficamente
clasificados como ramas aparte; los _carirys_, los _waitakas_ y los
_panos_. La población selvícola, a la llegada de los portugueses,
podría fluctuar entre un mínimum de dos y un máximum de cuatro
millones. La introducción del negro se inició con la carta regia de
29 de Marzo de 1559, que otorgaba facilidades al tráfico del Congo,
y con la celebración del primer contrato para la introducción de
etíopes, suscrito en 1563 entre el gobernador Carioca Correira de Sá
y Juan Gutiérrez Valerio. El negro ha sido un elemento de muy grande
importancia en el Brasil. «El elemento africano, en contacto íntimo
con nuestra familia y cruzándose ampliamente en todo el país, forma hoy
con los otros dos, el tupy y el portugués, la nacionalidad brasilera»,
dice un autor. Ultimamente, ha habido mucha inmigración europea. Según
datos oficiales de hace unos dos años (1910), la población está de este
modo dividida: italianos: 1.300.000; portugueses: 800.000: alemanes:
300; españoles: 100.000; polacos: 80.000; franceses: 10.000; ingleses:
5.000; norte-americanos: 500; de otras nacionalidades: 110.000. Número
de indios mansos: 450.000; de indios bravos: 350.000; de negros puros:
300.000.
La potencialidad económica del Brasil es de las más extraordinarias.
Calcúlase que posee una superficie de 840.000.000 de hectáreas;
8.000.000 de terreno cultivado y 52.000.000 de floresta, quedando
780.000.000 de terreno inculto. Se calcula que puede contener hasta
30 millones de cabezas de ganado bovino, caballar y mular. El trigo
y el centeno dan un rendimiento doble o triple del de Europa y Asia,
particularmente en Río Grande do Sul, que en el siglo XVIII fué el
granero de Estados Unidos, Repúblicas latinas y Cuba. De las 40
variedades de mijo se obtiene desde 150 hasta 400 por uno. La caña
de azúcar, que constituyó la principal industria hasta la llegada del
café, éste, el algodón, el tabaco, la yerba mate, el cacao, el lino,
la cebada, el añil, han adquirido un desarrollo asombroso. El cauchú
es uno de los productos de las selvas que más influencia ejercen en
la vida económica del país. Hasta 1861, el Brasil ocupaba el segundo
lugar entre los productores de _borracha_ del mundo entero; hoy es sin
disputa el primero. En lo que se refiere a las industrias fabriles,
una de las que han prosperado más es la de los tejidos de algodón,
lana, y seda. En 1897 había 50 de éstas. En cuanto a los diamantes, una
compañía inglesa, dueña desde 1830 de las Minas de Morro Velho, aplica
la electricidad para todas las operaciones del beneficio, y obtiene
una entrada mensual de £25,000. El _Etoile du Sud_, hallado en 1853,
pesaba en bruto 254,5 quilates, y tallado, con sus facetas cambiantes y
deslumbradoras, 125 quilates y medio; el _Diamante de Dresde_, en 1857,
tenía un peso de 117,5 quilates antes de pulirlo, y después, 63,5. Los
dos están en poder de un príncipe de la India, y fueron adquiridos en
1.200.000 pesos el primero, y en la mitad de este precio el segundo.
El movimiento aduanero, siempre refiriéndose a datos de 1910, es como
sigue: _Exportaciones_: 799.670.295 pesos _mil reis_ o sea £53.059.480.
_Importaciones_: 499.286.976 pesos _mil reis_, o sea £33.204.041.
_Saldo a favor_: 300.383.319 pesos _mil reis_, o sea £19.855.439. La
_Deuda Interior_ es, en en pólizas, títulos de renta: £552.476.600.
La _Deuda exterior_: Empréstitos diversos, con un valor total de
69.608.357 libras esterlinas, que representan en papel moneda al cambio
de 15: por _mil reis_, 1.113.733.712 pesos. Total: 1.666.210.312 pesos
_mil reis_. Siendo la población del Brasil de 22.000.000, se deduce que
la deuda que gravita a prorrata sobre cada habitante es de 75,73 pesos
por _mil reis_.