CAPITULO IX

Principios del año 1820.--Proposiciones de paz.--Resultado de las

negociaciones.--Momentos de esperanza por la forma política que la

España ha adoptado.--Estipulacion de un armisticio.--Entrevista de

Morillo y Bolívar.--El general español se retira del mando.--Don Miguel

de la Torre.--Estado de los asuntos del Perú.--Acantonamientos

militares.--Ruptura de las hostilidades.--Batalla de Carabobo.--Sucesos

que siguieron.--Tributo rendido al vencedor.--Entrada de Bolívar en

Carácas.--Conquistas.--Estado próspero de la causa de la

libertad.--Desgracia de la expedicion de Urdaneta contra Quito.--Sucre

toma el mando de ella.--Prepárase para la nueva campaña.--Acciones de

Yaguada y Riobamba.--Armisticio acordado por Aymeric.

Fernando VII acababa de jurar en Cádiz la Constitucion de 1812, y á

fines de Marzo Morillo recibia esta noticia proponiéndose, segun

manifiesto fecha 11 de Abril, el restablecimiento de la paz por medio de

una reconciliacion fraternal entre España y la República de Colombia. En

su consecuencia, el 7 de Junio de 1820 el jefe español proclamaba el

Código de la monarquia española en Carácas, solicitando en seguida una

suspension de hostilidades de los caudillos patriotas, mientras se

entablaban las negociaciones necesarias entre su gobierno y el Congreso.

Nada consiguió con esta gestion, porque los patriotas contestaron:

"_que solo podrian acceder cuando las órdenes partieran de la legítima

autoridad por ellos reconocida_."

En vano se dirigió despues al Congreso y particularmente á Bolívar,

quien como el caso requeria hizo una convocatoria extraordinaria, en la

cual, con toda dignidad y entereza, fueron rechazadas las proposiciones

de Morillo. Los resultados de acto semejante probaron que el pueblo

venezolano y granadino bajo pretexto alguno querian volver á estrechar

relaciones con los españoles, adquiriendo de este modo gran importancia

á los ojos de todo el mundo. Esto no obstante, como medida conveniente á

los planes del Libertador, el 21 de Setiembre solicitó de Morillo

únicamente el armisticio que antes le propusiera, siempre que le diesen

á Colombia las garantias y seguridades necesarias, cosa que estaba en el

caso de poder exigir; y despues de repetidas conferencias entre los

comisionados por una y otra parte, Bolívar establecia su cuartel general

en Sábana Grande y Morillo el suyo en Carache, pueblos ambos de la

provincia de Trujillo.

La forma liberal adoptada por la monarquia española daba lugar á

esperar una convencion favorable á las miras é intereses de la América,

cuyos triunfos se iban extendiendo por todos lados, y en la noche del 25

de Noviembre se firmó un armisticio de seis meses, prorogables á

conformidad de ambos contratantes por el tiempo que se estimase

conveniente, en el caso de no haberse podido ajustar las condiciones de

la paz dentro del término prescrito. Además de este se firmó el

preliminar de otro tratado para regularizar la guerra, en todo evento,

conforme lo reclamaban la humanidad y la justicia. Toda vez que fueron

terminados estos tratos, á instancias del jefe español Bolívar marchó á

celebrar una entrevista con él, el dia 27, en el pueblo de Santa Ana.

Morillo salió á su encuentro hasta las afueras y le tendió amistosamente

los brazos. Alli estuvieron juntos los dos caudillos hasta el siguiente

dia, y despues de reiterar el juramento de eterna amistad, se

despidieron victoreando á Colombia y á la madre España, llenos todos de

la mas cordial alegria.

Fatigado Morillo por la lucha que inútilmente habia sostenido contra la

libertad, defendida por aquel pueblo heróico, solicitó su retiro del

mando; aunque desatendida en un principio la súplica, al fin logró que

le reemplazara el eminente y bizarro general Don Miguel de la Torre y se

embarcó para Cádiz el 17 de Diciembre. Y mientras estos acontecimientos

tenian lugar en Colombia, Buenos-Aires gemia envuelto en el cáos de la

disolucion política y el general San Martin, al frente de veinte velas,

montado en el navio de su nombre, zarpaba en el puerto de Valparaiso la

tarde del 20 de Agosto, siendo bien recibido por el pais, donde mas

tarde ocupó Lima y el Callao.

Calabozo, Barquisimeto, Tocuyo, San Cárlos, Carácas, Cumaná, Maracaibo,

Puerto-Cabello y la Guaira eran los puntos en que el ejército español,

compuesto á principios de 1821 de solo 11.000 hombres, estaba

acantonado. El armisticio, firmado hacia cosa de dos meses, fué roto por

el pronunciamiento de Maracaibo en favor de la independencia el 28 de

Enero y por la ocupacion que las tropas de Urdaneta hicieron de esta

plaza. En vano La Torre protestó y representó contra tamaña violacion;

frases de amistad, promesas, amenazas, todo fué inútil, y las

hostilidades comenzaron de nuevo el 28 de Abril, dia aplazado de

comun acuerdo.

Favorables fueron los encuentros habidos desde esta fecha hasta mediados

de Junio para las armas republicanas; pero el 24 lograron sobreponerse

al poder de España en la batalla de Carabobo, Paez y Bolívar eran los

campeones de aquellas; La Torre, al frente de mas de 5.000 soldados

españoles, ocupaba las llanuras. Tres eran las divisiones del

Libertador: mandaba Paez la primera, que se componia de 1.500 ginetes,

el batallon Británico y el del Apure. Cedeño guiaba la segunda,

compuesta del batallon de Tiradores, el de Vargas, el de Boyacá y el

escuadron Sagrado. En la tercera, dirigida por el coronel Plaza,

figuraban los batallones Rifles, Granaderos, Anzuátegui, vencedor en

Boyacá y un regimiento de caballeria. El total de estas tres columnas

era de unos 6.000 combatientes.

Altamente gloriosa, y con la insignificante baja de 200 hombres entre

muertos y heridos, fué la jornada de Carabobo. Á excepcion del valiente

coronel Don Tomás Garcia que, al frente del primero de Valancey, supo

retirarse con vida hasta Valencia, el resto del ejército quedó

completamente derrotado. Batallones enteros cayeron prisioneros en manos

de los patriotas, en tanto que otros, arrojando las armas, dispersos

como aves espantadas, huyeron á guarecerse en los bosques. Entre los

muertos del ejército de Bolívar hubo que lamentar dos pérdidas de

consideracion: el general Cedeño y el coronel Ambrosio Plaza quedaron

sepultados bajo sus propios laureles.

Habíase reunido ya el Congreso en la villa del Rosario de Cúcuta y se

ocupaba de formar la Constitucion del Estado cuando á consecuencia del

éxito obtenido en Carabobo, decretó los honores del triunfo para el

ejército y sus dignos jefes, ordenando al propio tiempo que el retrato

del hijo ilustre de Carácas, del benemérito padre de la patria, fuese

colocado en las Cámaras legislativas con la siguiente inscripcion: SIMON

BOLÍVAR, LIBERTADOR DE COLOMBIA.

Cinco dias despues de tan relevante hecho de armas, con el cual podia

darse ya por asegurada la libertad de la República colombiana, el

celebérrimo caudillo caraqueño entró en su pueblo natal, donde una vez

mas fué acogido con extraordinaria y completa ovacion. Pero no era esto

solo la consecuencia necesaria de la victoria de Carabobo; la Guaira se

rindió el dia 2 de Julio, y mas tarde, el 11 de Octubre, segun

disposicion de bloqueo que anteriormente habia dado el Presidente y jefe

supremo del ejército al general Mariano Montilla, este tomaba la plaza

de Cartagena.

Todos los acontecimientos conspiraban ya en favor de la independencia

general de la América del Sud, pues en el mismo año, sin contar la

actitud favorable que habia tomado Quito, el general San Martin en el

Perú minaba el poder del virey Pezuela que se vió depuesto del mando por

sus mismas tropas, hecho inaudito en aquel pais; constituia un gobierno

á cuya cabeza se ponia como dictador; daba al pueblo una Constitucion y

derrotaba al enemigo comun. Como lo hemos indicado mas arriba, á fines

del año último tambien Guayaquil habia proclamado su independencia, y á

las órdenes del general Luis Urdaneta mandó una expedicion contra Quito;

pero derrotado el 12 de Noviembre de 1820 en las cercanias de Guachi,

este dejó á Miguel Valdés en el mando y se retiró de aquellos lejanos

climas. A su vez Valdés fué batido en Genoi el 2 de Febrero siguiente,

replegándose sobre el pueblo de Mercaderes, donde el general Antonio

José de Sucre se hizo cargo del mando de aquella desgraciada expedicion.

Por aquel tiempo se circuló la noticia del armisticio, y el nuevo jefe

delegando sus funciones al general Pedro Leon Torres mientras su

ausencia, pasó inmediatamente á Guayaquil, donde le llevaba la idea de

organizar nuevas tropas para que la próxima campaña no le cogiese

desprevenido. Asi, pues, á la ruptura de las hostilidades se encaminó á

Quito, encontrándose que el coronel Don Francisco Gonzalez le salia al

paso con una division por él organizada en Cuenca, fecundando de este

modo el movimiento que hacia la de Don Melchor Aymeric, Presidente de la

provincia á donde Sucre llevaba sus refuerzos revolucionarios.

Gonzalez fué derrotado en Yaguachi, y su plan con Aymeric quedó

desbaratado por completo. Este emprendió su retirada hácia la capital, y

con el fin de rehacerse, se parapetó por lo pronto en Riobamba. Sucre

entonces colocó su fuerza al otro lado de la cordillera del Chimborazo

en el pueblo de Mocha, situado en el paralelo de Riobamba, y ambos

ejércitos continuaron su camino hasta que, encontrándose en Guachi el 12

de Setiembre, trabaron un encarnizado combate; el jefe republicano, á

pesar de su valor y de la mortandad causada al enemigo, resultó vencido

con pérdidas de consideracion.

Trascurridos dos meses desde esta malaventurada accion de guerra,

conforme á propuesta de Sucre, concedió Aymeric una suspension de armas

de noventa dias, durante los cuales el general republicano, que era

adorado en el pais por sus virtudes habia de prepararse y reclutar gente

con objeto de reaparecer en su dia mas formidable que antes.

Biografia del libertador Simon Bolívar, ó La independencia de la América del sud Reseña histórico-biográfica · 第 21 / 25 题