Con las ánsias de la muerte,

Triste, confuso y deshecho,

A brazo partido lucho,

El cuerpo y alma muriendo.

¡Oid, mortales, oid

El riguroso proverbio

Del _Mané_, _Techél_, _Farés_,

Del juicio de Dios Supremo!

¡Al que vasos profana

Divinos postra severo,

Y el que comulga en pecado

Profana el vaso del templo!

_Éntranse luchando los dos, y tras ellos el Pensamiento._

ESCENA XX.

LA IDOLATRÍA, LA VANIDAD, DANIEL.—_Luego_ LA MUERTE.

IDOLAT.

De los sueños de mi olvido

Como dormida despierto;

Y pues á la Idolatría

Dios no excepta, segun veo,

En la sábana bordada

De tantos brutos diversos

Como Cristo mandará

Que mate y que coma Pedro,

¡Quién viera la clara luz

De la ley de gracia, cielos,

Que ahora es la ley escrita!

_(Sale la Muerte, de galan, con espada y daga, y el manto lleno de

muertes.)_

MUERTE.

Bien puedes verla en bosquejo

En la piel de Gedeon,

En el maná del desierto,

En el panal de la boca

Del leon, en el cordero

Legal, en el pan sagrado

De proposicion.

DANIEL.

Y si esto

No lo descubre, descubra

En profecía este tiempo

Esta mesa transformada

En pan y vino; estupendo

Milagro de Dios, en quien

Cifró el mayor Sacramento.

_(Descúbrese, con música, una mesa con pié de altar, y en medio un

cáliz y una hostia, y dos velas á los lados.)_

IDOLAT.

Yo, que fuí la Idolatría,

Que di adoracion á necios

Ídolos falsos, borrando

Hoy el nombre de mí y de ellos,

Seré Latría, adorando

Este inmenso Sacramento.

Y pues su fiesta celebra

Madrid, al humilde ingenio

De Don Pedro Calderon

Suplid los muchos defectos;

Y perdonad nuestras faltas

Y las suyas, advirtiendo

Que nunca alcanzan las obras

Donde llegan los deseos.

LA VIDA ES SUEÑO.

PERSONAS.

EL PODER.

LA SABIDURÍA.

EL AMOR.

LA SOMBRA.

LA LUZ.

EL PRÍNCIPE DE LAS TINIEBLAS.

EL HOMBRE.

LA TIERRA.

EL AIRE.

EL FUEGO.

EL ENTENDIMIENTO.

EL ALBEDRÍO.

MÚSICOS.

MEMORIA DE LAS APARIENCIAS.

El primer carro ha de ser un globo, lo más capaz que pueda dar de sí la

fachada del carro. Su primer cuerpo ha de estar pintado de boscajes,

y entre ellos varios animales, y el globo lineado como mapa de esfera

terrestre, y entre sus líneas cuajado de rosas y flores, lo más hermoso

que se pueda. Ha de haber delante dos árboles de recortado, en que

descanse á su tiempo el medio globo, que se ha de abrir en dos mitades;

y de la que quede fija, ha de salir una mujer, caballera en un leon

corpóreo.

El segundo carro ha de ser otro globo, igual en sus tamaños al

primero, con diferencia de que su pintura ha de ser en su primer cuerpo

de nubarrones y estrellas, y en su globo lineado como esfera celeste,

con signos é imágenes del zodiaco, y todo con resplandores. Tambien se

ha de abrir á su tiempo, descansando la mitad, que cae en dos columnas

de recortado, pintadas como pirámides de fuego, y ha de salir de otra

mitad, que queda fija, otra mujer, caballera en una salamandra, tambien

corpórea.

El tercer carro ha de ser otro globo igual á los dos, con diferencia

de que su pintura sea de color de mar, cuajado entre ondas cerúleas,

todo de diversos pescados. Su mitad ha de descansar sobre otros dos

piés, pintados de ovas, conchas y corales y demas adornos marinos, y

salir dél otra mujer, caballera en un delfin corpóreo.

El cuarto carro, en correspondencia de los tres, ha de ser pintado de

color de aire, cuajado de diversas aves. Ha de descansar su medio globo

en dos bichas, con dos pájaros en su remate; la mujer que ha de salir

de él ha de venir sobre un águila corpórea.

En uno destos globos ha de haber en lo bajo del tablado hecha una

gruta, que ha de abrirse á su tiempo, y verse en ella un hombre dormido

sobre un peñasco; y porque una mejor con su pintura, podrá ser en el

globo terrestre.—_D. Pedro Calderon de la Barca._

_Region fantástica del universo, recien sacada de la nada.—Se ven las

esferas del Aire, del Agua, de la Tierra y del Fuego._

ESCENA PRIMERA.

_De sus respectivas esferas salen_ LA TIERRA, _cabalgando en un leon_,

EL FUEGO _en una salamandra_. EL AGUA, _en un delfin_, _y_ EL AIRE _en

un águila_. _Apéanse, y asiendo á un tiempo de una corona que habrá en

el escenario, luchan en rueda, por llevársela.—Dentro las voces de_ EL

PODER, LA SABIDURÍA Y EL AMOR.—MÚSICA.

AGUA.

¡Mia ha de ser la corona!

AIRE.

¡El laurel ha de ser mio!

TIERRA.

¡No hará miéntras yo no muero!

FUEGO.

¡No será miéntras yo vivo!

AGUA.

Este lazo de los cuatro,

Nunca hasta aquí dividido,

No ha de romperse si yo

No reino.

TIERRA.

Que en el principio

Dios hizo el cielo y tierra

Se dirá; luego debido

Me es el vasallaje, siendo

La que á los tres me anticipo,

Pues será de fe que á mí

A par del cielo me hizo.

AIRE.

Tierra, que árida y vacía

Estás, que así ha de decirlo

La misma letra, si soy

El Aire, á cuyos alivios

Has de beber los alientos,

¿Por qué compites conmigo?

AGUA.

El espíritu de Dios,

Inspirado de sí mismo

Sobre las aguas fluctúa,

Que son la faz del abismo;

Luego si sobre las aguas

El Espíritu divino

De Dios es llevado, al Agua

Debeis los demas rendiros.

FUEGO.

Un globo y masa confusa,

Que poéticos estilos

Llamarán _cáos_, y _nada_

Los profetas, compusimos

Los cuatro; pues ¿por qué, siendo

Hija hermosa de mis visos,

La luz la primera criatura

Con que á todos ilumino,

Quereis que el Fuego no sea

De los cuatro el preferido?

_(Luchan los cuatro.)_

TIERRA.

¿Tú el preferido?—Agua, deja

Libres los términos mios...

AGUA.

Déjeme el Aire los brazos

de mis mares y mis rios.

AIRE.

En dejándome á mí el Fuego

La presa de mis suspiros.

FUEGO.

Cuando me deje la Tierra,

Opaco cuerpo que ciño,

Resplandecer y lucir. _(Luchando siempre.)_

TIERRA.

Con Aire y Agua compito.

AIRE.

Yo con el Agua y el Fuego,

Que son los dos con quien lidio.

AGUA.

Yo con el Aire y la Tierra.

FUEGO.

Yo con la Tierra y contigo.

_(Dicen dentro á un mismo tiempo iguales Poder, Sabiduría y Amor los

versos que repetirá la música, y los cuatro _elementos_ se suspenden.)_

LOS TRES.

Agua, Tierra, Fuego y Aire...

MÚSICA.

_Agua, Tierra, Fuego y Aire_...

LOS TRES.

Que contrariamente unidos...

MÚSICA.

_Que contrariamente unidos..._

LOS TRES.

Y unidamente contrarios...

MÚSICA.

_Y unidamente contrarios..._

LOS TRES.

En lucha estais, dividíos.

LOS CUATRO ELEM.

¿Quién nos lo manda?

ESCENA II.

LOS CUATRO ELEMENTOS. _Se desasen, partiendo la corona; y salen_ EL

PODER, _anciano venerable, y_ SABIDURÍA Y AMOR, _de galanes_.

PODER.

El Poder,

Que eternamente infinito

Pudo...

SABID.

La Sabiduría,

Que supo desde el principio

Disponerlo así.

AMOR.

El Amor,

Que de los dos procedido,

Tambien lo quiso.

AGUA.

¿De suerte,

Que un mismo Poder...

AIRE.

Que un mismo

Saber...

TIERRA.

Que un mismo querer...

FUEGO.

En tres personas distinto...

AGUA.

Y en sola una voluntad...

AIRE.

Juntarnos y dividirnos...

LOS CUATRO ELEM.

Quiso, supo, pudo?

LOS TRES.

Sí,

Porque pudo, supo y quiso.

AGUA.

A esa voz...

AIRE.

A ese precepto...

TIERRA.

A ese imperio...

FUEGO.

A ese dominio...

AGUA.

Yo me humillo.

AIRE.

Yo obedezco.

TIERRA.

Yo me postro.

FUEGO.

Yo me rindo.

LOS CUAT.

Y de la pasada lid

En la pretension desisto.

PODER.

Oid, que no por eso cesa

Vuestro campal desafío,

Que aunque enemigos no os quiero,

Tampoco no os quiero amigos.

A ser vuestras cualidades

Una, ¿no fuera preciso

Con natural simpatía

Uno en otro convertiros,

Y que os mezclárades juntos

Para no durar distintos?

Y ahora, á contrario, á ser várias

Las cualidades, ¿no es visto

Que tambien habia de hacer

La antipatía lo mismo,

Y os desavinierais para

No conservaros contiguos?

Luego convino que haya

Cualidades en que uniros,

Y que haya cualidades

En que oponeros convino;

Pues en una parte opuestos,

Y en otra parte benignos,

Es fuerza que eslabonados,

Cuando vaya á dividiros

El odio, os tenga el amor;

Y que, amigos y enemigos,

Dureis conformes y opuestos

Lo que duraren los siglos.

SABIDUR.

Y ya que el Sumo Poder

A los cuatro ha dividido.

Mantenidos en igual

Balanza, igual equilibrio,

Entre la Sabiduría

A dar los puestos y oficios

Que habeis de tener, vea el orbe

Que si la creacion ha sido

Atribucion del Poder,

Lo es de la ciencia el arbitrio;

Divididas, pues, las aguas

De las aguas, su nativo

Curso en el cielo un hermoso

Firmamento cristalino

Forme, para que elevado

El fuego á eminente sitio,

En él temple sus ardores,

Comunicándose tibio

Al aire; el aire ciñendo

En vagaroso circuito

Al agua, que se quedó

Inferior, haga lo mismo,

Templando sus humedades;

Y ella, en undoso recinto

Componga una agregacion

De cristales, cuyos vidrios,

Siempre inquietos, nunca rompan

De sus márgenes los grillos;

Para que desocupados

De la tierra los distritos,

Los hombros descubra, en quien

Descanse el grave, el prolijo

Peso de tanto eminente

Universal edificio.

AMOR.

Y ya que la agregacion

De alegóricos sentidos

Da la creacion al Poder,

Y el órden de sus designios

A la Sabiduría; bien

Dará al Amor el cariño

De verlos con nuevos dones

Ufanos y enriquecidos,

Y así, al Fuego adornen sol

Y luna, estrellas y signos,

Presidiendo al dia y la noche,

Uno en rayos y otro en visos.

Al Aire pueblen las aves,

Hermoseando sus vacíos

Los matices de las alas,

Los cánticos de los picos.

Al Agua habiten los peces,

Primeros bajeles vivos,

Que surquen su esfera á tornos,

Que naden su seno á giros.

Troncos, plantas, frutos, flores,

En vistosos laberintos

La tierra cubran, en quien,

Ya familiares, ya esquivos,

Diversos brutos habiten,

Teniendo para su asilo

Los domésticos las selvas,

Los montaraces los riscos.

Y pues del Poder criados,

Y de la Ciencia instruidos,

Y adornados del Amor

Os veis, sed agradecidos

Al Señor, cuyo Poder,

Ciencia y Amor os bendijo;

Bendecidle, pues, vosotros

En dulces cantos é himnos.

FUEGO.

Sí haremos, porque en el dia

Del Señor, los regocijos

Tambien son cultos; y supuesto

Que las cuatro esferas fuimos

Organizadas debajo

De compas métrico y ritmo,

Vaya de música y baile,

Diciendo todas conmigo... _(Cantando.)_

_Cuanto en Fuego, Aire, Agua y Tierra..._

MÚSICA.

_Cuanto en Fuego, Agua, Aire y Tierra..._

FUEGO.

_Vuela, sulca, nada y yerra..._

MÚSICA.

_Vuela, sulca, nada y yerra..._

FUEGO.

_Y en sí las obras encierra..._

MÚSICA.

_Y en sí las obras encierra..._

FUEGO.

_De Poder, Ciencia y Amor..._

MÚSICA.

_De Poder, Ciencia y Amor..._

FUEGO.

_¡Bendecid al Señor!_

MÚSICA.

_¡Bendecid al Señor!_

FUEGO.

_Ángeles, criaturas bellas,_

_Cielo, sol, luna y estrellas,_

_Con vuestro hermoso esplendor..._

MÚSICA.

_¡Bendecid al Señor!_

AIRE.

_(Canta.)_ _Nubes de blando rocío,_

_Primavera, invierno, estío,_

_Niebla, luz, sombra y albor..._

MÚSICA.

_¡Bendecid al Señor!_

TIERRA.

_(Canta.)_ _Montes, valles y collados,_

_Y cuanto en selvas y prados_

_Hay desde el cedro á la flor..._

MÚSICA.

_¡Bendecid al Señor!_

AGUA.

_(Canta.)_ _Mares, rios, balsas, fuentes,_

_Y cuanto en vuestras corrientes_

_Vive á merced de su amor..._

MÚSICA.

_¡Bendecid al Señor!_

FUEGO.

Ya, Señor, que el hacimiento

De gracias abrió el camino

Para que, quebrado el hielo

Del temor, pueda contigo

Ó por ser lenguas el Fuego,

Ó por ser el más activo,

Hablar de parte de todos,

Que me escuches te suplico.

El duelo en que nos hallaste

Fué, no tan sólo nacido

De nuestras contrariedades,

Mas tambien de nuestros bríos;

Procurando cada uno

Ser al otro preferido;

Porque siendo, como es,

Este inferior edificio

De la fábrica del orbe

Un conquistado dominio,

Reino aparte de tu imperio

Y colonia de tu impíreo,

Para mantenerse en paz

Y justicia, le es preciso

Tener uno que prefiera

A los demas; pues no ha sido

Posible que se conserve

Neutral un cetro diviso,

Y no teniendo heredero

Tú, que pueda preferirnos,

Uno de los cuatro es fuerza

Que haya, Señor, de regirnos,

Si no es ya que tus favores,

De nuestra razon movidos,

Nos provean de un virey,

Alcaide, juez ó ministro,

A quien en tu nombre demos

La obediencia; que no es digno

Que alumbre el Fuego, la Tierra

Fructifique, el centro frio

Divida climas, el Aire

Aliente, y todos remisos

No sepamos para quién

Tanto aparato previno,

Beneficios que, no usados,

Dejen de ser beneficios.

LOS CUAT.

Esto es, Señor, lo que humildes

Todos á tus piés pedimos.

PODER.

Gran corte del universo,

Leales vasallos mios,

Desistid de la contienda

Que los cuatro habeis tenido,

Pues por poneros en paz,

Quiero un secreto deciros,

Que hasta ahora de mi mente

Para ninguno ha salido.

Yo, que sin necesidad

De criaturas, de edificios,

De pompas y majestades,

En principio, sin principio,

Para fin, tambien sin fin,

Dentro estaba de mí mismo,

Por ostentarme criador,

Saqué, con sólo decirlo,

Del ejemplar de mi idea

Las obras que ya habeis visto.

Estando, pues, en mi trono,

Cercado de los ministros

Que más hermosos, más puros

Crié para mi servicio,

Les revelé cómo habia,

Por mostrarme más benigno,

Más liberal, más amable,

Para mi esposa elegido,

Y reina suya, á la humana

Naturaleza, cuyo hijo

Heredero por la gracia

Sería del imperio mio.

Uno, pues, de los vasallos,

El más sabio, hermoso y lindo,

De su ciencia y su hermosura

Soberbio y desvanecido,

Por no jurar vasallaje

A inferior ser, atrevido

Se opuso á mis providencias;

Dispuesto á sus precipicios,

Tocó al arma en mis estados,

Y con opuestos caudillos,

Vinieron á la batalla

Las virtudes y los vicios.

Ya alentado el bronce suena,

Ya responde el parche herido,

Ya cruje armado el acero...

Mas ¿para qué lo repito,

Si en arrastrados despojos,

Es con eterno castigo

El clarin de mi victoria

La trompa de su gemido?

Viendo mi primer cuidado

En esta parte perdido,

Pues la criatura mejor

Oponerse al Criador quiso,

Escarmentando (bien puedo

En esta frase decirlo,

Que no es baja voz que á mí

Me escarmienten los delitos),

Quise, acudiendo á mis ciencias,

Consultarme á mí conmigo,

Si en la segunda criatura,

Sujeto hermoso que elijo

Para mi heredero, habia

De sucederme lo mismo;

A cuyo efecto mi eterna

Sabiduría me dijo...

SABIDUR.

Yo, que sé todas las ciencias,

De que son fieles testigos

Los astros (pues que no hay

En todo ese azul zafiro,

Encuadernado volúmen

De quien el sol es registro,

Ninguno que por su nombre

No llame, adverso ó propicio);

Yo, para quien el presente

Tiempo solamente es fijo,

Pues si miro hácia el pasado,

Y si hácia el futuro miro,

Es tiempo presente todo,

Futuro ó pasado siglo;

Habiendo con mi presencia

En ese dorado libro

De once hojas de cristal

Previsto al hombre, he previsto

Que si del lóbrego seno

De la tierra, el duro silo

De sus entrañas, el ciego

Vientre de su obscuro limbo

(Donde sin sér, alma y vida,

Discurso, eleccion ni aviso,

En metáfora de cárcel

Hasta ahora le has tenido),

Le sacas á luz, no ménos

Ingrato y desconocido

Te será el hombre que el ángel,

Poniendo en tan gran conflicto

A todo el género humano,

Que, á sombra de su delito,

Sea el ámbito del orbe

Tan heredad del abismo,

Que nazcan de sus raíces

El pasmo, el susto, el peligro;

El adulterio, el rencor,

El hurto y el homicidio.

Pero ¿qué mucho, si habiendo

Una vez introducido

La palidez de la muerte

Sus últimos parasismos,

Será tan universal

El morir? Pues si yo mismo,

En tu nombre, para enmienda

De sus errores, admito

Humano sér; áun yo...

PODER.

Cesa,

Que el Amor se ha enternecido.

AMOR.

Sí; pero no sin consuelo,

Que pueda servir de alivio.

Los amenazados riesgos

No son, Poder, tan precisos,

Que hayan de ser, pues no fueran

Coartando al hombre el arbitrio,

Ni mérito las virtudes,

Ni demérito los vicios.

Si todo este suntuoso

Aparato, en quien admiro

En el Fuego lo brillante,

En el Aire lo lucido,

En el mar lo prodigioso,

Como en la Tierra lo rico,

Para el hombre lo criaste,

Y es él el que te ha debido

La tarea de seis dias,

¿No disuena á un Amor pío

Hacerlo para él, y no

Hacerle á él? y si los cinco

Talentos que le has de dar

Han de ser cinco sentidos,

Si tres potencias los tres,

Y si uno razon y juicio,

Deja que el Entendimiento,

Con el racional instinto

Le advierta del bien y el mal,

Dándole un libre Albedrío

Con que use del mal ó el bien,

Que ya una vez concebido

En tu soberana idea,

No ser el que en ella ha sido,

Dejando de ser, sin ser,

En darle por merecido

El castigo ántes del yerro;

Pues no puede haber castigo,

Como no ser el que fuera.

Y así, como Amor te pido,

Nazca el hombre y sepa el hombre

Que aqueste imperio y tu empíreo

Por sí mismo ha de ganarle,

O perderte por sí mismo.

PODER.

Aquello (vuelvo al discurso)

La Sabiduría me dijo,

Y esto me dijo el Amor,

Cuando me tenía indeciso

Si en la segunda criatura

Me sucediera lo mismo

Que en la primera; con que

De la ciencia prevenido,

Y movido del Amor,

Que aunque en los tres no distingo

Mayor ni menor esmero,

Ni postrero, siempre inclino

Más el Poder al Amor,

A sacar me determino

De la prision del no sér,

A sér este oculto hijo,

Que ya de mi mente ideado

Y de la tierra nacido,

Ha de ser príncipe vuestro.

Y así, sin que haya sabido

Quién es, por dejar abierto

A la experiencia un resquicio,

Hoy del damasceno campo,

A un hermoso alcázar rico,

Que á oposicion de azul cielo,

Será verde paraíso,

Le trasladaré, y en él,

Despues que con mis auxilios

Le haya su luz ilustrado,

Le daré el raro prodigio

De la Gracia por esposa.

Si procediere benigno,

Atento, prudente y cuerdo,

Obedecedlo y servidlo,

Durando en su vasallaje;

Mas si procediere altivo,

Soberbio é inobediente,

No le conozcais dominio,

Arrojadle de vosotros;

Pues, como el Amor ha dicho,

Puesta su suerte en sus manos,

El logro ó el desperdicio,

O por sí le habia ganado,

O por sí le habia perdido.

¿Juraislo así?

LOS CUATRO ELEM.

Sí juramos.

TIERRA.

Y yo, en fe de que lo admito,

De los limos de la tierra

Con este polvo te sirvo,

Para su formacion.

AGUA.

Yo,

Para amasar ese limo,

Te daré el cristal.

AIRE.

Yo luégo,

Porque cobre el quebradizo

Barro, en su materia, forma,

Te daré el vital suspiro,

Que hiriendo en su faz le anime.

FUEGO.

Y yo, aquel fuego nativo,

Que con natural calor

Siempre le conserve vivo.

PODER.

Venid, pues, y al hombre hagamos.

_(Los elementos entre sí.)_

AGUA.

¿_Hagamos_, en plural dijo?

AIRE.

Sí.

AGUA.

Pues ¿cómo, si con solo

_Hágase_, todo se hizo,

_Hágase_ no dijo al hombre?

FUEGO.

Ese es evidente indicio,

Que puso en él más cuidado

Que en todo.

PODER.

¿Qué aguardais? Idos

A esperarle y recibirle

En el alcázar que os digo,

Donde, guiado de la gracia,

Sean aplausos festivos

Su primer salva.

FUEGO.

Primero

Iremos, Señor, contigo,

Hasta el damasceno campo,

Volviendo á decir el himno...

MÚSICA.

_Cuanto en Fuego, Aire, Agua y Tierra._

_(La Sombra sale por una parte, y por otra se van; y la Sombra repite

lo que cantan.)_

SOMBRA.

Cuanto en Fuego, Aire, Agua y Tierra.

MÚSICA.

_Vuela, brilla, sulca y yerra..._

SOMBRA.

Vuela, brilla, sulca y yerra...

MÚSICA.

_Y en sí las sombras encierra..._

SOMBRA.

Y en sí las sombras encierra...

MÚSICA.

_De Poder, Ciencia y Amor,_

_¡Bendecid al Señor!_ _(Vanse.)_

SOMBRA.

De Poder, Ciencia y Amor,

¡Bendecid al Señor!

ESCENA III.

LA SOMBRA.

SOMBRA.

¿Cuándo el acento fué rayo veloz,

Trueno el eco, relámpago la voz,

Flecha el aire, dogal

El suspiro, el anhélito puñal,

Sino hoy, que contra mí

Las cláusulas del cántico que oí,

El relámpago, el rayo, el trueno son

Dogal, flecha y puñal del corazon?

¡Oh qué mal ejemplar

Al áspid mi quebranto ha de dejar;

Pues siendo el áspid yo

Que de la luz huyendo, se escondió,

Resulta ser en él

La música el conjuro más cruel!

Pero miente el dolor,

Que si él se da á partido, no el furor,

La ira, la rabia, el pasmo, el frenesí,

Que ha introducido en mí

Que del no sér pasando el hombre al sér,

Esposo de la luz haya de ser,

Siendo la sombra en tálamo feliz,

A su opuesta, jurada emperatriz

Del universo; pero no haré tal;

¡Oh, máteme el dolor ántes que el mal!

¡Ni del profundo horror,

Cuna del susto y tumba del pavor,

En quien es el vivir,

Morir eterno para no morir!

¡Patria horrible y crüel

Del odio infame, del rencor infiel,

Escuela del penar,

Mansion del llanto, casa del pesar;

Reino de confusion,

Babel del siglo, lóbrega mansion

Del espanto, el asombro y la crueldad!

¡Ah del centro, de cuya obscuridad

La Sombra arrastra el lóbrego capuz!

¡Ah del negado auxilio de la luz,

Línea del mal, antípoda del bien,

Ciudad sin Dios! ¡Ah del abismo!

ESCENA IV.

LA SOMBRA.—_Sale_ EL PRÍNCIPE DE LAS TINIEBLAS.

PRÍNCIPE.

¿Quién pudo á su invocacion

Obligarme, rompiendo la prision

De infaustos calabozos, á salir

A perturbar de tanto azul zafir

El puro rosicler,

Pues demudaron, al llegarme á ver,

Desde el mayor hasta el menor farol,

Su faz la luna, y su semblante el sol?

¿Quién, pues, quién me llamó?

SOMBRA.

¿Quién pudiera, lucero, sino yo,

Que sombra soy, valerme de quien es

Príncipe de tinieblas?

PRÍNCIPE.

Díme, pues,

¿Qué es tu intento?

SOMBRA.

Yo fuí

Pálida tez del cáos...

PRÍNCIPE.

Ya lo ví

Cuando en pálida tez

Apagó mi esplendor tu lobreguez.

SOMBRA.

Nació la luz, con que,

Arrugándome el manto...

PRÍNCIPE.

Ya lo sé,

Huyendo de ella, con cobarde ardid

Rodeaste el orbe.

SOMBRA.

Rota, pues, la lid

Entre los dos, el cuarto dia llegó.

PRÍNCIPE.

En que el sol de la luz se apoderó.

SOMBRA.

Viéndose, pues, con ella iluminar...

PRÍNCIPE.

Los ámbitos del Aire, Tierra y Mar...

SOMBRA.

Se tomó para sí...

PRÍNCIPE.

El dia, y te dejó la noche á tí.

SOMBRA.

No solamente esa disparidad...

PRÍNCIPE.

Os tiene en interior enemistad...

SOMBRA.

Pero causa mayor

Nos tiene en otra enemistad peor.

PRÍNCIPE.

Esa es la que no sé.

SOMBRA.

No me atajes, que yo te la diré.

En la magia que aprendí

En el monte de la luna,

Templo de la noche, una

Proposicion anteví,

En que autoridades sumas

(Que ahora no importa alegar,

Pues su fama ha de volar

Con las alas de sus plumas),

Símbolo á la luz harán

De Gracia, de Culpa á mí.

Mira si con causa aquí

Místicos sentidos dan

A mis rencores disculpa;

Pues la luz, por mi desgracia,

Será imágen de la Gracia,

Y la Sombra de la Culpa.

Este principio asentado

A que Luz y Sombra son

Culpa y Gracia, mi pasion

Pase á segundo cuidado.

Este rey, cuyo Poder,

Cuya Ciencia y cuyo Amor

Le han ostentado señor

De cuanto se llega á ver,

Tiene un hijo. No te asombre,

Que hasta hoy oculto le encierra

En el vientre de la Tierra,

Primera madre del Hombre;

Asómbrete que de todo

Príncipe quiere que sea,

A cuyo efecto su idea

Le está sacando del lodo

En que yace, para hacer

Que, de todo el mundo dueño,

Sea otro mundo pequeño,

Última obra del Poder,

Última obra de la Ciencia,

En alma y vida que cobra,

Del Amor última obra

En la divina asistencia;

Que... mas decirlo no es bien

A quien puede verlo; llega,

Pues á los dos no se niega

Ver lo que espíritus ven.

Mira el seno en que le tuvo,

Despues de haberle formado

En su mente encarcelado.

Mira, despues que le hubo

Dado la materia el limo,

Cómo, informe el embrion,

Quedó sin vital accion.

Mira...

PRÍNCIPE.

Pasmo, lloro y gimo

Al verlo.

SOMBRA.

Cuán liberal,

Despues que la estatua obró,

Y en un suspiro la dió

Vida y alma racional,

Como, en su gracia criado

En original justicia,

Le da contra mi malicia

Luz la luz; con que guiado

Lo traslada á un paraíso,

Adonde cobre, despues

Que haya sabido quién es,

Sobrenatural aviso

De ciencias del mal y el bien.

PRÍNCIPE.

¡Oh humana naturaleza!

¡Con qué horror, con qué tristeza

Mis pasadas ruinas ven

Tus dichas ya; y más despues

Que sé que es, por mi desgracia,

La hermosa Luz de la gracia

La primer cosa que ves!

* * * * *

_País peñascoso.—Una gruta._

ESCENA V.

EL PRÍNCIPE DE LAS TINIEBLAS Y LA SOMBRA, _á un lado_.—EL HOMBRE, _en

la gruta_, _vestido de pieles_, y LA LUZ DE LA GRACIA, _con un hacha en

la mano_.

GRACIA.

Hombre, imágen de tu Autor,

De esa enorme cárcel dura

Rompe la prision obscura.

A la voz de tu Criador.

HOMBRE.

¿Qué acento, qué resplandor

Ví, si es esto ver; oí,

Si es oir esto? que, hasta aquí,

Del no sér pasando al sér,

No sé más que no saber

Qué soy, qué seré, ó qué fuí.

GRACIA.

Sigue esta luz, y sabrás

De ella lo que fuiste y eres;

Mas de ella saber no esperes

Lo que adelante serás;

Que eso tú solo podrás

Hacer que sea malo ó bueno.

HOMBRE.

_(Sale de la gruta.)_ De mil confusiones lleno

Te sigo. ¡Oh qué torpe el paso

Primero doy!

LUZ.

No es acaso

Que de libertad ajeno

Nazca el hombre.

HOMBRE.

Teatro selecto, tomo 4 de 4 · 第 15 / 19 段