Severo y justo ministro

De las cóleras de Dios,

Cuya vara de justicia

Es una guadaña atroz;

Ya que el tribunal divino

Representamos los dos,

No quiera, no, que el decreto

Del libro, que es en rigor

_De acuerdo_, aunque ya en los hombres

Es _libro de olvido_ hoy,

Ejecutes, sin que ántes

Le hagas con piadosa voz

Los justos requirimientos,

Que pide la ejecucion.

Baltasar quiere decir

_Tesoro escondido_, y yo

Sé que en los hombres las almas

Tesoro escondido son.

Ganarle quiero; y así,

Sólo licencia te doy

Para que á Baltasar hagas

Una notificacion.

Recuérdale que es mortal,

Que la cólera mayor

Antes empuña la espada

Que la desnuda; así yo

Que la empuñes te permito,

Mas que la desnudes, no. _(Vase.)_

ESCENA V.

LA MUERTE.

MUERTE.

¡Ay de mí! ¡Qué grave yugo

Sobre mi cerviz cayó!

Sobre mis manos, ¡qué hielo!

Sobre mis piés, ¡qué prision!

De tus preceptos atado,

¡Oh inmenso Juicio de Dios!

La Muerte está sin aliento,

La cólera sin razon.

Para acordarle no más

Que es mortal, de mi rigor

Sola una vislumbre basta,

De mi mal sola una voz.—

ESCENA VI.

LA MUERTE, EL PENSAMIENTO.

PENSAM.

¿Quién me llama?

MUERTE.

Yo soy

Quien te llamo.

PENSAM.

Y yo

Soy quien quisiera en mi vida

No ser llamado de vos.

MUERTE.

Pues ¿qué es lo que tienes?

PENSAM.

Miedo.

MUERTE.

¿Qué es miedo?

PENSAM.

Miedo es temor.

MUERTE.

¿Qué es temor?

PENSAM.

¿Temor? Espanto.

MUERTE.

¿Qué es espanto?

PENSAM.

¿Espanto? Horror.

MUERTE.

Nada deso sé lo que es;

Que jamás lo tuve yo.

PENSAM.

Pues ¿lo que no teneis dais?

MUERTE.

Por no tenerle le doy.

¿Adónde está Baltasar?

PENSAM.

En un jardin con las dos

Deidades que adora.

MUERTE.

Ponme

Con él; llévame veloz

A su presencia.

PENSAM.

Sí haré,

Porque no tengo valor

Para negarlo.

MUERTE.

¡Qué bien,

Justo precepto de Dios,

A hacerle de mí memoria

En su pensamiento voy! _(Vanse los dos.)_

ESCENA VII.

_Salen_ BALTASAR, IDOLATRÍA Y VANIDAD.

IDOLAT.

Señor, ¿qué grave tristeza...

VANIDAD.

¿Qué grave pena, señor...

IDOLAT.

Tu discurso desvanece?

VANIDAD.

Turba tu imaginacion?

BALTAS.

No sé qué pena es la mia...

ESCENA VIII.

DICHOS.—EL PENSAMIENTO Y LA MUERTE.

PENSAM.

_(A la Muerte.)_

Llega; que allí está.

BALTAS.

Que estoy

Pensando en las amenazas

De aquella mano de Dios,

Cuál ha de ser el castigo

Que me ha prometido.

_(Vase retirando el Pensamiento, y deja ver tras sí á la Muerte.)_

MUERTE.

Yo.

BALTAS.

¿Qué es esto que miro, cielos?

Sombra, fantasma ó vision,

Que voz y cuerpo me finges,

Sin que tengas cuerpo y voz,

¿Cómo has entrado hasta aquí?

MUERTE.

¿Cómo? Si es la luz el sol,

Yo soy la sombra, y si él

La vida del mundo, yo

Del mundo la Muerte. Así,

Entro yo como él entró,

Porque de luces á sombras

Esté igual la posesion.

IDOLAT.

_(Ap.)_ ¿Quién es este, que el miralle

Le retira de los dos?

BALTAS.

¿Cómo á cada paso tuyo

Vuelve atras mi presuncion?

MUERTE.

Porque das tú atras los pasos,

Que yo hácia adelante doy.

PENSAM.

_(Ap.)_ La culpa tuve en traerle;

Que soy un traidor traedor.

BALTAS.

¿Qué me quieres y quién eres,

O luz ó sombra?

MUERTE.

Yo soy

Un acreedor tuyo, y quiero

Pedirte como acreedor.

BALTAS.

¿Qué te debo? ¿qué te debo?

MUERTE.

Aquí está la obligacion,

En un libro de memorias.

_(Saca un libro de memorias.)_

BALTAS.

Éste es engaño, es traicion,

Porque esta memoria es mia;

A mí, á mí se me perdió.

MUERTE.

Es verdad, mas las memorias

Que tú pierdes, hallo yo.—

Lee.

BALTAS.

«Yo el gran Baltasar,

De Nabucodonosor

Hijo, confieso que el dia

Que el vientre me concibió

De mi madre, fué en pecado,

Y recibí (¡helado estoy!)

Una vida, que á la Muerte

He de pagar (¡qué rigor!)

Cada y cuando que la pida;

Cuya escritura pasó

Ante Moisés, los testigos

Siendo Adan, David y Job.»—

Yo lo confieso, es verdad;

Mas no me ejecutes, no;

Dáme más plazo á la vida.

MUERTE.

Liberal contigo soy,

Porque áun no está declarada

Hoy la justicia de Dios;

Y para que se te acuerde

Ser, Baltasar, mi deudor,

De la gran Sabiduría

Este memorial te doy.

_(Vase, dándole un papel.)_

ESCENA IX.

BALTASAR, LA IDOLATRÍA, LA VANIDAD, EL PENSAMIENTO.

BALTAS.

(_Abre el papel y lee._)

«Así habla en un proverbio

Del espíritu la voz:

_Polvo fuiste, y polvo eres,_

_Y polvo has de ser_.»—¿Yo, yo

Polvo fuí, siendo inmortal?

¿Siendo eterno, polvo soy?

¿Polvo he de ser, siendo inmenso?

Es engaño, es ilusion.

_(Anda el Pensamiento alrededor de Baltasar.)_

PENSAM.

Yo, como loco, en efecto,

Vueltas y más vueltas doy.

BALTAS.

¿No es deidad la Idolatría?

PENSAM.

_(A la Idolatría.)_ Acá me vengo con vos.

BALTAS.

¿La Vanidad no es deidad?

PENSAM.

(A la Vanidad.) Ahora con vos estoy.

_(Anda alrededor de las dos.)_

BALTAS.

¡Cuál anda mi pensamiento

Vacilando entre las dos!

IDOLAT.

_(A la Vanidad.)_

¿Qué contendrá aquel papel,

Que tanto le divirtió

De nosotras?

_(Quítale la Vanidad el memorial.)_

VANIDAD.

Desta suerte

Lo veremos.

PENSAM.

¡Noble accion!

La memoria de la Muerte

La Vanidad le quitó.

BALTAS.

¿Qué es lo que pasa por mí?

VANIDAD.

Hojas que inútiles son,

El viento juegue con ellas.

_(Hace pedazos el papel y lo arroja.)_

BALTAS.

¿Aquí estábades las dos?

IDOLAT.

¿Qué ha sido esto?

BALTAS.

No lo sé;

Una sombra, una ilusion,

Que ocupó mi fantasía,

Que mi discurso ocupó;

Pero ya se fué la sombra,

Desvaneciendo su horror.

¿Qué mucho que temerosa

La noche huyese, si vió

Que en vuestros ojos divinos

Madrugaba el claro sol?

Y no á los mios, parece

Que solamente salió

Esa luz que me ilumina,

Que me alumbra ese esplendor,

Sino á todo el jardin; pues

Obscuro el rubio arrebol

Del sol estaba hasta veros,

Y viéndoos amaneció

Segunda vez, porque como

Dos soles y auroras sois,

Él no se atrevió á salir

Sin licencia de las dos.

VANIDAD.

Sí, soles somos y auroras,

Por su antigua adoracion;

El sol es la Idolatría,

Yo la aurora, que inferior

Soy á los rayos; y así,

A ella debe el resplandor

El valle que goza, pues

Cuando entre sombras durmió,

No la despertó la aurora;

Que otro sol la despertó.

IDOLAT.

Concedo que aurora seas,

Y concédote que soy

Yo el sol, por rendirme á tí;

Porque al hermoso candor

De la aurora el sol le debe

Todo el primero arrebol;

Y así, siendo la primera,

Su luz, que le iluminó,

La luz del aurora ha sido

Más bella que la del sol,

Pues salió primero al valle,

Y ántes que él amaneció.

PENSAM.

La hermosura y el ingenio

Se compiten en las dos,

Y pues convida el jardin

Con la dulce emulacion

De las flores y las fuentes,

Sobre el lecho que tejió

Para sí la primavera

Os sentad. Lisonjas son

Los pájaros y las ramas,

Haciendo blando rumor

Al aire, que travesea

Entre las hojas veloz,

Donde aromas de cristal

Y pastillas de ámbar son

Las fuentecillas risueñas

Y el prado lleno de olor.

_(Siéntanse todos, y en medio Baltasar, y la Idolatría le quita el

sombrero y con el penacho le hace aire.)_

IDOLAT.

Yo con el bello penacho

De las plumas que tejió

La Vanidad, escogidas

De la rueda del pavon,

Te haré aire.

PENSAM.

Pues ¿conmigo

No fuera mucho mejor,

Que soy sutil abanillo

Del pensamiento? Aunque no;

Que más parezco en la cara

Abanillo del Japon.

VANIDAD.

Yo con músicos cantando,

Pararé el aire á mi voz.

BALTAS.

La música del aurora

No me sonará mejor,

Cuando saludando al dia

Entre uno y otro arrebol

Le daban la bienvenida,

Perla á perla y flor á flor.

VANIDAD.

_(Cantando.)_ _Ya Baltasar es deidad,_

_Pues le rinde en este dia_

_Estatuas la Idolatría,_

_Y templos la Vanidad._

ESCENA X.

DICHOS.—LA MUERTE.

MUERTE.

_(Ap.)_ Aquí apacible voz suena,

Donde con trágico estilo

Llora un mortal cocodrilo,

Canta una dulce sirena;

¿Tampoco pudo la pena

De mi memoria, que ha sido

De la Vanidad olvido?

Pues ya mi sombra le asombra,

A ver si puede mi sombra

Lo que mi voz no ha podido.

Con el opio y el beleño

De los montes de la luna

Entorpezca su fortuna

Mi imágen pálida, el sueño.

Sea de su vida dueño

(En que se acuerde de mí)

Un letargo, un frenesí,

Una imágen, un veneno,

Un horror de horrores lleno.

_(Quédase dormido Baltasar.)_

VANIDAD.

¿Parece que duerme?

IDOLAT.

Sí.

VANIDAD.

Pues entre sueños espero,

Porque al despertar se halle

Ufano, representalle

Un aplauso lisonjero. _(Vase.)_

IDOLAT.

Yo significarle quiero

Dónde el vuelo ha de llegar

De mi deidad singular. _(Vase.)_

PENSAM.

Mi afan aquí descansó,

Pues sólo descanso yo

Cuando duerme Baltasar. _(Échase á dormir.)_

ESCENA XI.

BALTASAR Y EL PENSAMIENTO, _dormidos_.—LA MUERTE.

MUERTE.

Descanso del sueño hace

El hombre ¡ay Dios! sin que advierta

Que cuando duerme y despierta,

Cada dia muere y nace;

Que vivo cadáver yace

Cada dia, pues (rendida

La vida á un breve homicida)

Que es su descanso, no advierte

Una licion que la Muerte

Le va estudiando á la vida.

Veneno es dulce que, lleno

De lisonjas, desvanece,

Aprisiona y entorpece;

¡Y hay quien beba este veneno!

Olvido es, de luz ajeno,

Que aprisionado ha tenido

En sí uno y otro sentido,

Pues ni oyen, tocan ni ven,

Informes todos; ¡y hay quien

No se acuerda deste olvido!

Frenesí, pues á sí

Várias especies atray,

Que goza inciertas; ¡y hay

Quien ame este frenesí!

Letargo es, á quien le di

De mi imperio todo el cargo,

Y con repetido embargo

Del obrar y el discurrir,

Enseña al hombre á morir;

¡Y hay quien busque este letargo!

Sombra es, que sin luz asombra,

Que es su obscura fantasía

Triste oposicion del dia;

¡Y hay quien descanse á esta sombra!

Imágen, al fin, se nombra

De la Muerte, sin que ultrajen,

Sin que ofendan, sin que atajen

Los hombres su adoracion,

Pues es sola una ilusion;

¡Y hay quien adore esta imágen!...

Pues ya Baltasar durmió,

Ya que el veneno ha bebido

Y ha olvidado aquel olvido,

Ya que el frenesí pasó,

Ya que el letargo sintió,

Ya de horror y asombro lleno

Vió la imágen, pues su seno

Penetra horror, que se nombra

Ilusion, letargo y sombra,

Frenesí, olvido y veneno;

Y pues Baltasar durmió,

Duerma, á nunca despertar,

Sueño eterno Baltasar

De cuerpo y alma.

_(Saca la espada y quiere matarle.)_

ESCENA XII.

DICHOS.—DANIEL.

DANIEL.

Eso no.

_(Detiene el brazo á la Muerte.)_

MUERTE.

¿Quién tiene mi mano?

DANIEL.

Yo,

Porque el plazo no ha llegado.

Número determinado

Tiene el pecar y el vivir,

Y el número ha de cumplir

Ese aliento, ese pecado.

MUERTE.

Llegarán (¡hado cruel!),

Cumpliránse (¡pena fiera!),

Para que algun justo muera,

Tus semanas, Danïel,

Y no un pecador. ¡Oh fiel

Juez de la ejecucion mia!

¿Qué espera? Que si este dia

Logra una temeridad,

Oye allí la Vanidad,

Mira allí la Idolatría

ESCENA XIII.

BALTASAR Y EL PENSAMIENTO, _dormidos_.—LA MUERTE, DANIEL, LA VANIDAD,

LA IDOLATRÍA.—UNA ESTATUA.

_(Ábrese una apariencia á un lado, y parece una estatua de color de

bronce, á caballo, y la Idolatría teniéndole el freno; y al otro

lado, sobre una torre, aparece la Vanidad, con muchas plumas, y un

instrumento en la mano.)_

IDOLAT.

Baltasar de Babilonia,

Que á las lisonjas del sueño,

Sepulcro tú de tí mismo,

Mueres vivo y vives muerto...

VANIDAD.

Baltasar de Babilonia

Que en el verde monumento

De la primavera, eres

Un racional esqueleto...

BALTAS.

_(Entre sueños.)_

¿Quién me llama? ¿Quién me llama?

Mas, si á mis fantasmas creo,

Ya, Vanidad, ya te miro;

Ya, Idolatría, te veo.

IDOLAT.

Yo, la sacra Idolatría,

Deidad que del sol desciendo,

A consagrarte esta estatua,

Del supremo alcázar vengo,

Porque tenga adoracion

Hoy tu imágen en el suelo.

VANIDAD.

Yo, la humana Vanidad,

Que en los abismos me engendro,

Y naciendo entre los hombres,

Tengo por esfera el cielo;

Para colocar la estatua,

Este imaginado templo

Te dedico, que de pluma

He fabricado en el viento.

BALTAS.

_(Entre sueños.)_

¡Qué triunfos tan soberanos!

¡Qué aplausos tan lisonjeros!

Ofréceme, Idolatría,

Altares, aras, inciensos,

Y adórense mis estatuas

Por simulacros excelsos.

Tú, Vanidad, sube, sube

A coronarte al imperio;

Ilústrese una volando,

Ilústrese otra cayendo.

_(Baja la estatua y sube la torre, y cantan versos Vanidad é

Idolatría.)_

IDOLAT.

_(Cantando.)_

_¡Bajad, estatua, bajad!_

_A ser adorada id._

VANIDAD.

_(Cantando.)_

_¡A ser eterno subid,_

_Templo de la Vanidad!_

IDOLAT.

_¡Corred, bajad!_

VANIDAD.

_¡Subid, volad!_

LAS DOS.

_Pues hoy de los vientos fía..._

IDOLAT.

_Estatuas la Idolatría..._

VANIDAD.

_Y templo la Vanidad._

MUERTE.

Suéltame, Daniel, la mano;

Verás qué osado y soberbio

Acabo, como Sanson,

Con el ídolo y el templo.

DANIEL.

Ya yo te la soltaré,

Veloz cometa de fuego,

En siendo tiempo al rigor;

Pero hasta que sea tiempo,

Aquesa estatua de bronce

Le dé otro mental acuerdo,

Que trompeta de metal,

Tocada por mi precepto,

Será trompeta de juicio.

MUERTE.

A los dos está bien eso,

Que en tocando la trompeta,

A su voz el universo

Todo espirará; y así,

¡Oh tú, peñasco de acero!

¿Qué espíritu aborrecido

Vive por alma en tu pecho?

Deidad mentida de bronce,

Desengáñate á tí mesmo. _(Vase con Daniel.)_

ESCENA XIV.

BALTASAR Y EL PENSAMIENTO, _dormidos_.—LA VANIDAD, LA IDOLATRÍA, LA

ESTATUA.

ESTATUA.

¡Baltasar!

BALTAS.

¿Qué es lo que quieres,

Ilusion ó fingimiento,

Que me matas, que me afliges?

ESTATUA.

Oye, y velen á mi aliento

Hoy los sentidos del alma,

Miéntras duermen los del cuerpo;

Que contra la idolatría

Aspid de metal me vuelvo,

Porque como el áspid, yo

Muera á mi mismo veneno;

Y en tanto que el labio duro

Del bronce articula acentos,

Enmudezcan esas voces,

Que son lisonjas del viento.

Yo soy la Estatua que vió

Nabuco, hecha de diversos

Metales, con piés de barro,

A quien una piedra luégo

Deshizo, piedra caída

Del monte del Testamento.

No la adoracion divina

Tiranices á los cielos,

Que yo por verme adorar

De tres jóvenes hebreos,

El horno de Babilonia

Encendí, donde su esfuerzo

Al fuego se acrisoló,

Y no se deshizo al fuego.

Sidrac, Misac y Abdenago

Son vivos testigos desto.

Los dioses que adoras son

De humanas materias hechos;

Bronce adoras en Moloc,

Oro en Astarot, madero

En Baal, barro en Dagon,

Piedra en Baalin, y hierro

En Moab; y hallando en mí

El _juicio de Dios_ inmenso,

A mis voces de metal

Os rendid las dos, rompiendo

Las plumas y las estatuas.

_(Sube la estatua y baja la torre.)_

VANIDAD.

¡Que me abraso!

IDOLAT.

¡Que me hielo!

VANIDAD.

Ya á los rayos de otro sol

He desvanecido el vuelo.

IDOLAT.

Y yo á la luz de otra fe,

Mis sombras desaparezco.

_(Cúbrese la apariencia con la estatua, la Vanidad y la Idolatría.)_

ESCENA XV.

BALTASAR, EL PENSAMIENTO.

BALTAS.

_(Despertándose.)_

¡Oye, espera, escucha, aguarda!

¡Oh, no me niegues tan presto

Tal vanidad, tal ventura!

_(Despierta el Pensamiento.)_

PENSAM.

¿De qué das voces? ¿Qué es esto?

BALTAS.

¡Ay, Pensamiento! No sé;

Pues cuando deidad me miento,

Pues cuando señor me aclamo

Y de mi engaño recuerdo,

Solas tus locuras hallo,

Solas tus locuras veo.

PENSAM.

Pues ¿qué es lo que te ha pasado?

BALTAS.

Yo ví en el pálido sueño

Donde estaba descansando

Todo el aplauso que tengo.

Subia mi Vanidad

A dar con su frente al cielo;

Bajaba mi Idolatría

Desde su adorado imperio.

Aquella un templo me daba;

Ésta una estatua, y al tiempo

Que ésta y aquélla tenía

Hecha la estatua y el templo

Una voz de bronce, una

Trompeta, que áun ahora tiemblo,

De aquella abrasó las plumas,

Desta deshizo el intento,

Quedando el templo y la estatua

Por despojos de los vientos...

¡Ay de mí! la Vanidad

Es la breve flor de almendro,

La Idolatría la rosa

Del sol; aquella, al primero

Suspiro, se rinde fácil

A las cóleras del cierzo;

Ésta á la ausencia del dia

Desmaya los rizos crespos;

¡Breve sol y breve rosa

De las injurias del tiempo!

ESCENA XVI.

BALTASAR, EL PENSAMIENTO, LA IDOLATRÍA.

IDOLAT.

No ha de vencer mis glorias

Una voz, ni un engaño mis victorias;

Triunfe la pompa mia,

En esta noche de la luz del dia.—

Baltasar, soberano

Príncipe, rey divino más que humano,

Miéntras que suspendido

Diste al sueño la paz de tu sentido,

Treguas del pensamiento,

Mi amor, á tus aplausos siempre atento,

Velaba en tus grandezas;

Que no saben dormirse las finezas.

Una opulenta cena,

De las delicias y regalos llena

Que la gula ha ignorado,

Te tiene prevenida mi cuidado,

Adonde los sentidos

Todos hallan sus platos prevenidos.

En los aparadores

La plata y oro brillan resplandores,

Y con ricos despojos

Hartan la hidropesía de los ojos.

Perfumes lisonjeros

Son aromas de flores, en braseros

De verdes esmeraldas,

Que Arabia la feliz cria en sus faldas;

Para tí solo plato,

Que el hambre satisface del olfato.

La música acordada,

Ni bien cerca de tí, ni retirada,

En numeroso acento suspendido,

Brinda á la sed con que nació el oido.

Los cándidos manteles,

Bordados de azucenas y claveles,

A dibujos tan bellos,

Que hace nuevo valor la nieve en ellos,

Son al tacto süave

Curiosidad que lisonjearle sabe.

Néctares y ambrosías,

Frias bebidas (basta decir frias),

Destiladas de rosas y azahares,

Te servirán á tiempo entre manjares,

Porque con salva y aparato justo

Alternen con las copas hoy al gusto;

Y porque aquéstas sean

En las que más tus triunfos hoy se vean,

Los vasos que al gran Dios de Israel sagrados

Trujo Nabucodonosor robados

De aquella gran Jerusalen, el dia

Que al Oriente extendió su monarquía,

Manda, señor, traellos;

Hoy á los dioses brindarás con ellos,

Profanando el tesoro

De tu templo los ídolos que adoro.

Postres serán mis brazos,

Fingiendo redes y inventando lazos,

Cifrando tus grandezas,

Tus pompas, tus trofeos, tus riquezas,

Este maná de amor, donde hacen plato

Olfato, ojos y oidos, gusto y tacto.

BALTAS.

En viéndote, me olvido

De cuantos pensamientos he tenido,

Y despierto á tu luz hermosa, creo

Más que lo que imagino, lo que veo;

Sólo tu luz podia

Divertir la fatal melancolía

Que mi pecho ocupaba.

PENSAM.

¡Eso sí, vive el cielo! que esperaba,

Segun estás de necio,

Que de tal cena habias de hacer desprecio;

Haya fiesta, haya holgura;

Deja el llanto esta noche: mi locura

A borrachez se pasa...

Pero todo se cae dentro de casa.

BALTAS.

Los vasos que sirvieron en el templo,

Eterna maravilla sin ejemplo,

A sacerdotes de Israel, esclavo,

Sírvanme á mí tambien.

PENSAM.

Tu gusto alabo.

BALTAS.

Vayan por ellos.

ESCENA XVII.

BALTASAR, EL PENSAMIENTO, LA IDOLATRÍA, LA VANIDAD.—MÚSICA,

ACOMPAÑAMIENTO.

VANIDAD.

Excusado ha sido;

Que ya la Vanidad los ha traido.

IDOLAT.

Sacad las mesas presto

A aqueste cenador.

PENSAM.

¿A mí? ¿Qué es esto?

VANIDAD.

Pues ¿quién habla contigo?

PENSAM.

¿Quien dice cenador no habla conmigo?

Pues si yo he de cenar, señora, es cierto

Que soy el cenador; y ahora advierto

Que por mí se haría

Aquella antigua copla que decia:

_¡Para mí se hicieron cenas,_

_Para mí, que las tengo por buenas!_

_¡Para mí, para mí,_

_Que para cenar nací!_

_(Sacan la mesa con vasos de plata, y van sirviendo platos de comida á

su tiempo.)_

BALTAS.

Sentáos las dos, y luégo por los lados

Sentáos todos mis deudos y criados;

Que cena donde están por tales modos

Vasos del templo, es cena para todos;

Y las gracias que demos, celebrando

Hoy á los dioses, ha de ser cantando.

MÚSICA.

_Esta mesa es este dia_

_Altar de la Idolatría,_

_De la Vanidad altar;_

_Pues adornan sin ejemplo_

_Todos los vasos del templo_

_La cena de Baltasar._

_(Pónense á cenar todos.)_

ESCENA XVIII.

DICHOS.—LA MUERTE, _disfrazada_.

MUERTE.

_(Ap.)_ A la gran cena del Rey

Disfrazado ahora vengo;

Pues en esta cena estó

Escondido y encubierto,

Entre los criados suyos

Que podré encubrirme creo.

Descuidado á Baltasar

De mis memorias le veo,

Cercado de sus mujeres

Y los grandes de su reino.

Los vasos que Salomon

Consagró al Dios verdadero,

Y donde sus sacerdotes

Los sacrificios hicieron,

Sus aparadores cubren...

¡Oh juicio de Dios eterno!

Suelta ya tu mano, suelta

La mia, porque ya el peso

De sus pecados cumplió

Con tan grande sacrilegio.

BALTAS.

Dadme de beber.

_(Toma el Pensamiento los platos y come.)_

PENSAM.

_(A la Muerte.)_ ¡Hola, aho,

Camarada! ¿no oís aquello?

Llevad de beber al Rey,

Miéntras que yo estoy comiendo.

MUERTE.

(_Ap._ Por criado me han tenido;

Servirle la copa quiero,

Pues no podrá conocerme

Quien está olvidado y ciego.

Este vaso del altar

La vida contiene, es cierto,

Cuando á la vida le sirve

De bebida y de alimento;

Mas la muerte encierra, como

La vida; que es argumento

De la muerte y de la vida,

Y está su licor compuesto

De néctar y de cicuta,

De triaca y de veneno.)—

Aquí está ya la bebida.

_(Llega á dar la bebida al Rey.)_

BALTAS.

Yo de tu mano la acepto.

¡Qué hermoso vaso!

MUERTE.

_(Ap.)_ Ay de tí,

Que no sabes lo que hay dentro.

IDOLAT.

El Rey bebe; levantáos todos.

_(Levántanse todos.)_

BALTAS.

Glorias de mi imperio,

En este vaso del Dios

De Israel brindo á los nuestros.

¡Moloc, dios de los asirios,

Viva! _(Bebe despacio.)_

PENSAM.

La razon haremos;

Sólo hoy me parecen pocos

Treinta mil dioses, y pienso

Hacer la razon á todos.

IDOLAT.

Cantad miéntras va bebiendo.

MÚSICA.

_Esta mesa es este dia_

_Altar de la Idolatría,_

_De la Vanidad Altar,_

_Pues le sirven sin ejemplo_

_El cáliz, vaso del templo,_

_En que bebe Baltasar..._

_(Suena un trueno muy grande.)_

BALTAS.

¡Qué extraño ruido! ¿Qué asombro

Alborota con estruendo,

Tocando al arma las nubes,

La campaña de los vientos?

IDOLAT.

Como bebiste, será

Salva que te hacen los cielos

Con su horrible artillería.

VANIDAD.

De sombra y de horror cubiertos,

Nos esconden las estrellas.

MUERTE.

¡Cuánto las sombras deseo,

Como padre de las sombras!

BALTAS.

Caliginosos y espesos

Cometas el aire vano

Cruzan, pájaros de fuego;

Bramidos da de dolor

Preñada nube, gimiendo;

Parece que está de parto,

Y es verdad, pues de su seno

Rompió ya un rayo, abrasado

Embrïon que tuvo dentro;

Y siendo su fruto el rayo,

Ha sido el bramido un trueno.

_(Da un gran trueno, y con un cohete de pasada sale una mano, que

vendrá á dar á donde habrá en un papel escritas estas letras: _Mané_,

_Techél_, _Farés_.)_

¿No veis? ¡ay de mí! ¿no veis

Que rasgado, que rompiendo

El aire trémulo, sobre

Mi cabeza está pendiendo

De un hilo que en la pared

Toca? ¡y si su forma advierto,

Una mano es, una mano,

Que la nube al monstruo horrendo

Le va partiendo á pedazos!

¿Quién vió, quién, rayo compuesto

De artérias? No sé, no sé

Lo que escribe con el dedo;

Porque en habiendo dejado

Tres breves rasgos impresos,

Otra vez sube la mano

A juntarse con el cuerpo...

Perdido tengo el color,

Erizado está el cabello,

El corazon palpitando

Y desmayado el aliento.

Los caracteres escritos,

Ni los alcanzo ni entiendo,

Porque hoy es Babel de letras

Lo que de lenguas un tiempo.

VANIDAD.

Un monte de fuego soy.

IDOLAT.

Y yo una estatua de hielo.

PENSAM.

Yo no soy monte ni estatua,

Mas tengo muy lindo miedo.

BALTAS.

Idolatría, tú sabes

De los dioses los secretos.

¿Qué dicen aquellas letras?

IDOLAT.

Ninguna de ellas acierto,

Ni áun el carácter conozco.

BALTAS.

Tú, Vanidad, cuyo ingenio

Ciencias comprendió profundas

En magos y en agoreros,

¿Qué lees? dí. ¿Qué lees?

VANIDAD.

Ninguna

Se da á partido á mi ingenio;

Todas, todas las ignoro.

BALTAS.

¿Qué alcanzas tú, Pensamiento?

PENSAM.

¡A buen sabio lo preguntas!

Yo soy loco, nada entiendo.

IDOLAT.

Daniel, un hebreo que ha sido

Quien interpretó los sueños

Del árbol y de la estatua,

Lo dirá.

ESCENA XIX.

DICHOS.—DANIEL.

DANIEL.

Pues oid atentos:

_Mané_ dice que ya Dios

Ha numerado tu reino;

_Techél_, y que en él cumpliste

El número, y que en el peso

No cabe una culpa más;

_Farés_, que será tu reino

Asolado y poseido

De los persas y los medos.

Así la mano de Dios

Tu sentencia con el dedo

Escribió, y esta justicia

La remite por derecho

Al brazo seglar; que Dios

La hace de tí, porque has hecho

Profanidad á los vasos,

Con baldon y con desprecio;

Porque ningun mortal use

Mal de los vasos del templo,

Que son á la ley de gracia

Reservado sacramento,

Cuando se borre la escrita

De las láminas del tiempo.

Y si profanar los vasos

Es delito tan inmenso,

Oid, mortales, oid,

Que hay vida y hay muerte en ellos,

Pues quien comulga en pecado

Profana el vaso del templo.

BALTAS.

¿Muerte hay en ellos?

MUERTE.

Sí, cuando

Yo los sirvo, que soberbio

Hijo del pecado soy,

A cuyo mortal veneno,

Que bebiste, has de morir.

BALTAS.

Yo te creo, yo te creo,

A pesar de mis sentidos,

Que torpes y descompuestos,

Por el oido y la vista,

A tu espanto y á tu estruendo,

Me están penetrando el alma,

Me están traspasando el pecho.—

Ampárame, Idolatría,

Deste rigor.

IDOLAT.

Yo no puedo,

Porque á la voz temerosa

De aquel futuro misterio

Que has profanado en los vasos

Hoy en rasgos y bosquejos,

Todo el valor he perdido,

Postrado todo el aliento.

BALTAS.

Socórreme, Vanidad.

VANIDAD.

Yo soy humildad del cielo.

BALTAS.

Pensamiento...

PENSAM.

Tu mayor

Contrario es tu Pensamiento,

Pues no quisiste creerle

Tantos mortales acuerdos.

BALTAS.

Daniel.

DANIEL.

Soy juicio de Dios;

Está ya dado el decreto,

Está el número cumplido,

Baltasar.

PENSAM.

_Nulla est redemptio._

BALTAS.

¡Todos, todos me dejais

En el peligro postrero!

¿Quién ampararme podrá

Deste horror, deste portento?

MUERTE.

Nadie; que no estás seguro

En el abismo, en el centro

De la tierra.

BALTAS.

¡Ay, que me abraso!

MUERTE.

Muere, ingrato.

_(Saca la espada y dale una estocada, y luégo se abraza con él, como

que luchan.)_

BALTAS.

¡Ay que me muero!

¿El veneno no bastaba,

Que bebí?

MUERTE.

No; que el veneno

La muerte ha sido del alma,

Y ésta es la muerte del cuerpo.

BALTAS.

Teatro selecto, tomo 4 de 4 · 第 14 / 19 段