Al cielo

Gracias, ni mala ni buena,

Sino así así, entreverada,

Como lonja de la pierna.

D. ALON.

Más despacio besaré

Vuestras manos: dad licencia...

D. FÉLIX.

Vos la teneis.

D. ALON.

Don Toribio,

Venid.

D. TORIB.

_(Ap. á Don Alonso.)_

¿Aquí te los dejas?

D. ALON.

¿Qué he de hacer?

D. TORIB.

Yo lo sé.

D. ALON.

¿A dónde

Vas?

D. TORIB.

A dar á casa vuelta.

D. ALON.

¿A qué?

D. TORIB.

A decir á mis primas

Que en todo hoy no salgan fuera.

D. ALON.

¿Han de quedarse sin misa?

D. TORIB.

¿Qué dificultad es esa?

Mi ejecutoria les basta

Para ser cristianas viejas.

D. ALON.

¡Jesus, y qué disparate!

Venid, venid: no lo entiendan

Esos hidalgos.

D. TORIB.

Par Dios,

Que si por mi voto fuera,

No habian de salir de casa,

Quisieran ó no quisieran.

_(Vanse Don Alonso y Don Toribio.)_

D. FÉLIX.

No sé cómo fué posible...

D. JUAN.

¿Qué?

D. FÉLIX.

Que la risa detenga,

Viendo al primo.

D. PED.

¡Qué figura

Tan rara!

D. JUAN.

Extraña presencia

De novio.

ESCENA V.

CLARA Y EUGENIA, _con mantos_; OTÁÑEZ _delante, y_ BRÍGIDA Y MARI-NUÑO,

_detras_.—DON FÉLIX, DON JUAN, DON PEDRO, HERNANDO.

HERNAN.

Ya las dos salen.

D. FÉLIX.

Desde aquí podremos verlas,

Como acaso.

CLARA.

Échate el manto,

Que hay gente en la calle, Eugenia.

EUGENIA.

¿Qué he hecho yo para no andar

Con la cara descubierta?

OTÁÑEZ.

¡Tomad! ¡Luego la faltara

A la hermanica respuesta!

MARI-NU.

Callad, que no os toca á vos

Hablar en estas materias.

BRÍGIDA.

Ni á vos en estas ni esotras,

Y hablais en esotras y estas.

D. FÉLIX.

Pasemos ahora al descuido.

D. JUAN.

_(Ap.)_ ¡Oh, permita amor que en ella

Al verme, estén sus memorias,

Ya que no vivas, no muertas!

D. PED.

_(Ap.)_ ¡Oh, plegue á Dios que se obligue

De ver que he venido á verla!

CLARA.

Advierte que llega gente.

EUGENIA.

Y bien, la gente que llega,

¿Qué se lleva por llevarse

Hácia allá esta reverencia?

_(Saluda Eugenia. Trae un lienzo en la mano.)_

(_Ap._ Mas ¡cielos! ¿Qué es lo que miro?

Don Juan es. Ya de su ausencia

Debió de cesar la causa;

Y no es mi duda sola esta,

Sino estar con él Don Pedro.

Aquesta es la vez primera

Que ha sido por ignorancia

Amiga la competencia.)

D. FÉLIX.

_(Ap. á él.)_ ¿Cuál es de las dos, Don Juan,

La que tanto amor os cuesta?

D. JUAN.

(_Ap. á Don Félix._ La del pañuelo en la mano.

No volvais tan presto á verla:

No advierta que de ella hablamos.

Y porque tampoco advierta

Don Pedro mi turbacion...)—

Voy á esperar á la iglesia. _(Alto.)_

(_Ap. á Don Félix._

Quedáos vos con él.)

D. FÉLIX.

Sí haré.—_(Vase Don Juan.)_

Don Pedro, ¿cuál es de aquellas?

D. PED.

La que, en la mano un pañuelo,

Descubierta va, es Eugenia.

No volvais tan presto: no

Conozca que hablamos della.

Quedáos, que porque no dé

Mi amor á Don Juan sospecha,

Tras él voy. _(Vase.)_

D. FÉLIX.

_(Ap.)_ Ya sé, á lo ménos,

Que la dama es una mesma.

CLARA.

Sin pañuelo me he venido,

El tuyo, hermana, me presta;

Que ir tapada me congoja. _(Destápase.)_

EUGENIA.

A mí el venir descubierta,

Pues por si fué encuentro acaso,

Que me hayan visto me pesa.

_(Tápase y da el pañuelo á Clara.)_

D. FÉLIX.

_(Ap.)_ Ya puedo ver, pues que tengo

Nombre, seña y contraseña,

Cuál es la dama que adoran.

CLARA.

No á mirar el rostro vuelvas.

EUGENIA.

¡Jesus, y qué condicion!

Lástima es que no seas suegra,

Segun te pudres de todo.

_(Vanse las damas, Otáñez, Brígida y Mari-Nuño.)_

ESCENA VI.

DON FÉLIX, HERNANDO.

D. FÉLIX.

¡Oh cuánto he sentido verla!

Que aunque estoy con el cuidado

De que aquesta competencia,

El dia que se declare,

Ha de parar en pendencia;

Siendo la dama una misma,

Ya para mí se acrecienta

Ver que de las dos ha sido,

Aunque entrambas son tan bellas,

La que me lo pareció

Más, cuando la vez primera

Ví á las dos en la ventana.

Pero esto ahora no es de esencia,

Que yo acabaré conmigo

Que mi honor á mi amor venza,

Sino acudir á estorbar

Que á desengañarse vengan,

En tanto que yo á la mira

Discurro de qué manera

Entre dos amigos que hacen

De mí confianza, deba

Prevenir el lance, haciendo

A su estorbo diligencia. _(Vase.)_

ESCENA VII.

DON TORIBIO Y DON ALONSO.

D. ALON.

¿A qué volveis aquí?

D. TORIB.

¿A qué

He de volver ¡pese á mí!

Sino á escombrarlos, si aquí

Están los que aquí dejé?

D. ALON.

Pues ¿qué os va en eso?

D. TORIB.

¿Qué más

Quereis que á un hidalgo vaya,

Que ver que holgazanes haya

Adonde hay primas?

D. ALON.

Jamás

Tan necia locura ví.

En Madrid ¿quién reparó

Si hay gente en la calle?

D. TORIB.

Yo.

D. ALON.

Y vos ¿por qué?

D. TORIB.

Porque sí.

D. ALON.

Aun bien que se han ausentado,

Y ya nadie aquí se ve.

D. TORIB.

Acertáronlo, porqué

Venía determinado.

D. ALON.

Pues ¿qué era vuestra intencion?

D. TORIB.

Sólo ver si la anchicorta,

Como en caperuzas, corta

En sombreros de castron.

D. ALON.

Vos ¿qué teneis que temer

Para llegar á ese extremo?

D. TORIB.

Mucho tengo y nada temo;

Que desde que llegué á ver

De mis primas los dos cielos,

Si verdad digo, señor,

Tengo á Eugenia tanto amor,

Que áun los hombres me dan celos.

D. ALON.

Aunque esas cosas me dan

Enfados, he agradecido

Que os entreis á ser marido

Por las puertas de galan.

Pero ha de ser con cordura;

Que celos no ha de tener

Un hombre de su mujer.

D. TORIB.

Pues ¿de cuál? ¿de la del cura?

D. ALON.

Dejad delirios, por Dios,

Y baste saber de mí,

Si es Eugenia la que aquí

Os agrada de las dos,

Que Eugenia vuestra será...

(_Ap._ Que es lo que yo deseaba.)

D. TORIB.

Con eso el rencor se acaba,

Que el verlos aquí me da

A nuestra calle volver

En tanta conversacion.

D. ALON.

Pues yo la dispensacion

Haré al instante traer.

Venid ahora, que quiero

Ganar las albricias yo

De ser la que prefirió

Vuestro amor.

D. TORIB.

Oid primero.

La dispensacion, señor,

¿De Roma no ha de venir?

D. ALON.

Por ella á Roma se ha de ir.

D. TORIB.

Pues siendo así, ¿no es mejor

Abreviarlo de otro modo?

D. ALON.

¿Qué modo?

D. TORIB.

Uno que yo sé.

D. ALON.

¿Qué es?

D. TORIB.

Desposarnos, y que

Vamos á Roma por todo. _(Vanse.)_

ESCENA VIII.

DON FÉLIX, DON JUAN.

D. FÉLIX.

Yo estimo la confianza.

D. JUAN.

Pues habiendo reparado

Que al verme el color mudado,

Hizo su rostro mudanza,

Que no la hizo, sospecho,

Su amor, y que está constante,

Porque es el rostro volante

Del reloj que anda en el pecho.

Y así, pues que sólo ha sido

Mi dicha el haber llegado

Donde de vos amparado

Sea amor tan bien nacido;

Lo que habeis de hacer por mí

(Puesto que entablada ya

La amistad del padre está),

Es proseguir desde aquí

De suerte, que con entrar

Vos en su casa, me dé

Ocasion amor en que

Pueda escribir, ver y hablar.

D. FÉLIX.

_(Ap.)_ ¡En buen empeño de amor

Estoy! pues en lance igual,

Si á un amigo soy leal,

Soy á otro amigo traidor.

D. JUAN.

¿No me respondeis?

D. FÉLIX.

No sé

Qué os diga, Don Juan, pues no

Soy hombre tan bajo yo,

Que ocasion procuraré

Con nadie para engañarle.

D. JUAN.

¿Cuál es amigo mayor?

ESCENA IX.

DON PEDRO.—DON FÉLIX, DON JUAN.

D. PED.

Don Félix, si de mi amor...

D. FÉLIX.

(_Ap._ Que prosiga he de estorbarle.)

A buen tiempo habeis venido,

Y luégo proseguireis

Lo que decirme quereis;

Que quiero que prevenido

De una porfía en que estamos,

Seais juez. (_Ap._ Así, vive Dios,

Tengo de hablar con los dos.)

D. PED.

El argumento esperamos.

D. FÉLIX.

Si un grande amigo os pidiera

Que trabaseis amistad

Con hombre de calidad,

Para que fuese tercera

En su casa de su amor,

¿Hiciéraislo vos?

D. PED.

Yo sí.

D. FÉLIX.

Yo no.

D. PED.

¿Por qué?

D. FÉLIX.

Porque en mí

Fuera escrúpulo traidor;

Pues el dia que llegara

De traicion á otro que fuera

Mi amigo, preciso era

Lo lograra ó no lograra.

Si no lo lograra, ¿en qué

A mi amigo le servía?

Y si lo lograra, hacía

Una gran ruindad, porqué

El que engañado de mí,

Se daba ya por mi amigo,

Ya lo era, y yo su enemigo:

Es cierto; pues siendo así,

¿Cómo es posible que yo

Sea enemigo del que ya

Por mi amigo se me da?

Luego si en no serlo no

Es nada lo que consigo,

Y en serlo consigo ser

Su amigo, ¿cómo he de hacer

Yo traicion al que es mi amigo?

D. PED.

Siendo esa vuestra opinion,

Ya no tengo que os decir. _(Vase.)_

D. JUAN.

Yo tampoco, y habré de ir

A buscar otra ocasion. _(Vase.)_

ESCENA X.

DON FÉLIX.

D. FÉLIX.

¿Habrá desdicha mayor?

¿Que no me baste el no amar,

Para saberme librar

De impertinencias de amor?

¿Qué haré entre uno y otro amigo,

Que cada uno en su esperanza

Hace de mí confianza?

Pues nada enmendar consigo,

Viendo tan cerca á los dos

De la dama, ¿qué podré

De mi parte hacer? No sé

Que haya medio, vive Dios,

Si ya no es que á ver alcance

Que las damas solas son

Las que en cualquier ocasion

Hacen bueno ó malo el lance.

Mas ¿cómo podré atrevido

Hablar en materia tal

A una mujer principal,

Ni darme por entendido?

Cara á cara he de saber

Si á los dos quiso ó no quiso;

Pero hasta dar el aviso,

Un papel lo podrá hacer;

Que á su opinion no se atreve

Quien por salvar su opinion,

La advierte de una ocasion.

Ahora falta quien le lleve...

Pero ¿ha de faltarme modo,

Sin que lo llegue á fiar

De otro, de poderle dar?

Ahora bien, salir á todo

Me toca, haciendo testigos

Los cielos, que aventurar

Yo un empeño, es por sacar

De otro empeño á dos amigos. _(Vase.)_

* * * * *

_Sala en casa de Don Alonso._

ESCENA XI.

EUGENIA, CLARA, BRÍGIDA, MARI-NUÑO.

CLARA.

Ten, Mari-Nuño, este manto.

¡Oh quién en casa tuviera

Capellan, para no ir fuera,

Y más á concurso tanto!

EUGENIA.

Mucho me holgara venir

Ahora de buen humor,

Para poder con mejor

Título que tú, decir:

¡Quién la parroquia tuviera

Diez leguas, para tener

Más que andar y más que ver!

MARI-NU.

Aténgome á la primera.

BRÍGIDA.

Yo á la segunda.

MARI-NU.

¿Por qué?

BRÍGIDA.

Porque no he visto en mi vida

Escrupulosa aturdida,

Que al primer lance no dé

De ojos. _(Vanse Mari-Nuño y Brígida.)_

ESCENA XII.

DON ALONSO; DON TORIBIO, _que se queda á la puerta_.—CLARA, EUGENIA.

D. ALON.

En tu cuarto espera,

Que yo la llegaré á hablar.

D. TORIB.

Sí haré. (_Ap._ Desde aquí escuchar

Lo que responde quisiera.) _(Quédase al paño.)_

D. ALON.

(_Ap._ Saber que á Eugenia eligió

Ha sido ventura extraña:

Llévesela á la montaña,

Porque lo ménos que yo

En la corte he menester,

Es una hija discreta,

Retórica ni poeta,

Y no de mal parecer.)

Eugenia, yo vengo á hablarte;

No tienes, Clara, que irte;

Que albricias he de pedirte _(A Eugenia.)_

Del pésame que he de darte. _(A Clara.)_

EUGENIA.

¿Albricias á mí, señor?

CLARA.

¿Pésame, señor, á mí?

D. ALON.

Pésame y albricias, sí.

LAS DOS.

¿De qué?

D. ALON.

Efectos son de amor.

Don Toribio, enamorado,

Me ha dicho cuánto desea

Que Eugenia su mujer sea;—

Y aunque ponerte en estado

A tí, por ser la mayor, _(A Clara.)_

Primera obligacion era,

Él elige de manera,

Que del gozo y del dolor,

Pésame tuyo á ser pasa.—

Hoy tu parabien, por ver _(A Eugenia.)_

Que pierdes, y ganas, ser _(A las dos.)_

La cabeza de tu casa.

CLARA.

Aunque pérdida es penosa,

Yo estimo que el bien posea

Eugenia, para que sea

Mi hermana la venturosa,

Feriando el pesar á precio

Del parabien que la doy.

Gócesle mil años. (_Ap._ Hoy

Sólo hizo gusto el desprecio.) _(Vase.)_

ESCENA XIII.

DON ALONSO, EUGENIA; DON TORIBIO, _oculto_.

D. TORIB.

_(Ap. al paño.)_ ¡Qué triste va de perderme

La escudera de su hermana!

Veamos ella qué ufana

Responde de merecerme.

EUGENIA.

_(Ap.)_ Esto solo me faltaba

Que añadir (confusa estoy)

A las novedades de hoy.

D. ALON.

¿Qué me respondes? Acaba

De dudar.

EUGENIA.

Que agradecida

Una y mil veces, señor,

Rindo por tanto favor

A tu obediencia mi vida.

Que aunque no me toca á mí

Elegir, pues no he de hacer

Nunca más que obedecer,

Haré mal, si viendo en tí

Gusto, en mi primo amor fiel,

No respondo agradecida...

(_Ap._ ¡Mal haya mi alma y mi vida,

Si me casare con él!)

D. ALON.

No en vano esperaba yo

De tu mucho entendimiento,

Eugenia, ese rendimiento.

D. TORIB.

_(Ap.)_ Yo tambien.

D. ALON.

Él esperó

En su cuarto, y ganar quiero

Con él las gracias tambien. _(Vase.)_

D. TORIB.

_(Ap.)_ Que á mí las gracias me den,

Será más razon.

EUGENIA.

Hoy muero,

Pues tras mis penas, he sido

Objeto de un ignorante.

ESCENA XIV.

DON TORIBIO, _que sale de donde estaba_.—EUGENIA.

D. TORIB.

(_Ap._ ¡Que airoso sale un amante,

Cuando está favorecido!)

Sea muy enhorabuena

El ser, prima, tan dichosa,

Que merezcais ser mi esposa.

EUGENIA.

_(Ap.)_ ¡Esto faltaba á mi pena!

_(Vuelve la espalda.)_

D. TORIB.

¿Por qué adorándome...

EUGENIA.

_(Ap.)_ ¡Ay Dios!

D. TORIB.

Me desadorais?

EUGENIA.

Porqué,

Si ántes con mi padre hablé,

Ahora he de hablar con vos.

Señor Don Toribio, yo,

Por no responder aquí

Resuelta á mi padre, di

Una palabra, que no

He de cumplir, si supiera

Perder mil veces, rendida

A sus enojos, la vida.

Y siendo desta manera

Que no he de casar con vos,

De la eleccion desistid

Que habeis hecho, y advertid

Que estamos solos los dos:

Y si de lo que aquí os digo,

Algo á mi padre decís,

He de decir que mentís.

D. TORIB.

¿Cómo se habla eso conmigo,

Escudera de mi casa,

Ingrata, desconocida,

Falsa, aleve y fementida?

EUGENIA.

No deis voces; que esto pasa

Entre los dos, y no es, no,

Para que salga de aquí.

D. TORIB.

¿Vos no sois mi prima?

EUGENIA.

Sí.

D. TORIB.

¿No soy vuestro esposo?

EUGENIA.

No.

D. TORIB.

Decidme, ¿no soy galan?

EUGENIA.

No lo dudo.

D. TORIB.

¿Y entendido?

EUGENIA.

¿Pues no?

D. TORIB.

¿Hidalgo?

EUGENIA.

Cierto ha sido.

D. TORIB.

¿Airoso?

EUGENIA.

Mucho.

D. TORIB.

¿Y amante?

EUGENIA.

Tambien.

D. TORIB.

Pues de mis cuidados

¿En qué estriban los desvelos?

EUGENIA.

Preguntádselo á los cielos,

A los astros y á los hados,

Que no inclinan mi albedrío.

D. TORIB.

Pues en algo está el busílis.

EUGENIA.

En que vos no teneis fílis

Para ser esposo mio. _(Vase.)_

ESCENA XV.

DON TORIBIO.

D. TORIB.

¿Cómo que fílis no tengo?

¿Tal á un hombre se le dice,

Que tiene un solar con más

De tantísimos de fílis,

Que no hay otra cosa en él,

Por do quiera que se mire,

Sino fílis como borra?

Que aunque yo qué es no adivine,

Bien lo puedo asegurar;

Pues siendo algo que sea insigne,

Es preciso que no deje

De estar allá entre mis timbres.

¡A mí, que fílis no tengo!

¿Esto los cielos permiten?

¿Esto consienten los hados?

Prima, ved lo que dijisteis:

Más fílis tengo que vos.

ESCENA XVI.

DON ALONSO.—DON TORIBIO.

D. ALON.

¿Adónde, sobrino, os fuisteis,

Cuando os busco para daros

Mil norabuenas felices

De que vuestra prima ya,

Agradecida y humilde,

Sabiendo vuestra eleccion,

No hay cosa que más estime?

D. TORIB.

Mi prima (si es que es mi prima)

Es una mujer terrible,

Con todos sus aderezos

De sirena, áspid y esfinge.

Aquí me ha dicho una cosa,

Que no pudiera decirse

A un barquillero asturiano

De los de quite y desquite.

D. ALON.

¿A vos?

D. TORIB.

En toda esta cara.

D. ALON.

Fuerza será que me admire.

¿Qué fué?

D. TORIB.

Que fílis no tengo.—

Y para que se averigüe

Si los hombres como yo

Tienen ó no tienen fílis,

Por no obligarme á retarla

En extranjeros países,

Haced que me compren luego

Cuantos fílis sean vendibles,

Y cuesten lo que costaren.

D. ALON.

Esa es locura terrible.

D. TORIB.

¿Tan caros son? Pues no importa.

Dónde se venden, decidme,

O yo lo preguntaré;

Que volver no se permite

A su vista, hasta volver

Todo cargado de fílis. _(Vase.)_

D. ALON.

¿Hay delirio semejante?

Sobrino, escuchad, oidme.

ESCENA XVII.

CLARA, EUGENIA.—DON ALONSO.

CLARA.

¿Qué es esto? ¿Con quién das voces?

EUGENIA.

¿Con quién te enojas y riñes?

D. ALON.

Contigo, ingrata.

EUGENIA.

¿Conmigo,

El dia que más humilde

Sólo trato obedecerte?

D. ALON.

Ven acá: ¿qué le dijiste

A tu primo, que enojado,

No hay quien con él se averigüe?

EUGENIA.

¡Yo á mi primo! En todo hoy

Ni le hablé ni ví.

D. ALON.

¿Qué dices?

EUGENIA.

Lo que es cierto.

D. ALON.

¡Vive Dios,

Si disimulada finges,

Y es verdad que le has hablado

Bachilleramente libre,

Que te he de hacer!...—Tras él voy,

Por si puedo reducirle

A que no ande preguntando

Adónde se venden fílis. _(Vase.)_

ESCENA XVIII.

CLARA, EUGENIA.

EUGENIA.

Yo á mi primo, ¿qué pudiera,

Que fuese ofensa, decirle?

CLARA.

No te disculpes conmigo,

Pues sé, aunque no llegué á oirte,

Que perderás tu remedio,

Sólo por decir un chiste.

EUGENIA.

Aunque eso de mi remedio

Con falsedad me lo dices,

Lo oigo yo como lisonja,

Viendo que hasta un tonto, un simple,

Aun el alma que no tiene,

A mi vanidad la rinde.

CLARA.

¿Qué quieres decirme en eso?

¿Que nadie hay que á mí se incline,

Neciamente imaginando

Que á méritos me compites?

Pues no es sino que no hay nadie

Que sin respeto me mire,

Porque sé yo hacer que todos

De otra manera me estimen

Que á tí, siendo solamente

Lo que á las dos nos distingue,

El verte á tí no sé cómo,

Pero á mí como á imposible.

EUGENIA.

¡Ay! que no es eso.

CLARA.

Pues ¿qué?

EUGENIA.

Obligarásme á decirte

Lo que á mi primo.

CLARA.

¿Qué es?

EUGENIA.

Que

Tampoco tú tienes fílis. _(Vase.)_

CLARA.

No lo dirás, porque yo

A responder no me obligue,

Que cuando... Pero ¡qué miro!

¿Quién hay que esta cuadra pise,

Para estorbar el que lleguen

Mis enojos á sus fines?

ESCENA XIX.

DON FÉLIX.—CLARA.

CLARA.

¿A quién buscais, caballero?

D. FÉLIX.

_(Ap._ ¡Ay amistad! pues que vine

A hacer por tí una fineza,

A una infamia no me inclines;

Pues ví hermosura, á quien mal

Mi libertad se resiste.)

Viendo á vuestro primo ir fuera,

A quien vuestro padre sigue,

Me atreví á llegar á hablaros.

CLARA.

¿A mí?

D. FÉLIX.

A vos.

CLARA.

Hombre, ¡qué dices!

¿A mí hablarme?

D. FÉLIX.

Sí, señora,

Porque sé que en esto os sirve

Mi deseo, y no os ofende.

CLARA.

_(Ap.)_ ¡Plegue á Dios, que no me obligue

Una necia á que me huelgue

De que!... Pero no es posible.

ESCENA XX.

EUGENIA, _al paño_.—CLARA, DON FÉLIX.

EUGENIA.

_(Ap.)_ ¿Con quién hablará mi hermana?

Desde aquí es bien que lo mire.

CLARA.

¿A mí (dejadme dudarlo

Mil veces), _(Ap._ Mal reprimirme

Puedo.) me buscais?

D. FÉLIX.

A vos.

CLARA.

Pues ántes que oseis decirme...

EUGENIA.

_(Ap.)_ ¡Oh si fuera algo de aquello

De posible y de imposible!

CLARA.

Quién sois y qué me quereis,

Que os vais es bien que os suplique,

Sin decirlo; que á mí nada

Hay que á buscarme os obligue.

D. FÉLIX.

Sin decíroslo, me iré,

Si en eso mi pecho os sirve;

Mas no sin que lo sepais;

Que en este papel se escribe,

Para que con esto llegue

A saberse, sin decirse.

EUGENIA.

_(Ap.)_ ¡Oh si tomara el papel,

Porque hubiera qué decirle!

D. FÉLIX.

Tomad, y adios.

CLARA.

¡Yo papel!

D. FÉLIX.

Y porque á verle os anime,

Solo os diré que el honor

Vuestro en leerle consiste,

Y que Don Pedro y Don Juan

No arriesguen y precipiten,

No digo su vida, que ese

Es peligro muy humilde,

Sino vuestro honor, que fuera

Pérdida más infelice.

EUGENIA.

_(Ap.)_ Si toma el papel, soy muerta.

CLARA.

Hombre, mira lo que dices.

Ni á tí, á Don Juan, ni á Don Pedro

Conozco yo.

EUGENIA.

_(Ap.)_ ¡Ay de mí triste!

Que todo esto sobre mí

Viene, si el papel recibe.

Mas por engaño la habla.

CLARA.

_(Ap._ ¿Que sola una vez que quise

Yo no ser yo, no he podido?)

¿Qué aguardas pues para irte?

D. FÉLIX.

Aunque tan desentendido

Vuestro decoro porfíe,

Y agradecer no pretenda

La fineza de que os dije

Mi empeño y el de los dos;

Ya que lo que debo hice

A amigo y á caballero,

Me iré. Adios.

CLARA.

No os vais, oidme.

_(Ap._ Sin duda que aquí hay engaño,

Y así, es bien que le averigüe.)

¿Con quién presumís que hablais,

Porque la fineza estime?

D. FÉLIX.

¿No sois Doña Eugenia?

CLARA.

Sí.

EUGENIA.

_(Ap.)_ ¿Hay mujer más infelice?

CLARA.

Dad ahora el papel, y adios.

EUGENIA.

_(Ap._ Que le deje es bien que evite,

Barajando el lance.) _(Sale.)_ Hermana...

CLARA.

¿Qué tienes? ¿De qué te afliges?

EUGENIA.

Mi padre y mi primo vienen,

Y porque tú no peligres,

Vengo á avisarte; que yo

Ya tú ves cuánto estoy libre.

Mira lo que hemos de hacer.

D. FÉLIX.

_(Ap.)_ ¿Quién vió empeño tan terrible?

CLARA.

¿Qué se ha de hacer, sino que entren

Y que todo se averigüe,

Para que no quedes vana

Tú de que por mí lo hiciste?

¡Padre! ¡Señor! ¡Primo! ¡Otáñez!

EUGENIA.

_(Ap.)_ Si fuera cierto el venite,

Muy buen lance hubiera echado.

CLARA.

¿No hay nadie que pueda oirme?

ESCENA XXI.

DON ALONSO, _y luego_ DON TORIBIO, BRÍGIDA, MARI-NUÑO Y OTÁÑEZ.—DICHOS.

D. ALON.

_(Dentro.)_ Voces da Clara.

EUGENIA.

_(Ap.)_ ¡Ay de mí!

Que ya es verdad lo que dije

Por fingimiento.

CLARA.

Llegad

Todos.

EUGENIA.

No á voces publiques

Que está aquí este hombre.

CLARA.

Sí quiero.

D. FÉLIX.

Aquí es bien que me retire,

Por asegurar la espalda.

_(Escóndese Don Félix, y salen Don Alonso, Don Toribio, Brígida,

Mari-Nuño y Otáñez.)_

TODOS.

¿Qué es esto?

CLARA.

Que un hombre...

EUGENIA.

_(Ap.)_ ¡Ay triste!

CLARA.

Dentro está de nuestra casa:

Yo desde aquesos jardines

Le he visto en el corredor

Del desvan: por un tabique

Saltó. Subid allá todos:

Quedarse no solicite

A robarnos esta noche.

D. ALON.

Aquesos serán sus fines.

MARI-NU.

En casa de indiano, ¿quién

Duda que eso solicite?

D. TORIB.

Nadie primero que yo

El primer escalon pise;

Que á mí me toca el asalto,

Si fuese el desvan Mastrique.

Vea mi prima que tengo

Pujanza, ya que no fílis. _(Vase.)_

D. ALON.

Contigo voy. _(Vase.)_

CLARA.

Subid vos,

Otáñez.

OTÁÑEZ.

Ya á los dos siguen

Los filos de la tizona.

Conmigo van dos mil Cides. _(Vase.)_

CLARA.

Vosotras, desde allá dentro,

Ved que entrar no solicite

Por otra parte á esconderse.

MARI-NU.

Un árgos seré. _(Vase.)_

BRÍGIDA.

Yo un lince. _(Vase.)_

ESCENA XXII.

CLARA, EUGENIA; DON FÉLIX, _oculto_.

CLARA.

Todas tus bachillerías

Mira de lo que te sirven,

Que al primer lance te pasmas,

Y al primer susto te rindes.

_(Llega adonde se escondió Don Félix.)_

Ya tienes franca la puerta,

Hombre: ya bien puedes irte.

_(Sale Don Félix.)_

Déjame el papel, y adios.

D. FÉLIX.

Él os guarde: y pues difícil

No es lo que os advierto, ved

Lo que importa. _(Dale el papel.)_

EUGENIA.

_(Ap.)_ ¡Ay de mí triste!

¿Que no pudiese estorbarlo?

D. FÉLIX.

_(Ap. yéndose.)_ Amor, no me precipites,

Que aunque ingenio y hermosura

Todo en ella se compite,

Es dama de mis amigos,

Y adorarla es imposible. _(Vase.)_

CLARA.

_(A voces.)_ ¡Señor! ya el hombre á otra casa

Pasado ha; no solicites

Buscarle.

ESCENA XXIII.

DON ALONSO, DON TORIBIO.—CLARA, EUGENIA.

D. ALON.

Forzoso era,

Pues no fué hallarle posible.

D. TORIB.

Nigromántica es su dicha,

Pues me le ha hecho invisible.

CLARA.

Digo que pasó á otra casa,

Que yo le ví sano y libre.

D. ALON.

Con todo eso, á verla toda

Vamos. _(Vase.)_

D. TORIB.

Y ahora, ¿qué dices?

¿Tengo ó no fílis?

EUGENIA.

No sé,

Que ahora no estoy para fílis.

_(Vase Don Toribio.)_

CLARA.

Esto, necia, presumida,

He hecho, para que mires

Que tener valor y ingenio,

Es tenerle y no decirle:

Y véte de aquí, que quiero

Ver lo que el papel me dice.

EUGENIA.

_(Ap.)_ No sosegaré (¡Ay de mí!)

Hasta ver lo que la escribe. _(Vase.)_

ESCENA XXIV.

CLARA.

CLARA.

De aquí la envié, porque

Si este hombre este engaño finge

Para escribirme á mí, ella

No lo entienda, ni imagine.

_(Lee.)_ _No se atreve á vuestro honor,_

_Quien por vuestro honor se atreve_

_A presumir que os obliga_

_Con lo mismo que os ofende._

_Y así, en esta confianza

De pensar que errando acierte,_

_Lo que hay que culparme vaya_

_Par lo que hay que agradecerme._

_Don Juan, más enamorado_

_Que fué de vos, de vos vuelve,_

_Y Don Pedro os sigue, más_

_Fino cuanto más ausente._

_Que dejen de declararse,_

_No es posible, ni que dejen_

_De remitir al acero_

_La competencia, de suerte_

_Que á dar escándalo pase;_

_Y pues podeis fácilmente_

_Remediarlo con mandar_

_A Don Pedro que se ausente,_

_O á Don Juan que se retire,_

_Quedando vos dueño siempre_

_Del desden y del favor,_

_Quitad el inconveniente;_

_Que á mí el aviso me toca,_

_Procediendo desta suerte_

_Con vos, conmigo y con ellos,_

_Caballero, amigo y huésped._

¡Válgame Dios! ¡Qué de cosas

Tan várias, tan diferentes,

En un punto me combaten,

Y en un instante me vencen!

En lo que dice y no dice,

Es muy cierto que me ofende

Este papel: es verdad,

Que si aqueste papel viene

A Eugenia, cuando pensaba

Que papel para mí fuese,

Solicitando aquel medio

Que me ha obligado á leerle,

He sentido que no sea

Su intento aquel, sino este.

¿Cómo puedo yo decirlo,

Si no es ya que en mí reviente

No sé qué callada mina

Que amor en el alma enciende?

¿Amor dije? Pues no siento,

Sino haber tan neciamente

Persuadídome que á mí

Me buscase: y es de suerte

La vanidad de una dama

Persuadida á que la quieren,

Que aunque la ofenda el amor,

Más el engaño la ofende:

Y más cuando está á la mira

Una necia, una imprudente,

Una loca...

ESCENA XXV.

EUGENIA.—CLARA.

EUGENIA.

_(Ap., quedándose al paño.)_

Esta soy yo.

CLARA.

De tan várias altiveces,

Que presume que ella sola

Todo cuanto mira vence.

¡Oh envidia, oh envidia! ¡Cuánto

Daño has hecho á las mujeres!

Pues por vengarme de Eugenia,

Diera... _(Sale Eugenia.)_

EUGENIA.

¿En qué Eugenia te ofende,

Para pensar á tus solas

El cómo della te vengues?

CLARA.

Ese papel te lo diga.

Que acaso á mis manos viene

Por las tuyas.

EUGENIA.

Ya lo sé.

CLARA.

Pues si lo sabes, y tienes

Tan á riesgo tu opinion,

Que estriba sólo en que lleguen

A declararse dos hombres;

Mira si es justo que piense

Cómo he de vengar, ingrata,

Falsa, atrevida y aleve,

La ocasion en que...

Teatro selecto, tomo 4 de 4 · 第 6 / 19 段