(_Al poeta español Adolfo Llanos y Alcaraz_)
El virrey marqués de Castelfuerte vino al Perú en 1724, precedido de
gran reputación de hombre bragado y de malas pulgas.
Al día siguiente de instalado en Palacio, presentóse el capitán de
guardia muy alarmado, y díjole que en la puerta principal había
amanecido un cartel con letras gordas, injurioso para su excelencia.
Sonrióse el marqués, y queriendo convencerse del agravio, salió seguido
del oficial.
Efectivamente, en la puerta que da sobre la Plaza Mayor leíase: