D. Carmine Nicolás Caracciolo, grande de España, príncipe de Santo
Buono, duque de Castel de Sangro, marqués de Buquianico, conde de
Esquiabi, de Santobido y de Capracota, barón de Monteferrato, señor de
Nalbelti, Frainenefrica, Gradinarca y Castelnovo, recibió el mando del
Perú de manos del obispo de la Plata D. fray Diego Morcillo Rubio de
Auñón, que había sido virrey interino desde el 15 de agosto hasta el 3
de octubre de 1716.
Para celebrar su recepción, Peralta, el poeta de la _Lima fundada_,
publicó un panegírico del virrey napolitano, y Bermúdez de la Torre,
otro titulado _El sol en el zodíaco_. Ambos libros son un hacinamiento
de conceptos extravagantes y de lisonjas cortesanas en estilo gongorino
y campanudo.
De un virrey que, como el Excmo. Sr. D. Carmine Nicolás Caracciolo,
necesitaba un carromato para cargar sus títulos y pergaminos, apenas hay
huella en la historia del Perú. Sólo se sabe de su gobierno que fué
impotente para poner diques al contrabando, que los misioneros hicieron
grandes conquistas en las montañas y que en esa época se fundó el
colegio de Ocopa.
Los tres años tres meses del mando del príncipe de Santo Buono se
hicieron memorables por una epidemia que devastó al país, excediendo de
sesenta mil el número de víctimas en la raza indígena.
Fué bajo el gobierno de este virrey cuando se recibió una real cédula
prohibiendo _carimbar_ a los negros esclavos. Llamábase _carimba_ cierta
marca que con fierro hecho ascua ponían los amos en la piel de esos
infelices.
Solicitó entonces el virrey la abolición de la _mita_; pues muchos
enmenderos habían llevado el abuso hasta el punto del levantar horca y
amenazar con ella a los indios _mitayos_; pero el monarca dió carpetazo
a la bien intencionada solicitud del príncipe de Santo Buono.
Ninguna obra pública, ningún progreso, ningún bien tangible ilustran la
época de un virrey de tantos títulos.
Una tragedia horrible--dice Lorente--impresionó por entonces a la
piadosa ciudad de los reyes. Encontróse ahorcado de una ventana a un
infeliz chileno, y en su habitación una especie de testamento, hecho la
víspera del suicidio, en el que dejaba su alma al diablo si conseguía
dar muerte a su mujer y a un fraile de quien ésta era barragana. Cinco
días después fueron hallados en un callejón los cadáveres putrefactos de
la adúltera y dé su cómplice.
El 15 de agosto de 1719, pocos minutos antes de las doce del día, se
obscureció de tal manera el cielo que hubo necesidad de encender luces
en las casas. Fué este el primer eclipse total de sol experimentado en
Lima después de la conquista y dió motivo para procesión de penitencia y
rogativas.
El mismo D. fray Diego Morcillo, elevado ya a la dignidad de arzobispo
de Lima, fué nombrado por Felipe V virrey en propiedad, y reemplazó al
finchado príncipe de Santo Buono en 16 de enero de 1720. Del virrey
arzobispo decía la murmuración que a fuerza de oro compró el
nombramiento de virrey: tanto le había halagado el mando en los
cincuenta días de su interinato. Lo más notable que ocurrió en los
cuatro años que gobernó el mitrado fué que principiaron los disturbios
del Paraguay entre los jesuítas y Antequera, y que el pirata inglés Juan
Cliperton apresó el galeón en que venía de Panamá el marqués de
Villacocha con su familia.