Y así como así, transcurrieron dos años, y sor Laura llevaba con
resignación la clausura.
Una tarde hallábase nuestra monja acompañando en la portería a una
anciana religiosa, que ejercía las funciones de tornera, cuando se
presentó el nuevo médico nombrado para asistir a las enfermas del
monasterio.
Por entonces, cada convento tenía un crecido número de moradoras entre
religiosas, educandas y sirvientas; y el de Santa Clara, tanto por
espíritu de moda cuanto por la gran área que ocupa, era el más poblado
de Lima.
Fundado este monasterio por Santo Toribio, se inauguró el 4 de enero de
1606; y a los ocho años de su fundación--dice un cronista--contaba con
ciento cincuenta monjas de velo negro y treinta y cinco de velo blanco,
número que fué, a la vez que las rentas, aumentándose hasta el de
cuatrocientas de ambas clases.
Las dos monjas, al anuncio del médico, se cubrieron el rostro con el
velo; la portera le dió entrada, y la más anciana, haciendo oir el
metálico sonido de una campanilla de plata, precedía en el claustro al
representante de Hipócrates.
Llegaron a la celda de la enferma, y allí sor Laura, no pudiendo sofocar
por más tiempo sus emociones, cayó sin sentido. Desde el primer momento
había reconocido en el nuevo médico a su Enrique. Una fiebre nerviosa se
apoderó de ella, poniendo en peligro su vida y haciendo precisa la
frecuente presencia del médico.
Una noche, después de las doce, dos hombres escalaban cautelosamente una
tapia del convento, conduciendo un pesado bulto, y poco después ayudaban
a descender a una mujer.
El bulto era un cadáver robado del hospital del Santa Ana.
Media hora más tarde, las campanas del monasterio se echaban a vuelo
anunciando incendio en el claustro. La celda de sor Laura era presa de
las llamas.
Dominado el incendio, se encontró sobre el lecho un cadáver
completamente carbonizado.
Al siguiente día y después del ceremonial religioso se sepultaba en el
panteón del monasterio a la que fué en el siglo Laura Venegas. Y?... y?
¡Aleluya! ¡Aleluya!
Sacristán de mi vida,
toda soy tuya.