Los españoles han conservado hasta nuestros días, en la vida ordinaria,
la firma con rúbrica, acompañada frecuentemente de rasgos
complicadísimos y repetidos con completa igualdad.
En la Edad Media, para diferenciarse de los moros y de los judíos, tan
numerosos en la Península antes del sitio de Granada, precedían á la
firma, por devoción, algunas iniciales de un pasaje bíblico ó el nombre
de un santo de la especial devoción del que firmaba.
El Almirante firmó siempre, aun en las cartas familiares á sus hijos:
S. S.
S. A. S. S. A. S.
X M Y ó X M Y
XPO. FERENS. El Almirante.
La segunda forma sólo se encuentra una vez[254], en la firma del
testamento y de la institución del mayorazgo, el 22 de Febrero de 1498.
La palabra _Almirante_, puesta en lugar de _Christoferens_, acaso fué á
causa de la condición impuesta en el mismo documento á don Diego y á su
descendencia directa de firmar solamente _el Almirante_, aunque
tuvieran otros títulos[255].
Admira, seguramente, al ver las cartas de Colón, la pedantesca
uniformidad con la que el grande hombre pintaba esta larga firma,
separando con puntos solo cuatro de las siete misteriosas iniciales. La
autenticidad de un documento firmado por Colón se pone en duda
(Navarrete, t. II, pág. 307) cuando las iniciales X M Y tienen también
puntos; y si, en el XPOFERENS, el XPO no está separado del FERENS.
La imitación de esta larga y fastidiosa firma, en la que desaparece el
nombre de Colón, está expresamente prescrita á los sucesores en el
mayorazgo. «Quiero que D. Diego, mi hijo, ó cualquier otro que heredare
este Mayorazgo, firme de mi firma, la cual agora acostumbro, que es una
X con una S encima, y una M con una A romana encima, y encima della una
S, y después una Y griega con una S encima, con sus rayas y vírgulas,
como yo agora fago, y se parecerá por mis firmas, de las cuales se
hallarán muchas, y por ésta parecerá.» La expresión _rayas y vírgulas_
es para mí poco inteligible, porque las quince firmas que poseemos en
las cartas de Cristóbal Colón publicadas en Génova en el _Códice Colombo
Americano_ y en Madrid en los _Documentos diplomáticos_ de Navarrete, no
tienen vírgulas, sino los cuatro puntos[256], cuya importancia acabamos
de mencionar.
La recomendación que el Almirante hace á su hijo relativamente á las
_iniciales_, objeto de recientes y graves polémicas, prueba de un modo
claro que las letras S. A. S. son accesorias en relación con las X, M é
Y. Los puntos indican, al parecer, la terminación de las tres palabras
_Christus_ (X----S.), _María Sancta_ (M----A.) y _Yosephus_ (Y----S.).
La última letra de las desinencias está colocada por encima de X, M, Y,
como algebráicamente se coloca un _exponente_. Para llegar al misterioso
número de las siete letras, la S de _María Sancta_ se encuentra encima
de toda la firma cifrada del Almirante.
Spotorno explica también la cifra _Christus Maria Yosephus_ (Mr. Irving
prefiere Jesús, t. IV, pág. 438) ó por _Sálvame Christus_, _Maria_,
_Yosephus_ (Códice Colombo, pág. 67). Bossi encuentra aventuradas todas
las tentativas de explicación (_Vita di Crist. Col._, pág. 249).
La devoción del Almirante llegaba á tal extremo, que aun en lo alto de
la página escribía con frecuencia la fórmula: _Jesús cum Maria sit nobis
in via. Amén._
Así, en efecto, la encontramos en el principio del libro de las
_Profecías_ (Navarrete, t. II, pág. 260). El hijo elogia, además, la
elegante forma de la letra de su padre. «Con tan buena letra, dice
(_Vida del Almirante_, cap. 3), que bastara para ganar de comer.»
En vez de estas largas fórmulas que en la Edad Media se ponían á la
cabeza de un escrito, los eclesiásticos de la Península y de la América
española tienen la prudencia de poner una cruz «para arrojar al diablo
que se apodera de todo papel».