El Mar de Sargazo.
Las observaciones de Colón respecto al gran banco de fucus, al oeste de
las Azores, son notables, no sólo por la sagacidad con que describe el
fenómeno, distinguiendo los diferentes grados de frescura de las plantas
marinas[40], las direcciones que imprime á sus grupos la acción de las
corrientes, la posición general del _Mar herboso_ con relación al
meridiano de Corvo, sino también porque presentan la prueba de la
estabilidad de las leyes que determinan la distribución geográfica de
los talassofites.
Pronto veremos que la permanencia del gran banco de fucus entre los
mismos grados de longitud y latitud, comprobada por el mayor Rennell en
su importante obra sobre las corrientes[41] para el intervalo de 1776 á
1819, asciende por lo menos hasta fines del siglo XV.
Para facilitar la comparación de las observaciones antiguas con el
actual estado de cosas, preciso es comenzar examinando rápidamente los
límites que pueden asignarse hoy á las acumulaciones de fucus flotante
en el Atlántico[42].
Existen dos de estas acumulaciones que se confunden bajo la denominación
vaga de _Mar de Sargazo_, y que pueden distinguirse con los nombres de
_Grande y Pequeño banco de fucus_[43].
El primer grupo está situado entre los paralelos de 19° y 34° de
latitud, y su _eje principal_ (la línea media del banco, cuya anchura es
de 100 á 140 millas) á unos 41° ½ de longitud, es decir, sobre el
paralelo de 40° en un meridiano de 7°, al oeste de Corvo. El segundo
grupo, ó _Pequeño banco_ de fucus flotante, está situado entre las
Bermudas y las islas Bahamas, en latitud de 25°-31° y longitud 68°-76°.
Se le atraviesa al ir del Bajo de Plata (Cayo de Plata), al norte de
Haïti, hacia el pequeño archipiélago de las Bermudas. Su eje principal
me parece está en dirección N. 60° E., entre los 25° y 30° de latitud.
Hay comunicación casi permanente entre el _Gran banco_ longitudinal y el
_Pequeño banco_ casi circular por medio de una banda de fucus situada de
Este á Oeste. Los buques dirigidos por el paralelo de 28° ven pasar de
hora en hora, desde los 44° á los 68° de longitud, ramos de _fucus
natans_ más ó menos frescos en una ruta de más de 200 millas marinas.
Algunas veces el fucus llega á los 34° ½ de latitud, y se acerca á la
orilla oriental de la gran corriente pelásgica de agua caliente,
conocida con el nombre de _Gulf Stream_.
Comprendiendo en el nombre de Mar de Sargazo los dos grupos y la banda
transversal que los une, el fucus flotante tiene un _área_ seis ó siete
veces mayor que Francia. La mayor parte de estos fucus aparecen en plena
vegetación, y el citado espacio del Océano presenta uno de los ejemplos
más notables de la inmensa extensión de una sola especie de _plantas
sociales_. En los continentes, ni las gramíneas de los Llanos y las
Pampas de la América meridional, ni los brezos (_ericeta_), ni los
bosques de las regiones septentrionales de Europa y Asia, compuestos de
coníferas, de betulíneas y salicíneas, pueden rivalizar con los
talassofites del Atlántico. En estos agrupamientos de plantas sociales
continentales encuéntranse muchas especies reunidas, porque el _Pinus
sylvestris_, que se extiende con triste uniformidad desde las comarcas
del Báltico hasta el río Amur y el litoral siberiano del Mar de Sur,
está mezclado frecuentemente con el _Pinus abies_ y el _Pinus
cembra_[44].
He trazado á grandes rasgos la circunscripción de los tres grupos de
fucus en el centro del Atlántico; pero el fenómeno de sus límites exige,
por ser muy complicado y muy discutido, más amplias explicaciones. No
trataré aquí la cuestión de si se deben suponer, como se suponían ya en
tiempo de Colón[45], escollos en el fondo del mar, en los sitios donde
sobrenadan los fucus, de cuyos escollos son accidentalmente arrancados
los talassofites; ó si estas plantas se encuentran siempre, desprovistas
de raíces y de frutos, en los mismos sitios, vegetando y desarrollándose
como la Vaucheria, la Polysperma glomerata y otras algas de agua dulce,
flotando desde hace siglos en la superficie del Océano; ó, en fin, si el
Mar de Sargazo, próximo á las islas Azores, se debe á una desviación del
_Gulf Stream_, que transporta fucus arrancados en el golfo de Méjico, y
los acumula progresivamente en un mar combatido por vientos contrarios y
considerado como desembocadura de una gran corriente pelásgica[46]. Me
limitaré solamente á hacer notar aquí que la dirección que presenta la
extremidad septentrional de la gran banda de fucus al norte del paralelo
de Corvo, concuerda mal con la última de las tres hipótesis que acabo de
indicar, y que enuncia ya Roggeveen (_Histoire de la expeditión de trois
vaisseaux aux Terres australes en 1721_, t. II, pág. 252). La banda
alejada 4° de Corvo se inclina súbitamente en su estado normal desde los
39° 40′ de latitud hacia el Noreste, y llega en esta dirección,
disminuyendo progresivamente en anchura, hasta el paralelo de 46°. Su
extremidad boreal encuéntrase, por tanto, casi en el paralelo de Fayal,
y resulta, de esta dirección, que la zona de fucus flotante atraviesa
como un dique, casi en ángulo recto, el río pelásgico del _Gulf Stream_,
cuya dirección en estos parajes es hacia el Sudeste[47]. Esta posición
tan contraria á la dirección de la corriente de agua caliente, anuncia,
al parecer, que bajo la banda de fucus flotante que se extiende primero,
como acabamos de decir, de NE. á SO. y al sur del paralelo de Corvo de
N. á S., hay en el fondo del mar desigualdades que alimentan la masa
vegetal acumulada en la superficie entre límites permanentes. Si estas
masas fueran arrancadas en el golfo de Méjico y en las islas Bahamas, y
depositadas en el Mar de Sargazo como aluvión del gran río pelásgico
(como los fucus de las Malvinas arrastrados por las corrientes del
agitado mar que se encuentra al SSE. de la embocadura del Río de la
Plata), no se comprendería fácilmente que los fucus pardos, y en gran
parte sin vida, del _Gulf Stream_, pudieran recobrar, después de este
largo viaje, una frescura tan sorprendente. Aun admitiendo, conforme á
las ingeniosas observaciones de M. Meyen, que puedan vegetar sin raíces,
paréceme más probable que su verdadera patria, su sitio de origen sea
el Mar de Sargazo[48].
Para que el lector pueda juzgar el grado de confianza que merece la
comparación hecha de las antiguas observaciones de Cristóbal Colón con
las hechas posteriormente, preciso es examinar más al detalle la
prolongación del gran banco de fucus al S. del paralelo de Corvo. El eje
principal del banco parece pasar por latitud de 40° y longitud de
39° ¾; por latitud de 30° y longitud de 43°; por latitud de 20° y
longitud de 40°. El ancho de la banda es generalmente de 4 á 5°; pero en
el paralelo de 35°, donde retrocede más al Oeste la anchura, al parecer,
disminuye en la mitad. La mayor acumulación está entre los 30° y 36° de
latitud.
Hacia la extremidad meridional, observada por el capitán Birch en 1818,
en el paralelo de 19° por 39° ¼ de longitud, extiéndese el fucus muy
lejos al E. y forma muchas bandas longitudinales paralelas[49]. Estas
masas esporádicas llegan algunas veces hasta los 32° de latitud, y
cubren el mar entre los 33° y 40°.
Ya he descrito la posición y configuración del gran banco longitudinal,
tal y como resultan del inmenso número de observaciones que ha reunido
el mayor Rennell, desde el año de 1780, época en que empezó á ser común
en la marina inglesa el uso de los cronómetros. Trátase aquí, como en
las determinaciones de la temperatura y de la presión atmosférica ó en
el trazado de la velocidad y la anchura del _Gulf Stream_, de un estado
medio, á que llamo normal. Los límites del banco de fucus removido por
los vientos y las corrientes oscilan sin duda; la banda se estrecha ó se
ensancha como las corrientes pelásgicas que atraviesan las aguas casi
inmóviles del Océano que las rodea; pero escaso fundamento tendrían las
antedichas determinaciones numéricas si se admitiera que el fucus, en su
habitual agrupación, no sigue alguna ley ó forma especial.
Conviene distinguir entre la banda longitudinal y estrecha que acabamos
de describir, y cuyo eje principal pasa por los meridianos de 40° y 43°,
y las porciones de fucus flotante que habitualmente encuentran los
barcos al volver del cabo de Buena Esperanza á Europa, al Este de la
banda principal (entre los paralelos de 20° y 35°), hasta los 32° de
longitud, y aun hasta el meridiano de la isla de Fayal. Como esta región
de los fucus jamás ha sido explorada con el intento de determinar los
límites y la configuración del grupo entero, preciso es reunir en las
cartas marinas las observaciones hechas accidentalmente y en distintos
estados de vientos y de corrientes, de modo que la cuestión de saber si
por el Noroeste se aparta considerablemente la banda principal hacia el
E., no está resuelta ni lo estará en largo tiempo, dada la indiferencia
con que es tratada la física del Océano.
Colón vió las primeras masas de fucus flotante en su expedición de
descubrimiento de 1492 el 16 de Septiembre, encontrándose en latitud de
28°y longitud de 35° ½. Pasó el gran banco longitudinal de Corvo en la
banda transversal que en los paralelos de 25° y 35° une el banco grande
con el pequeño. El máximum de aglomeración de plantas marinas se halló,
según el Diario de Colón, el 21 de Septiembre, siempre en la latitud de
28°, pero en longitud de 43° ¼. El Almirante permaneció en dicha banda
transversal hasta el 8 de Octubre, habiendo navegado 24° más al O., é
inclinándose un poco hacia el S. «La yerba se presentaba siempre muy
fresca y dirigida en el sentido de la corriente de E. á O. Sabía desde
el 3 de Octubre que dejaba _ciertas islas_ en aquella comarca, por no
se detener, pues su fin era pasar á las Indias y, si se detuviera, no
fuera buen seso.»
La longitud que el Sr. Moreno, en el trazado de las rutas del Almirante,
fija para el 16 de Septiembre de 1492, está confirmada por el cálculo
de leguas que éste da en su Diario, el 10 de Febrero de 1493. Á la
vuelta de Haïti estaban los pilotos muy inciertos acerca de la distancia
en que se encontraban de las Azores. Colón procuró orientarse conforme á
la posición del gran banco de fucus, y recordó que, al ir al
descubrimiento, empezó á ver las primeras _yerbas_ á 263 leguas al O. de
la isla de Hierro. El cálculo da para este punto la longitud de 36°.
Conviene recordar que el Diario habla de masas aisladas de fucus
(_manchas_), no de la verdadera orilla del gran banco, que está más
occidental.
La ruta que Colón siguió, sin duda por los consejos de Toscanelli,
ateniéndose estrictamente al paralelo de la isla de la Gomera, favoreció
por modo singular la solución del problema de que tratamos. En el viaje
de España á las Antillas los marinos modernos no atraviesan el gran
banco de fucus al oeste de Corvo; se dirigen al Sur y, para encontrar lo
más pronto posible los vientos alisios, pasan entre las islas de Cabo
Verde y la extremidad meridional de los fucus acumulados.
Á la vuelta de la primera expedición, desde el meridiano de las Bermudas
hasta el del banco de Terranova, del 21 de Enero al 3 de Febrero de
1493, en los paralelos de 24° y 34° ½, entra de nuevo Colón en las
bandas transversales del fucus flotante, entre los dos bancos antes
mencionados. El 2 de Febrero, especialmente, ve por segunda vez la _mar
tan cuajada de yerba_ que, si no hubiese observado ya este fenómeno,
temiera encontrarse sobre algún escollo[50]. El buque estaba entonces á
37° de latitud y 41° ½ de longitud, y el Diario habla de prodigiosa
abundancia de _yerbas_ marinas. La anchura de la banda es habitualmente
en esta latitud de 50 millas; ahora bien, avanzando Colón en
veinticuatro horas con viento fresco de Noroeste unos 3° de longitud, es
natural y conforme al estado actual de las cosas que desde el 9 de
Febrero hasta la horrible tempestad del 14, durante la cual arrojó al
mar la relación de su gran descubrimiento, aproximándose á las Azores,
no viera ya más fucus flotante.
Resulta del conjunto de estas indicaciones que, según cálculos
aproximados que se fundan en los rumbos y distancias mencionadas en el
Diario del Almirante, el gran banco de fucus, cerca de Corvo, lo
atravesó en 1492 en latitud de 28° ½ y longitud 40°-43°; y en 1493 en
latitud de 37° y longitud de 41° ½. Las observaciones modernas
presentan para el eje principal de este banco la longitud de 41° ½.
Desde luego declaro que la notable concordancia de estos datos numéricos
es puramente accidental. Los materiales empleados para trazar las rutas
que siguió Colón contienen multitud de datos dudosos[51], que las más
acertadas compensaciones no aclaran por completo; pero sin pretender una
determinación rigurosa de las longitudes, siempre resultará muy
probable, según mis investigaciones, que desde fines del siglo XV la
banda principal de fucus flotante próxima á las Azores no ha tenido
cambio considerable de situación.
Una tradición antigua, que he visto conservada entre los pilotos de
Galicia, dice que este gran banco de fucus señala la mitad del camino
que hacen al través del _Golfo de las Yeguas_[52] los barcos que vuelven
á España procedentes de Cartagena de Indias, de Veracruz ó de la Habana,
á los cuales favorece en su navegación la corriente del _Gulf Stream_.
La posición del banco de fucus sirve á los marinos ignorantes y
desprovistos de medios necesarios para encontrar la longitud, de
corrección de su _punto de estima_. Como el eje principal del banco
longitudinal del fucus flotante se encuentra casi á la mitad de la
distancia que hay entre el meridiano de las Bermudas y el de la Coruña,
este antiguo método de orientarse en el Atlántico es bastante
incorrecto, y aun lo es si se toma como punto de partida el cabo
Hatteras, porque la segunda parte de la travesía, desde el banco de
fucus hasta la Coruña, es una quinta parte más corta; pero confundiendo
el tiempo y el espacio, el cálculo resulta bastante exacto, pues á Oeste
del meridiano de 41°, el barco recibe el impulso de la corriente de
aguas calientes, mientras al Este de las Azores lo tempestuoso del mar
y los cambios frecuentes de vientos y corrientes retardan la navegación.
Discútese también la cuestión de si Colón descubrió el Mar de Sargazo en
Septiembre de 1492, ó si lo conocían los portugueses antes del viaje
célebre del Almirante. Teniendo en cuenta la corta distancia que hay
desde el gran banco de fucus al meridiano de las islas de Corvo y de
Flores; que dicho banco se prolonga entre los paralelos de 40° y 46° al
Noroeste de las citadas islas, casi hasta llegar al meridiano de Fayal;
que al Oriente de este meridiano y al Sur del paralelo de 40° todo el
mar está lleno de ramos de fucus flotante, no cabe duda de que hubo
marinos portugueses ó españoles que observaron antes que Colón alguna
parte de este fenómeno.
Ya en 1452 Pedro de Velasco, natural de Palos, descubrió la isla de
Flores, dirigiendo de Fayal el rumbo hacia el Oeste y siguiendo el vuelo
de algunas aves.[53] Desde allí navegó al NE. y llegó á la extremidad
más austral de Irlanda (_Cape Clear_). En el curso de esta larga
navegación desde Portugal á las Azores y desde las Azores á las islas
Británicas por mares tempestuosos y llenos de corrientes tan variables
como los vientos, los pilotos, inciertos sobre la altura á que se
encontraban, debieron con frecuencia desviarse de su ruta, y es creíble
que vieran los ramos de fucus flotantes y los grupos esporádicos que
preceden por el Este al gran banco de fucus.
En el mapamundi de Andrés Bianco de 1436, se designa el mar al Oeste de
las Azores con un nombre especial: el de _Mar de Baga_. En la Edad Media
la ciudad de Vagas, situada al Sur de Aveiro, tenía un comercio muy
floreciente, y se ha intentado[54] interpretar el nombre de Mar de Baga
por «mar que frecuentaban los marinos de Vagas». Sea lo que quiera de
esto, paréceme probable que el verdadero banco de fucus, la banda más
occidental en donde el mar, según la frase enfática de Colón, parece
_cuajada de yerba_, nadie la vió antes que él.
La noticia de una vasta pradera lejos de las islas y en medio de un
Océano desconocido se hubiera propagado rápidamente entre los marinos
portugueses y castellanos: vemos, sin embargo, por el mismo Diario de
Colón, que sus compañeros de fortuna estaban admirados[55] de un aspecto
tan nuevo para ellos.
Nada prueba hasta ahora que el nombre portugués de Mar de Sargazo
(debería escribirse _Sargaço_) es anterior á 1492, si se aplica la
denominación á la banda de fucus al Oeste de Corvo. Colón no emplea
jamás la palabra sargazo para nombrar el alga marítima. Habituado á
verla en Porto Santo, alrededor de Cabo Verde y de las islas de este
nombre, como también en las costas de Islandia, lo que pudo sorprenderle
fué su grande acumulación. En Febrero de 1493, cuando procura orientarse
por la banda de fucus, emplea una expresión que casi suple la de Mar de
Sargazo[56]; habla de la región «de la primera yerba».
Ya he manifestado en otro sitio de esta obra que el Mar de Sargazo,
mencionado en el periplo de Scylax de Caryando, y en el _Ora maritima_
del poeta Avieno, sólo designa la abundancia de fucus que da á conocer
la proximidad de las islas de Cabo Verde. Hay cerca de 240 leguas hacia
el ONO. desde la isla de San Antonio, la más occidental de este
archipiélago, á la extremidad austral del gran banco de fucus flotante
de Corvo. La opinión que aplicó _primitivamente_, y antes que Colón, el
nombre de Mar de Sargazo á una región al N. y NO. de las islas de Cabo
Verde, sin ser completamente inverosímil, no parece, sin embargo,
fundada en testimonios exactos.
El fucus que se encuentra entre Cerné, la estación (_Gaulea_) de los
_barcos de carga_ de los fenicios (según Gosselin, la pequeña isla de
Fedala[57] en la costa noroeste de la Mauritania), y el cabo Verde, no
forma en ninguna parte una gran masa continua, un _mare herbidum_[58],
como la hay más allá de las Azores; pero en algunos puntos está bastante
acumulado[59] para retardar la marcha de los buques. El exagerado cuadro
que la astucia de los fenicios trazó de las dificultades que se oponían
á la navegación más allá de las columnas de Hércules, de Cerné y de la
isla Sagrada (_Ierné_), «el fucus, el limo, la falta de fondo, y la
calma perpetua del mar», parécese mucho sin duda á las animadas
relaciones de los primeros compañeros de Colón. Diríase que los pasajes
de Aristóteles (_Meteor._, II, 1, 14), de Theophrastro (_Hist. plant._,
IV, 6, 4; IV, 7, 1), de Scylax (_Huds. Geogr. min._, I, pág. 53), de
Festo Avieno (_Ora maritima_, V, 109, 122, 388 y 408), y de Jornandes
(_De Rebus Geticis_, cap. I), han sido escritos[60] para justificar
estos relatos, y, sin embargo, esos pasajes sólo se refieren á regiones
inmediatas á las islas Afortunadas, á las costas noroeste de África, á
las islas Británicas y al _mare cænosum_ boreal en el que Plutarco
supone que caen los aluviones de su inmenso continente Cronieno.