[Resumen]
Fundada en 1971 por Catherine Domain en el corazón de París, en la Isla
Saint-Louis, la librería Ulysse es la librería más antigua del mundo
dedicada exclusivamente al viaje con 20.000 libros, mapas y revistas
nuevas y antiguas. En 1999, Catherine se lanza en un viaje virtual
informático para crear el sitio web de la librería, aunque no sabe
mucho de ordenadores. Explica en diciembre de 1999: "Mi sitio web está
en estado embrionario y en construcción. Quiero que se parezca a mi
librería, que sea un lugar de encuentro antes que ser un lugar
comercial. El internet me pone los pelos de punta, me quita mucho
tiempo y no me trae ningún beneficio, pero esto no me molesta... El
internet mata las librerías especializadas. Esperando a que me devore,
yo uso el internet como medio para atraer a los clientes hasta mi
librería, ¡y también con intención de encontrar libros para aquéllos
que aún no tienen el internet en casa! Pero la verdad es que no tengo
mucha esperanza..."
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Fundada en 1971 por Catherine Domain en el corazón de París, la
librería Ulysse es la librería más antigua del mundo dedicada
exclusivamente a los viajes. Ulysse estrena su sitio web en 1999 y su
editorial en 2010.
Ubicada en la Isla Saint-Louis, rodeada por el Sena, la librería Ulysse
propone 20.000 libros nuevos y antiguos, así como mapas, revistas, y
algunos tesoros que no se pueden encontrar en otro lugar.
Tanto librera como viajera del mundo, Catherine es miembro del
Sindicato Nacional de las Librerías Antiguas y Modernas (SLAM: Syndicat
National de la Librairie Ancienne et Moderne), del Club de los
Exploradores (Club des Explorateurs) y del Club Internacional de los
Grandes Viajeros (Club International des Grands Voyageurs).
En 1999, Catherine decide lanzarse y hacer un viaje virtual
informático, creando su propio sitio web, aunque no sabe mucho de
ordenadores. Explica en diciembre de 1999: "Mi sitio web está en estado
embrionario y en construcción. Quiero que se parezca a mi librería, que
sea un lugar de encuentro antes que ser un lugar comercial. El internet
me pone los pelos de punta, me quita mucho tiempo y no me trae ningún
beneficio, pero esto no me molesta..."
Sin embargo, es pesimista respecto al futuro de las pequeñas librerías
como la suya. "El internet mata las librerías especializadas. Esperando
a que me devore, yo uso el internet como medio para atraer a los
clientes hasta mi librería, ¡y también con intención de encontrar
libros para aquéllos que aún no tienen el internet en casa! Pero la
verdad es que no tengo mucha esperanza..."
Sin embargo, Catherine crea una segunda librería de viaje en Hendaya,
en la costa sur del Atlántico, con impresionantes vistas sobre el
océano.
Diez años después, Catherine ve el internet desde un punto de vista
diferente, porque la red le permite lanzar su propia editorial en abril
de 2010 para publicar libros de viajes. Escribe en la misma fecha: "¡El
internet va ocupando cada vez más espacio en mi vida! Desde el primero
de abril, me permite tener una editorial, después de unos cursos de
formación en Photoshop, InDesign y otros software. También es una gran
alegría ver que la voluntad política de mantener a la gente delante de
su ordenador a fin de que no haga la revolución, puede ser derrotada
por aperitivos gigantescos y espontáneos [en Europa, a través de
Facebook], con miles de personas que quieren verse y escucharse de
verdad. No cabe duda de que los inventos toman giros inesperados.
Cuando empecé a usar el internet, yo no esperaba para nada convertirme
en editora."