Con arreglo á su fin de solemnizar fiestas de corte, los dramas de que

tratamos ahora descuellan casi todos por su lujo teatral, abundando en

apariciones de dioses, terremotos y lluvias de fuego, que el poeta

emplea para su objeto, á fin de que los maquinistas y pintores

escenógrafos del Buen Retiro hagan alarde de su arte. Con frecuencia nos

ofrecen también partes cantables, y éstas, juntamente con las demás

mudanzas escénicas diversas, les imprimen cierta semejanza con las

óperas; pero, sin embargo, la poesía no se subordina á la música,

viniendo ésta en ayuda de la primera, para interpretar á su modo el

sentido de la poesía. Hállase sólo una de estas comedias, titulada _La

púrpura de la rosa_, destinada toda al canto. Por lo que hace á su

mérito poético, han de estimarse algunas entre las mejores obras de

Calderón, ofreciendo los mitos antiguos bajo un aspecto moral al estilo

romántico; el elemento poético es siempre aquí lo principal, empleando

sólo ese ornato externo y pomposo como una envoltura agradable. Al

contrario, en otras fiestas se observa á menudo, por desgracia, que el

poeta se amolda más al encargo que ha recibido, que á seguir sus propios

y naturales impulsos; el predominio de la pompa escénica, que ahoga

alguna vez los arranques poéticos del autor, anuncia la decadencia del

teatro, y al parecer arrastra en ella al poeta. Por lo demás, que

ciertos resortes dramáticos españoles; que ciertos personajes y

situaciones; que los celos y la venganza castellana, y que nombres

modernos alternen con los griegos, no debe extrañar á nadie, porque en

todas estas composiciones, la mitología toma, en general, la forma de

tradición fantástica del ciclo de Carlomagno.

Como lo más esencial del argumento de las comedias mitológicas está

contenido en su mismo título, no podemos aquí ser muy prolijos en el

examen de estos dramas de Calderón, Sin extendernos, pues, como

quisiéramos, nos limitaremos á hacer algunas indicaciones acerca de las

siguientes:

_El mayor encanto, amor._--Circe, la de Homero, antes de llegar á manos

de nuestro dramaturgo, había hecho ya diversas correrías por las obras

de los poetas románticos, bastándonos sólo recordar _La Morgana_, de

Lancelote y de Boyardo; _La Alcina_, del Ariosto, y _La Armida_, del

Tasso. Calderón ha incluído en su poesía, cuyo fundamento es la

_Odisea_, X, 135 á 574, y XII, 8 á 141, algunos rasgos de esas formas

románticas de la tradición antigua, particularmente de _La Jerusalén

libertada_, cap. 16, y de _El Orlando furioso_, cap. 6.º Rejuvenecida

por completo con todos sus encantos se muestra en este drama la antigua

fábula; pero, en lo general, bajo una forma nueva, y llevando el sello

romántico. Así como los compañeros de Ulises se encuentran encadenados

por la belleza de Circe, y por su isla, semejante al Paraíso, así

también el lector se siente adormecido por las alas del deleite,

creyéndose trasladado á una isla maravillosa, desde la cual ve, en lo

profundo, á la mar azulada ó á sus riberas encantadas formando graciosas

bahías, y á sus suaves colinas, que parecen respirar amor.

_El golfo de las sirenas._--Égloga piscatoria, continuación de la

anterior, y que refiere las persecuciones, que sufrió Ulises, de la

cólera de Circe y de Venus. En _Scila y Caribdis_ vemos alegorías, que

indican los extravíos de la razón bajo la influencia de los sentidos.

_El monstruo de los jardines._--El antiguo mito, base de este drama, es

atribuído á los poetas cíclicos en el escolio á la _Iliada_, XIX, 332.

Calderón aprovechó también algo de Ovidio, _Metamorphos._, XIII, 162, y

_Arsamat._, I, 689. Aquiles, criado en la soledad de los bosques por su

solícita madre, y oculto á todo el mundo, no puede resistir, ya mancebo,

á su natural afán de vivir en otra esfera, y huye de su encierro.

Encadenado por los encantos de Deidamia se disfraza de mujer, y vive

desconocido de todos, entregado á su amor tranquilamente en la corte de

la bella Princesa, hasta que la guerra penetra en esta región pastoril,

y despierta su alma de esa embriaguez amorosa al cumplimiento de los

deberes más sagrados del hombre. El colorido voluptuoso y suave de este

cuadro; el vuelo reposado de la lírica que en él se nota; las floridas

descripciones de esos tiernos ensueños amorosos; el brillo y la pompa de

las fiestas, que se celebran en la corte del rey de Sciros, y, á lo

lejos, el estrépito belicoso de los héroes griegos, forma un conjunto

harmonioso, que transporta en una especie de éxtasis á quien la lee ó la

oye.

_Eco y Narciso._--Drama, que forma pareja con el anterior, y no inferior

á él bajo ningún aspecto, trazado con arreglo á la conocida fábula de

las _Metamorfosis_, de Ovidio, III, 359 á 510. Según la indicación, que

se hace al terminar, fué escrito de orden superior, y se representó por

vez primera, ante el Rey y la Reina, en el teatro del Buen Retiro.

«¡Cuán grande es la harmonía--dice Malsburg,--de este idilio de Narciso!

¡Es una ópera en palabras! El placer de la música lo sentimos, al oirla

sin acompañamiento instrumental alguno. El poeta no se ha propuesto

conmovernos ni sorprendernos mucho: es un juego agradable en la dorada y

verde Arcadia, con su cielo de azul purísimo; lo trágico, que se

encuentra en ella, nos conmueve sólo á la ligera, y se pierde, como por

magia, en dulces cantos, acompañados de un arpa melancólica. Toda la

composición es flores y colorido, y á pesar de la tempestad, que en

ella reina, la seductora catástrofe nos sonríe como grata y lejana

canción pastoril[115].»

_Ni Amor se libra de amor._--Nos ofrece el lindo cuento de Amor y

Psiquis, de Apuleyo, de una manera tan superior, que es preciso

calificar este drama entre los primeros y más bellos de las obras de la

misma clase de Calderón. Diferénciase de las demás comedias mitológicas

por el simbolismo manifiesto, que predomina en toda la composición. La

última parte del cuento, narración de Apuleyo, el arrepentimiento y

castigo de Psiquis, está muy compendiada. Lope de Vega había escrito

también un drama, titulado _Psiquis y Cupido_ (véase el prólogo al

_Peregrino_), que, según parece, se ha perdido por completo.

_Celos aun del aire matan._--Con la fábula de Céfalo y Proclis, de las

_Metamorfosis_, de Ovidio, VII, 794, aparece también en íntimo y

artístico enlace el famoso Heróstrato, que incendió el templo de Diana.

Este drama, también, es uno de los mejores de su clase, y contiene

muchos rasgos de verdadero genio.

_El faetonte_ ó _El hijo del Sol, Faetón_.--Una fiesta, en la cual

Calderón ha manejado con gran libertad el mito conocido de las

_Metamorfosis_, de Ovidio, I, 745 y siguientes, y II, 1 y siguientes,

variándolo con arreglo á otros motivos dramáticos, inventados por el

autor. Faetón y Peleo se enamoran ambos de Tetis, y el primero pierde la

razón á la puesta del carro del Sol, al ver que Peleo roba á Tetis y se

la lleva.

_Apolo y Clímene._--Puede considerarse como la primera parte de _El

faetonte_. Clímene, hija de Admeto, se cría en un desierto por miedo á

un oráculo. Apolo es enviado por Júpiter á esta región. Enlázase con

esto el amor de Elytia á Apolo, de las _Metamorfosis_, de Ovidio, IV,

256, y el paseo de Céfiro con Flora, de los _Fastos_, del mismo Ovidio,

V, 195. Este drama, á pesar de algunas bellezas aisladas (en particular

la escena nocturna en el jardín, cuando juegan al escondite las varias

parejas de amantes), nos ofrece cierto vacío interior y falta de

substancia, como sucede también en muchas otras composiciones de esta

índole, probando que no siempre brilla el estro poético aun cuando lo

mande un Rey.

_Los tres mayores prodigios._--Destinado probablemente al jardín del

Buen Retiro. El teatro se dividía en tres compartimentos en fila, en

los cuales se representaban los tres actos por tres compañías diversas.

Esta fiesta es una de las producciones más débiles de nuestro poeta.

_Fortunas de Andrómeda y Perseo._--El argumento de este drama, de mucha

música y lujo de decoraciones, y también de extraordinaria poesía,

proviene de las _Metamorfosis_, de Ovidio, IV, 609 y siguientes. La

gruta de Morfeo, de las _Metamorfosis_, XI, 592, y la representación del

Tártaro, de las mismas _Metamorfosis_, IV, 932.

_La fiera, el rayo y la púrpura._--Drama parecido á ópera, de argumento

muy variado y lleno de portentos, cánticos y danzas. La parte poética no

es muy importante. Los mitos de Anarete y de Pigmalión (de las

_Metamorfosis_, de Ovidio, XIV, 698, y X, 243), están enlazados con una

tercera fábula de la invención peculiar del poeta.

_El laurel de Apolo._--Según las mismas palabras de Calderón,

No es comedia, sino sólo

Una fábula pequeña,

En que, á imitación de Italia,

Se canta y se representa.

El argumento, la transformación de Dafne en laurel, la victoria de

Apolo contra la serpiente Python y su disputa con Cupido, dimana de las

_Metamorfosis_, de Ovidio, I, 438 y siguientes. A la conclusión se

ofrece el laurel al Rey.

_La púrpura de la rosa._--Desenvuelve el bello mito de Venus y de

Adonis, con arreglo á las _Metamorfosis_, de Ovidio, X, 503, exornándolo

con gracia. Consérvase aquí la loa con las figuras alegóricas. Esta

pieza consta sólo de un acto con arreglo á la terminología española; no

es comedia, sino zarzuela, como se llama también en las antiguas

ediciones. Las modernas de este mismo autor no son, pues, exactas cuando

suprimen su calificación propia, dándoles diverso nombre.

_Amado y aborrecido._--Sólo son mitológicos los nombres, y su ingeniosa

fábula, original de Calderón. Consiste en una disputa entre Venus y

Diana acerca de cuál es más fuerte, el odio ó el amor: pruébanlo en un

mortal, y la balanza tarda largo tiempo en inclinarse; pero al fin vence

el amor.

_Fineza contra fineza._--Parecida por su argumento á la anterior, y,

como ella, de invención del autor, aunque la mitología desempeñe también

su papel exterior. Ni en su pensamiento ni en su desarrollo es más que

mediana. Es posible que la historia de Olimpo y Sofronia, del acto

tercero, sea una reminiscencia del Tasso.

_Fieras afemina amor._--Desenvuelve las hazañas de Hércules. Las

aplicaciones de la maquinaria que hubo de exigir su representación,

debieron ser de las más complicadas, porque casi todas las hazañas

atribuídas á Hércules aparecen en este drama. Entre otras, trepa á la

cima del Parnaso, monta allí en el caballo Pegaso y cabalga en él por

los aires, para pelear con el dragón, que guarda las manzanas de las

Hespérides. En la loa son los personajes parlantes el águila de dos

cabezas de Austria, el fénix, el pavo real, los doce meses del año y los

doce signos del Zodiaco. No es grande el mérito de esta obra.

De composición muy semejante á las mitológicas, y con el propósito

también de interesar los sentidos por la pompa escénica y por el cambio

continuo de decoraciones, son la mayor parte de las comedias, cuyo

argumento ha sacado Calderón de novelas y poesías antiguas. Con arreglo

á las palabras que leemos en _El maestro de danzar_,

......Las locuras

De Esplandián y Belianís,

Amadís y Beltenebros,

A pesar de Don Quijote,

Hoy á vivir han vuelto.

Hay motivos para extrañar que el poeta haya llevado á la escena los

singulares cuentos de los libros de caballería, y en este concepto se ha

observado, en son de burla, que los héroes gigantes y damas encantadas

de Amadís y de Esplandián se habían refugiado en el teatro después de

expulsarlas Don Quijote de los libros; pero tampoco es posible negar que

Calderón ha mejorado esas invenciones desordenadas y fantásticas de los

antiguos romances, revistiéndolas de verdadera y más brillante poesía.

La acción es indudablemente de carácter épico marcado, y, con arreglo á

la índole de estos materiales, prestábanse con dificultad á servir para

una composición verdaderamente dramática; pero á pesar de este

obstáculo, que se encuentra en las obras de Calderón, correspondientes á

esta clase, ¿quién podrá oponerse á renegar del encanto de este mundo

romántico y maravilloso, realzado con todas las galas de la poesía y

expresado en el lenguaje más florido? Esa brillante magia, á cuya señal

surgen de los desiertos castillos suntuosos, coros invisibles que

entonan dulces cánticos, y ninfas voluptuosas que estrechan á los

guerreros en sus brazos después de sus trabajos; esa ostentación

escénica que nos transporta, ya á perfumados jardines, á la sombra de

mirtos y naranjos, ya á palacios de oro resplandeciente, ya á islas

encantadas; esa multitud de aventuras novelescas en un país maravilloso

en que toman forma sensible todos los asuntos de la fantasía; todo esto,

junto con una exposición que centuplica sus bellezas con sus ricas y

artísticas pinceladas, atrae el espíritu con sus gratísimas imágenes, y

lo arrulla, haciéndolo olvidarse de la realidad. Hay en este drama,

aunque pertenezca á otro género literario, lo mismo que en los cantos

del Ariosto.

_La puente de Mantible_[116].Calderón--Composición llena de los más

extravagantes prodigios. La expedición guerrera de Carlomagno contra el

gigante sarraceno, Fierabrás; los combates incesantes entre los

caballeros moros y cristianos; el lugar encantado, con su río de verdes

orillas; el puente maravilloso, que aparece y desaparece, y el palacio

mágico, edificado en la cabeza de un enano de bronce, forman el marco,

en cuyo centro se desarrollan los amores de Guido de Borgoña y de

Floripes. El primero, con otros caballeros francos, ha caído en manos de

Fierabrás, siendo encerrados todos en el castillo encantado para morir

al día siguiente. Floripes, hermana de Fierabrás, entra en la prisión de

su amante y mata á los carceleros; pero Fierabrás acude corriendo, y

pone sitio al castillo para rendir por hambre á su hermana y á los

caballeros cristianos. Guido cae prisionero en una salida que hacen, y

ya está á punto de sucumbir, á pesar de los ruegos de Floripes, cuando

sus compañeros lo libertan, y se abren paso por el ejército de Fierabrás

para poner en noticia de Carlomagno la situación apurada de sus pares.

El Emperador está separado del territorio sarraceno por un río temible y

torrencial, no habiendo en él más que la puente de Mantible, guardada

por el gigante Galafre; pero Guido se lanza con su corcel en la

corriente, y llega así al lugar ocupado por los cristianos. Sabedor

Fierabrás de la huída del caballero, acorre al puente y hace allí cara

con sus gigantes, por una parte al Emperador y al ejército cristiano que

lo ataca, y por otra á los caballeros del castillo, que lo acometen á

las órdenes de su hermana Floripes. La victoria se decide al fin por los

cristianos: el puente es hecho pedazos por ellos; Fierabrás cae desde él

á los pies del Emperador, amenazándole hasta en su caída; Carlomagno da

orden de tratarlo con dulzura, y Floripes da su mano á Guido.

_El jardín de Falerina_[117].Calderón--Trata de la conocida hazaña de

Rolando, de Boyardo, cuando vence el arte mágico de la hada Falerina, y

pone en libertad á las damas y caballeros cristianos, presos en su

jardín mágico. Este drama se distingue también por su brillante poesía

romántica, hablando al alma por la nobleza y ternura de los

sentimientos, y por el espíritu verdaderamente caballeresco que en toda

ella reina, así como arrebata la imaginación por la pompa y variedad de

sus decoraciones.

_El castillo de Lindabridis._--Drama en general inmejorable, rebosando

en hechos maravillosos, sucesos y casos increíbles, en una palabra, en

las _magnanimes mensonges_ de la caballería fantástica. Proviene su

argumento del libro célebre de _El caballero de Febo, espejo de

príncipes y caballeros_[118]. La princesa tártara Lindabridis, á quien

su hermano ha despojado del trono, no dispone de otro medio para

recuperarlo que el hallazgo de un esposo, que aventaje al usurpador en

valor y en prudencia. En un palacio encantado atraviesa los aires,

recorriendo todos los países, para buscar el marido que necesita. Grande

es el número de los que, atraídos por sus encantos y por la suerte

codiciada que les aguarda, se creen dignos de alcanzar su mano. Las

luchas de los rivales y otras diversas aventuras del caballero Febo y

del príncipe Rosicler, enlazadas con la acción principal, llenan esta

comedia, que termina con un gran torneo que decide la contienda, y con

las bodas de Rosicler y de Lindabridis.

_Hado y divisa de Leonido y Marfisa_[119].Calderón--Vera Tassis asegura

que ésta es la última obra de Calderón, escrita á los ochenta y un años.

Sin embargo, el fuego de la imaginación del autor es aquí juvenil,

encontrándose pocas faltas, de las que se hallan en las restantes

comedias de los últimos años de su vida; como afirma muy acertadamente

V. Schmidt, parece que la luz de su poesía, antes de extinguirse, brilla

por última vez clara y vigorosa. El argumento, con su varia y rica

alternativa de las más diversas imágenes y situaciones; con sus

caballeros, tan valerosos y tan inquietos, siempre amando ó peleando, y

con sus damas varoniles, se nos presenta al alma como un sueño

agradable, respirando dulce soñolencia; los cuadros tan sentidos que en

ella se trazan, á la vez que su dicción galana y abundante, ya sublime,

ya atrevida, ya dulce, ya agradable, realzan más el encanto de su

conjunto. Digna es, por tanto, de ser tratada y explicada más

prolijamente.

Arminda, princesa de Trinacria, y sus dos pretendientes, los príncipes

de Rusia y de Suavia, persiguen á Leonido con sus espadas desenvainadas,

dándole apenas tiempo de refugiarse en una barca con un compañero fiel,

y escapar, á fuerza de remos, de sus perseguidores. El fugitivo, sin

saberlo, ha dado muerte en un torneo á un hermano de Arminda, por

haberse alabado de que su novia Mitilene es la dama más bella de la

tierra. Arminda promete dar su mano á quien quiera que le entregue el

matador, muerto ó vivo, apresurándose los Príncipes á ganar tan

codiciado premio. El lugar de la escena se muda de Trinacria á Mitilene.

Leonido desembarca con su compañero; deja su escudo y su armadura cerca

de una caverna de la ribera, y sale en busca de guarida. Marfisa,

vestida de pieles, sale á su vez de la caverna; ve las armas, y

experimenta un sentimiento vago y agradable; pero el viejo encantador

Argante la arrastra á la fuerza á la gruta. Preséntase entonces la

princesa Mitilene, con brillante acompañamiento, con música y cánticos;

se propone, por curiosidad, robar á Marfisa, siendo la música el medio

más eficaz de lograrlo, ya que los pastores, que han visto muchas veces

desde lejos á la beldad portentosa que habita la gruta, le han asegurado

que aquélla será atraída irresistiblemente por tan gratos sonidos. Pero

lo impiden otros sucesos que ocurren: Leonido, que se hace pasar por un

mercader náufrago, se arroja á los pies de Mitilene pidiéndole

protección, llegando casi en seguida la noticia de que su amante ha

muerto á manos de Leonido. La Princesa clama venganza y se aleja de allí

precipitadamente, declarando que, por la muerte de su amante, le

corresponde, por juro de heredad, el trono de Trinacria. Alegre Leonido

de que nadie se acuerde de él, se queda allí solo, presentándose

entonces Marfisa, y sintiendo ambos, al verse por vez primera, tierna y

recíproca simpatía. Leonido se prepara á arrancar á Marfisa de su triste

morada, cuando acude colérica la furia Megera, evocada del Infierno por

Argante, y huye, llevándose por los aires á Marfisa entre tempestades y

terremotos.

En el acto segundo reina la mayor tranquilidad. Leonido se acerca de

nuevo á recoger sus armas y á ver á Marfisa; arranca un peñasco de la

caverna, y mira á la doncella en un salón de cristal en medio de sus

ninfas, que la cubren de galas y regocijan sus oídos con cánticos

agradables. El mágico Argante rodea á su pupila con estas seducciones

para tenerla contenta en la caverna, porque una profecía le amenaza con

el peligro de matar á quien más ama, ó de perecer por mano del mismo.

Leonido se presenta á Marfisa y le cuenta su vida, diciéndole que había

sido expuesto á la inclemencia del cielo, adoptándolo el duque de

Toscana, y que más tarde, ya hecho caballero, por amor á Arminda había

dado muerte á su hermano. Marfisa, en un espejo mágico, hace ver á su

amada, que, con ayuda de los dos Príncipes, busca á aquel matador. El

amor aleja de allí á Leonido, á causa del peligro que le amenaza; pero

antes de separarse de la joven que habita en la gruta, cambian ambos dos

alhajas que llevan desde sus primeros años, y que son exactamente

iguales, llenándolos de sorpresa este hallazgo. La escena inmediata es

otra vez en Trinacria. Mitilene desembarca con poderoso ejército para

conquistar la isla, y ya se prepara á recibirla y á pelear con ella

Arminda con sus soldados, cuando Megera abre el cráter del Etna, que

despide en todas direcciones corrientes de lava y de fuego, y que

obliga á Mitilene á refugiarse en sus buques. Arminda corre el peligro

de morir abrasada en su tienda; pero Leonido, vestido como un guerrero

ordinario, arrebata su presa á las llamas.

La acción en el acto tercero es en el palacio de Arminda. Casimiro, tío

de las dos Princesas, que se hacen la guerra, ha llegado ya para poner

fin á su contienda; al ver á Leonido, que, como salvador de Arminda,

tiene libre entrada en el palacio, experimenta hacia él extraña

simpatía. Arminda (que no conoce al matador de su hermano, no habiéndolo

visto nunca, y sólo sabe que se llama Leonido, por cuya razón ignora que

el salvador de su vida, que lleva un nombre falso, es realmente ese

mismo matador) excita á Leonido, por quien siente cierta inclinación

amorosa, á provocar al matador de su hermano y á pelear con él á muerte,

puesto que su mano ha de ser la recompensa que obtenga. Leonido se queda

anonadado; pero su amigo le hace volver en sí de su asombro, y se ofrece

á tomar sus armas, y, fingiendo ser Leonido, á pelear con él. Otra vez

aparece de nuevo la gruta de Mitilene; preséntase el amigo de Leonido

para recoger las armas de éste; pero lo mata el príncipe de Suavia en

una emboscada, tomándolo por Leonido. Marfisa cree también que ha

muerto su amigo; se reviste su armadura excitada por el deseo de alejar

de él la vergüenza de su cobarde abstención, después de enterarse del

suceso, y llega á Trinacria, rompiendo el encanto y desoyendo los

consejos de Argante.

En la escena última se han hecho los preparativos del torneo, delante

del palacio de Arminda: Marfisa y Leonido se aprestan á la pelea, pero

se conocen y combaten con cierto temor. Casimiro los separa, y se

informa de su procedencia. Al presentarle las joyas, que ambos guardan,

averigua que son los dos hijos gemelos suyos y de Matilde, princesa de

Trinacria, que los ha dado á luz en secreto. Los dos, después de nacer,

fueron enviados á escondidas á Casimiro; pero el buque que los llevaba

naufragó en las costas de Toscana, robando Argante á la niña, y

amamantando una leona al varón. Después de esta aclaración, Leonido

ofrece su mano á Arminda; el príncipe de Rusia hace lo mismo con

Marfisa, y Mitilene se casa con el príncipe de Suavia.

Otras novelas y libros caballerescos son también el fundamento de los

dramas siguientes:

_Los hijos de la fortuna, Teagenes y Clariclea._--De la célebre novela

de Heliodoro[120], que Cervantes tuvo ya á la vista al escribir su

_Persiles_. De los muchos hechos extraños, en parte, y en parte

agradables é interesantes, que componen esa novela, sólo se aprovechan

los más notables. Bastan éstos, sin embargo, para formar una acción

dramática de mucho movimiento; pero el mérito principal de esta obra de

Calderón consiste en su belleza moral, y en la pureza de sentimientos

que en ella predominan; en la pintura incomparable de la tierna

inocencia de la heroína, y en los nobles y elevados sentimientos de su

amante, que no sólo salen ilesos, sino que brillan con resplandor más

vivo, á pesar de los tormentos y de las contrariedades que experimentan

en su vida.

_Argenis y Poliarco._--De la novela latina _Argenis_, de John Barclay,

conocida ya en España por dos traducciones de Josef Pellicer de Salas, y

de Gabriel Correa (impresas ambas en Madrid en 1626). Evidentemente

contiene esta novela una descripción de la historia política de Francia

bajo Enrique III, y, con nombres fingidos, la de los hombres más

célebres de aquella época, entre los cuales aparece Felipe II con los

colores más repugnantes[121]; pero Calderón prescinde de todas estas

alusiones, ateniéndose únicamente á su fábula.

Historia de la literatura y del arte dramático en España, tomo IV · 第 17 / 25 段