tratamos ahora descuellan casi todos por su lujo teatral, abundando en
apariciones de dioses, terremotos y lluvias de fuego, que el poeta
emplea para su objeto, á fin de que los maquinistas y pintores
escenógrafos del Buen Retiro hagan alarde de su arte. Con frecuencia nos
ofrecen también partes cantables, y éstas, juntamente con las demás
mudanzas escénicas diversas, les imprimen cierta semejanza con las
óperas; pero, sin embargo, la poesía no se subordina á la música,
viniendo ésta en ayuda de la primera, para interpretar á su modo el
sentido de la poesía. Hállase sólo una de estas comedias, titulada _La
púrpura de la rosa_, destinada toda al canto. Por lo que hace á su
mérito poético, han de estimarse algunas entre las mejores obras de
Calderón, ofreciendo los mitos antiguos bajo un aspecto moral al estilo
romántico; el elemento poético es siempre aquí lo principal, empleando
sólo ese ornato externo y pomposo como una envoltura agradable. Al
contrario, en otras fiestas se observa á menudo, por desgracia, que el
poeta se amolda más al encargo que ha recibido, que á seguir sus propios
y naturales impulsos; el predominio de la pompa escénica, que ahoga
alguna vez los arranques poéticos del autor, anuncia la decadencia del
teatro, y al parecer arrastra en ella al poeta. Por lo demás, que
ciertos resortes dramáticos españoles; que ciertos personajes y
situaciones; que los celos y la venganza castellana, y que nombres
modernos alternen con los griegos, no debe extrañar á nadie, porque en
todas estas composiciones, la mitología toma, en general, la forma de
tradición fantástica del ciclo de Carlomagno.
Como lo más esencial del argumento de las comedias mitológicas está
contenido en su mismo título, no podemos aquí ser muy prolijos en el
examen de estos dramas de Calderón, Sin extendernos, pues, como
quisiéramos, nos limitaremos á hacer algunas indicaciones acerca de las
siguientes:
_El mayor encanto, amor._--Circe, la de Homero, antes de llegar á manos
de nuestro dramaturgo, había hecho ya diversas correrías por las obras
de los poetas románticos, bastándonos sólo recordar _La Morgana_, de
Lancelote y de Boyardo; _La Alcina_, del Ariosto, y _La Armida_, del
Tasso. Calderón ha incluído en su poesía, cuyo fundamento es la
_Odisea_, X, 135 á 574, y XII, 8 á 141, algunos rasgos de esas formas
románticas de la tradición antigua, particularmente de _La Jerusalén
libertada_, cap. 16, y de _El Orlando furioso_, cap. 6.º Rejuvenecida
por completo con todos sus encantos se muestra en este drama la antigua
fábula; pero, en lo general, bajo una forma nueva, y llevando el sello
romántico. Así como los compañeros de Ulises se encuentran encadenados
por la belleza de Circe, y por su isla, semejante al Paraíso, así
también el lector se siente adormecido por las alas del deleite,
creyéndose trasladado á una isla maravillosa, desde la cual ve, en lo
profundo, á la mar azulada ó á sus riberas encantadas formando graciosas
bahías, y á sus suaves colinas, que parecen respirar amor.
_El golfo de las sirenas._--Égloga piscatoria, continuación de la
anterior, y que refiere las persecuciones, que sufrió Ulises, de la
cólera de Circe y de Venus. En _Scila y Caribdis_ vemos alegorías, que
indican los extravíos de la razón bajo la influencia de los sentidos.
_El monstruo de los jardines._--El antiguo mito, base de este drama, es
atribuído á los poetas cíclicos en el escolio á la _Iliada_, XIX, 332.
Calderón aprovechó también algo de Ovidio, _Metamorphos._, XIII, 162, y
_Arsamat._, I, 689. Aquiles, criado en la soledad de los bosques por su
solícita madre, y oculto á todo el mundo, no puede resistir, ya mancebo,
á su natural afán de vivir en otra esfera, y huye de su encierro.
Encadenado por los encantos de Deidamia se disfraza de mujer, y vive
desconocido de todos, entregado á su amor tranquilamente en la corte de
la bella Princesa, hasta que la guerra penetra en esta región pastoril,
y despierta su alma de esa embriaguez amorosa al cumplimiento de los
deberes más sagrados del hombre. El colorido voluptuoso y suave de este
cuadro; el vuelo reposado de la lírica que en él se nota; las floridas
descripciones de esos tiernos ensueños amorosos; el brillo y la pompa de
las fiestas, que se celebran en la corte del rey de Sciros, y, á lo
lejos, el estrépito belicoso de los héroes griegos, forma un conjunto
harmonioso, que transporta en una especie de éxtasis á quien la lee ó la
oye.
_Eco y Narciso._--Drama, que forma pareja con el anterior, y no inferior
á él bajo ningún aspecto, trazado con arreglo á la conocida fábula de
las _Metamorfosis_, de Ovidio, III, 359 á 510. Según la indicación, que
se hace al terminar, fué escrito de orden superior, y se representó por
vez primera, ante el Rey y la Reina, en el teatro del Buen Retiro.
«¡Cuán grande es la harmonía--dice Malsburg,--de este idilio de Narciso!
¡Es una ópera en palabras! El placer de la música lo sentimos, al oirla
sin acompañamiento instrumental alguno. El poeta no se ha propuesto
conmovernos ni sorprendernos mucho: es un juego agradable en la dorada y
verde Arcadia, con su cielo de azul purísimo; lo trágico, que se
encuentra en ella, nos conmueve sólo á la ligera, y se pierde, como por
magia, en dulces cantos, acompañados de un arpa melancólica. Toda la
composición es flores y colorido, y á pesar de la tempestad, que en
ella reina, la seductora catástrofe nos sonríe como grata y lejana
canción pastoril[115].»
_Ni Amor se libra de amor._--Nos ofrece el lindo cuento de Amor y
Psiquis, de Apuleyo, de una manera tan superior, que es preciso
calificar este drama entre los primeros y más bellos de las obras de la
misma clase de Calderón. Diferénciase de las demás comedias mitológicas
por el simbolismo manifiesto, que predomina en toda la composición. La
última parte del cuento, narración de Apuleyo, el arrepentimiento y
castigo de Psiquis, está muy compendiada. Lope de Vega había escrito
también un drama, titulado _Psiquis y Cupido_ (véase el prólogo al
_Peregrino_), que, según parece, se ha perdido por completo.
_Celos aun del aire matan._--Con la fábula de Céfalo y Proclis, de las
_Metamorfosis_, de Ovidio, VII, 794, aparece también en íntimo y
artístico enlace el famoso Heróstrato, que incendió el templo de Diana.
Este drama, también, es uno de los mejores de su clase, y contiene
muchos rasgos de verdadero genio.
_El faetonte_ ó _El hijo del Sol, Faetón_.--Una fiesta, en la cual
Calderón ha manejado con gran libertad el mito conocido de las
_Metamorfosis_, de Ovidio, I, 745 y siguientes, y II, 1 y siguientes,
variándolo con arreglo á otros motivos dramáticos, inventados por el
autor. Faetón y Peleo se enamoran ambos de Tetis, y el primero pierde la
razón á la puesta del carro del Sol, al ver que Peleo roba á Tetis y se
la lleva.
_Apolo y Clímene._--Puede considerarse como la primera parte de _El
faetonte_. Clímene, hija de Admeto, se cría en un desierto por miedo á
un oráculo. Apolo es enviado por Júpiter á esta región. Enlázase con
esto el amor de Elytia á Apolo, de las _Metamorfosis_, de Ovidio, IV,
256, y el paseo de Céfiro con Flora, de los _Fastos_, del mismo Ovidio,
V, 195. Este drama, á pesar de algunas bellezas aisladas (en particular
la escena nocturna en el jardín, cuando juegan al escondite las varias
parejas de amantes), nos ofrece cierto vacío interior y falta de
substancia, como sucede también en muchas otras composiciones de esta
índole, probando que no siempre brilla el estro poético aun cuando lo
mande un Rey.
_Los tres mayores prodigios._--Destinado probablemente al jardín del
Buen Retiro. El teatro se dividía en tres compartimentos en fila, en
los cuales se representaban los tres actos por tres compañías diversas.
Esta fiesta es una de las producciones más débiles de nuestro poeta.
_Fortunas de Andrómeda y Perseo._--El argumento de este drama, de mucha
música y lujo de decoraciones, y también de extraordinaria poesía,
proviene de las _Metamorfosis_, de Ovidio, IV, 609 y siguientes. La
gruta de Morfeo, de las _Metamorfosis_, XI, 592, y la representación del
Tártaro, de las mismas _Metamorfosis_, IV, 932.
_La fiera, el rayo y la púrpura._--Drama parecido á ópera, de argumento
muy variado y lleno de portentos, cánticos y danzas. La parte poética no
es muy importante. Los mitos de Anarete y de Pigmalión (de las
_Metamorfosis_, de Ovidio, XIV, 698, y X, 243), están enlazados con una
tercera fábula de la invención peculiar del poeta.
_El laurel de Apolo._--Según las mismas palabras de Calderón,
No es comedia, sino sólo
Una fábula pequeña,
En que, á imitación de Italia,
Se canta y se representa.
El argumento, la transformación de Dafne en laurel, la victoria de
Apolo contra la serpiente Python y su disputa con Cupido, dimana de las
_Metamorfosis_, de Ovidio, I, 438 y siguientes. A la conclusión se
ofrece el laurel al Rey.
_La púrpura de la rosa._--Desenvuelve el bello mito de Venus y de
Adonis, con arreglo á las _Metamorfosis_, de Ovidio, X, 503, exornándolo
con gracia. Consérvase aquí la loa con las figuras alegóricas. Esta
pieza consta sólo de un acto con arreglo á la terminología española; no
es comedia, sino zarzuela, como se llama también en las antiguas
ediciones. Las modernas de este mismo autor no son, pues, exactas cuando
suprimen su calificación propia, dándoles diverso nombre.
_Amado y aborrecido._--Sólo son mitológicos los nombres, y su ingeniosa
fábula, original de Calderón. Consiste en una disputa entre Venus y
Diana acerca de cuál es más fuerte, el odio ó el amor: pruébanlo en un
mortal, y la balanza tarda largo tiempo en inclinarse; pero al fin vence
el amor.
_Fineza contra fineza._--Parecida por su argumento á la anterior, y,
como ella, de invención del autor, aunque la mitología desempeñe también
su papel exterior. Ni en su pensamiento ni en su desarrollo es más que
mediana. Es posible que la historia de Olimpo y Sofronia, del acto
tercero, sea una reminiscencia del Tasso.
_Fieras afemina amor._--Desenvuelve las hazañas de Hércules. Las
aplicaciones de la maquinaria que hubo de exigir su representación,
debieron ser de las más complicadas, porque casi todas las hazañas
atribuídas á Hércules aparecen en este drama. Entre otras, trepa á la
cima del Parnaso, monta allí en el caballo Pegaso y cabalga en él por
los aires, para pelear con el dragón, que guarda las manzanas de las
Hespérides. En la loa son los personajes parlantes el águila de dos
cabezas de Austria, el fénix, el pavo real, los doce meses del año y los
doce signos del Zodiaco. No es grande el mérito de esta obra.
De composición muy semejante á las mitológicas, y con el propósito
también de interesar los sentidos por la pompa escénica y por el cambio
continuo de decoraciones, son la mayor parte de las comedias, cuyo
argumento ha sacado Calderón de novelas y poesías antiguas. Con arreglo
á las palabras que leemos en _El maestro de danzar_,
......Las locuras
De Esplandián y Belianís,
Amadís y Beltenebros,
A pesar de Don Quijote,
Hoy á vivir han vuelto.
Hay motivos para extrañar que el poeta haya llevado á la escena los
singulares cuentos de los libros de caballería, y en este concepto se ha
observado, en son de burla, que los héroes gigantes y damas encantadas
de Amadís y de Esplandián se habían refugiado en el teatro después de
expulsarlas Don Quijote de los libros; pero tampoco es posible negar que
Calderón ha mejorado esas invenciones desordenadas y fantásticas de los
antiguos romances, revistiéndolas de verdadera y más brillante poesía.
La acción es indudablemente de carácter épico marcado, y, con arreglo á
la índole de estos materiales, prestábanse con dificultad á servir para
una composición verdaderamente dramática; pero á pesar de este
obstáculo, que se encuentra en las obras de Calderón, correspondientes á
esta clase, ¿quién podrá oponerse á renegar del encanto de este mundo
romántico y maravilloso, realzado con todas las galas de la poesía y
expresado en el lenguaje más florido? Esa brillante magia, á cuya señal
surgen de los desiertos castillos suntuosos, coros invisibles que
entonan dulces cánticos, y ninfas voluptuosas que estrechan á los
guerreros en sus brazos después de sus trabajos; esa ostentación
escénica que nos transporta, ya á perfumados jardines, á la sombra de
mirtos y naranjos, ya á palacios de oro resplandeciente, ya á islas
encantadas; esa multitud de aventuras novelescas en un país maravilloso
en que toman forma sensible todos los asuntos de la fantasía; todo esto,
junto con una exposición que centuplica sus bellezas con sus ricas y
artísticas pinceladas, atrae el espíritu con sus gratísimas imágenes, y
lo arrulla, haciéndolo olvidarse de la realidad. Hay en este drama,
aunque pertenezca á otro género literario, lo mismo que en los cantos
del Ariosto.
_La puente de Mantible_[116].Calderón--Composición llena de los más
extravagantes prodigios. La expedición guerrera de Carlomagno contra el
gigante sarraceno, Fierabrás; los combates incesantes entre los
caballeros moros y cristianos; el lugar encantado, con su río de verdes
orillas; el puente maravilloso, que aparece y desaparece, y el palacio
mágico, edificado en la cabeza de un enano de bronce, forman el marco,
en cuyo centro se desarrollan los amores de Guido de Borgoña y de
Floripes. El primero, con otros caballeros francos, ha caído en manos de
Fierabrás, siendo encerrados todos en el castillo encantado para morir
al día siguiente. Floripes, hermana de Fierabrás, entra en la prisión de
su amante y mata á los carceleros; pero Fierabrás acude corriendo, y
pone sitio al castillo para rendir por hambre á su hermana y á los
caballeros cristianos. Guido cae prisionero en una salida que hacen, y
ya está á punto de sucumbir, á pesar de los ruegos de Floripes, cuando
sus compañeros lo libertan, y se abren paso por el ejército de Fierabrás
para poner en noticia de Carlomagno la situación apurada de sus pares.
El Emperador está separado del territorio sarraceno por un río temible y
torrencial, no habiendo en él más que la puente de Mantible, guardada
por el gigante Galafre; pero Guido se lanza con su corcel en la
corriente, y llega así al lugar ocupado por los cristianos. Sabedor
Fierabrás de la huída del caballero, acorre al puente y hace allí cara
con sus gigantes, por una parte al Emperador y al ejército cristiano que
lo ataca, y por otra á los caballeros del castillo, que lo acometen á
las órdenes de su hermana Floripes. La victoria se decide al fin por los
cristianos: el puente es hecho pedazos por ellos; Fierabrás cae desde él
á los pies del Emperador, amenazándole hasta en su caída; Carlomagno da
orden de tratarlo con dulzura, y Floripes da su mano á Guido.
_El jardín de Falerina_[117].Calderón--Trata de la conocida hazaña de
Rolando, de Boyardo, cuando vence el arte mágico de la hada Falerina, y
pone en libertad á las damas y caballeros cristianos, presos en su
jardín mágico. Este drama se distingue también por su brillante poesía
romántica, hablando al alma por la nobleza y ternura de los
sentimientos, y por el espíritu verdaderamente caballeresco que en toda
ella reina, así como arrebata la imaginación por la pompa y variedad de
sus decoraciones.
_El castillo de Lindabridis._--Drama en general inmejorable, rebosando
en hechos maravillosos, sucesos y casos increíbles, en una palabra, en
las _magnanimes mensonges_ de la caballería fantástica. Proviene su
argumento del libro célebre de _El caballero de Febo, espejo de
príncipes y caballeros_[118]. La princesa tártara Lindabridis, á quien
su hermano ha despojado del trono, no dispone de otro medio para
recuperarlo que el hallazgo de un esposo, que aventaje al usurpador en
valor y en prudencia. En un palacio encantado atraviesa los aires,
recorriendo todos los países, para buscar el marido que necesita. Grande
es el número de los que, atraídos por sus encantos y por la suerte
codiciada que les aguarda, se creen dignos de alcanzar su mano. Las
luchas de los rivales y otras diversas aventuras del caballero Febo y
del príncipe Rosicler, enlazadas con la acción principal, llenan esta
comedia, que termina con un gran torneo que decide la contienda, y con
las bodas de Rosicler y de Lindabridis.
_Hado y divisa de Leonido y Marfisa_[119].Calderón--Vera Tassis asegura
que ésta es la última obra de Calderón, escrita á los ochenta y un años.
Sin embargo, el fuego de la imaginación del autor es aquí juvenil,
encontrándose pocas faltas, de las que se hallan en las restantes
comedias de los últimos años de su vida; como afirma muy acertadamente
V. Schmidt, parece que la luz de su poesía, antes de extinguirse, brilla
por última vez clara y vigorosa. El argumento, con su varia y rica
alternativa de las más diversas imágenes y situaciones; con sus
caballeros, tan valerosos y tan inquietos, siempre amando ó peleando, y
con sus damas varoniles, se nos presenta al alma como un sueño
agradable, respirando dulce soñolencia; los cuadros tan sentidos que en
ella se trazan, á la vez que su dicción galana y abundante, ya sublime,
ya atrevida, ya dulce, ya agradable, realzan más el encanto de su
conjunto. Digna es, por tanto, de ser tratada y explicada más
prolijamente.
Arminda, princesa de Trinacria, y sus dos pretendientes, los príncipes
de Rusia y de Suavia, persiguen á Leonido con sus espadas desenvainadas,
dándole apenas tiempo de refugiarse en una barca con un compañero fiel,
y escapar, á fuerza de remos, de sus perseguidores. El fugitivo, sin
saberlo, ha dado muerte en un torneo á un hermano de Arminda, por
haberse alabado de que su novia Mitilene es la dama más bella de la
tierra. Arminda promete dar su mano á quien quiera que le entregue el
matador, muerto ó vivo, apresurándose los Príncipes á ganar tan
codiciado premio. El lugar de la escena se muda de Trinacria á Mitilene.
Leonido desembarca con su compañero; deja su escudo y su armadura cerca
de una caverna de la ribera, y sale en busca de guarida. Marfisa,
vestida de pieles, sale á su vez de la caverna; ve las armas, y
experimenta un sentimiento vago y agradable; pero el viejo encantador
Argante la arrastra á la fuerza á la gruta. Preséntase entonces la
princesa Mitilene, con brillante acompañamiento, con música y cánticos;
se propone, por curiosidad, robar á Marfisa, siendo la música el medio
más eficaz de lograrlo, ya que los pastores, que han visto muchas veces
desde lejos á la beldad portentosa que habita la gruta, le han asegurado
que aquélla será atraída irresistiblemente por tan gratos sonidos. Pero
lo impiden otros sucesos que ocurren: Leonido, que se hace pasar por un
mercader náufrago, se arroja á los pies de Mitilene pidiéndole
protección, llegando casi en seguida la noticia de que su amante ha
muerto á manos de Leonido. La Princesa clama venganza y se aleja de allí
precipitadamente, declarando que, por la muerte de su amante, le
corresponde, por juro de heredad, el trono de Trinacria. Alegre Leonido
de que nadie se acuerde de él, se queda allí solo, presentándose
entonces Marfisa, y sintiendo ambos, al verse por vez primera, tierna y
recíproca simpatía. Leonido se prepara á arrancar á Marfisa de su triste
morada, cuando acude colérica la furia Megera, evocada del Infierno por
Argante, y huye, llevándose por los aires á Marfisa entre tempestades y
terremotos.
En el acto segundo reina la mayor tranquilidad. Leonido se acerca de
nuevo á recoger sus armas y á ver á Marfisa; arranca un peñasco de la
caverna, y mira á la doncella en un salón de cristal en medio de sus
ninfas, que la cubren de galas y regocijan sus oídos con cánticos
agradables. El mágico Argante rodea á su pupila con estas seducciones
para tenerla contenta en la caverna, porque una profecía le amenaza con
el peligro de matar á quien más ama, ó de perecer por mano del mismo.
Leonido se presenta á Marfisa y le cuenta su vida, diciéndole que había
sido expuesto á la inclemencia del cielo, adoptándolo el duque de
Toscana, y que más tarde, ya hecho caballero, por amor á Arminda había
dado muerte á su hermano. Marfisa, en un espejo mágico, hace ver á su
amada, que, con ayuda de los dos Príncipes, busca á aquel matador. El
amor aleja de allí á Leonido, á causa del peligro que le amenaza; pero
antes de separarse de la joven que habita en la gruta, cambian ambos dos
alhajas que llevan desde sus primeros años, y que son exactamente
iguales, llenándolos de sorpresa este hallazgo. La escena inmediata es
otra vez en Trinacria. Mitilene desembarca con poderoso ejército para
conquistar la isla, y ya se prepara á recibirla y á pelear con ella
Arminda con sus soldados, cuando Megera abre el cráter del Etna, que
despide en todas direcciones corrientes de lava y de fuego, y que
obliga á Mitilene á refugiarse en sus buques. Arminda corre el peligro
de morir abrasada en su tienda; pero Leonido, vestido como un guerrero
ordinario, arrebata su presa á las llamas.
La acción en el acto tercero es en el palacio de Arminda. Casimiro, tío
de las dos Princesas, que se hacen la guerra, ha llegado ya para poner
fin á su contienda; al ver á Leonido, que, como salvador de Arminda,
tiene libre entrada en el palacio, experimenta hacia él extraña
simpatía. Arminda (que no conoce al matador de su hermano, no habiéndolo
visto nunca, y sólo sabe que se llama Leonido, por cuya razón ignora que
el salvador de su vida, que lleva un nombre falso, es realmente ese
mismo matador) excita á Leonido, por quien siente cierta inclinación
amorosa, á provocar al matador de su hermano y á pelear con él á muerte,
puesto que su mano ha de ser la recompensa que obtenga. Leonido se queda
anonadado; pero su amigo le hace volver en sí de su asombro, y se ofrece
á tomar sus armas, y, fingiendo ser Leonido, á pelear con él. Otra vez
aparece de nuevo la gruta de Mitilene; preséntase el amigo de Leonido
para recoger las armas de éste; pero lo mata el príncipe de Suavia en
una emboscada, tomándolo por Leonido. Marfisa cree también que ha
muerto su amigo; se reviste su armadura excitada por el deseo de alejar
de él la vergüenza de su cobarde abstención, después de enterarse del
suceso, y llega á Trinacria, rompiendo el encanto y desoyendo los
consejos de Argante.
En la escena última se han hecho los preparativos del torneo, delante
del palacio de Arminda: Marfisa y Leonido se aprestan á la pelea, pero
se conocen y combaten con cierto temor. Casimiro los separa, y se
informa de su procedencia. Al presentarle las joyas, que ambos guardan,
averigua que son los dos hijos gemelos suyos y de Matilde, princesa de
Trinacria, que los ha dado á luz en secreto. Los dos, después de nacer,
fueron enviados á escondidas á Casimiro; pero el buque que los llevaba
naufragó en las costas de Toscana, robando Argante á la niña, y
amamantando una leona al varón. Después de esta aclaración, Leonido
ofrece su mano á Arminda; el príncipe de Rusia hace lo mismo con
Marfisa, y Mitilene se casa con el príncipe de Suavia.
Otras novelas y libros caballerescos son también el fundamento de los
dramas siguientes:
_Los hijos de la fortuna, Teagenes y Clariclea._--De la célebre novela
de Heliodoro[120], que Cervantes tuvo ya á la vista al escribir su
_Persiles_. De los muchos hechos extraños, en parte, y en parte
agradables é interesantes, que componen esa novela, sólo se aprovechan
los más notables. Bastan éstos, sin embargo, para formar una acción
dramática de mucho movimiento; pero el mérito principal de esta obra de
Calderón consiste en su belleza moral, y en la pureza de sentimientos
que en ella predominan; en la pintura incomparable de la tierna
inocencia de la heroína, y en los nobles y elevados sentimientos de su
amante, que no sólo salen ilesos, sino que brillan con resplandor más
vivo, á pesar de los tormentos y de las contrariedades que experimentan
en su vida.
_Argenis y Poliarco._--De la novela latina _Argenis_, de John Barclay,
conocida ya en España por dos traducciones de Josef Pellicer de Salas, y
de Gabriel Correa (impresas ambas en Madrid en 1626). Evidentemente
contiene esta novela una descripción de la historia política de Francia
bajo Enrique III, y, con nombres fingidos, la de los hombres más
célebres de aquella época, entre los cuales aparece Felipe II con los
colores más repugnantes[121]; pero Calderón prescinde de todas estas
alusiones, ateniéndose únicamente á su fábula.