_Gustos y disgustos son no más que imaginación_[104].Calderón--Este es

uno de los trabajos más delicados y perfectos de Calderón, y que se

distingue por su profundidad psicológica, por su análisis perspicaz del

corazón humano, porque encadena nuestra atención, y por el enlace feliz

que se observa entre su argumento y sus situaciones interesantes y

bellas. La comparación de este drama con los datos históricos, que le

han servido de base, prueba el arte inimitable del poeta para dramatizar

y pulimentar una anécdota descarnada é insignificante, no exenta tampoco

de cierta repugnancia. Su enredo, en la esencia, consiste en que el rey

de Aragón menosprecia el amor de su esposa, prefiriendo á Doña Violante,

dama de su corte. Sucede casualmente, que, estando la Reina de noche en

una ventana de la habitación de Violante, se acerca á ella el Rey, y la

requiere, engañado, de amores; la prudente señora finge, en efecto, ser

Violante; acepta sus tiernas declaraciones, y lo provoca á llevar

adelante sus propósitos. Con la repetición de estas entrevistas en la

reja de la ventana, conquista de tal modo la Reina el corazón de su

infiel esposo, que, cuando el misterio se aclara, se precipita éste en

sus brazos arrepentido y avergonzado. Éste es sólo un ligero bosquejo

del argumento, exornado con muchas otras escenas curiosas.

_Saber del mal y del bien._--Más sencilla en su traza, y de un fondo

menos rico que la mayor parte de las obras de nuestro poeta, sobresale

ésta, sin embargo, por su pintura de afectos. La noble y firme amistad

de los magnánimos Don Pedro y Don Alvaro nos recuerda la excelente

comedia de Alarcón, titulada _Ganar amigos_. En la dramatización de las

noticias históricas, fundamento de este drama, ha usado el poeta de la

mayor libertad. Don Alvaro es hijo de Alvarez d'Armada, conde de

Abranches, cuya historia cuenta La Clede, en su _Histoire du Portugal_,

y el suceso trágico, que Don Alvaro refiere á Don Pedro de Lara, es la

catástrofe del infante Don Pedro de Portugal, trocados los nombres.

Mayor es todavía la libertad que se ha tomado el poeta con la historia

de España, puesto que nos ofrece un Don Alfonso, rey de Castilla y de

Aragón.

Pasamos ahora á las comedias, cuyos materiales provienen de las

historias de la antigüedad ó de la de pueblos distintos del español, de

la época moderna. Encuéntranse en esta clase algunas de las mejores

composiciones de Calderón, pero también otras muchas de las más débiles.

Las primeras, como es natural, serán las preferidas.

_En esta vida todo es verdad y todo es mentira._--Las fuentes, indicadas

en la nota que va al pie de estas líneas, si se consultan, harán ver la

libertad extraordinaria con que Calderón ha utilizado esos hechos

históricos[105]. Hace á Heraclio hijo de Mauricio. Supone, que, en vida

del último, hubo una reina de Sicilia y un duque de Calabria, vasallos

del imperio de Bizancio, lo cual basta para demostrar cuán poco tuvo en

cuenta la verdad histórica. El fundamento especial de su drama es un

suceso contado por Baronio en sus _Anales eclesiásticos_, según el cual,

después que Focas hizo matar á los hijos de Mauricio en presencia de su

padre, intentó la nodriza de los Príncipes suplantar, en lugar de uno

de los condenados á muerte, á un hijo suyo para conservar de este modo

la vida de un descendiente de la regia estirpe; pero esa tentativa no

pudo realizarse. Calderón finge que Heraclio, hijo de Mauricio, escapó

efectivamente de la matanza de toda su familia, y que el usurpador Focas

no se creía seguro hasta encontrarlo también y matarlo. El tirano

encuentra, al fin, dos mancebos, criados en un desierto por un viejo

servidor de Mauricio, siendo uno de ellos hijo de su predecesor

asesinado, y suyo el otro, robado en sus primeros años. Las dudas de

Focas acerca de cuál de ellos será Heraclio y la imposibilidad de

averiguarlo; sus sospechas y vacilaciones, impulsado, ya por el odio, ya

por el amor paternal; su deseo de hacer desaparecer al heredero legítimo

del trono, y al mismo tiempo el temor de dar muerte á su propio hijo,

forman el nudo principal del drama, siendo excelentes todas las escenas

que tienen relación inmediata con este motivo dramático. Es difícil

imaginar nada más poético que la descripción del Príncipe, criado en la

soledad, ignorante de su nacimiento, demostrando en la primera ocasión

que se le presenta su ingénita y natural nobleza. ¡De qué belleza tan

arrebatadora es la escena en que Focas encuentra á los dos jóvenes

Heraclio y Leonido ante la cueva en que viven, en los montes, y les

anuncia el primero que uno de ellos es de sangre real! Séame permitido

intercalar aquí parte de esta escena. Astolfo, el anciano criado de

Mauricio, descubre el secreto á Focas; le presenta á los dos mancebos, y

le dice:

ASTOLFO.

Ahora, con el resguardo

Que el uno en el otro halló,

Sabiendo que es tu hijo el uno,

Podrás matar á los dos.

FOCAS.

¡Qué escucho y qué miro!

CINTIA.

¡Extraño

Suceso!

FOCAS.

¿Quién, cielos, vió,

Que cuando de mi enemigo

Y mía buscando voy

La sucesión que afligía

Mi vaga imaginación,

Tan equívocas encuentre

Una y otra sucesión,

Que impida el golpe del odio

El escudo del amor?

Mas tú dirás uno y otro

Quién es.

ASTOLFO.

Eso no haré yo.

Tu hijo ha de guardar al hijo

De mi rey y mi señor.

FOCAS.

No le valdrá tu silencio;

Que la natural pasión,

Con experiencias dirá

Cuál es mi hijo y cuál no,

Y entonces podré dar muerte

Al que no halle en mi favor.

ASTOLFO.

No te creas de experiencias

De hijo á quien otro crió;

Que apartadas crianzas tienen

Muy sin cariño el calor

De los padres; y quizá,

Llevado de algún error,

Darás la muerte á tu hijo.

FOCAS.

Con eso, en la obligación

De dártela á ti me pones,

Si no declaras quién son.

ASTOLFO.

Así quedará el secreto

En seguridad mayor;

Que los secretos, un muerto

Es quien los guarda mejor.

FOCAS.

Pues no te daré la muerte,

Caduco, loco, traidor;

Sino guardaré tu vida

En tan mísera prisión,

Que lo prolijo en morir

Te saque del corazón

A pedazos el secreto.

(_Echale en el suelo, y levántanle Heraclio y Leonido._)

HERACLIO.

No le ultraje tu furor.

LEONIDO.

No tu saña le maltrate.

FOCAS.

¡Pues qué! ¿Amparáisle los dos?

LOS DOS.

Si él nuestra vida ha guardado,

¿No es primera obligación

De todos guardar su vida?

FOCAS.

¿Luego á ninguno mudó

La vanidad de que pueda

Ser hijo mío?

HERACLIO.

A mí no;

Porque más quiero (otra vez

Digo) morir al honor

De ser legítimo hijo

De un supremo Emperador,

Que vivir de una villana

Hijo natural.

LEONIDO.

Y yo,

Que aunque ser tu hijo tuviera

A soberano blasón,

No me ha de exceder á mí

Heraclio en la presunción

De ser lo más.

FOCAS.

¿Y es lo más

Mauricio?

LOS DOS.

Sí.

FOCAS.

¿Y Focas?

LOS DOS.

No.

FOCAS.

¡Ah, venturoso Mauricio!

¡Ah, infeliz Focas! ¿Quién vió

Que, para reinar, no quiera

Ser hijo de mi valor

Uno, y que quieran el tuyo

Serlo, para morir, dos?

Si lo restante de este drama fuese igual á lo que antecede, había de

clasificarse entre los más notables escritos por Calderón; pero el

poeta, al comedio de su obra, ha añadido algo soñado y fantástico á la

acción para hacer sensible la idea de que _en esta vida todo es verdad y

todo es mentira_; y, aunque en ella se admiren muchos rasgos atrevidos y

poéticos de mérito extraordinario, sin embargo, nos vemos obligados á

deplorar su extravío, imprimiendo en este argumento grandioso y

eminentemente trágico, una modificación más propia de ópera que de

drama. Podría esperarse de Corneille, que, al escribir su _Heraclio_,

tuvo á la vista la comedia española[106], hubiese reformado el plan de

Calderón, haciéndolo más consecuente consigo mismo; pero, muy lejos de

esto, el francés ha desfigurado lo más importante que le ofrecía el

español, no resultando de su trabajo sino una pieza de intriga ordinaria

y medianamente confusa. Hasta en la misma Francia ha habido unanimidad,

desde lo antiguo, en censurar los defectos de esta tragedia.

_El mayor monstruo, los celos_[107].Calderón--Este drama es una

verdadera tragedia, en que domina el destino, y uno de los primeros

gérmenes de esos cuadros monstruosos, creados por una imaginación

impotente y ávida de lo extraordinario, que pulularon por los teatros

alemanes al conocerse las obras de Calderón; pero ¡cuán profunda é

ingeniosa es la idea, que nos ofrece nuestro poeta de esa fatalidad,

ofreciéndola como el presentimiento del alma que penetra angustiosa en

lo porvenir! Marianne cuenta á Herodes, que la ama tiernamente, cierta

profecía de un astrólogo, según la cual, ella misma sería sacrificada

por el mayor monstruo del mundo, y que su esposo había de matar con su

puñal á la persona á quien más amase sobre la tierra. El Tetrarca

procura sosegar á su esposa, y tira á la mar su puñal para hacer vana la

profecía. En el mismo instante se oye un grito de dolor detrás de la

escena; preséntase en ella un cierto Ptolomeo, herido por la caída del

arma, lleno de sangre y clavado el puñal en la herida, devolviendo de

este modo el instrumento fatídico á las manos de su dueño; Marianne

tiembla, al observarlo, pero ocurren otros sucesos, que la distraen de

esa temible profecía. Antonio y Cleopatra han sido vencidos por

Octaviano, y el Tetrarca, auxiliar de los primeros, vencido también.

Aristóbolo, hermano de Marianne, enviado por él al campo contra

Octaviano, hace prisionero á su cuñado, y lo lleva ante el vencedor. Ve

entonces, en poder de Octaviano, un retrato de Marianne, arrancado á

Aristóbolo por el primero, y poco después, otro igual, pero de mayor

tamaño, que Augusto, inflamado de amor al verlo, ha hecho copiar del

primitivo. Herodes, lleno de rabiosos celos, intenta matar á Octaviano

al entrar en su tienda; pero en el mismo instante el retrato de Marianne

se cae, y se interpone entre uno y otro, y el puñal lo atraviesa de

parte á parte. Es sorprendente el arte del poeta en mantener vivo en los

espectadores, por esos diversos signos, el presentimiento de la suerte

final que espera á Marianne. El puñal se queda en poder de Octaviano, y

el Tetrarca es encerrado en la cárcel. Sentenciado á muerte, despacha un

mensajero á Ptolomeo con una carta secreta, en la cual le encarga que

mate á Marianne, en cuanto tenga noticia segura de su muerte; pero esta

carta llega á las manos de Marianne, indignada con extremo de la injusta

sospecha de su esposo: pide primero á Octaviano su perdón, y lo

consigue, retirándose luego á sus habitaciones más escondidas, por haber

anunciado á Herodes que no la verá más en su vida. Herodes, furioso por

haber descubierto Ptolomeo su secreto, intenta matarlo; Ptolomeo busca

su refugio en Octaviano, y lo lleva de noche, para vengarse de Herodes,

al aposento de Marianne. Ésta se opone á la entrada de su visitador, y,

no pudiendo lograrlo, le arrebata el puñal para defender su honor; pero

al reconocer esta arma fatídica de su esposo, la arroja al suelo y huye.

En seguida se presenta el Tetrarca, á quien los criados cuentan la

escena ocurrida: juzga manchado su honor, recoge el puñal, y se empeña

en matar á Octaviano; la primera persona, que se le acerca, cae en

tierra muerta de una puñalada; engañado por las tinieblas de la noche,

asesina á su propia esposa. Cuando conoce su yerro, se precipita

desesperado en la mar. Sus últimas palabras son:

Yo no la he dado muerte.

* * * * *

.........El destino suyo,

Pues que muriendo á mis celos,

Que son sangrientos verdugos,

Vino á morir á las manos

Del mayor monstruo del mundo.

_Los cabellos de Absalón_[108].Calderón--Esta magnífica tragedia ocupa

lugar preferente entre las obras de nuestro poeta: la vida poderosa, que

bulle en ella; su movimiento solemne é imponente, y el gran número de

sus bellezas aisladas, brillantes, ó graciosas, ó duras, ó apasionadas,

juntamente con el delicado sentimiento artístico, que modela todas sus

partes, pintando con la mayor naturalidad las aberraciones más

vehementes de la pasión, no son parte bastante á perturbar en lo más

mínimo la tranquilidad y la belleza ideal, que reunen en todo el

conjunto de este cuadro sublime. Las luchas de los hijos desobedientes y

degenerados del anciano David contra su padre; la dulzura y longanimidad

de éste con los crímenes que cometen, causa principal de acrecer aún más

su rabia, y disminuir el amor que le profesan, tales son los fundamentos

de esta composición dramática, de arrebatadora belleza. Desde la

soberbia escena inicial, en la cual sobre la pompa del triunfo se ve

asomar ya la próxima desdicha, como nube tempestuosa, corre la acción

con fuerza irresistible siempre más sombría y enérgica en su progreso,

hasta encontrar en el incesto de Annon con Tamar hecho suficiente para

precipitarse con inaudita violencia en profundísimo abismo. La escena

del incesto es horriblemente bella, y demuestra el poder del arte del

poeta, que ha sabido presentar un acto de la inmoralidad más repugnante,

sin hacer impresión alguna de disgusto, sino, al contrario, inspirando

un horror puramente ideal. No menos admirable, y tan resplandeciente de

la más sublime poesía, es la escena de la muerte de Absalón; pero ¿á qué

señalar sus perfecciones aisladas, cuando este drama, en la construcción

simétrica de tan escogidos materiales, forma un todo perfecto?

Infinitamente más inferior es _Judas Macabeo_[109], que, con arreglo á

su plan primitivo, había de constar de dos partes, pero no se ha

terminado más que la mitad. Así este drama, como los que le subsiguen

inmediatamente, son, en nuestro juicio, composiciones dramáticas de las

más inferiores de nuestro poeta. No es posible censurar que los datos

históricos se hayan revestido de un disfraz romántico, por estar esto de

acuerdo con la práctica constante de todos los poetas españoles; pero es

verdad que Calderón ha manejado la historia antigua harto

arbitrariamente, desfigurándola sin motivo, debiendo extrañarnos aún más

la frecuencia con que viste con frases huecas y pomposas la desnudez,

mal encubierta, y lo indeciso de las formas, que han de representar á

los héroes griegos y romanos. La observación de Schlegel, calificando de

majestuosa hipérbole á esa manera especial de presentarnos la historia

romana, no tiene, al parecer, fundamento serio.

_Las armas de la hermosura._--La historia de Coriolano es una de las

obras más desgraciadas de Calderón. El héroe romano es aquí general á

las órdenes de Rómulo, y, sin embargo, ya se han sometido al imperio

romano España y Africa, y Roma es dueña del mundo, y llamada la rival de

Jerusalén. Coriolano aparece transformado en un galán del siglo XVII,

con capa y espada, muy puntilloso en cuestiones de honor, y amable y

enamorado con las damas; promueve una rebelión popular, por haber

establecido el Senado, en una ley, que las mujeres no han de ponerse

afeites ni llevar piedras preciosas; un senador perece en esta sedición,

y su principal autor es desterrado por este motivo. La dicción es

enfática y alambicada, y los personajes desaparecen por su falta

exagerada de consistencia. De algunos pasajes de ella, por ejemplo, el

del ruego, que dirige el gracioso al apuntador para que no lo empale, se

podría presumir que el poeta se propuso tratar este argumento

irónicamente, pero siempre resulta claro que esa ironía no resplandece

por igual en toda la composición. Dios sólo sabe cuáles fueron las

fuentes históricas, que hubo de consultar Calderón; pero no hubo de

conocer los datos verídicos, que, acerca de Coriolano, se encuentran en

Plutarco y en Tito-Livio (II, 34-40). Esta comedia no merece compararse

con el Coriolano de Shakespeare.

_Darlo todo y no dar nada._--Parece asimismo fruto de una inspiración

poética, ya cansada, y digna sólo del gran vate en sus rasgos cómicos.

Su asunto es la historia de Apeles y de Campaspe, según Plinio (_Hist.

nat._, 35 y 36).

_El segundo Scipión._--Lo histórico proviene de Tito-Livio (XXVI, XXVII

y L), pero muy desfigurado. Scipión, el más joven, se transforma en una

copia del más desventurado de todos los reyes españoles, esto es, de

Carlos II.

_Duelos de amor y lealtad._--La adulación de comparar á Carlos II, sin

actividad ni energía, nada menos que con Alejandro Magno, que sale al

campo contra Tiro, es demasiado grosera. El estilo es defectuoso,

hinchado y lleno de hojarasca. Al hacer la descripción de la conquista

de Tiro, parece haber utilizado la de esta ciudad que se encuentra en

Curcio, lib. IV, cap. 4.º[110].

_La gran Cenobia_[111].Calderón--Para no terminar esta clase de dramas

despojando á Calderón de sus brillantes cualidades, hemos dejado éste

para el último lugar. En él forman el poderoso imperio de Occidente y el

Oriente misterioso, la rápida elevación y pronta caída de Aureliano, la

muerte de la gran reina de Palmira, y el contraste de estos dos

caracteres extraordinarios, que se asimilan recíprocamente; forman,

repetimos, un cuadro de brillante colorido y tonos vivísimos, cuya

magnificencia se realza más por su dicción atrevida y llena de imágenes,

acomodada á la índole especial del asunto.

[Illustration]

[Illustration]

CAPÍTULO X.

_La hija del aire._--Comedias mitológicas y otras caballerescas y

novelescas de Calderón.

_La hija del aire._--Puede clasificarse entre las comedias históricas y

mitológicas. Las narraciones tradicionales de los antiguos, acerca de

_Semíramis_[112], se aprovechan en las dos partes de esta tragedia con

sumo ingenio, trazando una obra brillantísima, que nos arrebata tanto

por su soberbio colorido, cuanto nos admira por el arte magistral, con

que están dispuestas las grandes masas de esta composición, tan

exuberante en riqueza, y formando un conjunto acabado y harmónico en sus

diversas partes.

Semíramis, hija de una sacerdotisa de Diana, milagrosamente nacida,

amparada por Venus y perseguida por Diana, yace prisionera, desde los

primeros años de su juventud, en un lugar montañoso y solitario, porque

un oráculo ha anunciado que llenará á la tierra de horrores y desdichas,

que transformará á un Príncipe en tirano, y que se precipitará al cabo

en el abismo desde inconmensurable altura. Las precauciones humanas, sin

embargo, son insuficientes para detener el cumplimiento del oráculo.

Menón, el victorioso general de Nino, llega, en una expedición guerrera,

á la caverna que guarda á beldad tan extraordinaria, y la contempla á la

luz del día, sin hacer caso alguno de la voz amiga, que intenta

disuadirlo de su propósito. El sacerdote, encargado de su guarda, se

suicida al ver que se rompen sus cadenas, y que inundarán al mundo las

desdichas anunciadas. Pronto empieza á cumplirse el oráculo. Apenas

contrae matrimonio con Menón esta mujer infernal, cuando atrae la

atención del Rey con sus mágicos encantos; guiada por un poder

sobrenatural, que la arrastra á llenar en todas sus partes los acuerdos

del destino, se arroja en brazos del soberano, y comparte con él el

trono. Menón sucumbe, y es su primera víctima. Nino lo manda cegar para

hacerlo inofensivo, y mientras Semíramis es proclamada reina del mundo,

profiere su primer esposo contra ella terribles maldiciones. El cielo

las acompaña con tempestades y truenos, pero también Nino perece por

obra del bello dragón, cuya mirada mata. Semíramis pasa por encima de su

cadáver, por mandar sola, y encierra en la cárcel á su hijo Ninias,

quedándose señora y soberana única de inmensas regiones. Los pueblos

vecinos le hacen la guerra; pero ella, sonriéndose, menosprecia á esos

desdichados, y mientras sus damas la revisten de trajes preciosos y

peinan sus cabellos, entona cánticos agradables, y corre después á la

pelea; vence como si se tratara de un juego de niños, y del campo de

batalla vuelve en seguida á su tocador.

El orgullo de la Reina ha irritado al pueblo. Los rebeldes sacan á

Ninias de su prisión, y lo proclaman Rey. La afligida Semíramis se

retira á los aposentos más escondidos de su palacio; el joven Rey no

hace caso de los favoritos de su madre, y, sobre todo, del más

influyente, del almirante Frixo, y distribuye entre sus sectarios los

cargos más importantes. Semíramis, mientras tanto, ha formado en su

soledad el plan más temerario para recuperar de nuevo el mando. Ninias

es tan semejante á ella en facciones y en cuerpo, que, con traje de

hombre, puede confundirse con él. Con ayuda, pues, de Frixo, se desliza

de noche en la alcoba de su hijo, lo arranca de allí y lo encierra en un

lugar alejado del palacio real; se pone sus ropas y gobierna como si

fuese Ninias, ignorándolo todos menos Frixo. Anúlanse entonces muchos

actos del gobierno del Rey; sus favoritos caen en desgracia; el falso

Ninias ofrece la esposa prometida del verdadero á su auxiliar Frixo, que

la pretende; la confusión es completa; las leyes del espíritu humano que

siempre han regido al mundo, se muestran entonces trastornadas, y sólo

Frixo comprende la razón del laberinto en que toda la corte se

pierde[113]. Por último, estalla nueva guerra con los pueblos

inmediatos, y Semíramis perece en la contienda. El imperio se ve en el

mayor peligro; el pueblo comprende que sólo su gran Reina podrá

salvarlo, y se precipita en el aposento, en donde yace escondida, pero

en su lugar, y con admiración de todos, se presenta Ninias, á quien se

creía muerto. De esta manera se cumple en toda su extensión el oráculo:

el astro brillante, como un cometa mensajero de males, pero iluminando

también la tierra, se extingue al cabo, y las cosas siguen su curso

ordinario[114].

Las comedias mitológicas de Calderón fueron casi todas escritas por

orden del Rey, ó por algún otro motivo análogo, y se destinaban á ser

representadas en la corte, en ciertas ocasiones solemnes, en

casamientos, etc. Bajo este aspecto pueden calificarse de fiestas, á

cuya clase (para repetir una observación, hecha ya en lugar oportuno),

pertenecen también otras diversas históricas y sacadas de los romances

caballerescos. Refiérense particularmente á estas fiestas las notables

palabras de Jovellanos, que dicen así:

«Todo se mejoró bajo sus auspicios (de Felipe IV), y el magnífico teatro

que hizo levantar en el Buen Retiro, abrió una escena muy gloriosa á los

talentos y á las gracias de aquel tiempo.

* * * * *

»La _música_, reducida primero á la guitarra y al canto de algunas

jácaras entonadas por ciegos, admitió ya el artificio _de la harmonía,

cantándose á tres y á cuatro_, y el encanto de la _modulación_, aplicada

á la representación de algunos dramas, que del lugar en que más

frecuentemente se oían tomaron el nombre de _zarzuelas_. La _danza_

añadió con sus movimientos, medidos y locuaces, nuevos estímulos á la

ilusión y al gusto de los ojos. La _pintura_ multiplicó los objetos de

esta misma ilusión, dando formas significantes y graciosas á las

máquinas y tramoyas inventadas por la mecánica, y animándolo y

vivificándolo todo con la magia de sus colores, Y la _poesía_, ayudada

de sus hermanas, desenvolvió sus fuerzas, desplegó sus alas, y vagando

por todos los tiempos y regiones, no hubo ni en la historia ni en la

fábula, en la naturaleza ni en la política, acciones y acaecimientos,

vicios ó virtudes, fortunas ó desgracias, que no se atreviese á imitar y

presentar sobre la escena.

»Entonces fué cuando todos los ingenios se ciñeron para buscar en ella

su interés ó su aplauso. Los empleos, la profesión y el estado no

detenían á ninguno en esta senda de gloria, y, animados todos por la

protección y la recompensa, se vió hasta dónde podía llegar en aquella

sazón el talento ayudado de la opinión y del poder. De innumerables

dramas que se presentaron á esta competencia, oimos todavía algunos con

gran deleite sobre nuestra escena; pero los de Calderón y Moreto, que

ganaron entonces la primera reputación, son hoy, á pesar de sus

defectos, nuestra delicia, y probablemente lo serán mientras no

desdeñemos la voz halagüeña de las musas.»

Historia de la literatura y del arte dramático en España, tomo IV · 第 16 / 25 段