dejando vacío el tiempo, el cual en opinion del filósofo aleman, es
forma primitiva de nuestras intuiciones, y una especie de fondo en el
cual ve el alma todos los objetos, inclusas sus operaciones propias.
Segun esta doctrina, la idea del tiempo precede á las de realidad y
negacion; pues que estas dos últimas no son concebibles sino con
relacion á aquel. Desde luego salta á los ojos la extrañeza de una
forma, ó llámese como se quiera, á la cual se hayan de referir las ideas
de realidad y negacion, cuando fuera de la idea de realidad no es
concebible nada. Kant tan escrupuloso en el análisis de los elementos
contenidos en nuestro espíritu, y tan desdeñoso para con todos los
metafísicos que le han precedido, debiera habernos explicado la
naturaleza de esta forma en la cual vemos la realidad, y que sin embargo
no está contenida en la idea de realidad. Si es algo, será tambien una
realidad; y si no es algo, será un puro nada; por consiguiente no podrá
ser una forma que llenándose ó vaciándose, ofrezca al espíritu las ideas
de realidad ó negacion. Fácil me seria manifestar con abundante copia de
razones la equivocacion del filósofo aleman, cuando determina con tanta
inexactitud las relaciones entre el tiempo y la idea del ser; pero como
me propongo explicar detenidamente la idea del tiempo, no quiero
adelantar aquí lo que corresponde á otra parte de la obra.
CAPÍTULO XIV.
RESÚMEN Y CONSECUENCIAS DE LA DOCTRINA DEL ENTE.
[100.] Resumamos la doctrina expuesta en los capítulos anteriores, para
que podamos verla de una ojeada en su conjunto y trabazon.
La idea de ente es tan fecunda en resultados, que conviene profundizarla
bajo todos sus aspectos, y no perderla nunca de vista en las
investigaciones de la filosofía trascendental.
[101.] Tenemos la idea de ente, ó de ser en general: así lo atestiguan
la razon y el sentido íntimo.
[102.] Esta idea es simple, y no podemos resolverla en otros elementos:
expresa una razon general de las cosas, y se la desnaturaliza en cierto
modo, si se la mezcla con ideas particulares. No es intuitiva, sino
indeterminada, hasta el punto de que por sí sola, no nos daria idea de
un ser real y posible. En todo ser, no solo concebimos que _es_, sino
que _es alguna cosa_, la cual es su predicado: el mismo ser infinito, no
solo es un ser, sino un ser inteligente y libre, y que posee
formalmente todas las perfecciones que no implican nada de imperfeccion.
[103.] La idea del ser puede expresar ó la simple existencia, ó la
relacion de un predicado con un sujeto: en el primer caso, es
substantiva, en el segundo copulativa. Hé aquí dos ejemplos: «el sol
_es_;» «el sol _es luminoso_:» en la primera proposicion, el ser es
substantivo, ó expresa la existencia; en la segunda, es copulativo, ó
significa la relacion del predicado con el sujeto.
[104.] Las ideas de identidad y distincion nacen de las ideas del ser y
del no ser; y así la idea del ser copulativo, que afirma la identidad de
un predicado con un sujeto, dimana tambien en algun modo de la idea del
ser substantivo.
[105.] El ser, que es el principal objeto del entendimiento, no es él
posible, en cuanto posible; no concebimos la posibilidad sino en órden
á la actualidad: aquella nace de esta; nó esta de aquella. No
concebiríamos la posibilidad pura, esto es la posibilidad sin
existencia, si no concibiésemos seres finitos, en cuya idea no está
envuelto el ser por necesidad, y cuya aparicion y desaparicion estamos
experimentando continuamente.
[106.] El entendimiento percibe el ser; y esta es una condicion
indispensable para todas sus percepciones; pero la idea del ser no es la
única que se le ofrece; pues que conoce diferentes modos de ser, los
cuales por lo mismo que son _modos_, añaden algo á la idea general y
absoluta de la existencia.
[107.] Cuando consideramos las esencias de las cosas prescindiendo de su
realidad, nuestros conocimientos envuelven siempre la siguiente
condicion: si existen. De lo posible puro, en cuanto no es, solo hay
ciencia condicional; es decir, si el objeto pasa de la posibilidad á la
realidad. Para fundar la posibilidad pura, de suerte que haya en ella
relaciones necesarias, bajo la condicion de la existencia, es menester
recurrir á un ser necesario orígen de toda verdad.
[108.] Las esencias de las cosas en abstracto, nada significan, ni
pueden ser objeto de afirmacion ó negacion, si no suponemos un ser
necesario, en que se halle la razon de las relaciones de las cosas, y de
la posibilidad de su existencia.
[109.] La verdad pura, independientemente de todo entendimiento, de todo
ser, no solo creado, sino tambien increado, es una ilusion, ó mejor
diremos, un absurdo. De la pura nada, no es verdad nada.
La verdad no puede ser atea: sin Dios no hay verdad.
[110.] No solo conocemos el ser, sino tambien el no ser; tenemos idea de
la negacion. Esta se refiere siempre á algun ser: la nada absoluta, no
puede ser objeto de la inteligencia. La idea de la negacion tiene su
fecundidad peculiar: combinada con la de ser, funda el principio de
contradiccion, engendra las ideas de distincion y multiplicidad, y hace
posibles los juicios negativos.
[111.] La idea de ser no dimana de las sensaciones; ni tampoco es
innata, en el sentido de que preexista en nuestro entendimiento como un
tipo anterior á todas las percepciones. No hay inconveniente en llamarla
innata, si por esta palabra se significa una condicion _sine qua non_ de
todos nuestros actos intelectuales, y por consiguiente del ejercicio de
nuestras facultades innatas. En toda percepcion intelectual se halla
mezclada la idea de ser, pero esta no se ofrece con toda claridad y
distincion á nuestro entendimiento; hasta que por medio de la reflexion,
la separamos de las ideas particulares que la acompañan.
[112.] La esencia no se distingue de la existencia, ni aun en los seres
finitos. Esta es una distincion de conceptos á que no corresponde una
distincion en la realidad.
[113.] La identidad de la esencia con la existencia, no lleva consigo la
necesidad de las cosas finitas. Los argumentos con que se pretende sacar
esta consecuencia se fundan en el sentido equívoco que se da á las
palabras.
[114.] La opinion de Kant que limita la idea de la realidad y de la
negacion al órden puramente sensible, acarrea la ruina de toda
inteligencia; pues que hace vacilar el mismo principio de contradiccion.
Esta doctrina del filósofo aleman, está en oposición con lo que él
propio enseña sobre los conceptos intelectuales puros, distintos de las
representaciones sensibles. Refiriendo las ideas de realidad y de
negacion á la idea del tiempo, como forma primitiva del sentido íntimo,
deja fuera de la idea de realidad lo que no puede menos de pertenecer á
ella; y presenta la del tiempo bajo un punto de vista totalmente
equivocado.
[115.] Así como la representacion sensible tiene por base la intuicion
primitiva de la extension, así las facultades perceptivas del
entendimiento puro, reconocen por base la idea de ser; y de la propia
suerte que la extension se ofrece á la sensibilidad, como limitable, y
de la limitabilidad resulta la figurabilidad, y por consiguiente, todos
los objetos de la ciencia geométrica, así tambien la idea del no ser, se
combina con la del ser, y fecundiza en cierto modo las ciencias
metafísicas.
[116.] Ese paralelismo de las dos ideas extension y ser, no es de tal
naturaleza, que la primera sea independiente de la segunda. La idea de
extension es estéril para la ciencia, si no se combina con las ideas
generales de ser y no ser. Esto podria manifestarse de varias maneras;
pero basta recordar que la geometría á cada paso echa mano del principio
de contradiccion; en el cual entran las ideas de ser y no ser (V. lib.
IV, cap. V).
[117.] De las ideas de ser y de no ser, combinadas con las intuitivas,
nacen todos nuestros conocimientos. En los libros siguientes tendremos
ocasion de observar esa admirable fecundidad de una idea que aunque por
sí sola no enseñaria nada positivo, no obstante unida con otras y
modificada ella misma de varias maneras, ilumina de tal modo el mundo
intelectual, que con razon ha podido llamarse el objeto del
entendimiento.
FIN DEL LIBRO QUINTO.
LIBRO SEXTO.
UNIDAD Y NUMERO.
CAPÍTULO I.
CONSIDERACIONES PRELIMINARES SOBRE LA IDEA DE UNIDAD.
[1.] Antes de analizar la idea del número, comencemos por su elemento
mas simple, la unidad. El número es un conjunto de unidades; si
ignoramos lo que es la unidad, no podremos saber lo que es el número (V.
lib. V, cap. X).
[2.] ¿Qué es la unidad? ¿Cuándo una cosa es una? Parece que todos
sabemos lo que es la unidad, pues con ella construimos el edificio de
nuestros conocimientos aritméticos. Todos sabemos cuándo una cosa es
una, sin que nos equivoquemos jamás sobre el significado de la palabra.
En esto no hay diferencia entre el sabio y el rudo. La voz _uno_, en
nuestra lengua, significa lo mismo para todos los que la comprenden; lo
propio sucede á los demás pueblos con respecto á la palabra con que
expresan la misma idea. Cuando se ha encontrado el guarismo 1 que
corresponde á esta idea, y que la expresa de un modo general,
prescindiendo de las diferencias de idiomas, todos los hombres le han
entendido y aplicado de la misma manera.
[3.] La idea de la unidad, es la misma en todos los hombres; es un
patrimonio comun del género humano. No se liga á este ó aquel objeto; ni
á este ó aquel acto del espíritu; se extiende á todo de la misma manera.
Aun las cosas compuestas, las cosas múltiplas, no llegan á ser llamadas
unas, sino en cuanto participan de la idea general. El punto indivisible
es uno. La línea que consta de muchos puntos, no seria una, si estos
puntos no tuviesen enlace de contigüidad, sí no contribuyesen á formar
_un_ objeto que nos causa _una_ impresion, que está sometido á _un_ acto
de nuestro entendimiento.
[4.] La idea de unidad no es ninguna sensacion particular, pues conviene
á todas; no es la sensacion en general, pues conviene á lo que no es
sensacion: una es la sensacion del color, pero una es tambien la
conciencia del _yo_, que no es ninguna sensacion; uno es el tamaño del
rectángulo que tengo á la vista, que siento, y una es la relacion de
igualdad de sus ángulos, que no es sensacion.
[5.] La idea de unidad, es una idea simple, que acompaña á nuestro
espíritu desde sus primeros pasos: la hallamos en todo, la comprendemos
bien; no la explicamos como desearíamos, porque es simple, y no puede
descomponerse expresándose con varias palabras. No quiero decir con
esto, que sea necesario renunciar á toda explicacion de la idea de la
unidad; solo me propongo advertir al lector de la clase de explicacion
que debe prometerse; la cual no puede ser otra que el análisis del hecho
en cuanto está en los objetos, y del fenómeno en cuanto se presenta á
nuestro espíritu.
CAPÍTULO II.
QUÉ ES LA UNIDAD.
[6.] Los escolásticos han dicho con verdad que todo ser es uno, y que
todo lo uno es ser. La unidad es un atributo general á todo ser, pero nó
distinto del mismo. Por poco que se reflexione, salta á los ojos que la
unidad y el ser no se distinguen, la idea de unidad por sí sola, no nos
ofrece nada real, ni aun posible: ¿qué seria la unidad que no fuese mas
que unidad? Esta idea va envuelta en la de ser, es un aspecto del mismo,
una razon bajo la cual se presenta el ser al entendimiento.
[7.] Pero ¿qué es el concepto de unidad, bajo el cual se nos ofrecen los
seres? Decimos que hay unidad en el objeto, cuando no hay distincion en
el concepto que le presenta; y no hay distincion, cuando la percepcion
del _no ser_ relativo no se combina en el objeto con la del _ser_. Donde
quiera que hay percepcion de un objeto simplemente, hay unidad. Percibo
el objeto B. Sea lo que fuere B, será uno para mí, si no le percibo
compuesto de c, d, de los cuales el uno _no sea_ el otro. Si en el
objeto B percibo la distincion entre c y d, la unidad desaparece.
Es evidente que aun cuando conozca esta composicion, puedo prescindir de
ella y considerar simplemente el resultado, el todo, B; entonces la
unidad aparece de nuevo.
[8.] Por lo dicho se ve que la unidad es de dos maneras, real y
facticia. La real existe, cuando en la cosa no solo no se percibe la
distincion, sino que no la hay; la facticia se halla en los compuestos,
que en sí mismos encierran cosas distintas, las que pueden ofrecerse al
entendimiento, en cuanto subordinadas á una unidad de órden y
prescindiendo de la distincion real que contienen.
[9.] En las escuelas se definia algunas veces _lo uno_, ens indivisum in
se, et divisum ab aliis: la primera parte parece muy exacta con tal que
por _indivision_, no se entienda _no separacion_, sino _indistincion_;
pero la segunda la considero cuando menos redundante. Si no existiese
mas que un ser solo y simplicísimo; no dejaría de ser uno; y sin
embargo, no se le podria aplicar el que estuviese dividido de los
otros: divisum ab aliis. No habiendo _otros_, no habria la division de
ellos. Luego este miembro de la definicion es redundante.
[10.] Se dirá que el ser uno está dividido de los otros reales ó
posibles; y que en el supuesto de un ser solo, si bien no habria seres
reales, los habria posibles; pero esto no deshace la dificultad. El ser
solo, seria uno _realmente_, y la division de los otros, seria solo
_posible_: pues que la division de dos extremos no puede ser real cuando
uno de ellos no es mas que posible; luego la division de los otros,
_divisio ab aliis_, no es un constitutivo necesario de la unidad: porque
esta es ya real, cuando el constitutivo es solo posible.
[11.] Todavía se puede hacer otra observacion que confirma esta
doctrina. En el uso comun, la unidad se opone á la distincion: en no
habiendo distincion, hay unidad. Para que no haya distincion, basta que
el ser uno no sea concebido como múltiplo; y esto se consigue,
independientemente de su comparacion con los demás. Las palabras _otros,
demás_, suponen seres _unos_; la idea de unidad precede á la de
distincion: los seres no se consideran distintos entre sí, sino despues
que se los concibe, como unos, cada cual de por sí.
[12.] Me parece pues que el ser uno está definido con decir _ens
indivisum in se_; ó un ser que en sí no tiene division. Segun sea la
indivision, será la unidad. Si la indivision significa _indistincion_,
la unidad será real; pero si solo significa, _no separacion_, ó sea
reunion, la unidad será facticia. Las moléculas inextensas de que
algunos suponen compuesta la materia, serian _unas_ realmente; porque en
ellas no habria distincion. Los cuerpos son _unos_ facticiamente, porque
sus partes son realmente distintas, aunque estén reunidas.
[13.] Puede proponerse la dificultad de si seria uno el ser, indiviso en
sí, y no dividido de los otros; porque si no fuese _uno_, se inferiria
que la definicion no ha sido justamente censurada: puesto que no seria
uno lo que careciese de la segunda propiedad señalada en la definicion.
A esto respondo que el ser que no encerrase distincion en sí, y no se
distinguiese de los otros, seria tambien uno: y que en dicho caso, no
habrá _otros_, pues no los hay cuando no hay distincion. En este
supuesto, solo habria una unidad, la unidad del panteismo, el _gran
todo_, el absoluto, en que todo se identificaria.
[14.] Se ha dicho que la unidad que se confundia con el ente, era
distinta de la unidad que da orígen al número. En efecto, se encuentran
aquí dos conceptos diferentes de la unidad, en cuanto la primera
significa solamente indistincion, y la otra expresa la relacion á
engendrar cantidad. Mas de esto no se infiere que lo uno que se
identifica con el ente se distinga del que engendra el número. Todos los
seres unos en sí, pero distintos entre sí, sean cuales fueren, pueden
ser concebidos bajo la idea de número. En el augusto misterio de la
Trinidad, entra el número _tres_; y decimos con mucha verdad, que en
Dios hay _tres_ personas.
[15.] La unidad que engendra el número no es necesario que sea real;
basta que sea facticia. Tomando por unidad el pié, nos servimos de una
unidad facticia, pues que el pié consta de partes; y sin embargo el
número que resulta es un verdadero número.
CAPÍTULO III.
UNIDAD Y SIMPLICIDAD.
[16.] La unidad real, se confunde con la simplicidad. Lo realmente uno
carece de distincion en sí mismo; no consta de partes de las cuales se
pueda decir: esta _no es_ aquella. Es evidente que nada mas se requiere
para que haya simplicidad; lo simple se opone á lo compuesto; á lo que
está formado de varios seres, de los cuales el uno _no es_ el otro.
[17.] Esta simplicidad no la encontramos en ninguno de los objetos
sometidos á nuestra intuicion, excepto en los actos de nuestra alma. Por
manera que, aun cuando conocemos por el discurso que hay substancias
realmente unas, ó simples, no las vemos en sí mismas.
Lo extenso consta esencialmente de partes: de donde resulta que la
unidad real, ó la simplicidad, no la hallamos en el mundo corpóreo, en
cuanto es objeto de nuestra sensibilidad. Pero como lo compuesto se ha
de resolver en lo simple, y no es dable proceder hasta lo infinito; se
infiere tambien que el mismo universo corpóreo es un conjunto de
substancias, que, llámense puntos inextensos ó como se quiera, parece
que no pueden descomponerse en otras, y por consiguiente son realmente
unas, ó simples.
[18.] De esto se infiere, que en cierto modo podria decirse que las
substancias son realmente simples; y que los llamados compuestos, son
conjuntos de substancias, que á su vez forman una tercera substancia,
reuniéndose bajo una cierta ley que las preside, y que les da la unidad
que he llamado facticia.
[19.] Aquí no puedo menos de hacer observar como el análisis
trascendental confunde á los que no admiten la simplicidad en los seres
pensantes; pues que encontramos que la simplicidad es primero que la
composicion, y que esta no puede ni aun concebirse, si no presuponemos
aquella. La simplicidad es una ley necesaria de todo ser: un ser
compuesto, mas bien que un ser, debe llamarse un conjunto de seres.
[20.] He dicho que las substancias simples no se ofrecian á nuestra
intuicion; y que esta no tenia mas objetos que mereciesen el nombre de
simples que los actos de nuestra alma. Esto dimana de que el principal
medio de intuicion para nosotros es la sensibilidad; la cual estriba en
representaciones basadas sobre la extension. Tocante á los actos de
nuestra alma, que nos son dados en intuicion, en el sentido íntimo, no
cabe duda de que son perfectamente simples. ¿Quién es capaz de
descomponer una percepcion, un juicio, un raciocinio, un acto de
voluntad?
[21.] La percepcion de ciertos objetos necesita de actos preparatorios,
y lo mismo puede decirse del juicio y del raciocinio; pero estas
operaciones en sí mismas, son sumamente simples, y es imposible
dividirlas en varias partes. La simplicidad se encuentra igualmente en
los actos de la voluntad, ya sean de la voluntad pura, ó intelectual, ya
de la sensible. ¿Cómo se pueden dividir en partes estos actos, _quiero,
no quiero, amo, aborrezco, gozo, sufro_?
[22.] Conviene no confundir la multiplicidad de los actos con los actos:
no niego que estos sean muchos, solo digo que estos son simples en sí
mismos. En nuestro espíritu se suceden continuamente pensamientos,
impresiones, afecciones de varias clases: estos fenómenos son distintos
entre sí, como lo prueba, el que existen en tiempos diferentes, y en un
mismo tiempo existen los unos sin los otros, y algunos de ellos son
incompatibles porque se contradicen: pero cada fenómeno de por sí, es
incapaz de ser descompuesto, no admite dentro de sí la distincion en
varias partes, y por consiguiente es simple.
[23.] La verdadera unidad solo se encuentra pues en la simplicidad:
donde no hay verdadera simplicidad, hay unidad facticia, nó real; pues
aun cuando no haya separacion, hay distincion entre las varias partes de
que el compuesto se forma.
[24.] Se infiere de esto que en la definicion del ser uno, en vez de
_indivisum_, quizás deberia ponerse _indistinctum_; porque la distincion
se opone á la unidad de identidad, la division á la union. A la unidad
facticia, le basta la indivision; pero la unidad real, necesita la
indistincion. Por mas unidas que estén dos cosas, si la una no es la
otra, son distintas, y no se pueden llamar unas en todo rigor
metafísico.
[25.] Estas observaciones solo van dirigidas á fijar bien las ideas, nó
á modificar el lenguaje. En el uso comun, se aplica la idea de unidad en
un sentido menos riguroso; y lejos de oponerme á este uso, convengo en
que está fundado en razon. De la union de cosas realmente distintas
resulta un conjunto que puede llamarse uno, en cuanto está sometido
tambien á cierta unidad; y si no fuese permitido el emplear esta palabra
en una acepcion menos rigurosa de lo que exige el análisis metafísico,
seria preciso desterrar la unidad de la mayor parte de los objetos. Ya
he dicho que las substancias simples no se nos ofrecen en intuicion
inmediata; y que vemos mas bien los conjuntos que los elementos de que
se componen; si solo pudiésemos aplicar la unidad á los elementos
simples, las ciencias se estrecharian sobre manera; el lenguaje se
empobreceria; y la literatura y las bellas artes se verian despojadas de
una de sus perfecciones características: la unidad.
CAPÍTULO IV.
ORÍGEN DE LA TENDENCIA DE NUESTRO ESPÍRITU HÁCIA LA UNIDAD.
[26.] Encontrando la multiplicidad en todos los objetos sensibles, que
son los que llaman mas principalmente nuestra atencion, ¿cómo adquiere
nuestro espíritu la idea de unidad? Buscamos la unidad en las ciencias,
la unidad en la literatura, la unidad en las artes, la unidad en todo.
¿De dónde nace esa irresistible tendencia hácia la unidad, que nos la
hace buscar facticia, cuando no la encontramos real; y esto, á pesar de
la multiplicidad que se nos ofrece en los objetos de nuestra percepcion?
[27.] Si no me engaño, se pueden señalar dos orígenes de esta tendencia
á la unidad: uno objetivo, otro subjetivo. El primero consiste en el
mismo carácter de la unidad, en la cual está entrañado principalmente
el objeto del entendimiento; el otro es la unidad que se halla en el ser
inteligente, y que este experimenta en el fondo de sí mismo. Estas ideas
necesitan mayor explicacion.
[28.] La unidad es el ser: todo ser es uno: y propiamente hablando, el
ser no se halla sino en la unidad. Tomemos un objeto compuesto: en él
hallamos dos cosas: los elementos simples de que se compone, y la
reunion de los mismos. El ser propiamente dicho, no está en la union,
sino en los elementos unidos. La union es una mera relacion, que no es
ni siquiera posible, cuando no hay elementos que se hayan de unir. Por
el contrario, estos elementos en sí mismos, prescindiendo de la union,
son verdaderos seres, que existian antes de la union y que existen
despues. ¿Qué es un cuerpo organizado? Un conjunto de moléculas unidas
bajo cierta ley, segun es el principio que preside á la organizacion.
Las partes existian antes de que esta se formase; y cuando sea
destruida, continuarán existiendo. Luego el ser se hallaba propiamente
en los elementos; y la organizacion era una relacion de estos entre sí.
[29.] La organizacion necesita un principio que la domine, sujetando sus
funciones á leyes determinadas para llenar su objeto. Por donde se ve
que aun la misma relacion está sometida á la unidad; esto es, á la
unidad de fin y á la unidad del principio que la domina y dirige.
[30.] No se concibe que la union de cosas distintas pueda significar
nada ni conducir á nada, sino en cuanto preside á ella la unidad. En los
objetos sometidos á nuestra experiencia, las cosas se unen de tres
maneras: por yuxtaposicion en el espacio; por coexistencia en el tiempo;
y por asociacion en el ejercicio de su actividad. Del primer modo, están
unidos los elementos que constituyen la extension; del segundo todos los
objetos que pertenecen á un mismo tiempo; y del tercero todos los que
reunen sus fuerzas dirigiéndolas á un mismo fin.
[31.] La union que consiste en la continuidad de los elementos en el
espacio, no tiene un valor, á los ojos de la ciencia, sino en cuanto hay
un ser inteligente que percibe las formas que resultan de la
continuidad, reduciéndolas á principios de unidad en tipos ideales.
Cuatro líneas de puntos dispuestas de manera que formen un cuadrilátero,
no significan nada científico, hasta que hay una inteligencia que
percibe bajo la unidad, la forma de cuadrilátero. No niego la existencia
del cuadrilátero independientemente de la percepcion intelectual;
prescindiendo de la inteligencia, existirian ciertamente aquellas líneas
dispuestas de la misma manera; pero esta disposicion en forma de
cuadrilátero, es una relacion, no es un ser distinto del conjunto de los
elementos dispuestos; y por sí sola no ofrece objeto á la inteligencia,
sino en cuanto se presenta bajo la unidad de la forma de cuadrilátero.