no podria alterarse aun cuando se variasen completamente todas las
impresiones que recibimos de los objetos, y sufriesen un cambio radical
todas las relaciones que tenemos con los mismos.
FIN DEL LIBRO CUARTO.
LIBRO QUINTO.
IDEA DEL ENTE.
CAPÍTULO I.
HAY EN NUESTRO ENTENDIMIENTO LA IDEA DEL ENTE.
[1.] Independientemente de las sensaciones, y en un órden muy superior á
ellas, existen en nuestro entendimiento ideas, que se extienden á todo,
y que son un elemento necesario de todo pensamiento. La que figura entre
ellas como principal, es la de ser, ó del ente. Cuando los escolásticos
decian que el objeto del entendimiento es el ente, «objectum intellectus
est ens,» enunciaban una verdad profunda, y consignaban uno de los
hechos ideológicos mas ciertos y mas importantes.
[2.] El ser ó ente en sí, y prescindiendo de toda modificacion, de toda
determinacion, considerado en su mayor generalidad, es concebido por
nuestro entendimiento. Sea cual fuere el orígen de esta idea, ó el modo
con que se forma en nuestro entendimiento, lo cierto es que existe. De
ella hacemos continuas aplicaciones, sin ella nos es casi imposible el
pensar. En todas las lenguas se encuentra el verbo _ser_, expresion de
esta idea; en todas las oraciones, aun las mas sencillas, se halla esta
expresion; el sabio como el ignorante, la emplean de continuo, en el
mismo sentido, con igual acierto.
La única diferencia que en el uso de esta idea, se nota entre el rudo y
el filósofo, es que aquel no reflexiona sobre ella, y este sí; pero la
percepcion directa es en ambos la misma, igualmente clara en todos los
casos. Tal cosa es ó no es; fué ó no fué; será ó no será; hay algo ó no
hay nada; hubo ó no hubo; habrá ó no habrá; hé aquí aplicaciones de la
idea de ser, aplicaciones que todos hacen, sin la menor sombra de
oscuridad; comprendiendo perfectamente el sentido de las palabras, y por
consiguiente teniendo en su espíritu la idea que les corresponde. La
dificultad, si alguna hay, comienza en el acto reflejo, en la
percepcion, nó del ente, sino de la idea del ente. Tocante al acto
directo, hay un concepto clarísimo, que nada deja que desear.
[3.] Esto que la experiencia nos enseña, se puede probar con razones
concluyentes. Todos los filósofos convienen en que el principio de
contradiccion es evidente por sí mismo, para todos los hombres, sin
necesidad de explicacion, bastando la inteligencia del sentido de las
palabras; lo que no se podria verificar si todos los hombres no tuviesen
la idea del ente. El principio dice: «es imposible que una cosa _sea_ y
no _sea_ á un mismo tiempo.» Aquí no se habla de nada determinado; ni de
cuerpos ni de espíritu; ni de substancias ni de accidentes; ni de
infinito ó finito; sino del ente, de una _cosa_ en su mayor generalidad,
sea lo que fuere: y de esto se afirma que no puede ser y no ser á un
mismo tiempo. Si no tenemos idea de ser, el principio no significa nada;
la contradiccion no es concebible, cuando no hay idea de los extremos
que se contradicen; y aquí los extremos son _ser_ y no _ser_.
[4.] Lo mismo se manifiesta en el otro principio muy parecido al de
contradiccion, si no es idéntico con él: «cualquiera cosa ó es ó no es.»
Tambien aquí se habla del ser en su mayor indeterminacion,
considerándole solo como ser, nada mas: faltando la idea de _ser_, el
axioma carece de significado.
[5.] El principio de Descartes «yo pienso luego soy» incluye tambien la
idea de ser «yo soy.» El mismo filósofo, al tratar de explicarle, se
funda en que lo que no _es_, no puede obrar; luego la idea del ser
entra, no solo en el principio, sino en el fundamento en que Descartes
le apoya.
[6.] Ya se establezca como base de nuestros conocimientos el sentido
íntimo, ya se prefiera la evidencia con que una idea está contenida en
otra, siempre es necesario tomar como elemento primitivo la idea del
ente; es preciso suponer que el entendimiento _es_, para que pueda
pensar; es preciso suponer que el pensamiento _es_, para que podamos
ocuparnos de él; es necesario suponer que nuestras sensaciones, que
nuestros sentimientos, que las operaciones y afecciones de nuestra alma
_son_, para que podamos investigar sus causas, su orígen, y examinar su
naturaleza; es necesario suponer que nosotros _somos_, que el _yo_ es,
para que podamos dar un paso en ningun sentido.
Luego la idea del ente existe en nuestro entendimiento; y es un elemento
indispensable para todos los actos intelectuales.
CAPÍTULO II.
SIMPLICIDAD É INDETERMINACION DE LA IDEA DE ENTE.
[7.] Nada se puede concebir mas simple que la idea del ente. Es
imposible componerla de otros elementos. Nada admite determinado; pues
en sí, es absolutamente indeterminada. Desde el momento que se hace
entrar en ella una determinacion cualquiera, se la destruye en cierto
modo; ya no hay la idea de ser, sino de _tal_ ser; una idea aplicada,
mas nó la del ser mismo, en toda su generalidad.
[8.] ¿Cómo daremos á entender lo que expresamos por la palabra ser ó
ente? Diciendo que en ella lo comprendemos todo, aun las cosas mas
diferentes, mas opuestas; añadiendo que ninguna particularidad es
necesaria, así como ninguna obsta, para ser comprendido en esta
denominacion. Todo lo que sea unir con la idea de ente, cualquiera
determinacion, es introducir en ella un elemento heterogéneo, que no le
pertenece de ningun modo, que la puede acompañar por pura agregacion,
pero que jamás puede combinarse con ella, sin quitarle lo que ella es.
Combinad con la idea de ser, la de la subsistencia, ya no teneis la idea
pura de ser, sino la de substancia.
[9.] Luego la idea del ente es una idea simplicísima, que es irresoluble
en otros elementos, y que por tanto no puede nacer de la palabra, sino
como de una causa excitante.
Si por ejemplo se nos pregunta lo que entendemos por substancia, por
modificacion, por causa, por efecto, lo explicamos uniendo á la idea de
ser, la de subsistencia ó de inherencia, la de fuerza productiva, ó de
cosa producida; pero el ser, nos es imposible explicarlo de otra manera
que por sí mismo. Emplearemos las palabras de algo, alguna cosa, lo que
es, la realidad etc., etc., pero todo esto viene á significar lo mismo;
son esfuerzos que hacemos para excitar en el entendimiento del otro, la
idea que contemplamos en el nuestro. Si queremos dar otras
explicaciones, manifestando que la idea que corresponde á la palabra
ser, es aplicable á todo; y para esto enumeramos las diferentes clases
de seres, aplicándola á todos ellos, no hacemos mas que manifestar el
uso que tiene la idea, las aplicaciones de que es susceptible; pero no
la descomponemos. Indicamos que en todo hay algo que corresponde á ella,
mas este algo no lo descomponemos, solo lo señalamos.
[10.] De esto se infiere que la idea de ente no es para nosotros
intuitiva; pues que con su indeterminacion misma, excluye el que pueda
ofrecer á nuestra percepcion un objeto determinado.
CAPÍTULO III.
EL SER SUBSTANTIVO Y EL COPULATIVO.
[11.] Para comprender mas á fondo estas materias conviene distinguir
entre la idea absoluta del ser y la relativa; es decir, entre lo que se
expresa por el verbo _ser_, cuando significa la realidad, la simple
existencia, y cuando significa la union de un predicado con un sujeto.
El diverso significado de esta palabra, _es_, se ve clarísimamente en
las dos proposiciones que siguen: Pedro _es_; Pedro _es_ bueno. En la
primera, el verbo _es_ significa la realidad de Pedro, ó su existencia;
en la segunda, expresa la union del predicado, bueno, con el sujeto,
Pedro. En el primer caso, el verbo ser es substantivo, en el segundo es
copulativo. El substantivo expresa simplemente la existencia; el
copulativo una determinacion, un modo de existir. La mesa es, significa
la simple existencia de la mesa; la mesa es alta, expresa un modo de
ser, la altura.
[12.] El ser puramente substantivo no se encuentra en otra proposicion
que en la siguiente: el ser es, ó lo que es es; pues en todas las demás,
en el sujeto mismo está envuelto algun predicado que determina un modo.
Cuando decimos la mesa es; si bien el predicado directo de la
proposicion es la existencia, expresada por la palabra _es_; no
obstante, en el sujeto _mesa_, entra ya una determinacion del ser de que
hablamos: esto es de un ser que es mesa. Luego observábamos con verdad
que el verbo ser en su significacion puramente substantiva, no se halla
en otra proposicion que en la dicha, el ser es. Esta es enteramente
idéntica, absolutamente necesaria, absolutamente convertible, es decir,
que el predicado se puede afirmar de todos los sujetos, y el sujeto de
todos los predicados. Así, poniendo la proposicion en otra forma, se
tendrá: el ser es existente; y se puede decir todo ser es existente; y
al contrario, lo existente es ser; y todo lo existente es ser.
[13.] Si se me opone que el ser posible no es existente, observaré que
el ser puramente posible, no es ser, en todo rigor; y que en el modo en
que lo es, á saber, en el órden posible, es tambien existente. Pero como
de esto me ocuparé mas abajo, voy á las proposiciones en que el ser es
copulativo. La mesa es, equivale á, la mesa es existente. Es verdad que
toda mesa real es existente; pues real es lo mismo que existente; y así
en algun sentido se podria decir que la proposicion se parece á la otra:
todo ser es. Pero salta desde luego á los ojos una diferencia, y
consiste en que en la idea de mesa, no entra por necesidad la de
existencia, pues podemos concebir una mesa que no exista, mas nó un ser
como tal, sin existencia, es decir, un ser que no sea ser. De todos
modos, se encuentra entre las dos proposiciones una diferencia mas
notable: en la primera, el sujeto se puede afirmar de todos los
predicados diciendo, todo lo existente es ser; pero es evidente que no
se puede decir, todo lo existente es mesa.
[14.] La razon de esto se halla en que la proposicion: el ser es, es
absolutamente idéntica, es la expresion de un concepto puro, reducido á
forma de proposicion; y por tanto los términos que sirven de extremos,
se pueden tomar indistintamente los unos por los otros: el ser es; lo
que es, es ser; el ser es existente; lo existente es ser. Pero en las
demás proposiciones se combinan diferentes órdenes de ideas; y aunque la
idea comun de ser, es aplicable á todo; como esta idea es esencialmente
indeterminada, no se sigue que una de las cosas á que conviene la idea
general, se identifique con otra que entra tambien en la misma idea
general. De que á toda mesa existente le convenga el ser; no se sigue
que todo ser sea mesa.
[15.] El ser copulativo se aplica sin el substantivo: así cuando decimos
la elipse es curva; prescindimos de si existe ó nó alguna elipse; y la
proposicion seria verdadera, aunque no existiese ninguna elipse en el
mundo. La razon está en que el verbo ser, cuando es copulativo, expresa
la relacion de dos ideas.
[16.] Esta relacion es de identidad; por manera que para que un
predicado pueda afirmarse de un sujeto no basta la union de los dos. La
cabeza está unida con el hombre, y no puede decirse: «el hombre es su
cabeza;» la sensibilidad está unida con la razon en el mismo hombre; y
no puede decirse: «la sensibilidad es la razon;» la blancura está unida
con la pared, y no puede decirse: «la pared es la blancura.»
La afirmacion pues de un predicado expresa la relacion de identidad; y
así es que no existiendo esta identidad con respecto al predicado en
abstracto, se le expresa en concreto, para hacer entrar en el mismo,
algo que envuelva la identidad. La pared es la blancura; esta
proposicion es falsa, porque se afirma la identidad que no existe; la
pared es blanca: la proposicion es verdadera, porque blanco significa
alguna cosa que tiene blancura, y en efecto la pared es una cosa que
tiene blancura; hay pues la identidad que verifica la proposicion (V.
Lib. I, cap. XXVI, XXVII y XXVIII).
[17.] Luego en toda proposicion afirmativa el predicado se identifica
con el sujeto. Luego cuando percibimos la identidad afirmamos. Luego el
juicio es la misma percepcion de la identidad. No niego que en lo que
llamamos asenso hay á veces algo mas que la simple percepcion de la
identidad, pero no concibo cómo, al verla evidentemente, necesitamos
algo mas para asentir. Lo que se llama asenso, adhesion del
entendimiento, parece ser una especie de metáfora, como si el
entendimiento se adhiriese, se uniese á la verdad, cuando ella se le
presenta; pero en el fondo, dudo mucho que respecto á lo evidente, haya
otra cosa que percepcion de la identidad.
[18.] De aquí se sigue que si á las mismas palabras correspondiesen
exactamente las mismas ideas y del mismo modo, en diferentes
entendimientos, seria imposible la oposicion y la diversidad de juicios.
Luego cuando hay esta diversidad ú oposicion, hay siempre discrepancia
en las ideas.
[19.] Concebimos las esencias de las cosas, y raciocinamos sobre ellas,
prescindiendo de que existan ó nó; y aun suponiendo que no existen; es
decir, que concebimos relaciones entre los predicados y los sujetos, sin
la existencia de los sujetos ni de los predicados. Y como todos los
seres contingentes pueden ser y dejar de ser, y aun puede señalarse un
instante en que han comenzado, se sigue que la ciencia, ó sea el
conocimiento de la naturaleza y relaciones de los seres, fundado en
principios ciertos y evidentes, no tiene por objeto nada contingente en
cuanto existe. Luego hay un mundo infinito de verdades fuera de la
realidad contingente.
Reflexionando sobre esto se deduce que fuera del mundo contingente ha de
haber un ser necesario en el cual esté fundada esa verdad necesaria que
es el objeto de la ciencia. Esta no puede tener por objeto la nada; pues
bien, los seres contingentes prescindiendo de su existencia, son pura
nada. No cabe esencia, nó propiedades, nó relaciones, en lo que es pura
nada: luego hay algo necesario en que estriba la verdad necesaria de
esas naturalezas, propiedades y relaciones que el entendimiento concibe
en las mismas cosas contingentes. Luego hay Dios; y el negarlo es
convertir la ciencia en una pura ilusion. La comunidad de la razon
humana nos ha dado una prueba de esta verdad; la necesidad de la ciencia
humana nos suministra otra, y nos confirma la primera (V. Lib. IV, cap.
XXIII hasta el XXVII).
[20.] En toda proposicion necesaria en que no se afirma ó niega el ser
substantivo, sino el relativo, como esta: todos los diámetros de un
círculo son iguales, se halla envuelta una proposicion condicional. Así
la anterior viene á equivaler á esta otra: si existe un círculo, todos
sus diámetros serán iguales. En efecto: no existiendo ningun círculo, no
hay diámetros, ni igualdad, ni nada; la nada no tiene ninguna propiedad;
por lo cual, en todo cuanto se afirme, ha de ir sobrentendida la
condicion de la existencia.
[21.] En las proposiciones generales se afirma el enlace concebido de
dos objetos: pero es necesario advertir que si bien suele decirse que lo
que se afirma es el enlace de dos ideas, esto no es del todo exacto.
Cuando yo afirmo que todos los diámetros de un círculo son iguales, no
entiendo tan solo que así esté en mis ideas, que yo lo conciba así; sino
que en efecto es así en la realidad, fuera de mi entendimiento,
prescindiendo de mis ideas, y aun de mi propia existencia. Mi
entendimiento pues ve una relacion, un enlace en los objetos; y afirma
que siempre que estos existan, existirá realmente el enlace, con tal que
se cumplan las condiciones bajo que es concebido el objeto.
CAPÍTULO IV.
EL ENTE, OBJETO DEL ENTENDIMIENTO, NO ES ÉL POSIBLE, EN CUANTO POSIBLE.
[22.] Réstanos aclarar un punto importante sobre la idea del ente: esto
es, si dicha idea tiene por objeto el ser real, ó el posible. Los
escolásticos decian que el objeto del entendimiento es el ente; y nó sin
razon, porque una de las cosas que con mas claridad concebimos, y que
mas fundamental se encuentra en nuestras ideas, es la idea del ser, la
cual en cierto modo las comprende todas. Pero como el ente se distingue
en actual, y en posible, surge aquí la dificultad, á cuál de estas
categorías es aplicable la idea del ser, objeto principal de nuestro
entendimiento.
[23.] El abate Rosmini (Nuovo saggio sull'origine delle idee) pretende
que la forma y la luz de nuestro entendimiento, y el orígen de todas
nuestras ideas, está en la de ser, mas nó real, sino posible. «La simple
idea del ser, dice, no es percepcion de alguna cosa existente, sino
intuicion de alguna cosa posible: no es mas que la idea de la
posibilidad de la cosa» (Seccion 5, Parte 1, Cap. 3, Art. 1, §. 2).
Yo dudo mucho que esto sea verdad; y me parece que hay aquí confusion de
ideas. Antes de hacer entrar la idea de posibilidad en la de ser, era
necesario definimos la posibilidad misma. Tratemos de dar esta
definicion, que ella aclarará mucho lo demás.
[24.] ¿Qué es la posibilidad? La idea de posibilidad, prescindiendo de
sus clasificaciones, nos ofrece una idea general de la no repugnancia ó
la no exclusion de dos cosas entre sí; como la idea de imposibilidad nos
presenta esa repugnancia, esa exclusion. El triángulo no puede ser un
círculo. El triángulo puede ser equilátero. En el primer caso afirmamos
la repugnancia de las ideas de círculo y triángulo; en el segundo, la no
repugnancia de que un triángulo tenga sus tres lados iguales. Si bien se
observa, en estos casos no se habla del triángulo ni del círculo, con
respecto á su existencia; y la posibilidad ó imposibilidad se refieren á
la repugnancia de sus esencias mismas, prescindiendo de que existan ó
nó; bien que la imposibilidad ideal trae consigo la imposibilidad real.
[25.] Como siempre que se afirma la imposibilidad, se afirma tambien la
repugnancia, y no hay repugnancia de una cosa consigo misma, resulta que
la imposibilidad solo es dable cuando se comparan dos ó mas ideas. Por
otra parte, en no habiendo repugnancia, hay posibilidad; luego ninguna
idea simple, por sí sola, puede ofrecernos un objeto imposible. Luego el
objeto de toda idea simple es siempre posible; es decir, no repugnante.
[26.] Las cosas intrínsecamente imposibles son aquellas que envuelven
el ser y el no ser, de una misma; y por esto se las llama
contradictorias. Cuando se nos presenta un absurdo de esta naturaleza,
recordamos desde luego el principio de contradiccion; «esto no puede
ser, decimos; pues seria y no seria á un mismo tiempo.» ¿Por qué es
imposible un triángulo circular? porque á un mismo tiempo, seria y no
seria triángulo.
En la idea de imposibilidad, entra pues la del no ser; sin esto no hay
exclusion del ser; y por tanto ni contradiccion, ni imposibilidad.
[27.] La posibilidad puede entenderse de dos maneras: 1.º en cuanto no
expresa mas que la simple no repugnancia; y entonces es posible no solo
lo que no existe, pero que no entraña ninguna contradiccion; sino
tambien lo existente, lo actual; 2.º en cuanto expresa la no
repugnancia, unida á la idea de no estar realizado; y entonces solo se
aplica á las cosas que no existen. Lo posible tomado en el primer
sentido, se opone á lo imposible; en el segundo, se opone á lo
existente; envuelta empero la condicion de la no repugnancia. La
posibilidad en el primer caso, se llama simplemente con este nombre; en
el segundo, se apellida posibilidad pura.
De estas observaciones se deduce que la idea de posibilidad añade algo á
la de ser: es decir, la no repugnancia, la no exclusion; y si se trata
de posibilidad pura, se añade además la no existencia del ser posible.
[28.] Cuando el entendimiento percibe el ser en sí mismo, no puede
considerar que haya ó nó repugnancia. Esta se descubre en la
comparacion; y la idea del ser en sí, es simple, no incluye términos
comparables. La idea de ser solo puede encontrar repugnancia cuando se
le aplica á una cosa determinada, á una esencia en la cual se fingen
condiciones contradictorias; así se verificará en el caso de querer
aplicar el ser á un triángulo circular.
[29.] La idea del ser, en sí misma, tanto dista de poder prescindir de
la idea de la existencia, que antes bien es la misma idea de la
existencia. Cuando concebimos el ser en toda su abstraccion, no
concebimos otra cosa que el existir; estas dos palabras significan una
misma idea.
[30.] En las cosas determinadas, puedo concebir la esencia sin la
existencia; así puedo muy bien considerar todas las figuras geométricas
imaginables, y examinar sus propiedades y relaciones, prescindiendo de
que existan ó nó; pero la idea del ser, como que es absolutamente
indeterminada, si la abstraigo de la existencia, la abstraigo de sí
misma, la anonado.
Quisiera que se me dijese, á qué corresponde la idea del ser en general,
prescindiendo de que exista. Si despues de haber prescindido de todas
las determinaciones, prescindo tambien del ser mismo, ¿qué me
resta?--Resta, se me dirá, una cosa que puede ser.--¿Qué significa una
_cosa_? Supuesto que prescindimos de todo lo determinado, _cosa_ no
puede significar sino un ser; tendremos pues que una cosa que puede
ser, equivaldrá á un ser que puede ser. Ahora bien; cuando se habla de
un ser que puede ser ¿se trata simplemente de posibilidad no pura?
entonces no se prescinde de la existencia, y se falta á lo supuesto; ¿se
trata de posibilidad pura? entonces se niega la existencia: y la
proposicion equivale á esta otra: un ser que no es, pero que no envuelve
ninguna repugnancia. Veamos lo que significa esta expresion: «un ser que
no es». ¿Qué significa el sujeto, un ser? una cosa, ó bien, lo que es;
¿Qué significa una cosa? un ser; pues se prescinde de todo lo
determinado. Luego, ó el sujeto de la proposicion no significa nada, ó
la proposicion es absurda, pues equivale á esta otra, «una cosa que es,
que no es, pero que no envuelve repugnancia.»
[31.] El orígen de la equivocacion que combatimos está en que se aplica
á la idea misma del ser, lo que solo conviene á las cosas que son algo
determinado, concebible sin la existencia. El ser puro, en toda su
abstraccion, no es concebible sin ser actual, es la existencia misma.
[32.] Ni la posibilidad pura significa nada, sino en órden á la
existencia. ¿Qué es ser posible, sino poder ser realizado, poder
existir? Luego la idea del ser es independiente de la idea de
posibilidad; y esta no es aplicable sino con relacion á aquella.
[33.] La idea pues de ser, es la misma idea de la existencia, de la
realizacion. Si concebimos el ser duro, sin mezcla, sin modificacion,
subsistente en sí mismo, concebimos lo infinito, concebimos á Dios; si
consideramos la idea de ser, como participada, de una manera
contingente, con aplicacion á las cosas finitas, entonces concebimos la
actualidad ó la realizacion de ellas.
[34.] Cuando aplicamos á las cosas la idea de ser, no entendemos
aplicarles la de posibilidad; sino la de realidad. Si digo la mesa es,
afirmo del sujeto mesa, el predicado contenido en la idea del ser: y sin
embargo, no quiero decir que la mesa es posible, sino que existe en
realidad.
[35.] Todavía mas: la idea de ser, excluye la del no ser; es así que, si
la idea del ser, fuera únicamente de lo posible, no excluiria la del no
ser, pues lo puramente posible hasta incluye el no ser; luego la
posibilidad no entra en sola la idea del ser; y esta idea no expresa mas
que la existencia, la realidad.
CAPÍTULO V.
SOLUCIÓN DE UNA DIFICULTAD.
[36.] ¿Qué significa pues la idea de ser puramente posible? Si sostengo
que el objeto de la idea de ser es la realidad, parece que estas dos
ideas: ser, y puramente posible, son contradictorias; la realidad no es
puramente posible, porque si es puramente posible, no existe: y en no
existiendo ya no es realidad. Examinemos esta dificultad, investigando
el orígen de la idea de la posibilidad pura.