12.º Luego en nuestra inteligencia hay algo _à priori_ y absoluto, que

no podria alterarse aun cuando se variasen completamente todas las

impresiones que recibimos de los objetos, y sufriesen un cambio radical

todas las relaciones que tenemos con los mismos.

FIN DEL LIBRO CUARTO.

LIBRO QUINTO.

IDEA DEL ENTE.

CAPÍTULO I.

HAY EN NUESTRO ENTENDIMIENTO LA IDEA DEL ENTE.

[1.] Independientemente de las sensaciones, y en un órden muy superior á

ellas, existen en nuestro entendimiento ideas, que se extienden á todo,

y que son un elemento necesario de todo pensamiento. La que figura entre

ellas como principal, es la de ser, ó del ente. Cuando los escolásticos

decian que el objeto del entendimiento es el ente, «objectum intellectus

est ens,» enunciaban una verdad profunda, y consignaban uno de los

hechos ideológicos mas ciertos y mas importantes.

[2.] El ser ó ente en sí, y prescindiendo de toda modificacion, de toda

determinacion, considerado en su mayor generalidad, es concebido por

nuestro entendimiento. Sea cual fuere el orígen de esta idea, ó el modo

con que se forma en nuestro entendimiento, lo cierto es que existe. De

ella hacemos continuas aplicaciones, sin ella nos es casi imposible el

pensar. En todas las lenguas se encuentra el verbo _ser_, expresion de

esta idea; en todas las oraciones, aun las mas sencillas, se halla esta

expresion; el sabio como el ignorante, la emplean de continuo, en el

mismo sentido, con igual acierto.

La única diferencia que en el uso de esta idea, se nota entre el rudo y

el filósofo, es que aquel no reflexiona sobre ella, y este sí; pero la

percepcion directa es en ambos la misma, igualmente clara en todos los

casos. Tal cosa es ó no es; fué ó no fué; será ó no será; hay algo ó no

hay nada; hubo ó no hubo; habrá ó no habrá; hé aquí aplicaciones de la

idea de ser, aplicaciones que todos hacen, sin la menor sombra de

oscuridad; comprendiendo perfectamente el sentido de las palabras, y por

consiguiente teniendo en su espíritu la idea que les corresponde. La

dificultad, si alguna hay, comienza en el acto reflejo, en la

percepcion, nó del ente, sino de la idea del ente. Tocante al acto

directo, hay un concepto clarísimo, que nada deja que desear.

[3.] Esto que la experiencia nos enseña, se puede probar con razones

concluyentes. Todos los filósofos convienen en que el principio de

contradiccion es evidente por sí mismo, para todos los hombres, sin

necesidad de explicacion, bastando la inteligencia del sentido de las

palabras; lo que no se podria verificar si todos los hombres no tuviesen

la idea del ente. El principio dice: «es imposible que una cosa _sea_ y

no _sea_ á un mismo tiempo.» Aquí no se habla de nada determinado; ni de

cuerpos ni de espíritu; ni de substancias ni de accidentes; ni de

infinito ó finito; sino del ente, de una _cosa_ en su mayor generalidad,

sea lo que fuere: y de esto se afirma que no puede ser y no ser á un

mismo tiempo. Si no tenemos idea de ser, el principio no significa nada;

la contradiccion no es concebible, cuando no hay idea de los extremos

que se contradicen; y aquí los extremos son _ser_ y no _ser_.

[4.] Lo mismo se manifiesta en el otro principio muy parecido al de

contradiccion, si no es idéntico con él: «cualquiera cosa ó es ó no es.»

Tambien aquí se habla del ser en su mayor indeterminacion,

considerándole solo como ser, nada mas: faltando la idea de _ser_, el

axioma carece de significado.

[5.] El principio de Descartes «yo pienso luego soy» incluye tambien la

idea de ser «yo soy.» El mismo filósofo, al tratar de explicarle, se

funda en que lo que no _es_, no puede obrar; luego la idea del ser

entra, no solo en el principio, sino en el fundamento en que Descartes

le apoya.

[6.] Ya se establezca como base de nuestros conocimientos el sentido

íntimo, ya se prefiera la evidencia con que una idea está contenida en

otra, siempre es necesario tomar como elemento primitivo la idea del

ente; es preciso suponer que el entendimiento _es_, para que pueda

pensar; es preciso suponer que el pensamiento _es_, para que podamos

ocuparnos de él; es necesario suponer que nuestras sensaciones, que

nuestros sentimientos, que las operaciones y afecciones de nuestra alma

_son_, para que podamos investigar sus causas, su orígen, y examinar su

naturaleza; es necesario suponer que nosotros _somos_, que el _yo_ es,

para que podamos dar un paso en ningun sentido.

Luego la idea del ente existe en nuestro entendimiento; y es un elemento

indispensable para todos los actos intelectuales.

CAPÍTULO II.

SIMPLICIDAD É INDETERMINACION DE LA IDEA DE ENTE.

[7.] Nada se puede concebir mas simple que la idea del ente. Es

imposible componerla de otros elementos. Nada admite determinado; pues

en sí, es absolutamente indeterminada. Desde el momento que se hace

entrar en ella una determinacion cualquiera, se la destruye en cierto

modo; ya no hay la idea de ser, sino de _tal_ ser; una idea aplicada,

mas nó la del ser mismo, en toda su generalidad.

[8.] ¿Cómo daremos á entender lo que expresamos por la palabra ser ó

ente? Diciendo que en ella lo comprendemos todo, aun las cosas mas

diferentes, mas opuestas; añadiendo que ninguna particularidad es

necesaria, así como ninguna obsta, para ser comprendido en esta

denominacion. Todo lo que sea unir con la idea de ente, cualquiera

determinacion, es introducir en ella un elemento heterogéneo, que no le

pertenece de ningun modo, que la puede acompañar por pura agregacion,

pero que jamás puede combinarse con ella, sin quitarle lo que ella es.

Combinad con la idea de ser, la de la subsistencia, ya no teneis la idea

pura de ser, sino la de substancia.

[9.] Luego la idea del ente es una idea simplicísima, que es irresoluble

en otros elementos, y que por tanto no puede nacer de la palabra, sino

como de una causa excitante.

Si por ejemplo se nos pregunta lo que entendemos por substancia, por

modificacion, por causa, por efecto, lo explicamos uniendo á la idea de

ser, la de subsistencia ó de inherencia, la de fuerza productiva, ó de

cosa producida; pero el ser, nos es imposible explicarlo de otra manera

que por sí mismo. Emplearemos las palabras de algo, alguna cosa, lo que

es, la realidad etc., etc., pero todo esto viene á significar lo mismo;

son esfuerzos que hacemos para excitar en el entendimiento del otro, la

idea que contemplamos en el nuestro. Si queremos dar otras

explicaciones, manifestando que la idea que corresponde á la palabra

ser, es aplicable á todo; y para esto enumeramos las diferentes clases

de seres, aplicándola á todos ellos, no hacemos mas que manifestar el

uso que tiene la idea, las aplicaciones de que es susceptible; pero no

la descomponemos. Indicamos que en todo hay algo que corresponde á ella,

mas este algo no lo descomponemos, solo lo señalamos.

[10.] De esto se infiere que la idea de ente no es para nosotros

intuitiva; pues que con su indeterminacion misma, excluye el que pueda

ofrecer á nuestra percepcion un objeto determinado.

CAPÍTULO III.

EL SER SUBSTANTIVO Y EL COPULATIVO.

[11.] Para comprender mas á fondo estas materias conviene distinguir

entre la idea absoluta del ser y la relativa; es decir, entre lo que se

expresa por el verbo _ser_, cuando significa la realidad, la simple

existencia, y cuando significa la union de un predicado con un sujeto.

El diverso significado de esta palabra, _es_, se ve clarísimamente en

las dos proposiciones que siguen: Pedro _es_; Pedro _es_ bueno. En la

primera, el verbo _es_ significa la realidad de Pedro, ó su existencia;

en la segunda, expresa la union del predicado, bueno, con el sujeto,

Pedro. En el primer caso, el verbo ser es substantivo, en el segundo es

copulativo. El substantivo expresa simplemente la existencia; el

copulativo una determinacion, un modo de existir. La mesa es, significa

la simple existencia de la mesa; la mesa es alta, expresa un modo de

ser, la altura.

[12.] El ser puramente substantivo no se encuentra en otra proposicion

que en la siguiente: el ser es, ó lo que es es; pues en todas las demás,

en el sujeto mismo está envuelto algun predicado que determina un modo.

Cuando decimos la mesa es; si bien el predicado directo de la

proposicion es la existencia, expresada por la palabra _es_; no

obstante, en el sujeto _mesa_, entra ya una determinacion del ser de que

hablamos: esto es de un ser que es mesa. Luego observábamos con verdad

que el verbo ser en su significacion puramente substantiva, no se halla

en otra proposicion que en la dicha, el ser es. Esta es enteramente

idéntica, absolutamente necesaria, absolutamente convertible, es decir,

que el predicado se puede afirmar de todos los sujetos, y el sujeto de

todos los predicados. Así, poniendo la proposicion en otra forma, se

tendrá: el ser es existente; y se puede decir todo ser es existente; y

al contrario, lo existente es ser; y todo lo existente es ser.

[13.] Si se me opone que el ser posible no es existente, observaré que

el ser puramente posible, no es ser, en todo rigor; y que en el modo en

que lo es, á saber, en el órden posible, es tambien existente. Pero como

de esto me ocuparé mas abajo, voy á las proposiciones en que el ser es

copulativo. La mesa es, equivale á, la mesa es existente. Es verdad que

toda mesa real es existente; pues real es lo mismo que existente; y así

en algun sentido se podria decir que la proposicion se parece á la otra:

todo ser es. Pero salta desde luego á los ojos una diferencia, y

consiste en que en la idea de mesa, no entra por necesidad la de

existencia, pues podemos concebir una mesa que no exista, mas nó un ser

como tal, sin existencia, es decir, un ser que no sea ser. De todos

modos, se encuentra entre las dos proposiciones una diferencia mas

notable: en la primera, el sujeto se puede afirmar de todos los

predicados diciendo, todo lo existente es ser; pero es evidente que no

se puede decir, todo lo existente es mesa.

[14.] La razon de esto se halla en que la proposicion: el ser es, es

absolutamente idéntica, es la expresion de un concepto puro, reducido á

forma de proposicion; y por tanto los términos que sirven de extremos,

se pueden tomar indistintamente los unos por los otros: el ser es; lo

que es, es ser; el ser es existente; lo existente es ser. Pero en las

demás proposiciones se combinan diferentes órdenes de ideas; y aunque la

idea comun de ser, es aplicable á todo; como esta idea es esencialmente

indeterminada, no se sigue que una de las cosas á que conviene la idea

general, se identifique con otra que entra tambien en la misma idea

general. De que á toda mesa existente le convenga el ser; no se sigue

que todo ser sea mesa.

[15.] El ser copulativo se aplica sin el substantivo: así cuando decimos

la elipse es curva; prescindimos de si existe ó nó alguna elipse; y la

proposicion seria verdadera, aunque no existiese ninguna elipse en el

mundo. La razon está en que el verbo ser, cuando es copulativo, expresa

la relacion de dos ideas.

[16.] Esta relacion es de identidad; por manera que para que un

predicado pueda afirmarse de un sujeto no basta la union de los dos. La

cabeza está unida con el hombre, y no puede decirse: «el hombre es su

cabeza;» la sensibilidad está unida con la razon en el mismo hombre; y

no puede decirse: «la sensibilidad es la razon;» la blancura está unida

con la pared, y no puede decirse: «la pared es la blancura.»

La afirmacion pues de un predicado expresa la relacion de identidad; y

así es que no existiendo esta identidad con respecto al predicado en

abstracto, se le expresa en concreto, para hacer entrar en el mismo,

algo que envuelva la identidad. La pared es la blancura; esta

proposicion es falsa, porque se afirma la identidad que no existe; la

pared es blanca: la proposicion es verdadera, porque blanco significa

alguna cosa que tiene blancura, y en efecto la pared es una cosa que

tiene blancura; hay pues la identidad que verifica la proposicion (V.

Lib. I, cap. XXVI, XXVII y XXVIII).

[17.] Luego en toda proposicion afirmativa el predicado se identifica

con el sujeto. Luego cuando percibimos la identidad afirmamos. Luego el

juicio es la misma percepcion de la identidad. No niego que en lo que

llamamos asenso hay á veces algo mas que la simple percepcion de la

identidad, pero no concibo cómo, al verla evidentemente, necesitamos

algo mas para asentir. Lo que se llama asenso, adhesion del

entendimiento, parece ser una especie de metáfora, como si el

entendimiento se adhiriese, se uniese á la verdad, cuando ella se le

presenta; pero en el fondo, dudo mucho que respecto á lo evidente, haya

otra cosa que percepcion de la identidad.

[18.] De aquí se sigue que si á las mismas palabras correspondiesen

exactamente las mismas ideas y del mismo modo, en diferentes

entendimientos, seria imposible la oposicion y la diversidad de juicios.

Luego cuando hay esta diversidad ú oposicion, hay siempre discrepancia

en las ideas.

[19.] Concebimos las esencias de las cosas, y raciocinamos sobre ellas,

prescindiendo de que existan ó nó; y aun suponiendo que no existen; es

decir, que concebimos relaciones entre los predicados y los sujetos, sin

la existencia de los sujetos ni de los predicados. Y como todos los

seres contingentes pueden ser y dejar de ser, y aun puede señalarse un

instante en que han comenzado, se sigue que la ciencia, ó sea el

conocimiento de la naturaleza y relaciones de los seres, fundado en

principios ciertos y evidentes, no tiene por objeto nada contingente en

cuanto existe. Luego hay un mundo infinito de verdades fuera de la

realidad contingente.

Reflexionando sobre esto se deduce que fuera del mundo contingente ha de

haber un ser necesario en el cual esté fundada esa verdad necesaria que

es el objeto de la ciencia. Esta no puede tener por objeto la nada; pues

bien, los seres contingentes prescindiendo de su existencia, son pura

nada. No cabe esencia, nó propiedades, nó relaciones, en lo que es pura

nada: luego hay algo necesario en que estriba la verdad necesaria de

esas naturalezas, propiedades y relaciones que el entendimiento concibe

en las mismas cosas contingentes. Luego hay Dios; y el negarlo es

convertir la ciencia en una pura ilusion. La comunidad de la razon

humana nos ha dado una prueba de esta verdad; la necesidad de la ciencia

humana nos suministra otra, y nos confirma la primera (V. Lib. IV, cap.

XXIII hasta el XXVII).

[20.] En toda proposicion necesaria en que no se afirma ó niega el ser

substantivo, sino el relativo, como esta: todos los diámetros de un

círculo son iguales, se halla envuelta una proposicion condicional. Así

la anterior viene á equivaler á esta otra: si existe un círculo, todos

sus diámetros serán iguales. En efecto: no existiendo ningun círculo, no

hay diámetros, ni igualdad, ni nada; la nada no tiene ninguna propiedad;

por lo cual, en todo cuanto se afirme, ha de ir sobrentendida la

condicion de la existencia.

[21.] En las proposiciones generales se afirma el enlace concebido de

dos objetos: pero es necesario advertir que si bien suele decirse que lo

que se afirma es el enlace de dos ideas, esto no es del todo exacto.

Cuando yo afirmo que todos los diámetros de un círculo son iguales, no

entiendo tan solo que así esté en mis ideas, que yo lo conciba así; sino

que en efecto es así en la realidad, fuera de mi entendimiento,

prescindiendo de mis ideas, y aun de mi propia existencia. Mi

entendimiento pues ve una relacion, un enlace en los objetos; y afirma

que siempre que estos existan, existirá realmente el enlace, con tal que

se cumplan las condiciones bajo que es concebido el objeto.

CAPÍTULO IV.

EL ENTE, OBJETO DEL ENTENDIMIENTO, NO ES ÉL POSIBLE, EN CUANTO POSIBLE.

[22.] Réstanos aclarar un punto importante sobre la idea del ente: esto

es, si dicha idea tiene por objeto el ser real, ó el posible. Los

escolásticos decian que el objeto del entendimiento es el ente; y nó sin

razon, porque una de las cosas que con mas claridad concebimos, y que

mas fundamental se encuentra en nuestras ideas, es la idea del ser, la

cual en cierto modo las comprende todas. Pero como el ente se distingue

en actual, y en posible, surge aquí la dificultad, á cuál de estas

categorías es aplicable la idea del ser, objeto principal de nuestro

entendimiento.

[23.] El abate Rosmini (Nuovo saggio sull'origine delle idee) pretende

que la forma y la luz de nuestro entendimiento, y el orígen de todas

nuestras ideas, está en la de ser, mas nó real, sino posible. «La simple

idea del ser, dice, no es percepcion de alguna cosa existente, sino

intuicion de alguna cosa posible: no es mas que la idea de la

posibilidad de la cosa» (Seccion 5, Parte 1, Cap. 3, Art. 1, §. 2).

Yo dudo mucho que esto sea verdad; y me parece que hay aquí confusion de

ideas. Antes de hacer entrar la idea de posibilidad en la de ser, era

necesario definimos la posibilidad misma. Tratemos de dar esta

definicion, que ella aclarará mucho lo demás.

[24.] ¿Qué es la posibilidad? La idea de posibilidad, prescindiendo de

sus clasificaciones, nos ofrece una idea general de la no repugnancia ó

la no exclusion de dos cosas entre sí; como la idea de imposibilidad nos

presenta esa repugnancia, esa exclusion. El triángulo no puede ser un

círculo. El triángulo puede ser equilátero. En el primer caso afirmamos

la repugnancia de las ideas de círculo y triángulo; en el segundo, la no

repugnancia de que un triángulo tenga sus tres lados iguales. Si bien se

observa, en estos casos no se habla del triángulo ni del círculo, con

respecto á su existencia; y la posibilidad ó imposibilidad se refieren á

la repugnancia de sus esencias mismas, prescindiendo de que existan ó

nó; bien que la imposibilidad ideal trae consigo la imposibilidad real.

[25.] Como siempre que se afirma la imposibilidad, se afirma tambien la

repugnancia, y no hay repugnancia de una cosa consigo misma, resulta que

la imposibilidad solo es dable cuando se comparan dos ó mas ideas. Por

otra parte, en no habiendo repugnancia, hay posibilidad; luego ninguna

idea simple, por sí sola, puede ofrecernos un objeto imposible. Luego el

objeto de toda idea simple es siempre posible; es decir, no repugnante.

[26.] Las cosas intrínsecamente imposibles son aquellas que envuelven

el ser y el no ser, de una misma; y por esto se las llama

contradictorias. Cuando se nos presenta un absurdo de esta naturaleza,

recordamos desde luego el principio de contradiccion; «esto no puede

ser, decimos; pues seria y no seria á un mismo tiempo.» ¿Por qué es

imposible un triángulo circular? porque á un mismo tiempo, seria y no

seria triángulo.

En la idea de imposibilidad, entra pues la del no ser; sin esto no hay

exclusion del ser; y por tanto ni contradiccion, ni imposibilidad.

[27.] La posibilidad puede entenderse de dos maneras: 1.º en cuanto no

expresa mas que la simple no repugnancia; y entonces es posible no solo

lo que no existe, pero que no entraña ninguna contradiccion; sino

tambien lo existente, lo actual; 2.º en cuanto expresa la no

repugnancia, unida á la idea de no estar realizado; y entonces solo se

aplica á las cosas que no existen. Lo posible tomado en el primer

sentido, se opone á lo imposible; en el segundo, se opone á lo

existente; envuelta empero la condicion de la no repugnancia. La

posibilidad en el primer caso, se llama simplemente con este nombre; en

el segundo, se apellida posibilidad pura.

De estas observaciones se deduce que la idea de posibilidad añade algo á

la de ser: es decir, la no repugnancia, la no exclusion; y si se trata

de posibilidad pura, se añade además la no existencia del ser posible.

[28.] Cuando el entendimiento percibe el ser en sí mismo, no puede

considerar que haya ó nó repugnancia. Esta se descubre en la

comparacion; y la idea del ser en sí, es simple, no incluye términos

comparables. La idea de ser solo puede encontrar repugnancia cuando se

le aplica á una cosa determinada, á una esencia en la cual se fingen

condiciones contradictorias; así se verificará en el caso de querer

aplicar el ser á un triángulo circular.

[29.] La idea del ser, en sí misma, tanto dista de poder prescindir de

la idea de la existencia, que antes bien es la misma idea de la

existencia. Cuando concebimos el ser en toda su abstraccion, no

concebimos otra cosa que el existir; estas dos palabras significan una

misma idea.

[30.] En las cosas determinadas, puedo concebir la esencia sin la

existencia; así puedo muy bien considerar todas las figuras geométricas

imaginables, y examinar sus propiedades y relaciones, prescindiendo de

que existan ó nó; pero la idea del ser, como que es absolutamente

indeterminada, si la abstraigo de la existencia, la abstraigo de sí

misma, la anonado.

Quisiera que se me dijese, á qué corresponde la idea del ser en general,

prescindiendo de que exista. Si despues de haber prescindido de todas

las determinaciones, prescindo tambien del ser mismo, ¿qué me

resta?--Resta, se me dirá, una cosa que puede ser.--¿Qué significa una

_cosa_? Supuesto que prescindimos de todo lo determinado, _cosa_ no

puede significar sino un ser; tendremos pues que una cosa que puede

ser, equivaldrá á un ser que puede ser. Ahora bien; cuando se habla de

un ser que puede ser ¿se trata simplemente de posibilidad no pura?

entonces no se prescinde de la existencia, y se falta á lo supuesto; ¿se

trata de posibilidad pura? entonces se niega la existencia: y la

proposicion equivale á esta otra: un ser que no es, pero que no envuelve

ninguna repugnancia. Veamos lo que significa esta expresion: «un ser que

no es». ¿Qué significa el sujeto, un ser? una cosa, ó bien, lo que es;

¿Qué significa una cosa? un ser; pues se prescinde de todo lo

determinado. Luego, ó el sujeto de la proposicion no significa nada, ó

la proposicion es absurda, pues equivale á esta otra, «una cosa que es,

que no es, pero que no envuelve repugnancia.»

[31.] El orígen de la equivocacion que combatimos está en que se aplica

á la idea misma del ser, lo que solo conviene á las cosas que son algo

determinado, concebible sin la existencia. El ser puro, en toda su

abstraccion, no es concebible sin ser actual, es la existencia misma.

[32.] Ni la posibilidad pura significa nada, sino en órden á la

existencia. ¿Qué es ser posible, sino poder ser realizado, poder

existir? Luego la idea del ser es independiente de la idea de

posibilidad; y esta no es aplicable sino con relacion á aquella.

[33.] La idea pues de ser, es la misma idea de la existencia, de la

realizacion. Si concebimos el ser duro, sin mezcla, sin modificacion,

subsistente en sí mismo, concebimos lo infinito, concebimos á Dios; si

consideramos la idea de ser, como participada, de una manera

contingente, con aplicacion á las cosas finitas, entonces concebimos la

actualidad ó la realizacion de ellas.

[34.] Cuando aplicamos á las cosas la idea de ser, no entendemos

aplicarles la de posibilidad; sino la de realidad. Si digo la mesa es,

afirmo del sujeto mesa, el predicado contenido en la idea del ser: y sin

embargo, no quiero decir que la mesa es posible, sino que existe en

realidad.

[35.] Todavía mas: la idea de ser, excluye la del no ser; es así que, si

la idea del ser, fuera únicamente de lo posible, no excluiria la del no

ser, pues lo puramente posible hasta incluye el no ser; luego la

posibilidad no entra en sola la idea del ser; y esta idea no expresa mas

que la existencia, la realidad.

CAPÍTULO V.

SOLUCIÓN DE UNA DIFICULTAD.

[36.] ¿Qué significa pues la idea de ser puramente posible? Si sostengo

que el objeto de la idea de ser es la realidad, parece que estas dos

ideas: ser, y puramente posible, son contradictorias; la realidad no es

puramente posible, porque si es puramente posible, no existe: y en no

existiendo ya no es realidad. Examinemos esta dificultad, investigando

el orígen de la idea de la posibilidad pura.

Filosofía Fundamental, Tomo III · 第 9 / 19 段