[45.] Voy á explicar brevemente la teoría de los escolásticos sobre el

modo con que el entendimiento conoce las cosas materiales. De esta

explicacion resultará comprobado con cuánta verdad he dicho que esta

doctrina de las escuelas, solo puede ser ridiculizada por quien no la

comprenda; y que sea lo que fuere de su fundamento, no se le puede negar

importancia ideológica.

[46.] En las escuelas se partia del principio de Aristóteles «nihil est

in intellectu quod prius non fuerit in sensu;» nada hay en el

entendimiento que antes no haya estado en el sentido. Con arreglo á este

principio solia decirse tambien, que el entendimiento, antes de que el

alma reciba las impresiones de los sentidos, es como una tabla rasa en

la cual nada hay escrito: «sicut tabula rasa in qua nihil est scriptum.»

Segun esta doctrina, todos nuestros conocimientos dimanaban de los

sentidos; y á primera vista podria parecer, que el sistema de las

escuelas era idéntico ó muy semejante al de Condillac. En ambos se busca

en la sensacion el orígen de nuestros conocimientos; en ambos se

establece que anteriormente á las sensaciones, no hay en nuestro

entendimiento ninguna idea. Sin embargo, y á pesar de semejantes

apariencias, los dos sistemas son muy diferentes, diametralmente

opuestos.

[47.] El principio fundamental de la teoría de Condillac está en que la

sensacion es la única operacion del alma; y que todo cuanto existe en

nuestro espíritu, no es mas que la sensacion transformada de varias

maneras. Anteriormente á las impresiones sensibles, no admite este

filósofo ninguna facultad; el desarrollo de la sensacion es lo único que

fecunda el alma, no excitando sus facultades, sino engendrándolas. La

escuela de los aristotélicos tomaba las sensaciones como punto de

partida, pero no las consideraba como productoras de la inteligencia;

por el contrario, deslindaba muy cuidadosamente entre el entendimiento y

las facultades sensitivas, reconociendo en aquel una actividad propia,

innata, muy superior á todas las facultades del órden sensitivo. Basta

abrir alguna de las innumerables obras de aquella escuela para encontrar

á cada paso las palabras de fuerza intelectual, luz de la razon,

participacion de la luz divina, y otras por el mismo estilo, en que se

reconoce expresamente una actividad primordial de nuestro espíritu, nó

comunicada por las sensaciones, sino anterior á todas ellas. El

entendimiento agente, _intellectus agens_, que tanto figuraba en aquel

sistema ideológico, era una condenacion permanente del sistema de la

sensacion transformada, sostenido por Condillac. Para la mejor

inteligencia de este punto, son necesarias algunas aclaraciones.

[48.] Dominados los aristotélicos por su idea favorita de explicarlo

todo por _materia_ y _forma_, modificando la significacion de estas

palabras segun lo exigia el objeto á que se las aplicaba, consideraban

tambien las facultades del alma como una especie de potencias incapaces

de obrar, si no se les unia una forma que las pusiese en acto. Así es

que explicaban las sensaciones por especies ó formas, que ponian en acto

la potencia sensitiva. La imaginacion era una potencia, que si bien se

elevaba un tanto sobre los sentidos externos, no contenia otra cosa que

especies del órden sensible, aunque sujetas á las condiciones que

necesitaba dicha facultad. Estas especies eran las formas que ponian en

acto á la potencia imaginativa, que sin ellas no podia ejercer sus

funciones. Explicados de esta manera los fenómenos del sentido externo y

de la imaginacion, quisieron los aristotélicos explicar los del órden

intelectual, en lo que lucieron su ingenio, excogitando un auxiliar que

llamaron entendimiento agente. Esta invencion era motivada por la

necesidad de poner acordes dos principios que parecian contradecirse.

De una parte asentaban los aristotélicos que nuestros conocimientos

dimanan todos de los sentidos; y de otra afirmaban que hay una

diferencia intrínseca, esencial, entre sentir y entender. Tirada esta

línea divisoria, se hacia una separacion entre el órden sensitivo y el

intelectual; y como por otro lado era preciso establecer una

comunicacion entre estos dos órdenes, si se queria salvar el principio

de que nuestros conocimientos venian de los sentidos, fué necesario

echar un puente que uniese las dos riberas.

No se podia negar al entendimiento puro el conocimiento de las cosas

materiales; y como este conocimiento no le era innato, ni podia

adquirirle por sí mismo, preciso era establecer una comunicacion por

medio de la cual el entendimiento alcanzase los objetos sin contaminar

su pureza con especies sensibles. La imaginacion las contenia, depuradas

ya de la grosería del sentido externo: en ella estaban mas aéreas, mas

puras, mas cercanas á la inmaterialidad; pero distaban aun inmensamente

del órden intelectual, y llevaban consigo el peso de las condiciones

materiales que no les consentia levantarse á la altura necesaria para

que pudiesen ponerse en comunicacion con el entendimiento puro. Este,

para conocer, necesitaba formas que se le uniesen íntimamente; y si bien

es verdad que las divisaba allá á lo lejos en las bajas regiones de las

facultades sensitivas, no podia descender hasta ellas, sin faltar á su

dignidad y negar su propia naturaleza. En este conflicto preciso era

encontrar un mediador; y este fué el entendimiento agente. ¿Cuáles eran

las atribuciones de esta facultad? vamos á explicarlo.

[49.] Las especies sensibles contenidas en la imaginacion, y verdadero

retrato del mundo externo, no eran inteligibles por sí mismas, á causa

de andar envueltas, nó con materia propiamente dicha, sino con formas

materiales, á las que no puede referirse directamente el acto

intelectual. Si se pudiera encontrar una facultad que tuviese la

incumbencia de hacer inteligible lo que no lo es, se habria resuelto

satisfactoriamente el difícil problema; porque en tal caso, aplicando su

actividad á las especies sensibles el misterioso transformador, podrian

estas servir al acto intelectual, elevándose de la categoría de especies

imaginarias, _phantasmata_, á la de ideas puras ó especies inteligibles.

Esta facultad es el entendimiento agente: verdadero mago que posee el

maravilloso secreto de despojar á las especies sensibles de sus

condiciones materiales, de quitarles toda la parte tosca que las impedia

ponerse en contacto con el entendimiento puro, transformando el grosero

pábulo de las facultades sensitivas en purísima ambrosía que pudiera

servirse en la mesa de los espíritus.

[50.] Esta invencion, mas bien que ridícula debiera llamarse poética, y

antes merece el título de ingeniosa que el de extravagante. Pero lo que

hay en ella mas notable es que envuelve un sentido profundamente

filosófico, ya porque consigna un hecho ideológico de la mayor

importancia, ya tambien porque indica el verdadero camino para explicar

los fenómenos de la inteligencia en sus relaciones con el mundo

sensible. El hecho consignado es la diferencia entre las

representaciones sensibles y las ideas puras, aun con respecto á los

objetos materiales. La indicacion del verdadero camino consiste en

presentar la actividad intelectual obrando sobre las especies sensibles

y convirtiéndolas en alimento del espíritu.

Quítese á la explicacion de las escuelas la parte poética, y véase si lo

que en ella se envuelve vale tanto por lo menos, como lo dicho por Kant

al combatir el sensualismo, distinguiendo entre las intuiciones

sensibles, y el entendimiento puro.

CAPÍTULO VIII.

KANT Y LOS ARISTOTÉLICOS.

[51.] A fin de que no se me pueda acusar de ligereza por lo que acabo de

decir, comparando la filosofía de las escuelas con la de Kant, en lo

relativo á la distincion entre las facultades sensitivas y las

intelectuales, voy á examinar rápidamente la doctrina de este filósofo

en lo concerniente á esta materia.

Como el filósofo aleman se expresa por lo comun con bastante oscuridad,

y emplea un lenguaje desusado, que fácilmente se pudiera prestar á

interpretaciones diferentes, insertaré sus propias palabras: de esta

suerte el lector juzgará por sí mismo, y rectificará las equivocaciones

en que pueda yo incurrir, al comparar la doctrina de Kant con la de los

aristotélicos.

«Sea cual fuere el modo, dice Kant, con que un conocimiento puede

referirse á objetos, y cualquiera que sea el medio, este modo que hace

que el conocimiento se refiera inmediatamente á las cosas, y que el

pensamiento sea mirado como un medio, constituye la _intuicion_. Esta

intuicion no existe sino en cuanto se nos da un objeto; lo que no es

posible, al menos para nosotros hombres, sino en cuanto el espíritu es

afectado de alguna manera. La capacidad de recibir las representaciones

por el modo con que los objetos nos afectan, se llama _sensibilidad_.

Por medio de la sensibilidad los objetos nos son dados: solo ella nos

suministra intuiciones; pero el entendimiento es quien los _concibe_, y

de aquí vienen los conceptos. Todo pensamiento debe en último resultado,

referirse directa ó indirectamente, por medio de ciertos signos, á

intuiciones, y por consiguiente á la sensibilidad: puesto que ningun

objeto puede sernos dado de otra manera.»

«El efecto de un objeto sobre la facultad representativa, en cuanto

nosotros somos afectados por él, se llama _sensacion_. Toda intuicion

que se refiere á un objeto por medio de la sensacion, se llama

_empírica_. El objeto indeterminado de una intuicion empírica se llama

_fenómeno_.» (_Estética trascendental,_ 1.ª parte).

La distincion entre la facultad de sentir y la de concebir, es

fundamental en el sistema de Kant, y así vemos que ya la expone, aunque

rápidamente, antes de comenzar sus investigaciones sobre la _Estética_,

ó sea la teoría de la sensibilidad. Mas adelante, al tratar de las

operaciones del entendimiento, desenvuelve mas ampliamente su doctrina;

y por el modo en que insiste sobre ella, se trasluce que la consideraba

como de alta importancia, y quizás como el descubrimiento de una region

enteramente desconocida en el mundo filosófico. Hé aquí cómo se expresa

en su _Lógica trascendental_.

«Nuestro conocimiento, dice, procede de dos manantiales intelectuales:

el primero es la capacidad de recibir las representaciones (la

receptividad de las impresiones), el segundo es la facultad de conocer

un objeto por sus representaciones, (la espontaneidad de los conceptos).

Por el primero, el objeto nos es dado; por el segundo, _es pensado_ en

relacion con esta representacion (como pura determinacion del espíritu).

Intuicion y conceptos, hé aquí los elementos de todo nuestro

conocimiento; por manera que los conceptos sin una intuicion

correspondiente, ó una intuicion sin conceptos, no pueden dar un

conocimiento».

* * * * *

«Llamaremos _sensibilidad_ la capacidad (receptividad) de nuestro

espíritu de tener representaciones, en tanto que es afectado de un modo

cualquiera; por el contrario, la facultad de producir representaciones,

ó la _espontaneidad_ del conocimiento, se llamará _entendimiento_. Es

propio de nuestra naturaleza el que la intuicion no pueda ser sino

_sensible_, es decir que no comprenda sino el modo con que nosotros

somos afectados por los objetos. El _entendimiento_ es la facultad de

_concebir_ el objeto de la intuicion sensible. De estas propiedades del

alma no es la una preferible á la otra: las dos son de igual

importancia. Sin la sensibilidad, ningun objeto nos seria dado, y sin el

entendimiento, ninguno seria pensado. Pensamientos sin materia y sin

objetos, son vanos; intuiciones sin conceptos, son ciegas. Es pues

igualmente indispensable el hacer sensibles los conceptos (es decir

darles un objeto en intuicion); y el hacer inteligibles las intuiciones,

sometiéndolas á conceptos. Estas dos facultades ó capacidades, no pueden

suplirse la una á la otra cambiando sus funciones. El entendimiento no

puede percibir nada[1] y el sentido no puede pensar: el conocimiento

solo resulta de su union. No se deben pues confundir sus atribuciones;

por el contrario, importa mucho distinguirlas y separarlas

cuidadosamente. Nosotros distinguimos pues, la ciencia de las leyes de

la sensibilidad en general, es decir la _Estética_, de la ciencia de las

leyes del entendimiento en general, es decir de la _Lógica_.» (Lógica

trascendental. Introduccion).

Nótese bien el sentido de esta doctrina. Se establecen dos hechos: la

intuicion sensible, y el concepto sobre ella: en consecuencia se

afirma la existencia de dos facultades: sensibilidad y entendimiento:

á la primera corresponden las representaciones sensibles, al segundo

los conceptos. Estas dos facultades, aunque diferentes, están

íntimamente enlazadas: se necesitan recíprocamente, para producir el

conocimiento. ¿Cómo se prestan la una á la otra el auxilio de que han

menester?

«El entendimiento, dice Kant en otro lugar, ha sido definido mas arriba

solo negativamente: una facultad de conocer no sensible. Como nosotros

no podemos tener ninguna intuicion independiente de la sensibilidad, se

sigue que el entendimiento no es una facultad intuitiva. Quitada la

intuicion, no hay otro modo de conocer que por conceptos; de donde se

infiere que el conocimiento de toda inteligencia humana, es un

conocimiento por conceptos, nó intuitivo, sino discursivo (general).

Todas las intuiciones, como sensibles, reposan sobre afecciones, y por

consiguiente, los conceptos sobre funciones. Entiendo por funciones la

unidad de accion necesaria para ordenar diferentes representaciones, y

hacer de ellas una representacion comun. Los conceptos tienen pues por

base la espontaneidad del pensamiento, como las intuiciones sensibles la

receptividad de las impresiones. El entendimiento no puede hacer otro

uso de estos conceptos que el _juzgar_ por medio de los mismos; y como

la intuicion es la sola representacion que tiene inmediatamente un

objeto, jamás un concepto se refiere inmediatamente á un objeto, sino á

alguna otra representacion de este objeto, ora sea esta una intuicion,

ora sea tambien un concepto. El _juicio_ es el conocimiento mediato de

un objeto, y por consiguiente la representacion de este objeto. En todo

juicio hay un concepto aplicable á muchas cosas, y que bajo esta

pluralidad comprende tambien una representacion dada, la cual se refiere

inmediatamente al objeto. Así en el juicio: _todos los cuerpos son

divisibles_; el concepto _divisible_, conviene á otros diferentes

conceptos, entre los cuales el de cuerpo, es el á que se refiere aquí

particularmente. Pero este concepto de cuerpo es relativo á ciertos

fenómenos que tenemos á nuestra vista; estos objetos son pues

mediatamente representados por el concepto de divisibilidad. Todos los

juicios son funciones de la unidad en nuestras representaciones; pues

que en lugar de una representacion inmediata, otra mas elevada que

contiene á la primera con muchas otras, sirve al conocimiento del

objeto; así un gran número de conocimientos posibles, son reducidos á

uno solo. Pero nosotros podemos reducir todas las operaciones del

entendimiento al juicio; de suerte que el _entendimiento_ en general,

puede ser representado como una _facultad de juzgar_; porque segun lo

dicho, esto es la facultad de pensar. El pensamiento es el conocimiento

por conceptos; pero los conceptos, como atributos de juicios posibles,

se refieren á una representacion cualquiera de un objeto, todavía

indeterminado. Así el concepto de cuerpo, significa alguna cosa, por

ejemplo un metal, que puede ser conocido por este concepto. Este

concepto pues no es tal, sino porque contiene en sí otras

representaciones, por cuyo medio se puede referir á objetos. Es pues el

atributo de un juicio posible, por ejemplo de este: _todo metal es un

cuerpo_» (Lógica trascendental. Analítica trascendental. Lib. 1.º Cap.

1. Seccion 1.ª).

[52.] En esta doctrina de Kant conviene distinguir dos cosas: primera:

los hechos sobre que se funda; segunda: el modo con que los examina y

explica y las consecuencias que de ellos deduce.

Desde luego se echa de ver una diferencia radical entre el sistema de

Kant y el de Condillac, con respecto á la observacion de los hechos

ideológicos: mientras este no descubre en el espíritu otro hecho que la

sensacion, ni mas facultad que la de sentir; aquel asienta como un

principio fundamental, la distincion entre la sensibilidad y el

entendimiento. En esto triunfa del filósofo francés el aleman, porque

tiene en su apoyo la observacion de lo que atestigua la experiencia.

Pero este triunfo sobre el sensualismo, lo habian obtenido antes muchos

otros filósofos, y particularmente los escolásticos. Tambien estos

admitian con Kant y Condillac, que todos nuestros conocimientos vienen

de los sentidos; pero tambien habian notado lo que vió Kant y no alcanzó

Condillac, á saber, que las sensaciones por sí solas, no bastan á

explicar todos los fenómenos de nuestro espíritu, y que á mas de la

facultad sensitiva, era preciso admitir otra muy diferente, llamada

entendimiento.

Considera Kant las sensaciones como materiales suministrados al

entendimiento, que este combina de varias maneras, reduciéndolos á

conceptos. «Pensamientos sin materia, dice, son vanos, intuiciones sin

conceptos son ciegas. Es pues igualmente indispensable, el hacer

sensibles los conceptos, esto es darles un objeto en intuicion, y el

hacer inteligibles las intuiciones, sometiéndolas á conceptos. ¿Quién no

ve en este pasaje, _el entendimiento agente_ de los aristotélicos, bien

que expresado con otras palabras? Sustitúyase á _intuicion sensible_,

_especie sensible_; á _concepto_, _especie inteligible_, y nos

encontraremos con una doctrina muy semejante á la de los escolásticos.

Hagamos el parangon.»

Dice Kant: es necesaria la accion de los sentidos, ó bien la

experiencia sensible, para que podamos adquirir conocimiento. Los

escolásticos dicen: nada hay en el entendimiento, que antes no haya

estado en el sentido: «nihil est in intellectu, quod prius non fuerit in

sensu.»

Dice Kant: las intuiciones sensibles por sí solas, son ciegas. Dicen los

escolásticos: las especies de la imaginacion, ó sensibles, que tambien

se llaman _phantasmata_, no son inteligibles.

Dice Kant; es indispensable hacer sensibles los conceptos, dándoles un

objeto en intuicion. Dicen los escolásticos: es imposible entender, ya

sea adquiriendo ciencia, ya sea usando de la adquirida, sin que el

entendimiento se dirija á las especies sensibles: «sine conversione ad

phantasmata.»

Dice Kant: es indispensable hacer inteligibles las intuiciones,

sometiéndolas á conceptos. Dicen los escolásticos: es necesario hacer

inteligibles las especies sensibles, para que puedan ser objeto del

entendimiento.

Dice Kant, que por medio de los conceptos juzgamos; y que el juicio es

el conocimiento mediato de un objeto y por consiguiente su

representacion. Dicen los escolásticos, que conocemos los objetos por

medio de una especie inteligible, la cual está sacada de la especie

sensible, y es su representacion inteligible.

Dice Kant, que en todo juicio hay un concepto aplicable á muchas cosas,

el cual bajo de esta pluralidad comprende tambien una representacion

dada, la que se refiere inmediatamente al objeto. Dicen los

escolásticos, que la especie inteligible es aplicable á muchas cosas,

porque es universal; pues aunque abstraida de una especie sensible y

particular, prescinde de las condiciones materiales é _individuantes_, y

por consiguiente abraza todos los objetos individuales, en una

representacion comun.

Para significar ese acto intelectual, forma, ó lo que se quiera, con que

el entendimiento aprovechándose de las intuiciones sensibles, combina

con arreglo á las leyes del órden intelectual los materiales ofrecidos

por la sensibilidad, emplea Kant las palabras _concepto, concebir_. Los

escolásticos enseñan tambien que la especie inteligible, llamada tambien

especie _impresa_, fecunda al entendimiento, produciendo en él una

concepcion intelectual, de la que resulta el _verbo_, locucion interior,

ó especie _expresa_, que tambien denominan _concepto_.

Dice Kant, que el conocimiento de la inteligencia humana es un

conocimiento por conceptos, nó intuitivo sino discursivo, general; y que

para nosotros no hay verdadera intuicion, sino en la esfera de la

sensibilidad. Dicen los escolásticos que nuestro entendimiento, mientras

estamos en esta vida, tiene una relacion necesaria á la naturaleza de

las cosas materiales; que por este motivo, no puede conocer _primo et

per se_, las substancias inmateriales; resultando que no las conocemos

perfectamente, sino por algunas comparaciones con las cosas materiales,

y principalmente por via de remocion, _per viam remotionis_, ó sea de un

modo negativo.

[53.] El parangon que precede es sobre manera interesante para apreciar

en su justo valor los puntos de semejanza de dos sistemas que ocupan un

distinguido lugar en la historia de la ideología: semejanza que tal vez

no ha sido notada hasta ahora, no obstante de que salta á los ojos á la

simple lectura del filósofo aleman. Esto no es de extrañar: el estudio

de los escolásticos es sumamente difícil: es preciso resignarse al

lenguaje, al estilo, á las opiniones, á las preocupaciones de aquella

época, y revolver mucha tierra inútil, para sacar un poco de oro puro.

Pero nótese bien que yo no me propongo descubrir en las obras de los

escolásticos el sistema de la _crítica de la razon pura_; y que me

limito á consignar un hecho poco conocido, cual es, el que lo bueno, lo

fundamental, lo concluyente que se halla en el sistema del filósofo

aleman contra el sensualismo de Condillac, lo habian dicho siglos antes

los escolásticos.

¿Deberemos inferir de esto que la doctrina de Kant haya sido tomada de

dichos autores? No lo sé; pero creo que se podria afirmar con algun

fundamento, no ser imposible que el filósofo aleman, hombre muy

laborioso, de vasta lectura, y de felicísima memoria, hubiese recibido

inspiraciones cuya reminiscencia se trasluciese en sus doctrinas. Sin

ser plagiario, puede un escritor verter como propias, ideas que no le

pertenecen. Muy á menudo se verifica, que el hombre se figura crear,

cuando no hace mas que recordar.

[54.] Aunque el filósofo aleman conviene con los escolásticos en la

observacion de las facultades primitivas de nuestro espíritu, se aparta

luego de ellos en las aplicaciones; y mientras aquellos van á parar á un

dogmatismo filosófico, él es conducido á un escepticismo desesperante.

Nada de lo que los filósofos mas eminentes habian reconocido por

incontestable, se sostiene á los ojos del filósofo aleman. Ha

distinguido, es verdad, el órden sensible del inteligible; ha reconocido

dos facultades primitivas en nuestra alma, sensibilidad y entendimiento;

ha señalado la línea que las separa, encargando con solicitud que no se

la borre jamás; pero en cambio, ha reducido el mundo sensible á un

conjunto de puros fenómenos, explicando el espacio de tal manera, que es

muy difícil evitar el idealismo de Berkeley; y por otra parte, ha

circunvalado el entendimiento, impidiéndole toda comunicacion que se

extienda mas allá de la experiencia sensible, reduciendo todos los

elementos que en él se encuentran á formas vacías que á nada conducen

cuando se las quiere aplicar á lo no sensible, que nada pueden decirnos

sobre los grandes problemas ontológicos, psicológicos y cosmológicos;

esos problemas, objeto de las meditaciones de los mas profundos

metafísicos, y en cuya resolucion han vertido un caudal de doctrinas

sublimes, justo título de noble orgullo para el espíritu humano, que

conoce la dignidad de su naturaleza, que demuestra su alto orígen, y

columbra la inmensidad de su destino.

[Nota 1: Habla de percepcion intuitiva, nó de la percepcion en general.]

CAPÍTULO IX.

OJEADA HISTÓRICA SOBRE EL VALOR DE LAS IDEAS PURAS.

Filosofía Fundamental, Tomo III · 第 2 / 19 段