nacional alcanzó á 94.594.433 pesos oro, notable cifra tratándose de un
país nuevo, y más notable aun si se agrega que la renta aduanera por
tales conceptos sumó 73.455.177 pesos oro.
Las naciones que tienen en la actualidad mayores relaciones comerciales
con la Argentina, en consideración á los valores de importaciones y
exportaciones, están en el siguiente orden: Reino Unido, Alemania,
Estados Unidos de América, Francia, Bélgica, Italia[64].
Tanta cifra de riquezas y de comercio, unido á la escasez de
reclamaciones de orden comercial internacional, supone otra cosa más:
vale decir, que no ha de ser tan malo el régimen económico argentino,
que no ha de ser tan corriente la mala fe y los abusos; de otro modo
los hechos revelarían algunos datos que en la actualidad no revelan.
3. La tranquila vida política de todos estos últimos años ha influído
para que el país prosperara. Sólo un conato de revolución nacional,
el del 4 de febrero de 1905 y el cambio de presidencias en los casos
determinados por la Constitución, son los hechos notables de la vida
política: la interminable serie de revoluciones provinciales y la
correspondiente intervención nacional, no deben considerarse sino como
restos de algo que se extingue, de los cuales renacerán formas nuevas
de organización ó la organización verdadera dentro de la forma actual.
El período de la presidencia del doctor Uriburu, á cuyo final pertenece
el principio de la época que estudiamos, tuvo en lo económico las
dificultades que origina el mantenimiento de la paz armada.
En 1898, por segunda vez ocupó la presidencia argentina el general
Roca: continuaron los gastos y preparativos bélicos que afortunadamente
cesaron sin que tuviera lugar la esperada guerra.
El aumento de la población y el desarrollo de la industria, del
ejército, armada é instrucción pública, obligó á la reforma de la
Constitución nacional, realizada en las postrimerías del anterior
gobierno, de modo que desde el comienzo de éste, el poder ejecutivo
contó con tres ministros más, y la representación nacional se hace con
diferente base.
El agio y la inestabilidad de la moneda dió motivo á que se dictara
la ley de conversión que aún subsiste. En fin, y como medida de honor
nacional, á esta época pertenece también el arreglo de las deudas
externas de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Tucumán, San
Luis, San Juan y Catamarca.
En 1904 comienza el período presidencial del doctor Quintana, que con
ideas de orden quería dejar honda huella de su paso por el gobierno. El
doctor Quintana falleció poco después de su ascensión al poder.
No me corresponde y no deseo abrir juicio alguno referente á la
presidencia del doctor Figueroa Alcorta. No obstante, si para el
estudio débense tomar en cuenta los datos que llamaré científicos y
los vulgares, ambos parecen demostrar que no podría el juicio ser
favorable. Y esto no sólo en la faz política, en el sentido corriente
del término. También en la faz económica. El doctor Osvaldo M. Piñero,
autoridad insospechable, que en su carácter de presidente de la
contaduría nacional ha podido observar de cerca el manejo de fondos
públicos y los recursos económicos á que se ha acudido, en un artículo
publicado últimamente mostraba cómo la sana práctica gubernativa de
no gastar sino lo que se tiene y dejar el uso del crédito externo é
interno para los casos de suma necesidad, había sido substituída por
la emisión de títulos y colocación de empréstitos, sin ningún cuidado
y por cualquier motivo. Apoyaba sus afirmaciones en hechos y cifras, y
terminaba con estas palabras: «Hay, pues, que reaccionar francamente
contra esta viciosa corruptela á que nos venimos entregando con tanta
irreflexión. Debemos volver á la sana y prudente tradición financiera
del país, que reservaba la autorización para negociar un empréstito,
á casos muy contados; que por eso mismo daban lugar á una amplia
deliberación de la representación nacional, y á un meditado estudio de
los órganos de la opinión. El país tiene el derecho de ser informado
é instruído en todos los casos en que se trate de aumentar el peso de
la deuda pública, que él va á servir con sus ahorros; porque él sabe
que en los días de tribulación financiera, en todo es posible realizar
economías, menos en el servicio íntegro y puntual de la deuda pública.
Y nuestro país, más que ningún otro de Sud América, tiene el deber de
proceder con tacto, desde que le cabe el honor de haber sostenido ante
el concierto de las naciones, en Río Janeiro y en La Haya, el principio
de la abolición del cobro compulsivo de las deudas»[65].
Al mismo tiempo, el doctor Montes de Oca, presentaba en el congreso
nacional un proyecto destinado á limitar la facultad del congreso de
ordenar y autorizar gastos sin estudio ni cuidado alguno.
Quiere ésto decir que ejecutivo y congreso, halagados quizás por la
abundante riqueza nacional han ido más allá de lo justo y necesario,
obligando á los hombres que alcanzan á ver á alguna distancia, á
levantar la voz para detener la corriente.
En cuanto á las manifestaciones diarias de la prensa y del pueblo, que
acusaban al gobierno de malos manejos de fondos, injustas concesiones
de tierras y algunas otras cosas por el estilo, no es posible tomarlas
en cuenta en un trabajo serio, mientras no se consiga reunir los
indispensables elementos de juicio.
4. En lo que á vías de comunicación se refiere, las líneas tendidas
vinculan de continuo, poblaciones é individuos. Los antiguos sistemas
de transporte se alejan cada vez más de los centros de civilización
para ir á regiones más apartadas donde las necesidades los reclaman.
Nuevas concesiones y líneas en proyecto, valorizan las tierras al
solo anuncio de su proximidad. El 1^o de abril de 1910 la superficie
total recorrida por ferrocarriles en territorio argentino alcanza
la cifra de 27.138,1 kilómetros. La red ferrocarrilera toca por el
norte con Bolivia y deja concluído con ello un trozo del ferrocarril
intercontinental proyectado; en Santa Fe llega á Resistencia; de Buenos
Aires se llegará en ferrocarril hasta el Paraguay; por el oeste, Chile
y la Argentina, han vencido y perforado los Andes y el tránsito de
trenes es diario en el inmenso túnel; por el sur, se llega al Río Negro
y en los territorios comienzan las construcciones de ferrocarriles.
Nuevos sistemas se ponen en práctica; el _ferriboat_ atraviesa el
Paraná, y la exposición ferroviaria con la simple y sencilla muestra
de los sistemas nuevos y de los antiguos no solo da á conocer los
adelantos inmensos, sino también el carácter de buenos entre los
mejores que revisten nuestros ferrocarriles.
El telégrafo se extiende en toda la república y alcanza los últimos
adelantos de la materia: el inventor del telégrafo sin hilos visita
la Argentina con el deseo de establecer la comunicación directa con
Europa. Los teléfonos son comunes en todas las ciudades de alguna
importancia.
El correo alcanza las más remotas regiones y necesita para cumplir su
misión el trabajo de 10.121 empleados.
Las ciudades todas tienen líneas de tranvías y la electricidad
substituye paulatinamente á la fuerza animal.
5. La enseñanza primaria, base de toda democracia, ha continuado el
impulso que se le diera en el período anterior: las provincias pobres
no pueden costearla y la nación se ve en la necesidad de socorrerlas
con subvenciones para que puedan llenar esa misión primordial;
desgraciadamente una vez que tienen asegurada una ayuda nacional para
tales fines, olvidan que esa ayuda no debe ser regla, la incorporan
á sus cálculos y no siempre se les da el destino para el que se las
había previsto: la nación entrega las sumas y no interviene en la
repartición de ellas. Olvídase que el artículo 5^o de la Constitución
nacional exige como condición para que el gobierno federal garantice á
cada provincia el goce y ejercicio de sus instituciones, que ellas á su
vez aseguren la administración de justicia, el régimen municipal y la
educación común.
Afortunadamente la ley Láinez invadiendo con suavidad y diplomacia las
jurisdicciones provinciales promete asegurar en ellas la educación con
escuelas y hechos más positivos que sus constituciones[66].
ESCUELAS DE LA LEY 4874
Clave
A = Alumnos en 1910 según datos estadísticos incompletos
B = La inscripción anterior corresponde al siguiente número de escuelas
C = Inscripción calculada para 1910 en noviembre 30
D = Inscripción en 1909
E = Aumento habido en 1910
+--------------------+-----------------------------------------+
| | Educandos |
| Provincias | /------------------^-------------------\|
| | A | B | C | D | E |
+--------------------+--------+-----+--------+--------+--------+
|Buenos Aires | 3.801 | 54 | 3.900 | 1.554 | 2.346 |
|Santa Fe | 7.319 | 90 | 7.400 | 2.842 | 4.558 |
|Entre Ríos | 5.046 | 49 | 5.100 | 4.485 | 615 |
|Corrientes | 4.913 | 39 | 5.000 | 4.783 | 217 |
|Córdoba | 4.832 | 47 | 4.900 | 3.604 | 1.296 |
|San Luis | 7.708 | 146 | 8.500 | 3.622 | 4.878 |
|Mendoza | 3.750 | 34 | 3.750 | 3.674 | 76 |
|San Juan | 6.737 | 59 | 6.737 | 4.685 | 2.052 |
|Santiago del Estero | 7.591 | 104 | 7.600 | 4.677 | 2.923 |
|Catamarca | 8.235 | 91 | 8.500 | 3.862 | 4.638 |
|La Rioja | 3.824 | 35 | 4.001 | 4.001 | -- |
|Tucumán | 3.899 | 43 | 3.900 | 3.788 | 112 |
|Salta | 5.150 | 82 | 5.200 | 3.183 | 2.017 |
|Jujuy | 2.134 | 38 | 2.134 | 1.538 | 596 |
| +--------+-----+--------+--------+--------+
| Totales | 74.939 | 911 | 76.622 | 50.298 | 26.324 |
+--------------------+--------+-----+--------+--------+--------+
Clave
F = Escuelas existentes el 31 de diciembre de 1909
G = Creadas en 1910
H = Creadas en 1911
J = Total de escuelas en enero 31 de 1911
+---------------------------------------------+
| | Escuelas |
| Provincias |/----------^-----------\|
| | F | G | H | J |
+--------------------+-----+-----+-----+------+
|Buenos Aires | 21 | 77 | 29 | 127 |
|Santa Fe | 30 | 66 | -- | 96 |
|Entre Ríos | 44 | 14 | -- | 58 |
|Corrientes | 35 | 7 | 65 | 107 |
|Córdoba | 38 | 3 | 47 | 98 |
|San Luis | 45 | 138 | -- | 183 |
|Mendoza | 31 | 21 | 1 | 53 |
|San Juan | 40 | 29 | -- | 69 |
|Santiago del Estero | 58 | 64 | 26 | 148 |
|Catamarca | 43 | 57 | -- | 100 |
|La Rioja | 33 | 12 | 7 | 52 |
|Tucumán | 40 | 43 | 25 | 108 |
|Salta | 40 | 54 | 7 | 101 |
|Jujuy | 28 | 10 | 3 | 41 |
| +-----+-----+-----+------+
| Totales | 526 | 605 | 310 | 1341 |
+--------------------+-----+-----+-----+------+
«Por la fecha en que nos encontramos, no es posible tener la
estadística completa del año 1910. Aproximadamente se calcula que
habrán funcionado 950 escuelas con 76.000 ó 77.000 alumnos».
Son considerables los progresos de la instrucción primaria pero
alejándose de las ciudades grandes, y de los lugares de mayor
población, sobre todo internándose en la república, es todavía muy
deficiente. Hasta se ignora el idioma en algunos lugares apartados: he
tenido oportunidad, en un pueblo de Santiago del Estero, de verificar
el hecho: hombres, criollos al parecer, vestidos á la usanza nuestra,
no han entendido lo que les decía en castellano y alguien que me veía
asombrado, me expresó que aquellas gentes sólo entendían el quichua.
Cosa por el estilo pasa en algunas poblaciones de Corrientes en que
solo entienden guaraní.
La enseñanza secundaria y normal, no obstante todos los perjuicios
que sufre algunas veces por obra de ministros que son políticos, y no
hombres que conozcan los problemas educacionales, ha aumentado si bien
no en intensidad, en cantidad, contándose ahora 27 colegios nacionales
y 44 escuelas normales. Desde algunos años se intenta la formación
del profesorado secundario, aunque hasta ahora sean inciertos sus
resultados, no obstante rumbosidades de institutos especiales.
En fin, completan la educación general los institutos para determinadas
enseñanzas.
La enseñanza superior ha agregado una universidad más, la de La Plata,
y se han dado últimamente grandes ventajas á la universidad provincial
de Santa Fe.
La educación en general, en sus diversas ramas, ya es materia
nacional. Es producto nuestro, hecho por nuestros hombres. Se aceptan
determinados planes extranjeros ó se emplea algunos profesores
contratados en Europa. Pero en general, los hombres que se dedican á
todas las enseñanzas desde el maestro de grado hasta el rector de la
universidad, son argentinos. Y todo podría serlo, aun los institutos
para los cuales se traen de fuera profesores, si no existiera la
tendencia general en nuestros hombres de creer como axiomática verdad
lo que le dice un libro extranjero ó lo que cuenta cualquier _sabio_
ú orador que nos visita, sin fijarse que lo mismo decía uno de los
nuestros de quien no se hacía caso; ha sido así necesario que se
trajera profesores alemanes para que se creyera en la necesidad de
preparar el profesorado secundario, olvidando una de las funciones que
desempeñaba la Facultad de Filosofía y Letras: ha sido necesario que
Clemenceau nos dijera lo que era la democracia para que creyéramos
que nos dábamos cuenta de ello: que Ferri nos repitiera con su mágica
palabra lo que tantos nos dicen; que France cantara, quizás con ironía,
nuestra grandeza, ó la expresara con calor Blasco Ibáñez para que nos
complaciera tal estado. En fin, que Lorini mostrara nuestros vicios
políticos y administrativos para que nos alarmáramos, como si no
estuviéramos á diario sintiendo sus consecuencias.
La educación, decía, se hace nacional, en el sentido de que nos
bastamos para darla. Y es éste uno de nuestros grandes progresos, y un
factor de la transformación social argentina. Creo que el fin de todos
nuestros adelantos debe ser convertir en trabajo nacional todo lo que
pudiendo ser nacional está en manos extranjeras: la fabricación de
máquinas, las faenas agrícolas, las grandes industrias... Hacer que el
pueblo nuevo, transformado, el argentino descendiente de extranjero ó
que aun lleve en su sangre recuerdos del aborígen adapte á sí todo lo
que no ha adaptado hasta ahora y sepa bastarse á sí mismo. Y bien, por
fortuna la educación ha avanzado mucho en ese camino.
6. En esta época, los adelantos periodísticos han colocado á la prensa
argentina entre las mejores del mundo. El desarrollo de las bellas
artes no ha tomado aun carácter nacional y su estado no difiere del que
mencioné en el anterior capítulo. Las diferentes religiones no causan
problema alguno entre nosotros, desde que la libertad de cultos existe
y es una de las mejor aseguradas. Vivimos con las costumbres europeas
y sus modificaciones de adaptación local y las costumbres de tierra
adentro, de todos conocidas, por lo menos de oídas, imprimen algunas
características especiales que tienden á desaparecer.
7. Antes de terminar y como hechos que también entran como factores
en la transformación social que se opera, y que tienen sus raíces
y su fuerza en la inmigración, es deber recordar la existencia del
socialismo, que recién nacido en la época anterior es adulto en ésta, y
del anarquismo, cosa bien distinta aunque á veces se les confunda de la
manera más lamentable.
Respecto del socialismo, he ya referido á su origen en la Argentina
y su foco en la capital: entiendo hablar del socialismo del partido
socialista; no de las asociaciones de obreros que toman nombre
parecido: lo hago así porque es el primero el que se presenta como
movimiento solidario en la Argentina, de los movimientos de la clase
obrera de Europa.
Con la industria, con los deseos y aspiraciones proletarias, con
el constante encarecimiento de la vida, el hecho extraño se hace
cuestión nacional; los obreros son muchos, el partido crece, hombres
intelectuales argentinos se ponen á su cabeza; los pocos socialistas
de la época anterior forman ahora millares, se disciplina el partido
y en las elecciones da ejemplo de civismo y honradez, cumpliendo con
el deber de votar y no comprar electores. Podrá ó no tener razón de
ser el socialismo, considerado como semejante al europeo, y podrán ó
no ser exactas las afirmaciones del profesor Ferri al respecto; mas lo
cierto es que el partido socialista tiene aspiraciones delineadas, muy
distintas de las cartas orgánicas de tantos partidos que mueren después
de un tiempo de parálisis infantil; cierto es que la cuestión obrera,
semejante ó no á la de Europa, se presenta en nuestra tierra, y dentro
de ella con caracteres bien distintos en la capital de los que tiene
en las provincias. En una ú otra forma, resultará siempre cierto que
«las naciones de este continente no podrán impedir que el socialismo
las invada, más temprano á las unas, más tarde á las otras, á todas
cuando las formas productivas nuevas hayan desalojado por completo á
las antiguas y coordinado así el hecho de la propiedad con el modo de
producción»[67].
El partido, formado en un principio con elementos europeos, ha seguido
una orientación fija, luchando sin desfallecimientos, explicando
razones, aunque por desgracia no siempre se hayan mantenido todos sus
elementos en el camino de orden y conquistas paulatinas, que son parte
de su programa. Se ha apoderado de almas argentinas, les ha explicado
cómo el internacionalismo no se opone al patriotismo y como puede
conciliarse con él[68]; en fin, ha fundado diarios que divulgan sus
ideas.
Sea como consecuencia del constante reclamo de los representantes del
elemento obrero, sea por convicción traída por el análisis de hechos,
la legislación argentina ha debido por necesidad ser pródiga en
proyectos y leyes de trabajo. Es de allí que se ha originado notable
proyecto de ley nacional del trabajo, del doctor Joaquín V. González,
y el departamento nacional del trabajo, la ley sobre trabajo de mujeres
y niños, los proyectos sobre accidentes del trabajo, seguros de obreros
y tantos otros. En cuanto á la ley de residencia y la de seguridad
social se refieren á la defensa respecto de elementos perturbadores y
anárquicos, y no á los reclamos de los socialistas.
El socialismo argentino, hecho nuevo llamado á tener grandes
consecuencias, nacido cuando las condiciones generales del país y la
transformación de su vida industrial y de sus elementos étnicos lo
hicieron posible, es uno de los hechos más característicos de la vida
argentina contemporánea.
* * * * *
Cosa bien distinta al socialismo es el anarquismo. Hace más de quince
años, el representante argentino en Washington, enviaba á nuestro
gobierno una recopilación é informe sobre los medios de represión del
anarquismo, puestos en práctica en las naciones de Europa. Ni entonces
ni después, por mucho tiempo, se pensó que fuera posible que el
anarquismo echara raíces, y pudiera existir en la Argentina.
Esta tendencia nació con Bakounine á mediados del siglo pasado:
considerando á las clases obreras incapaces de mantenerse emancipadas
una vez que hubieran conseguido tal estado, creía de mayor conveniencia
limitar la propaganda á lo que fuera destrucción y mantener tal orden
ó mejor dicho tal desorden como ideal de situación permanente. _La
Alianza de la democracia socialista_, siguió sus ideas[69]. De allí en
adelante el anarquismo se fué separando cada vez más del socialismo,
hasta ser dos cosas completamente distintas. Sus secuaces han invadido
toda Europa, y han comenzado por las vías de hecho á realizar su
programa final.
La creencia en la imposibilidad de su introducción á nuestra tierra
fué debilitándose cuando se vieron signos inequívocos de su existencia
en ella. Apareció primero un diario, _La Protesta_; se formó después
un partido que las gentes confundieron durante algún tiempo con los
socialistas; un día estalló la primera bomba anarquista que mató
á un niño: la población y la prensa se alarmó llamando á aquél,
día de luto en los anales argentinos. Los gobiernos, no obstante
considerar insuficiente y de aplicación equívoca la ley de residencia
sancionada pocos años antes, nada hicieron, pasado el primer momento de
excitación. Luego, los hechos fueron de más serias consecuencias: el
jefe de policía de la capital y su secretario fueron víctimas de una
bomba anarquista. Después otra bomba anarquista hizo estragos en el
teatro Colón de la misma ciudad; entonces se comprendió la necesidad
de evitar que aquellos hechos se repitieran y á toda prisa se sancionó
una ley de seguridad social, en la que se reprime á todo trance, sin
que á la sanción de ella precediera un estudio serio del problema. No
obstante, no era por falta de datos y conocimiento de la situación que
el estudio no se hacía; era más bien por pereza criolla. Poco tiempo
antes de su muerte, el jefe de policía de la capital, coronel Falcón,
en una nota elevada al ministro del interior exponiendo sus vistas
sobre los acontecimientos socialistas y anarquistas que se sucedían
en el país en esos días,--mayo de 1909,--recordaba entre los factores
de la violencia, el _sectarismo anarquista_: «éste conglomerado el
más peligroso como representación doctrinaria, era ya conocido por la
policía. Guarda en su seno todo lo que tiene de disolvente y destructor
el organismo social, todos sus ideales van á una negación y lo mismo
que en otras partes entre nosotros, su lema es la propaganda por la
acción, acción revolucionaria de destrucción pura y simple. Arrasar con
lo existente por cualquier medio, sin elegir: destruir, porque nada
debe existir organizado... cualquiera que sea la teoría parcial que
profesen los varios grupos en que se divide y disienten, sólo coinciden
en la supresión absoluta de toda entidad social orgánica»[70].
El programa del partido anarquista de la Argentina, lo conoce desde
tiempo el público: en cuarta hoja de _La Protesta_ se han publicado
hasta hace poco los «fundamentos de la idea anarquista». Declarábase
allí: 1^o, los anarquistas son irreligiosos, porque consideran que las
religiones son medios de explotación é hipótesis absurdas; 2^o, el
capital es una explotación; 3^o, el gobierno es una entidad inútil que
sirve sólo para mantener la explotación capitalista; 4^o, la política
es lucha de ambiciones; los anarquistas son impolíticos; 5^o, las leyes
favorecen á los privilegiados; los anarquistas son adversarios de toda
legislación; 6^o, la división de la tierra en patrias, es injusta,
el mundo es de todos; los anarquistas proclaman la abolición de las
patrias. «Síntesis: los anarquistas queremos una sociedad en que cada
hombre se gobierne á sí mismo y en la que los medios de producción
estén al alcance de todos los hombres. Anarquía es la vida libre, sin
que política, ni social ni económicamente un hombre predomine sobre
otro.»
En otro documento explicaban la anarquía como hecho congénito de la
especie, nacida en los primeros tiempos de la humanidad, y ahora cuerpo
de doctrina: independiente de cualquier otro, con límites y caracteres
netamente definidos: agregando: «si bien aceptamos las luchas de clases
como una ineludible fatalidad histórica, somos humanistas, puesto que
vamos á la abolición de todos los privilegios, á la liberación de todos
los hombres en una sociedad de igualdad y de justicia. _Nos oponemos,
pues, á la tendencia_ que en nombre de un mal entendido determinismo
económico ó social nos llevaría solamente á una nueva tiranía obrera
ó anarquista, que _no sería la mejor_ de las tiranías. Por estar
convencidos de que tanto para los individuos como para los pueblos
son necesarios _grandes ideales_ que sirviendo de lenitivo á los
sinsabores de las tremendas luchas del presente, sean también estrellas
directrices en el camino áspero del progreso, propagamos el comunismo
anárquico como forma suprema de la futura convivencia social»[71].
Á continuación, habla el manifiesto, de cómo en la Argentina el
anarquismo tiene razón de ser, y usa de los términos de grueso calibre
habitual en aquella literatura.