acostumbrados al trabajo porque en su país la vida es más difícil.
Se insinúan en la sociedad, aportan ideas y sentimientos; la ley de
la imitación ejerce función importante. Se establecen en la capital,
en el litoral y comienzan á llegar al interior. Adquieren vínculos
de familia, con los naturales, transmiten ideas á sus hijos, que
serán modificadas por las de la otra herencia, por las del medio y la
educación. La ciudad empieza á cambiar de aspecto: hay mayor luz, hay
tramways y empedrados; los progresos son continuos; el ferrocarril
substituye á la carreta; se fundan colonias, los campos también cambian
de aspecto: el verde claro de los pastizales, es substituído por el
amarillo de los trigales, ó verde vivo de los campos de alfalfa; los
animales mejoran; las costumbres evolucionan y la transformación
continúa. Arriban inmigrantes y producen argentinos de la nueva raza
que será. El país se pacifica, y los resultados del censo de 1869 y de
las investigaciones en los diversos aspectos de la actividad, traen á
los corazones grandes esperanzas y se cree en la futura realidad de las
mejores ilusiones.
CAPÍTULO III
1895: EL SEGUNDO CENSO NACIONAL
1. La sociedad argentina de 1895. Inmigración; medidas protectoras. La
tendencia anti-extranjera. Los naturalizados.--2. Cambios políticos
y situación económica.--3. Vías de comunicación.--4. Agricultura
y ganadería; otras industrias.--5. Las ciencias y las artes.--6.
La educación é instrucción pública.--7. La legislación.--8. El
socialismo. Conclusión.
1. El segundo censo nacional se realiza en 1895, bajo la dirección del
mismo doctor Diego G. de la Fuente que veintiseis años antes había
presidido la confección del primero.
En esta época se pudo hacer la operación con mejores elementos: el
país se conocía más, las estadísticas eran llevadas con mayor cuidado,
se habían realizado censos locales en épocas diversas, existía
mayor facilidad de comunicaciones, factores todos que ayudaron en la
obtención de buenos resultados.
Los cambios y transformaciones que el censo tradujo, admiran,
pareciendo imposible que sea sólo la distancia de veintiseis años la
que media entre la nación como era según hemos tratado de comprenderla
en el anterior capítulo, y la que las cifras del segundo censo nos dan.
Para llegar á penetrar estos cambios, no se puede tomar simplemente las
dos épocas y hacer comparaciones. Es necesario seguir el desarrollo
cuanto sea posible. Ver por qué se transforma, cuáles influencias
determinan los cambios, qué orientación dan á las leyes é instituciones
políticas.
* * * * *
El factor étnico, al que con preferencia se refiere este trabajo,
impone de la causa de muchos cambios, como afirma el carácter de
nacionalidad por raza en formación. Para que una nacionalidad tal,
adquiera sus modalidades distintivas, son necesarias cantidad de
adaptaciones y de evoluciones.
Comenzaré pues, por el factor étnico, para estudiar luego las
transformaciones materiales, relacionando uno y otras con las
disposiciones legales que ha motivado ó que las han favorecido.
El número total de inmigrantes arribados por año, que en 1869 era
aproximadamente de 38.000, aumentó con variaciones más ó menos grandes;
en 1873 alcanza á 76.000, para disminuir luego y aumentar de nuevo,
pasando por primera vez en 1885 de 100.000; en 1889 llega á la cifra de
220.000 y desciende de nuevo: se cuentan en esta línea los llegados por
vía de Montevideo.
Á los italianos les correspondió siempre el primer lugar: en 1873, de
los 48.000 llegados por vía de ultramar, 27.000 eran italianos; en
1881, de 80.000 eran 63.000; en 1889, 88.000.
Españoles, franceses, ingleses, ocupaban los puestos siguientes y
luego los súbditos de los países que los ocupaban también en la época
anterior.
Á todos ellos se agregó una nueva corriente de rusos, holandeses,
portugueses, norteamericanos en número que obliga á tenerlos en
consideración, pues que cruzándose con nacionales y extranjeros de
otros países residentes aquí, tendrían también su parte en la formación
del tipo argentino.
El gobierno continuó fomentando la inmigración con medidas de índole
diversa: unas veces se creyó que la espontánea era la mejor, más
económica y más verdadera en el sentido de la posibilidad de su
arraigo en el país; otras, en la necesidad de la protección amplia,
con pasajes, alimento, tierra garantida; alguna vez se estimó
necesaria la propaganda en Europa y fueron comisionados con ese fin.
El 10 de agosto de 1869 se creó la Comisión central de inmigración,
que duró en su funciones hasta 1874. Sus proyectos, consejos y
resoluciones encontraron buena acogida y sus planes de colonización
recibieron el apoyo y el concurso de hombres influyentes de todas las
nacionalidades[52].
En 1875 se autoriza al poder ejecutivo para fomentar la inmigración
dando tierras y facilitando el establecimiento de los inmigrantes. En
1876 se dicta la extensa ley de inmigración y colonización en la que
con el convencimiento completo de la necesidad y conveniencia de la
inmigración, como asimismo con la visión clara de los medios propios
para atraerla, se establecen disposiciones referentes al régimen
administrativo y las funciones del departamento de inmigración; á
los agentes en el exterior, á las comisiones de inmigración en las
ciudades capitales de provincia, á las oficinas de trabajo que debían
establecerse en Buenos Aires y en las capitales donde existiera
comisión de inmigración; al desembarco de inmigrantes, á los buques
conductores de inmigrantes, y beneficios que se les acordaban; al
alojamiento y manutención, enfín á la internación y colocación, y los
fondos para realizar tales propósitos.
Nuevas medidas dictadas en 1887 y 1889, completaron aquellas benéficas
disposiciones, con resoluciones sobre construcción de hoteles de
inmigrantes, anticipos de pasajes, propaganda, etc.
Es curioso observar, que aun cuando la Constitución entiende facilitar
el establecimiento de inmigrantes que traigan por objeto no sólo
cultivar la tierra, sino también ejercer las industrias, etc., la mayor
parte de las medidas adoptadas en esta época, en la posterior y hasta
ahora, relacionan de una manera casi exclusiva la inmigración con la
agricultura y establecimiento de colonias. La misma ley de 1876 es ley
de inmigración y colonización. Las provincias á la vez que la nación,
en leyes y decretos tienden á fines semejantes.
La provincia de Buenos Aires dicta la ley de egidos, estableciendo
formas para la venta de tierras, y en 1887 tiene origen la famosa
ley de centros agrícolas, tan discutida, tan buena en abstracto y
desastrosa siempre por las facilidades para negocios pocos limpios.
Surgen así en Buenos Aires pueblos agrícolas que impulsan el adelanto
de la provincia.
La colonización en Entre Ríos, á su vez hace grandes adelantos, y
acertadas medidas de gobierno le permiten presentar en 1895, 176
colonias.
Corrientes también, desde 1869, toma disposiciones respecto de
la inmigración, con la ley de tierras reservando lugares para el
establecimiento de colonias agrícolas; en 1876 con el contrato para el
establecimiento de la colonia agrícola industrial «Corpus», y con el
celebrado en 1877 con los señores Firmat, Napp y Wilken para colonizar
Misiones. En 1895 podían contarse en Corrientes 25 colonias, aunque no
todas hubieran debido su origen á esas disposiciones, y aunque algunas
fueran colonias sólo en el nombre.
Santa Fe más que todas, admira con sus progresos. Sus gobiernos se
preocuparon de inmigrantes y colonias con un empeño digno de los
mejores recuerdos. El señor Alsina en la obra citada, enumera[53] todas
las medidas de gobierno que tienden á la colonización, y á protección
de inmigrantes: desde las medidas anteriores á esta época prohibiendo
la venta de tierra pública en previsión de futuras colonias (1853),
hasta los contratos con Castellanos ó con Romang, cediendo al primero
tierras para que establezca colonias y construya un ferrocarril, y
vendiéndolas al segundo á condición de que las pueble con familias
agricultoras traídas de fuera de la provincia; las medidas de gobierno,
ayudando eficazmente á las condiciones del terreno, han dado á Santa
Fe el rango importante que ocupa como provincia colonizadora por
excelencia y que le permitieron presentar en 1895, 298 colonias.
Á las provincias anteriores sigue en importancia y como consecuencia
de la expansión de las colonias de Santa Fe, la provincia de Córdoba,
que se inició con las fundación de la colonia «Tortugas» en 1879; dictó
en 1871 una ley que destinó 200 leguas para la inmigración espontánea,
exonerándola de impuestos, facilitándo semillas á los agricultores,
etc., ley que se completa con la de 1886, que estableció la formación
de colonias, concesiones de campos y solares, facilidades para la
adquisición de tierras, etc. Córdoba tenía en 1895, cerca de 150
colonias, aunque debamos hacer para esta provincia también la misma
salvedad que hicimos para Corrientes.
Recordemos también como resultado de la expansión santafecina, el
comienzo de colonización en Santiago del Estero, que dió en la época á
que nos referimos, cuatro colonias.
Todas estas medidas provocaron grandes progresos en el país y
convirtieron extensas regiones antes incultas, en hermosos prados,
fuentes de riqueza nacional.
Pero no quiero dejar de repetir mi observación de que la mayor parte
de las medidas gubernamentales han tendido al establecimiento de
colonias agrícolas y que al atraerse la inmigración se ha tenido como
principal punto de mira el cultivo de los campos. Cierto es que ese
cultivo es de valiosísima importancia y que representa un gran factor
de riqueza argentina, el que exige mayores consideraciones, pero es
cierto también que no es el único. El examen de la vida argentina y de
sus progresos, los revela en muchas manifestaciones de la actividad.
El progreso y la riqueza no están sólo en las hectáreas cultivadas. Lo
están también en las artes y en las industrias de toda especie; y bien,
las medidas tendientes á la protección de las industrias son escasas;
para algunas no existen; para otras los impuestos son exorbitantes;
enfín para otras más, como el laboreo de las minas y el cultivo de los
bosques, no sólo no cuentan con ninguna protección, sino, lo que es
peor, se admite que sean combatidas indirectamente, como lo son con los
fletes elevados, á tal punto que se prefiera importar tales productos á
elaborarlos en el país.
Creo que pueden y deben protegerse las industrias nacionales
con disposiciones correspondientes á las que se han tomado para
la agricultura. Hay modos más eficaces de protección, que las
exorbitancias aduaneras á los productos extranjeros, que sólo encarecen
la vida. No son necesarias medidas de proteccionismo aduanero para
que prosperen las industrias. El proteccionismo bien entendido debe
estimular y favorecer la industria dentro del país, eximiendo de
impuestos á las máquinas, rebajando contribuciones, facilitando y
favoreciendo la inmigración apta para esos trabajos, con preferencia al
exceso de impuesto en beneficio de unos pocos industriales.
Además de la inmigración que arroja millares de brazos agricultores é
industriales, futuros padres de individuos argentinos, dos hechos de
suma importancia para la constitución de la raza argentina registra
esta época: el primero es la constante disminución del elemento negro.
Esta época no hace en ello sino continuar la anterior. El elemento
negro tiende á desaparecer con gran rapidez: primero las guerras en que
se les hacía servir, después las enfermedades y pestes que parecían
encontrar en ellos buen material de consumo; los cruces enfín lo han
disminuído hasta casi hacerlo desaparecer. En 1869 era corriente y de
muchas veces al día, ver individuos de color. En la época del segundo
censo, como ahora, se pasan días y semanas sin notar su presencia,
excepto para los _habitués_ á ciertas oficinas públicas, en las que los
restos de la extinguida falange llenan con gravedad las funciones de
porteros.
El segundo hecho á que entiendo referirme, es la conquista del
desierto, la liberación para siempre de territorios inmensos sometidos
á la autoridad del indio semicivilizado, que asolaba sin descanso las
poblaciones vecinas y hacía incómoda y peligrosa la vida en aquellas
apartadas regiones. La conquista del desierto que terminó el 24 de mayo
de 1879, entregó á la civilización extensas regiones que hoy puebla el
elemento blanco en villas, chacras, estancias.
La inmigración que aumentaba el número de habitantes de nuestro
territorio, continuó en este período; la distribución se hizo en la
misma forma y regiones á que hemos referido en el anterior capítulo;
fué así por razones geográficas y climatéricas fáciles de comprender.
Con ella fué el progreso, y en general sólo existió éste donde aquella
llegó. Digo en general, porque hay excepciones, como lo son Mendoza y
Tucumán. En estas provincias los progresos son evidentes, no obstante
que la inmigración europea fuera relativamente escasa. Mendoza con sus
vinos y Tucumán con el azúcar, han alimentado industrias de la mayor
importancia en que el elemento nacional ha trabajado grandemente, aun
cuando ciertos procedimientos, ideas ó reformas correspondan á algunos
extranjeros. Las provincias mencionadas han experimentado así adelantos
que las colocan en el orden del trabajo en igualdad de condiciones á la
capital, provincia de Buenos Aires y provincia de Santa Fe[54].
La población aumentó mucho es verdad, más no todavía en relación
con las posibilidades de su crecimiento. El número absoluto de
población fué en 1869, 1.830.214 habitantes: en 1895, 4.044.911, lo
que representa un aumento de 121 por ciento que si bien es notable en
abstracto, no lo es si se considera que en él está comprendido el
aumento vegetativo de los nacionales, el inmigratorio de una poderosa
corriente y los hijos de los inmigrantes. En cuanto al aumento
proporcional es sumamente irregular: desde Santa Fe con un 346 por mil,
la Capital con 255 por mil, ó Buenos Aires con 199 por mil, hasta Jujuy
con 23 por mil, Santiago con 21 por mil y Catamarca con 13 por mil, lo
cual es realmente poco.
Mas adelante, (pág. 140-141) se encuentra un cuadro semejante al que
hice con los resultados del censo de 1869 (pág. 65).
Sus cifras revelan la desproporción en el aumento de población en
diferentes regiones; la zona litoral tiene un aumento de 1.700.000 en
un total de 2.200.000, desproporción enorme que pone de manifiesto la
influencia de la geografía física en los destinos de un pueblo.
La importancia numérica de las respectivas inmigraciones guarda como
se ha dicho el siguiente orden: italiana, española, francesa, inglesa
(hasta 1881 en que es superada por la alemana, con excepción de alguno
que otro año.) Siguen luego la austriaca, suiza y belga. Á partir de
1890 la inmigración rusa adquiere una importancia grande, tan grande
que en años posteriores lucha hasta con la italiana y española para
lograr los primeros puestos. De tal influencia corresponderá ocuparnos
en el capítulo siguiente. Inmigración de difícil amalgama, puede, si
logra mezclarse con la población ya establecida, introducir profundos
cambios en nuestra constitución étnica, que tal vez sean perjudiciales
más que favorables.
Ya no es posible en la época de que tratamos seguir á cada nacionalidad
para descubrir los progresos que se le deben. Los extranjeros se
incorporan á nuestra vida y ponen á la Argentina en la corriente de la
civilización europea. Las industrias, las ciencias, las artes, no se
presentan como exclusiva pertenencia de una ó dos colonias ó grupos
de extranjeros pertenecientes á algún país: pertenecen á todos, todos
traen algo y los argentinos dan también.
Clave
A = Total
B = Argentinos
C = Brasileros
D = Otros hispano americanos
E = Norte americanos
F = Alemanes
+-------------+----------+----------+--------+--------+-------+--------+
| | A | B | C | D | E | F |
+-------------+----------+----------+--------+--------+-------+--------+
|Capital | 663.854 | 318.361 | 1.380 | 21.640 | 591 | 5.297 |
|Buenos Aires | 921.168 | 636.882 | 720 | 13.615 | 330 | 3.154 |
|Santa Fe | 397.188 | 130.701 | 546 | 4.617 | 129 | 4.475 |
|Entre Ríos | 292.019 | 128.130 | 1.102 | 12.032 | 73 | 1.794 |
|Corrientes | 239.618 | 217.677 | 8.977 | 6.003 | 16 | 272 |
|Córdoba | 351.223 | 315.706 | 92 | 735 | 31 | 1.061 |
|San Luis | 81.450 | 79.327 | 10 | 227 | 4 | 30 |
|Santiago del | | | | | | |
| Estero | 161.502 | 159.195 | 14 | 98 | 1 | 41 |
|Mendoza | 116.136 | 100.240 | 24 | 5.395 | 27 | 227 |
|San Juan | 84.251 | 78.929 | 6 | 1.581 | 6 | 52 |
|Rioja | 69.502 | 68.666 | 1 | 356 | 2 | 13 |
|Catamarca | 90.161 | 89.096 | 1 | 276 | 2 | 30 |
|Tucumán | 215.742 | 205.035 | 105 | 652 | 13 | 254 |
|Salta | 118.015 | 113.477 | 4 | 3.029 | 8 | 73 |
|Jujuy | 49.713 | 45.089 | 23 | 3.870 | 6 | 19 |
|Misiones | 33.163 | 16.334 | 11.630 | 4.227 | 3 | 119 |
|Formosa | 4.829 | 2.392 | 23 | 1.806 | 3 | 25 |
|Chaco | 10.422 | 7.555 | 36 | 804 | 2 | 34 |
|La Pampa | 25.914 | 21.373 | 14 | 811 | 3 | 61 |
|Neuquen | 14.517 | 5.505 | 1 | 8.881 | 4 | 13 |
|Río Negro | 9.241 | 7.614 | 1 | 760 | 3 | 48 |
|Chubut | 3.748 | 2.203 | 12 | 130 | 21 | 12 |
|Santa Cruz | 1.058 | 556 | 2 | 137 | 1 | 35 |
|Tierra del | | | | | | |
| Fuego | 477 | 271 | 1 | 24 | 2 | 4 |
+-------------+----------+----------+--------+--------+-------+--------+
| |3.954.911 |2.950.384 | 24.725 | 92.026 | 1.381| 17.143 |
+-------------+----------+----------+--------+--------+-------+--------+
Clave
G = Austriacos
H = Españoles
I = Franceses
J = Ingleses
K = Italianos
+-------------+----------+----------+----------+----------+----------+
| | G | H | I | J | K |
+-------------+----------+----------+----------+----------+----------+
|Capital | 3.057 | 80.352 | 33.185 | 6.838 | 181.693 |
|Buenos Aires | 2.458 | 70.003 | 35.139 | 8.764 | 140.249 |
|Santa Fe | 1.896 | 21.163 | 10.272 | 2.944 | 109.634 |
|Entre Ríos | 2.189 | 6.421 | 4.828 | 660 | 21.043 |
|Corrientes | 110 | 1.548 | 870 | 162 | 3.456 |
|Córdoba | 993 | 5.442 | 2.747 | 365 | 22.230 |
|San Luis | 24 | 573 | 257 | 51 | 809 |
|Santiago del | | | | | |
| Estero | 73 | 451 | 278 | 52 | 1.093 |
|Mendoza | 249 | 1.851 | 2.467 | 114 | 4.148 |
|San Juan | 36 | 1.842 | 737 | 17 | 863 |
|Rioja | 12 | 89 | 51 | 11 | 238 |
|Catamarca | 21 | 178 | 101 | 14 | 349 |
|Tucumán | 176 | 3.985 | 1.353 | 148 | 2.293 |
|Salta | 55 | 442 | 130 | 13 | 687 |
|Jujuy | 22 | 183 | 84 | 46 | 264 |
|Misiones | 12 | 260 | 120 | 23 | 308 |
|Formosa | 145 | 118 | 99 | 3 | 196 |
|Chaco | 174 | 408 | 306 | 49 | 954 |
|La Pampa | 36 | 2.919 | 849 | 102 | 602 |
|Neuquen | 1 | 41 | 30 | 5 | 29 |
|Río Negro | 15 | 307 | 143 | 32 | 257 |
|Chubut | 13 | 55 | 16 | 1.099 | 168 |
|Santa Cruz | 12 | 75 | 31 | 148 | 27 |
|Tierra del | | | | | |
| Fuego | 24 | 69 | 5 | 26 | 36 |
+-------------+----------+----------+----------+----------+----------+
| | 12.803 | 198.685 | 94.098 | 21.788 | 492.636 |
+-------------+----------+----------+----------+----------+----------+
Clave
L = Suizos
M = Rusos
N = Otros estados
O = Asiáticos
P = Africanos
+-------------+---------+---------+---------+---------+---------+
| | L | M | N | O | P |
+-------------+---------+---------+---------+---------+---------+
|Capital | 2.829 | 1.257 } | 64 | 176 |
|Buenos Aires | 2.699 | 2.039 } | 66 | 50 |
|Santa Fe | 5.522 | 1.099 } | 29 | 102 |
|Entre Ríos | 2.034 | 10.328 } | 15 | 41 |
|Corrientes | 86 | 12 } | 7 | 13 |
|Córdoba | 722 | 290 } | 11 | 25 |
|San Luis | 60 | 1 } | -- | 10 |
|Santiago del | | } | | |
| Estero | 68 | 6 } | 12 | -- |
|Mendoza | 160 | 18 } | 21 | 9 |
|San Juan | 71 | 1 } | 47 | 8 |
|Rioja | 3 | -- } | 3 | -- |
|Catamarca | 5 | 2 } 14.778 | 8 | 2 |
|Tucumán | 166 | 6 } | 93 | 5 |
|Salta | 21 | 3 } | 25 | 1 |
|Jujuy | 6 | -- } | 7 | -- |
|Misiones | 24 | -- } { | |
|Formosa | 5 | -- } { | |
|Chaco | 39 | -- } { | |
|La Pampa | 27 | -- } { | |
|Neuquen | 3 | -- } { 6 | 12 |
|Río Negro | 25 | -- } { | |
|Chubut | 1 | -- } { | |
|Santa Cruz | 8 | -- } { | |
|Tierra del | | } { | |
| Fuego | 5 | -- } { | |
+-------------+---------+---------+---------+---------+---------+
| | 14.789 | 15.047 | 14.778 | 414 | 454 |
+-------------+---------+---------+---------+---------+---------+
Los italianos avanzan en número y progresos, incorporándose á nuestra
vida: las colonias agrícolas les cuentan por millares; sus capitales
afluyen y les permiten en 1872 fundar el Banco de Italia y Río de la
Plata. Nuevos diarios les comunican: el _Operaio Italiano_ después
_Patria d’Italia_, _L’Italia Platense_, _La Rassegna Italiana_;
cantidad de sociedades les agrupan, sus artistas invaden los teatros,
enfín, su influencia se revela en la Exposición continental de 1882.
Los hijos de Francia cuentan con la construcción del ferrocarril de la
provincia de Santa Fe, con la acción de Lacroze, Ringuelet, con las
numerosas industrias y colonias. Desde 1884 tienen una sociedad de
protección de inmigrantes franceses que presta grandes servicios. Desde
1883 data la introducción á la República de grandes capitales franceses
y de poco después la colocación en Francia de empréstitos argentinos.
Los ingleses son capitalistas por excelencia: ferrocarriles, tramways,
colegios, industrias de toda especie donde son necesarios fuertes
desembolsos, cuentan á los ingleses como dueños. Muchos de ellos
son también estancieros y algunas de sus costumbres, de todos son
imitadas: los sports y ejercicios físicos tan en boga no tienen otro
origen.
Desde 1880 adquiere importancia la inmigración alemana y aun antes
se introducen grandes capitales que pertenecen á alemanes: en 1872
empieza la navegación alemana con el _Bahía de Hamburgo S. A._; sigue
en 1876 con el establecimiento del Lloyd Alemán, y en 1873 con el de
la compañía Hamburguesa Cosmos. Y entre las grandes industrias, baste
recordar la compañía Trasatlántica de Electricidad, los nombres de
Kraft, Peuser y la Compañía Sudamericana de Billetes de Banco. La
colonización, mucho les debe: Krell, Herland, Norden, Holdz, Goedecken,
Stroeder, son decididos emprendedores. Enfín, Lorenz autor de _Estudio
sistemático de la flora argentina_ y Burmeister, son en esta época los
representantes de la ciencia alemana en la Argentina.
Muchos combaten la inmigración de ingleses y alemanes: se dice no sin
razón que, de sangre diversa, son de difícil adaptación; que fundan
colegios donde se enseña á los hijos que es Inglaterra ó Alemania la
patria y no la Argentina. Sin embargo el peligro es relativo y la
causa de esta actitud débese, más que á sangre distinta, á intenso
amor hacia la patria lejana, que hace desear á los padres que los
hijos sean también de aquélla. Esperanza efímera, sin duda, desde que
si el colegio les conserva alemanes ó ingleses, en cambio, les harán
argentinos la universidad, las amistades, el trabajo, la vida toda.
En este sentido, estoy de acuerdo con el señor Tjarks en su estudio
sobre la actuación de los alemanes en la República Argentina; cree que
ese cariño que los inmigrantes guardan á su país de origen, no sólo no
perjudica, sino que puede ser útil á la nueva patria, «un mal ciudadano
de la antigua patria nunca podrá ser bueno en la nueva. Una buena
educación hará revivir y proseguir en los hijos estas virtudes y formar
buenos ciudadanos que serán hombres útiles á su patria».
El número de uniones entre nacionales y extranjeras, ó viceversa,
también ha aumentado en grande escala. El censo de 1895 no da el
número de argentinos casados con extranjeras ó de extranjeros con
argentinas, pero la simple observación diaria muestra que esas uniones
son completamente comunes y que no tienen nada de particular. Como
los hijos de extranjeros que nacen aquí son argentinos, no es posible
establecer cuál es el origen de sangre de cada ser argentino que se une
con un extranjero. Pero la evidencia de estos hechos es tan grande que
nos eximen de mayor encarecimiento.
No obstante todas estas vinculaciones y armonías entre nacionales
y extranjeros, todas las fusiones que los acercaban cada vez más,
la observación presenta dos hechos que pueden parecer extraños: la
tendencia anti-extranjera recrudece en algunas épocas; el número
de extranjeros naturalizados en la época del censo de 1895 es
insignificante. El sentimiento antiextranjero y con especialidad
antiitaliano tuvo manifestaciones intensas desde 1875 á 1877: en la
capital, en el Rosario, en la provincia de Buenos Aires y Santa Fe,
se cometieron numerosos abusos y arbitrariedades: parte del pueblo,
generalmente la clase distinguida usaba de expedientes poco amables, y
los comisarios de campaña, tantas veces y con tanta razón criticados,
fueron cómplices de hechos vergonzosos[55].