excesivo. Los _Eleatas_ se han enredado en sus propias palabras, de
suerte que han perdido el buen sentido para la realidad. Al frente
de su pensamiento ponen la noción de la _unidad absoluta_, lo que,
naturalmente, es incompatible con el concepto de la extensión, con los
conceptos espacio y tiempo.
13.--_Demócritos._--Una reacción muy saludable contra los eleatas
encontramos en la filosofía de los _atomistas_. _Demócritos_ de Abdera,
el mayor naturalista de la antigüedad, introduce el _espacio_ (vacío),
pues lo precisa para el movimiento de los átomos. Según Demócrito el
espacio (vacío), el _no ser_, tiene una _verdadera existencia, una
existencia tan real como los mismos átomos_.
Y de este modo asistimos al interesante fenómeno de que los fundadores
del _materialismo_ elevan los _invisibles átomos_, el _invisible
espacio_, a la _categoría de un verdadero ser_; mientras que los
semiracionalistas eleatas niegan el espacio, pues ellos conciben,
únicamente, lo que es corporal, es decir, conciben únicamente lo
_presente_.
14. _La filosofía ática._--De nuestro problema fundamental han tenido,
naturalmente, que ocuparse los grandes filósofos áticos. Y, en efecto,
en las obras de _Platón y Aristóteles_ encontramos consideraciones
importantísimas sobre el tiempo y especialmente sobre el espacio.
_Platón_, el primer filósofo que con la mayor precisión plantea el
problema de _cómo y si puede existir una ciencia_, quiere fijar lo
que queda conservado siempre en la corriente de los fenómenos, para
llegar al conocimiento de la _verdad absoluta_. Por esta razón hace los
mayores esfuerzos para fundar una ciencia _general_ de la verdadera
esencia de las cosas. Según _Platón_ el mundo de nuestros sentidos,
aquel mundo que sufre continuos cambios y transformaciones, no puede
conducir jamás a la verdad. _El camino a la realidad está en el
pensamiento, en la razón pura._ Pues siendo, según _Platón_, fuera de
toda duda, que el _razonamiento_ nos lleva a un conocimiento _superior_
a la observación, resulta que forzosamente también los objetos de
nuestro pensar tienen un _mayor grado_ de _realidad_ que los del mundo
sensible. Por esta causa _Platón_ crea el concepto “_idea_”, que _forma
el contenido objetivo del pensamiento_. _En las ideas está la realidad
absoluta, en las ideas concebimos el verdadero ser, la esencia del
universo_, independiente de todas influencias externas[11]. Los objetos
de la naturaleza forman un mundo de una verdad relativa; mientras que
las _ideas_ representan el mundo de _verdad absoluta_. Hay, entonces,
según _Platón, dos mundos distintos: la naturaleza y las ideas_.
Las ideas ocupan en la filosofía platónica una posición tan
privilegiada, que solamente el saber de ellas forma _la ciencia_
(epístéme), la que es el privilegio de Dios y de un pequeño número de
mortales; el saber de la naturaleza es solo una especie de opinión o
persuasión (doksa), con mayor o menor probabilidad.
15. Ahora bien: según Platón se llega a la _idea_, como ya lo indica
su nombre, por intermedio de una especie de _mirar las cosas, de
interesarse por intuición_. Las ideas se forman por la mirada de los
objetos que actúan sobre nuestros sentidos, pues observando las cosas
corporales la razón pura reproduce la idea, cuando el alma recuerda la
idea vista ya antes del nacimiento (_a priori!_)
Se podría, entonces, esperar que el gran filósofo idealista considerará
al tiempo y espacio como ideas. Pero esto no sucede porque, según él,
justamente lo que caracteriza el mundo de nuestras percepciones es su
cambio en el espacio y con el tiempo. _Por eso el tiempo y espacio no
pueden tener sitio en el imperio de las ideas._ La _idea_, el verdadero
ser, (usía) se la imagina _Platón_ en su intuición filosófico poética,
reinando eternamente en un lugar superceleste, allá arriba en los
campos de la verdad. _La idea está fuera del espacio y tiempo y de otra
parte: tiempo y espacio están fuera de las ideas._ Y así leemos en
el Timeo[12], según mi juicio la mayor obra de _Platón_: “Es preciso
distinguir entre lo que _es y existe siempre_, sin haber nacido jamás,
y lo que nace o pasa siempre, sin existir lo mismo. Lo que _es_ y
_subsiste lo mismo_, es comprendido por el puro pensamiento; lo que
deviene siempre, objeto mudable de los sentidos, no puede ser conocido
sino de una manera conjetural. _Las ideas han existido siempre, no
habiendo tenido principio._ El mundo ha tenido principio, entonces,
no ha existido siempre. Lo que ha comenzado a ser, es necesariamente,
corporal, visible y tangible”.
16. _Platón_ conocía perfectamente la capital importancia del espacio
y tiempo para nuestro conocimiento, pero para explicar su esencia
chocó con dificultades sin poder resolverlas. El se dió cuenta de que
estas nociones son de una estructura especial y de que no pueden ser
consideradas ni como ideas ni como objetos de la sensación. Para salir
del dilema _Platón asigna al espacio y tiempo una posición intermedia
entre las ideas y las cosas de la experiencia._
Según _Platón_ también el mundo empírico tiene su importancia--aunque
no la misma que las ideas--para el saber humano, pues él es una copia
del eterno modelo de ideas. Los seres de la naturaleza son copias de
los seres eternos, formados a su semejanza; además, _justamente_ estas
copias _dan el motivo_ para la creación de ideas. Por otra parte, las
cosas de la naturaleza las _observamos siempre en el espacio y en el
tiempo_, siendo de esta manera estos últimos mediadores entre el mundo
de ideas y él de nuestra percepción.
17. Refiriéndome a las propiedades del espacio, debo decir que, según
_Platón_, el espacio _no tiene ninguna_ forma, _es la pura negación_
del ser, pero es capaz de tomar todas las figuras posibles, gracias
a las determinaciones geométricas. (Por eso _Platón_ considera la
geometría como un saber indispensable para los filósofos; en la entrada
de la Academia platónica estaban fijadas las palabras: “Sin geometría
no hay entrada”). El espacio infinito e informe (ápeiron) y la forma
geométrica (péras) suministran _juntos_ los objetos de nuestros
sentidos. Al espacio _solo_ no podemos concebirlo ni con el pensamiento
ni con los sentidos, ni es un concepto ni un objeto de percepción,
ni idea. El es el “_no_” _ser_, sin el cual no podemos ver las ideas
copiadas y representadas en los objetos sensibles. “El espacio no muda
jamás su naturaleza, recibe continuamente todas las cosas en su seno,
sin tomar absolutamente ninguna de sus formas particulares. _Es el
fondo de todo lo que existe_”.
Al espacio _Platón_ le atribuye tanto valor que lo cuenta entre los
principios fundamentales para la formación del universo. En el _Timeo_
leemos las palabras: “He _aquí el resultado de mis reflexiones, y en
resumen mi opinión_: el _ser_, el _lugar_ y la _generación_, son _los
tres principios fundamentales_”.
Tiene para nosotros un interés especial el hecho de que a pesar de todo
_Platón_ introduce en el Timeo la existencia de un espacio _eterno_,
una especie de semiidea que parece ser, quizás el _modelo_ de nuestro
espacio común, en que observamos los fenómenos.[13]
Para darnos todavía mejor cuenta de la opinión platónica sobre el
espacio, conviene citar todavía las siguientes palabras de _Platón_:
“_Es preciso reconocer una tercera especie, la del lugar eterno, que
no puede ser destruído, que sirve de teatro para todo lo que nace, no
está sometido a los sentidos, es solo perceptible a una especie de
razonamiento bastardo, que vislumbramos como un sueño al decir que es
de absoluta necesidad que todo lo que existe esté en algún lugar y
ocupe algún espacio_”. Gracias a una especie de pseudo razonamiento
nosotros creemos, entonces, que el espacio es algo real, que todo lo
que existe debe estar en el espacio. _Pero de hecho el espacio nuestro
no tiene una existencia real, y nosotros nos encontramos como en un
sueño._
18. Opiniones muy originales tiene _Platón_ sobre el _tiempo_. El
_tiempo_, como lo observamos nosotros, es _según él una copia de
la eternidad_. Mientras que el tiempo del mundo sensible corre
continuamente adelante en forma de días, meses y años, su modelo (la
eternidad) _descansa siempre en sí_. No puedo ilustrar mejor la opinión
platónica del tiempo, que citando las siguientes bellas palabras del
_Timeo_:
“Cuando el padre y autor del mundo vió moverse y animarse esta imagen
de los dioses eternos (es decir, de las _ideas_), que él había
producido, se gozó en su obra, y lleno de satisfacción, quiso hacerla
más semejante aún a su modelo. Y como este modelo era un ser eterno,
se esforzó para dar al universo, en cuanto fuera posible, este mismo
género de perfección. Pero esta naturaleza eterna del ser inteligible
no había medio de adaptarla a lo que es engendrado. Así es que Dios
resolvió crear una imagen móvil de la eternidad, y por la disposición
que puso en todas las partes del universo, hizo a semejanza de la
eternidad, que _descansa en la unidad_, esta _imagen eterna_, pero
_divisible_, que llamamos el _tiempo_. Los días y las noches, los meses
y los años, no existían antes, y Dios los hizo aparecer, introduciendo
el orden en el cielo. Estas son _partes_ del _tiempo_, y como el tiempo
huye, el futuro y el pasado son _formas_ que en nuestra ignorancia
aplicamos muy indebidamente al _Ser eterno_. Nosotros decimos de
él: ha sido, es, será; cuando sólo puede decirse, en verdad: él es.
Las expresiones _ha sido, será_, solo convienen a la _generación,
que pasa y se sucede_ en el tiempo. Tales expresiones representan
_movimientos_, y el Ser eterno inmutable, inmóvil, no puede ser más
viejo ni más joven; no existe, ni ha existido, ni existirá en el
tiempo. En una palabra, no está sujeto a ninguno de los accidentes
que la generación pone en las cosas que se mueven y están sometidas
a los sentidos; _éstas son formas del tiempo que imita la eternidad,
realizando sus revoluciones, medidas por el número_. “El tiempo fué,
pues, producido con el cielo, a fin de que, nacidos juntos, perezcan
juntos, si es que deben algún día perecer; y fué hecho, según el modelo
de la naturaleza eterna, para que se pareciese a ésta todo lo posible.
Porque el _modelo está siendo_ de toda eternidad, y el _tiempo es_,
desde el principio hasta el fin, _habiendo sido_, _siendo_ y _debiendo
ser_. Con este designio y con este pensamiento, Dios, _para producir el
tiempo_, hizo _nacer el Sol_, la _Luna_ y _los otros cinco astros_, que
llamamos planetas y que _están destinados a marcar y mantener la medida
del tiempo_.”
Existe, entonces, según _Platón, una especie de reloj mundial y eterno,
cuya imagen es el tiempo nuestro, observado y medido por movimiento de
planetas_.
Parece que _Platón_ hasta _identifica_ el _tiempo_ del mundo
experimental _con el movimiento_, pues en el _Timeo_ habla de los
planetas como (órgana chrónu); otra vez dice: Chrónos hé tu uranú
kínesis: _Tiempo_ el _movimiento_ del cielo.
19. Las palabras pronunciadas despiertan en mi memoria las célebres
afirmaciones del gran físico inglés _Isaac Newton_ sobre el “_tiempo
verdadero y absoluto_” en oposición con el tiempo “_relativo y vulgar_”.
En la definición 8 de la mecánica (“_Philosophiae naturalis principia
mathematica_”), _Newton_ exclama:
“Tempus _absolutum_, _verum_ et mathematicum in se et natura sua absque
relatione ad externum quodvis aequabiliter fluit alioque nomine dicitur
duratio. _Relativum, apparens_ et vulgare est sensibilis et externa
quaevis durationis per _motum mensura_ (seu accurata seu inaequabilis),
qua vulgus _vice veri temporis utitur ut hora, dies, mensis, annus_.
_Tempus absolutum_ a _relativo_ distinguitur in astronomia per
aequationem _temporis vulgi_. Inaequales enim sunt dies naturales,
qui vulgo tamquam aequales pro mensura temporis habentur. Hanc
inaequalitatem corrigunt astronomi, ut ex veriore tempore mensurent
motus celestes. _Possibile est, ut nullus sit motus aequabilis, quo
tempus accurate mensuretur. Accelerari et retardari possunt motus
omines, sed fluxus temporis absoluti mutari nequit. Eadem es duratio
seu perseverantia rerum, sive motus sint celeres, sive tardi, sive
nulli._”
_¿No hay una sorprendente analogía entre las afirmaciones_ de _Platón_
y de _Newton_?
20. Haciendo ahora un brevísimo resumen en palabras modernas, podemos
decir lo siguiente: Según _Platón_ tiempo y espacio _son el fundamento
del mundo sensible, pues todos los fenómenos tienen lugar en algún
espacio y en un cierto tiempo. El espacio es algo informe, ilimitado,
incorporal e invisible, pero puede tomar todas las formas geométricas
posibles por intermedio de los cuerpos_.
Aunque _Platón_ en su cosmogonía hace nacer los elementos del espacio,
sin embargo, no cabe duda de que el espacio platónico _no_ coincide
con el concepto moderno de la _materia_ que está caracterizado por la
inercia. Lo “_ápeiron_” de _Platón_ es el receptor de los fenómenos
físicos, pero distinto del concepto “_hyle_” (materia) de Aristóteles.
21. Estudiando las obras platónicas, se ve con qué enormes dificultades
ha tenido que luchar el gran filósofo para resolver nuestro problema.
Esta es la razón porque usa tan distintas y raras expresiones, cuando
analiza las nociones espacio y tiempo. La causa principal de las
dificultades está en esto, que _Platón_--como los otros filósofos
griegos--no _ha podido concebir la noción del vacío_.
22. En la _teleología_ platónica el espacio y tiempo ocupan un lugar
muy singular. Dios ha creado un mundo _absolutamente perfecto_, es
decir, el mundo de las _ideas_, el mundo de las _verdades absolutas_;
pero el género humano observa en la naturaleza únicamente _imágenes_,
_copias_ muy pálidas de aquel mundo divino, porque justamente el
espacio y tiempo tienen la culpa de que nosotros veamos todo de una
manera imperfecta y percibimos sólo verdades _aparentes_. Nuestro
horizonte es limitado, pues estamos obligados a mirar las cosas en vez
de “_sub especie eternitatis_” en un espacio y tiempo limitado. Espacio
y tiempo, pues, no sólo son los mediadores entre el mundo sensual e
ideal, sino, además, _no nos permiten ver el universo_ (las ideas) _en
su verdad desnuda_.
23. Como nos convenceremos más tarde, las investigaciones de _Platón_
forman el punto de partida para toda la concepción _idealista_
(relativa) del espacio.[14] No cabe duda de que _Platón_ sintió,
en su intuición filosófico-poética, que el espacio es la condición
indispensable para poder percibir y comprender los fenómenos de
la naturaleza, lo que él expresa diciendo: la condición “_para la
presentación de las ideas en el mundo de sensibilidad_”. Aplicando
la terminología de _Kant_ será, quizás, permitido afirmar que
para _Platón_ el espacio era casi la condición “_de una posible
experiencia_”.
Pero, a pesar de todo, _Platón_ no llegó a considerar el espacio y
menos todavía el tiempo como formas de _nuestra intuición_; pues en el
fondo no ha tenido nociones completamente claras sobre el asunto. Él
mismo lo confiesa con la franqueza propia de los grandes pensadores,
cuando dice: “_El espacio es una especie de ser, que participa de lo
inteligible de una manera obscura e inexplicable_”.
No vacilamos en afirmar que _Platón_ estaba ya _muy cerca_ de
considerar el espacio como una forma de nuestra intuición, es decir,
que tenía la solución casi en la mano, pero se le escapó. Han debido
pasar siglos, han tenido que aparecer los sistemas de _Berkeley y Hume_
antes de conseguir este sencillo resultado: tiempo y espacio son formas
de intuición.
El gran genio griego en su intuición concibió el problema, pero la
solución clara y precisa la dió _Kant en su criticismo_.
También en las ciencias modernas encontraremos algo análogo. Un
pensador meridional--me refiero a _Poincaré_--ha echado las bases para
la reforma del concepto tiempo, sometiendo la noción “_simultaneidad_”
a una crítica _muy interesante_; mas la solución exacta, el nuevo
concepto tiempo, lo dió un físico del Norte de Europa.
_Aristóteles_.--24. _Aristóteles_, el más eminente discípulo de
_Platón_, no sigue el camino del maestro; pues funda más bien un
sistema propio que está, en cierto sentido, opuesto a la doctrina
idealista.
_Aristóteles_ era más universal que _Platón_ y le superó,
especialmente, en sus conocimientos de las _ciencias naturales_. Un
cerebro sumamente vasto, era el verdadero _polisabio_, la encarnación
del saber de su época, de suerte que con razón se le indica hasta
hoy día con el epíteto “_el filósofo_”, por antonomasia. Como buen
observador, atribuyó mucha importancia a las ciencias naturales; en
sus investigaciones trató en lo posible de _definir_ todo, es decir,
fijar en cada fenómeno _aislado_ lo esencial “usía” y al mismo tiempo
expresar su relación con el concepto general.
25. _Platón_ proclamó como la _única_ realidad los objetos de los
conceptos _generales_ (ideas), que tienen existencia completamente
_independiente de_ las _cosas sensuales_; los objetos aislados eran,
según _Platón_, solo imágenes de lo verdadero.
_Aristóteles_ rechaza este pensamiento, pues, según él, el _error
principal del sistema platónico consiste justamente en aquella
separación completa de las ideas y de los objetos_.
Los conceptos generales expresan, según _Aristóteles_, únicamente
propiedades _comunes a muchos objetos aislados_; mas los conceptos
generales por sí mismos no tienen existencia independiente. Pero si lo
general no subsiste por sí mismo, no puede ser sustancia (“usia”), la
que por su parte forma el fundamento real de todo.
Como sabemos _Platón_ ya _a priori_ atribuye a las ideas una existencia
original, independiente del mundo de nuestros sentidos, creando, de
este modo, dos mundos completamente distintos. _Aristóteles_ considera
imposible que la doctrina idealista pueda explicar la esencia del
mundo empírico; según sus juicios, hay más bien que suprimir aquella
contradicción entre el mundo de ideas y el mundo de objetos, _pues
las ideas no deben ser concebidas como algo distinto de las cosas
sensuales_. Para conseguir la verdad, para conocer la esencia del
mundo, hay que examinar con mucha precisión y mucho cuidado los
fenómenos de la naturaleza. Y haciendo esto se llega al resultado
de _que la verdadera realidad está en lo individual_. Mientras,
entonces, para _Platón_, la verdad está en el concepto general, según
Aristóteles, al revés lo _individual_ (“tóde tí”) _es el tipo de la
completa realidad_.
Mas no hay que creer que Aristóteles entienda con su “tóde tí” los
objetos _materiales_; pues también, según él, todo lo sensible es
pasajero y mudable, mientras que el saber, la ciencia, debe ocuparse
de _cosas invariables y eternas_. El objeto del verdadero conocimiento
es, pues, lo _individual_, pero no lo_ material_, lo sensible, sino lo
_individual concepcionalmente pensado_. La realidad metafísica está,
entonces, _fundada en lo individual determinado por el concepto_.
Llegamos al conocimiento del mundo saliendo de los hechos aislados
é investigando la relación entre lo especial y lo general. En esta
ocasión nos convencemos de que _cada objeto_ de la naturaleza consiste
en _materia y forma_, estando estas dos ligadas de tal manera que jamás
puede _subsistir materia sin forma o forma sin materia_.[15]
La “usia” se compone de _forma y materia_; y la generación estriba en
esto; que la esencia de las cosas (“usia”) pasa de la mera posibilidad
“_dinamis_” a la _realidad_ “_energeia_”. La _materia_ (“_hyle_”)
representa la _posibilidad_, de que la materia, plasmada por la forma,
se convierte en _realidad_.
La materia es pura _pasividad_, es el objeto en el cual los fines, o
mejor dicho, los _designios_ de la naturaleza, hallan su realización.
Pero no hay _contraste entre materia y forma_ (como entre la “idea” y
el “objeto sensible” de _Platón_), no subsisten dos cosas distintas
y opuestas: materia y forma, sino que el mismo objeto, considerado en
su materia, es _la posibilidad de la realidad, representada por su
forma_.[16]
Será, quizás, permitido decir: _Materia y forma son los dos lados de la
misma medalla_.
26. El paso de la posibilidad a la realidad se efectúa por intermedio
del _movimiento_. _Aristóteles_ distingue tres especies de movimiento:
1) cuantitativo o cambio del tamaño; 2) cualitativo o cambio de las
propiedades del cuerpo; 3) cambio del lugar en el espacio. Pero todas
estas especies quedan reducidas al movimiento de la última clase. La
materia, tiene una inclinación natural, “desea” la forma; pero en vista
de que es sólo posibilidad, puede tomar distintas formas; ella tiene
_inercia_ y por esto impide la completa realización de la naturaleza,
siendo de este modo la causa del azar en el universo.
27. En la filosofía de _Platón_ hemos encontrado _tres_ fundamentos
principales del mundo:
1) _Ideas._
2) _Sensibilidad._
3) _Espacio_ (ápeiron), mediador entre 1 y 2, donde sólo 1) tiene una
existencia original e independiente. _Aristóteles_ acepta _cuatro
causas originales_ (arché).
1) _Materia_, _Pasividad o Posibilidad_.
2) _Forma_, _Actividad_.
3) _Movimiento_, mediador entre 1 y 2.
4) _Designio final_,
pero al mismo tiempo trata de unir los tres grados platónicos de
realidad en un solo concepto real. De esta manera, la _transcendencia_
de _Platón_ queda reemplazada en cierto sentido por la _inmanencia_.
28. Después de lo explicado podemos esperar, que 1) _Aristóteles_,
seguramente, también se ocupará de los conceptos, espacio y tiempo,
pues cada movimiento--una de las “_arché_”--tiene lugar en el espacio y
tiempo.
2) que el espacio no tendrá ya un papel análogo a lo “_ápeiron_” de
_Platón_.
3) que _Aristóteles_ se apoyará más en la observación y en los hechos
aislados (tratando el problema que nos interesa).
4) que el _naturalista Aristóteles_ llegará a una solución distinta de
la platónica.
Y, en efecto, ya en su célebre obra “_Categorías_”[17] _Aristóteles_ se
ocupa del espacio y tiempo.
29. Tiempo y espacio aparecen como la 5 y 6 categorías.
Aristóteles distingue en las “categorías” cantidades _discretas y
continuas_. _El espacio lo cuenta entre las cantidades continuas_,
porque “_las partes del cuerpo, que mediante su reunión van a pasar
a un término común, ocupan siempre un espacio. Por consiguiente, las
partes del espacio, que ocupa cada una de las partes del cuerpo, se
suman en este mismo término común en que se reúnen las partes del
cuerpo mismo: luego el espacio es una cantidad continua, puesto que sus
partes van a pasar mediante su reunión a un término común_”.
El tiempo también _es continuo_; porque “_de una parte lo presente se
relaciona a la vez con lo pasado y con lo porvenir_”.
Una diferencia principal entre el espacio y el tiempo la encuentra
_Aristóteles_ en el hecho de que “las partes del espacio tienen entre
sí una _relación de posición, mientras_ que las partes del tiempo por
el contrario tienen entre sí un cierto _orden_, puesto que en el tiempo
esta parte es _anterior_, y aquella otra posterior”. “Partes del tiempo
no pueden tener una posición, porque ninguna de las partes del tiempo
es permanente”. “_Lo que no es permanente no puede tener posición_”.
El tiempo es, según _Aristóteles_, muy estrechamente ligado con el
_número_; los dos se unen en el concepto común “antes” (“_próteron_”) y
“_después_” (“_hysteron_”).
30. El espacio es el lugar que ocupa el cuerpo. Esto se podría deducir
de las palabras citadas de las “Categorías”. Sin embargo no hay que
pensar en que _Aristóteles_ identifica el espacio con la forma del
cuerpo, pues él mismo lo advierte expresamente, que en tal caso los
cuerpos se moverían no _en_ el espacio sino _con su_ espacio.
Para evitar equivocaciones Aristóteles dió la siguiente definición del
espacio:
“_El espacio es el límite inmóvil entre el cuerpo envolvente y el
envuelto_”.