LAS DOLORAS

_Pregunta._ ¿Qué son doloras?

_Respuesta._ Unas composiciones breves, ingeniosas y muy desengañadas,

que revolotean sin cesar desde la poesía á la prosa y desde la prosa á

la poesía, donde se expresa un pensamiento que el Sr. Rayón y algunos

otros distinguidos críticos, entre los cuales se cuenta el Sr. Rayón, no

dudan en calificar de filosófico.

_P._ ¿Es ésta, por ventura, la definición aceptada y seguida en las

escuelas?

_R._ No señor. En este punto, como en algunos otros, no todos los sabios

estamos de acuerdo. El señor Marqués de Molíns «tiene para sí que tales

poesías, sencillas como la anacreóntica, ligeras como el madrigal,

picantes como el epigrama, no están empapadas en el vino de los

banquetes como la anacreóntica, ni perfumadas de tomillo y mejorana como

el madrigal, ni salpimentadas de mostaza como el epigrama; pero que

conmueven como la oda, describen como el idilio y corrigen como la

sátira». No me es posible, sin embargo, acostarme á la opinión de este

varón eminente.

_P._ Y el nombre de doloras ¿de dónde lo hubieron?

_R._ El Sr. Conde de Revillagigedo, con esa perspicacia que caracteriza

á los condes, supone que tuvo origen en algún misterio del corazón. Y

efectivamente, nadie puede dudar de que los corazones son muy capaces de

encerrar misterios. Pero ¿tenemos acaso derecho á introducirnos en su

vida privada?

P. Mas dejando á un lado al Sr. Conde de Revillagigedo, pues no es bueno

en este instante discutir las grandezas de la tierra, ¿cuál es vuestra

opinión (entendiendo que os pido la mejor que tengáis) sobre las doloras

de Campoamor?

_R._ No sólo os daré mi opinión, sino también la de mi familia, en el

caso de que os fuese de alguna utilidad. Las doloras, aunque un poco

dadas á la metafísica, son unas composiciones muy bellas, elegantes y

discretas. Predomina en ellas la imaginación sobre el sentimiento, y

esto es precisamente lo que las aparta de los _lieder_ alemanes, con los

cuales guardan más de un parecido. Son picarescas, llenas de gracia y

donaire y nos dicen más á veces con una mueca, que el Sr. Perier con un

discurso. Ríen mucho y lloran alguna que otra vez. La gente ha dado en

decir que tienen poco corazón.

_P._ ¿Por qué habéis dicho de ellas que son muy desengañadas?

_R._ Porque no he querido llamarlas escépticas. No se dirá jamás que yo

he sido grosero con las damas. Y si paramos mientes en este asunto, aún

se verá claramente que existen razones para adoptar un adjetivo y

desechar el otro. Cuando leo las doloras, sin poderlo remediar me

acuerdo de ciertas preciosas jóvenes que después de dos ó tres

acometidas infructuosas de matrimonio se deciden á tener ojeras y á

estar distraídas cuando se las habla, plegando sus labios húmedos y

rojos con una sonrisa irónica, y paseando su belleza por teatros y

salones con la misma unción que si mostrasen las tablas de la ley al

pueblo israelita. Aquellas jóvenes no son escépticas; sienten la

belleza, sienten la religión, sienten el arte y sienten el matrimonio.

Pero están desengañadas.

_P._ ¿Qué tenéis que decir sobre su moralidad?

_R._ Dirigíos, si tenéis empeño en saberlo, al cura de la parroquia.

_P._ ¿Y qué opináis del comentario que el Sr. Rayón va poniendo á cada

una de las doloras?

_R._ Bien echo de ver, por la pregunta, que no habéis visto jamás unas

láminas que suelen traer los libros de cirugía, donde aparece primero el

rostro hechicero y virginal de una niña, y en la página siguiente este

mismo rostro despojado de la piel.

_P._ ¿Por qué decís que revolotean sin cesar desde la poesía á la prosa

y desde la prosa á la poesía?

_R._ Porque en algunas de ellas el pensamiento es tan poético, que

merece una expresión más pura y armoniosa que la que el Sr. Campoamor le

presta, y en otras tan prosaico, que no hay razón para lanzarlo á los

espacios de la poesía en alas de la versificación, cuando debiera

discurrir á pie por la tierra como el vulgo de los mortales. Muy lejos

de mí la idea de dividir las palabras en legales é ilegales, cual si

fuesen partidos de oposición. Si hubo un tiempo en que multitud de

vocablos no podían tener acceso á la vida del arte, hoy por fortuna el

cuarto estado del diccionario ha roto sus cadenas, y en la más

encopetada poesía se tropieza sin sorpresa con palabras de un origen muy

humilde. Mas con ser esto tan cierto como justo, no os daréis por

ofendido si opino que, cuando en la mente del escritor se presenta un

pensamiento lúcido y como si dijéramos de sangre azul, el escritor se

encuentra en la imprescindible obligación de procurarle el traje que

conviene á su rango, al paso que cuando llama á su puerta un pobre

diablo lleno de harapos y greñas, la caridad no le ordena más que

alargarle un plato de potaje para remediar su hambre.

_P._ ¿Y creéis que las doloras llegarán á formar un género literario?

_R._ No, padre.

_P._ ¿Y en qué os fundáis?

_R._ En que el carácter de las doloras no está determinado por su forma,

sino por su fondo. Ahora bien; el fondo de las doloras es el mismo

talento poético del Sr. Campoamor. ¿Creéis que un talento tan original

tendrá muchos hermanos?

_P._ ¿Cuáles son las mejores á vuestro juicio?

_R._ Aunque son muchas las que me gustan, en general considero

superiores las comprendidas en la cuarta parte, no sé si por su belleza

intrínseca, ó por la aureola que las presta el no llevar comentario de

Rayón.

Semblanzas literarias · 第 63 / 93 题