III

En cierta ocasión se enamoraron de Fortuna tres hombres: Carlos Tizona,

mozo de arrojo extraordinario, para quien la mejor razón era la espada:

el doctor Infolio, que sin ser viejo casi lo parecía de tanto haber

estudiado; y un tal Lepe, último vástago de una familia proverbial por

lo lista. Tizona de todo era capaz, Infolio no ignoraba nada, y a Lepe

se le ocurría siempre lo mejor; de suerte que si las condiciones de los

tres se reuniesen en uno, fácilmente se hiciera señor del mundo. Eran,

por sus distintas facultades y por el grado en que las poseían, la

personificación de las tres potencias más enérgicas y eficaces de la

vida: el valor, que nada teme; el trabajo, que de todo triunfa, y el

ingenio, que allana cuanto intenta.

Al enterarse, cada uno de ellos de que también amaban los otros a

Fortuna, faltó poco para que vinieran todos a las manos. Tizona quiso

esgrimir la de su nombre, Infolio perdió la serenidad, y a Lepe le

descompuso la ira. Ya iban a reñir, cuando este último, en un instante

de lucidez les dijo de este modo:

--¿Por qué luchar y aborrecernos si aún no sabemos en cuál se ha de

fijar Fortuna? Seamos amigos, hasta que ella escoja, por lo menos; no

sintamos la envidia antes de que haya quien saboree el placer.

Emprendamos juntos la jornada, si queréis, o siga cada cual la senda que

le acomode hasta llegar al palacio de Fortuna.

--Yo no voy con vosotros--gritó Tizona sin ocultar su pensamiento--pues

sé un atajo por dónde, si no me estrello, llegaré enseguida.

--Yo--replicó Infolio--quiero también ir solo, porque en largos años de

trabajo he discurrido un mecanismo para subir las pendientes sin

esfuerzo.

Oído lo cual, añadió Lepe:

--Pues vaya cada uno por su lado; alguien he de encontrar que me lleve

en coche o a la grupa, que yo no subo andando.

Despidiéronse con la sonrisa en los labios, aunque odiándose, y puesto

el pensamiento en su ambicioso propósito, emprendieron a hora distinta y

por diversos lugares el camino.

Cuentos de mi tiempo · 第 26 / 43 题