IV

¿Supieron el fracaso del propagandista sus superiores jerárquicos? ¿Le

consideraron inútil para desengañar del mundo a herederas de millones?

Un día se notó su falta a la hora de la comida, los demás hablaron de él

como miembro que se amputa, y luego le rezaron por muerto.

* * * *

* * * *

Transcurrieron algunos años, y aquel hombre, vuelto al seno de la

humanidad, sintió renacer aspiraciones e ideas que en mal hora consideró

por la educación sofocadas y por el fanatismo comprimidas.

En otra región del mundo, en otras tierras, con otro nombre, fénix de sí

propio, resucitó en espíritu, amó, fue amado y tuvo un hijo. Aquel hijo

creció, haciéndose mozo fuerte y hermoso como el Hérmes de los mitos

paganos. Una mujer indigna, engañosa y astuta, tal vez la ramera de que

habla la Escritura, quiso apartarle de su padre, mas éste desplegó tal

energía y se defendió tan resueltamente que logró romper aquellos lazos.

Pasó mucho tiempo--esa divinidad que a toda conciencia hace un día

justiciera de sí misma.--Hijo y padre caminaban al caer la tarde por una

deleitosa campiña que el sol poniente envolvía en una atmósfera de polvo

luminoso. El viejo se apoyaba en el brazo del mancebo, fingiendo

fatigarse para oprimírselo cariñosamente, mientras la luz de los cielos,

la pureza del aire y el penetrante aroma que se alzaba de los terruños

soleados parecían envolverles en la bendición suprema del verdadero

Dios. El hijo, adelantándose unos pasos, cortó de una mata algunas

flores para el sepulcro de su madre, que era muerta: y entonces el

viejo, experimentando lo que antes jamás pudo comprender, sintió la

duplicación del espíritu por la paternidad, y vuelto el pensamiento a lo

pasado, dijo acordándose de don Gaspar:

«¡Hizo bien!»

Cuentos de mi tiempo · 第 18 / 43 题