CAPITANÍA GENERAL DE GUATEMALA.--LA AUDIENCIA: ALONSO
MALDONADO.--EL CABILDO Y LAS NUEVAS LEYES.--EL P. LAS CASAS.--LÓPEZ
CERRATO.--EL OBISPO VALDIVIESO ES ASESINADO.--REVOLUCIÓN DE LOS
CONTRERAS.--ADMINISTRACIÓN DE CERRATO.--REVUELTAS EN NICARAGUA.--EL
DR. RODRÍGUEZ DE QUESADA.--RAMÍREZ DE QUIÑONES.--ADMINISTRACIÓN DE
NÚÑEZ DE LANDECHO.--FALLECIMIENTO DEL OBISPO MARROQUÍN.--TRASLACIÓN
DE LA AUDIENCIA A PANAMÁ.--EL OBISPO VILLALPANDO.--FALLECIMIENTO
DEL P. LAS CASAS.--RESTABLECIMIENTO DE LA AUDIENCIA.--EL DR.
GONZÁLEZ, EL DR. VILLALOBOS Y GARCÍA DE VALVERDE.--MINAS EN
HONDURAS.--REPARTIMIENTO DE INDIOS.--EL OIDOR ABAUNZA.--LOS
PRESIDENTES MALLÉN, SANDÉ Y CASTILLA.--LOS PIRATAS.--ESTADÍSTICA
PARA LA COBRANZA DE LA ALCABALA.--ARTES.--EL PUERTO DE SANTO
TOMÁS.--LOS HOLANDESES.--EL PRESIDENTE PERAZA.--ALCABALAS.--ORDEN
PÚBLICO EN COSTA RICA.--LOS PRESIDENTES ACUÑA Y QUIÑONES:
PROTECCIÓN A LOS INDÍGENAS.--USO DEL PAPEL SELLADO.--EL
PRESIDENTE AVENDAÑO.--EL OIDOR LARA.--INUNDACIONES.--ESTADO
DE HONDURAS Y DE NICARAGUA.--LOS PRESIDENTES ALTAMIRANO Y
MENCOS.--TERREMOTO.--ESTADO DE COSTA RICA.--LA IMPRENTA EN
GUATEMALA.--CORSARIOS EN NICARAGUA.--EL PRESIDENTE ALVAREZ.--LA
NUEVA CATEDRAL.--ENEMIGA DE LA AUDIENCIA A ALVAREZ.--EL OBISPO
PRESIDENTE.--LOS CORSARIOS.
La provincia de Guatemala fué constituída en Capitanía general el año
1542, y dicho gobierno duró hasta los comienzos de la centuria XIX. La
mencionada Capitanía general tuvo pronto Audiencia, alto tribunal que
se inauguró en la antigua ciudad de _Gracias a Dios_, el día 16 de mayo
de 1544. Hallábase por entonces dividido en 13 provincias el distrito
de la Real Audiencia, las cuales eran: Chiapas, Soconusco, Vera-Paz,
Izalcos, Salvador, San Miguel, Honduras, Chuluteca, Nicaragua,
Taguzgalpa y Costa Rica. Componían la Audiencia, como presidente el
licenciado Alonso Maldonado, y como oidores los licenciados Diego de
Herrera, Pedro Ramírez de Quiñones y Juan Rogel. Dicen los cronistas
contemporáneos que dicho presidente, sucesor de D. Francisco de la
Cueva, nada hizo digno de especial mención. Llegó Alonso Maldonado a
Guatemala en los primeros días del mes de mayo de 1542. Si protestó
el cabildo contra las Ordenanzas de Barcelona o _Nuevas Leyes_, tan
beneficiosas para los indios y de las cuales ya hemos dado noticia
y nos ocuparemos con alguna extensión en el capítulo XXXIII de este
tomo, voces autorizadas salieron a su defensa. Entre sus defensores
más decididos--como varias veces también se ha indicado--estaban los
dominicos, y a la cabeza de ellos el P. Las Casas. Fray Bartolomé, el
licenciado Marroquín, obispo de Guatemala, y Fray Antonio Valdivieso,
electo de Nicaragua, se pusieron de acuerdo para dirigirse a Gracias
a Dios, y exponer ante la Audiencia sus inclinaciones en favor de los
indios. Reunidos los tres prelados comenzaron con toda actividad sus
trabajos. Sus memoriales fueron recibidos con desagrado por aquel alto
tribunal, especialmente el del obispo de Chiapa. Los jueces, desde
los estrados, insultaron al peticionario, distinguiéndose entre todos
por su enemiga al P. Las Casas, el licenciado Alonso Maldonado. En
carta fecha en Gracias (9 noviembre 1545), el P. Las Casas dice al
príncipe D. Felipe que al presidente Maldonado y a los oidores Ramírez
y Rogel les amonestó y amenazó con excomulgarlos en su obispado; por
este motivo dicho presidente «díjome palabras muy injuriosas en gran
menosprecio y abatimiento e injuria e contumelia de mi dignidad, no
menos que si fuera él el Gran Turco, etcétera.» Si la razón estaba de
parte del obispo de Chiapa, habremos de reconocer que, no sólo los
seglares, sino algunos individuos del clero, censuraban el exagerado
celo del P. Las Casas.
Recordaremos--y con esta noticia se dará fin a los sucesos acaecidos
durante la presidencia de Alonso Maldonado--que cuando éste quiso
agregar a su gobernación la provincia de Honduras, los colonos se
negaron a ello y consiguieron su independencia.
Al licenciado Alonso Maldonado sucedió el licenciado Alonso López
Cerrato (1548-1554)[326]. López Cerrato se mostró decidido a favorecer
a los indios, conforme le había encargado el gobierno de la metrópoli.
Declaró libres la mayor parte de los de la provincia de Guatemala; pero
tuvo el sentimiento de que durante su gobierno se despoblara Nueva
Sevilla.
[326] Fué nombrado el 21 de mayo de 1547, y no tomó posesión
hasta el año siguiente.
En el año 1548 ocurrieron en Nicaragua sucesos de mal carácter. D.
Rodrigo de Contreras, gobernador que había sido de la provincia,
sufrió gran contrariedad cuando la Audiencia, en virtud de una de
las cláusulas de las Ordenanzas de Barcelona, se hizo cargo de dicha
gobernación. Los disgustos de Contreras por haber perdido su gobierno
de Nicaragua, y por otras causas, los vino a pagar el obispo de la
diócesis, D. Fray Antonio de Valdivieso. El 26 de febrero de 1549, en
la antigua ciudad de León, que llaman hoy el Viejo, Hernando y Pedro,
hijos de D. Rodrigo, se pusieron al frente de formidable insurrección.
Hernando, asaz malvado, a la cabeza de algunos conjurados, penetró en
la casa del obispo y le asesinó con su daga, hallándose presente Doña
Catalina Alvarez Calvento, madre de dicho prelado. Hernando, añadiendo
el robo al asesinato, hizo descerrajar dos cofres del obispo, tomando
el oro y la plata que encontró a mano; y sus partidarios asaltaron
las casas de los vecinos más acomodados, a quienes exigieron armas
y caballos. Hernando de Contreras remitió a su hermano Pedro, que
se hallaba en Granada, el puñal con el cual había asesinado a Fray
Antonio de Valdivieso. El alma de la descabellada empresa era un tal
Juan Bermejo, gran amigo de los Contreras. Los conjurados, dirigidos
por dichos hermanos, por Juan Bermejo y por otros, recorrieron la
tierra, cometieron toda clase de desacatos y no hicieron caso de La
Gasca, encargado por Carlos V de la pacificación del Perú. Los de
Panamá, tomando la voz del Rey, y dirigidos por Arias de Acevedo, se
prepararon a combatir a los rebeldes. Las fuerzas de los insurrectos
fueron completamente desbaratadas «y en el espacio de medio cuarto
de hora--dice Herrera--no quedó rebelde, que no fuese muerto o
preso»[327]. Más adelante añade el citado cronista: «de los hermanos
Contreras se dijeron muchas cosas; pero la verdad es, que de ellos
jamás se pudo entender ni saber cosa cierta, y así es la opinión, que
los debieron de matar los indios o los negros»[328].
[327] _Década VIII_, lib. VI, cap. VII.
[328] Ibidem.
Por entonces, el presidente López Cerrato, considerando que Gracias
no era el punto más a propósito para la residencia de las supremas
autoridades, solicitó de la metrópoli la traslación de la Audiencia
a Guatemala, lo cual se realizó al poco tiempo (1549). Las reformas
de López Cerrato dieron origen a protestas de los encomenderos y de
algunas otras personas de respeto y consideración. El veterano soldado
e historiador Bernal Díez del Castillo, desde Guatemala, con fecha 22
de febrero de 1522, dirigió extenso memorial a Carlos V, censurando
con acritud al presidente de la Audiencia. Del mismo modo el cabildo
de Guatemala mandó enérgica exposición al Emperador y, entre otras
cosas, le decía que López Cerrato «ni es para ser juez, ni para ello
tiene parte; porque le falta ciencia, paciencia y conciencia.» Contra
tales acusaciones, tenemos el testimonio de los cronistas, que alaban
la conducta del presidente. El descontentadizo Las Casas, tan severo
con los gobernadores de las Indias, exceptúa de la general censura a
D. Antonio de Mendoza, virrey de Nueva España, á D. Sebastián Ramírez,
presidente de aquella Audiencia y a López de Cerrato, que lo era
de la de Guatemala. Cansado de luchar dicho presidente con tantas
dificultades, pidió permiso para dejar su cargo y volver a España.
Habiendo comisionado el Rey al Dr. Rodríguez de Quesada, a fin de que
tomase residencia a López de Cerrato, antes de terminar el juicio,
falleció el digno magistrado.
Siendo gobernador de Nicaragua el licenciado Juan de Caballón, que
residía en la ciudad de León, tuvo aviso de que llegaban rebeldes
dirigidos por Juan Gaitán y un tal Tarragona, su maese de campo. Venían
los rebeldes de la provincia de Guatemala y Honduras y a ejemplo del
Perú, que estaba en contínuas revueltas, ellos se levantaron en armas
con la mira de no pagar las muchas deudas que tenían. Hallábanse
camino de León los conjurados y entre Gaitán y Tarragona se entabló
la siguiente disputa. Tirábala de adivino Tarragona, quien dijo: _que
unos huesos y cabezas de vacas y toros que en el camino hallaron, era
señal prodigiosa, y que temía, que si iban a la ciudad, morirían todos
ahorcados_. De opinión contraria fué Gaitán, quien sostuvo que _aquella
señal denotaba la carnicería que habían de hacer en los de la ciudad
y el espanto que habían de poner en todas las Indias_. Las fuerzas
del licenciado Caballón desbarataron a los revoltosos, teniendo la
desgracia de caer prisioneros Gaitán y Tarragona. Algunos sufrieron
la pena de muerte, entre ellos Gaitán y Tarragona; muchos fueron
desterrados.
El Dr. Rodríguez de Quesada (1554-1558), tuvo que intervenir en las
luchas que sostenían los frailes con el obispo. Castigó a los indios de
Lacandón, los cuales habían muerto al padre Vico y a otros misioneros.
La industria recibió algún impulso en la provincia de Guatemala
(compuesta entonces de la actual república de dicho nombre y de la
del Salvador, con Chiapa y Soconusco), la seguridad personal mejoró
bastante y las costumbres públicas progresaron del mismo modo. El 25 de
mayo de 1557, el ayuntamiento de Guatemala alzó pendones por Felipe II,
celebrándose después espléndidas fiestas.
Encargóse Pedro Ramírez de Quiñones del gobierno por fallecimiento
de Rodríguez de Quesada (28 noviembre 1558). Conocedor el gobierno
de la metrópoli de que los lacandones seguían robando y matando a
los habitantes de los pueblos cristianos, dispuso que el presidente
Ramírez y la Audiencia hiciesen guerra a aquéllos, pudiendo reducirlos
a la esclavitud. De este modo se derogó una de las disposiciones más
importantes de las Ordenanzas de Barcelona. La expedición se dirigió,
no sólo contra los indios de Lacandón, sino contra los de Puchutla;
unos y otros sufrieron tremendo castigo.
El licenciado Juan Núñez de Landecho (1559-1570) no siguió el camino
de sus antecesores. Su amistad con unos cuantos, poco escrupulosos
en asuntos de la hacienda pública, le desacreditaron ante la opinión
general. Era uno de aquellos Antonio Rosales, regidor perpétuo y tal
vez el autor de una exposición dirigida al Rey, en la que no escaseaban
los elogios al nuevo presidente y se pedía para él la gobernación de
Guatemala. Se quería que el gobierno, tanto político como militar,
estuviese en una sola mano y no en los cuatro o cinco sujetos que
componían la Audiencia. Accedió el Rey y en cédula de 16 de septiembre
de 1560 decía: «Avemos acordado que vos tengais la gobernacion y
proveais los repartimientos que se ovieren de encomendar y los otros
oficios que se oviesen de proveer, ansi como lo ha hecho hasta aquí
toda esa Audiencia; por ende, por la presente vos damos facultad y
poder para que vos solo tengais la gobernacion, ansí como la tiene
nuestro visorrey de la Nueva España.» Seguía el ayuntamiento con su
tarea de escribir cartas en alabanza del gobernador, y como entendiese
dicho cabildo que algunos no participaban de sus ideas respecto á
Landecho, se dirigió de nuevo al monarca, con fecha 26 de enero de
1562, protestando contra cualquier informe en contrario y repitiendo
los elogios anteriores. Un año después, esto es, en enero de 1563,
volvió el cabildo a escribir al Rey, y ya ni siquiera mencionaba a
Landecho. Este silencio significaba que los indivíduos del ayuntamiento
iban conociendo las mañas del gobernador.
Día de luto fué para Guatemala el 18 de abril de 1563. En ese día
falleció D. Francisco Marroquín, virtuoso y primer prelado de
Guatemala. Gobernó treinta y tres años la diócesis.
Llegó al fin a oídos del Rey la mala administración de Landecho.
El licenciado Francisco Briseño fué nombrado (30 mayo 1563) por
real cédula para que se presentara en Guatemala y abriese juicio de
residencia al inmoral gobernador. Hasta el 2 de agosto de 1564 no llegó
Briseño a Guatemala, abriendo en seguida el juicio de residencia contra
el presidente e individuos de la Audiencia. Viendo Landecho que las
cosas tomaban para él mal aspecto, salió de la ciudad disfrazado y huyó
en un barquichuelo, no sabiéndose más de su persona. Es de creer que
naufragase, dada la débil embarcación en que se lanzó a la mar. Los
oidores fueron severamente castigados y por real cédula que se publicó
en Guatemala el 19 de noviembre de 1564 la Audiencia se trasladó a
Panamá. A dicha Audiencia quedaron sujetas las provincias de Nicaragua
y Honduras, y a la de México las de Guatemala, Chiapa, Soconusco y Vera
Paz.
Continuó Briseño con el mando de Guatemala. Por entonces vino a ocupar
la silla episcopal D. Bernardino de Villalpando, obispo que había
sido de Santiago de Cuba. Se presentó en Guatemala (1565) rodeado de
numeroso acompañamiento de clérigos, seglares y no pocas mujeres con
sus correspondientes criadas. Gustábale recibir obsequios, y si con
los obsequiantes se mostraba cariñoso, con los demás era desabrido y
descortés. Una de sus primeras determinaciones fué quitar los curatos
a los frailes y encomendarlos a clérigos regulares. Hasta tal punto
llegaron las demasías de Villalpando, que Felipe II dirigió una cédula
al gobernador Briseño, y en ella se hacían cargos de no poca gravedad
al prelado, pues, entre otras cosas, decía: «y que así mismo tiene
en su casa ciertas mujeres que no son sus hermanas ni primas, y que
la una de ellas es de edad de diez y ocho años y poco honesta, por
cuya intercesion y de un sobrino suyo del dicho obispo, con dádivas y
presentes han de negociar con él los que quisieren conseguir algo...»
Perjuicios sin cuento habían acaecido con la traslación de la Audiencia
a Panamá. Entre los más decididos a que volviese a Guatemala se
hallaban los dominicos, quienes recomendaron el asunto al antiguo
obispo de Chiapa. Sin embargo de que el P. Las Casas contaba más de
noventa años, hizo un viaje a Madrid, logrando atraerse el ánimo del
Rey y de los consejeros. Luego, cuando se disponía a salir de la corte,
rápida enfermedad le condujo al sepulcro (fines de julio de 1566).
Fray Bartolomé, aunque amigo de la verdad, era crédulo, hasta el punto
de escribir, no una historia, sino una epopeya. Su simpatía hacia la
raza indígena y su antipatía hacia los conquistadores españoles, le
hicieron, sin que él se diese cuenta de ello, parcial y algunas veces
injusto. Con todo eso, el P. Las Casas fué la primera figura, la más
piadosa y buena, entre todos, ya descubridores o conquistadores, ya
gobernantes o colonos, que pasaron a las Indias.
Volviendo a reanudar el hilo de nuestra historia, comenzaremos diciendo
que se restableció la Audiencia en Guatemala a mediados del año 1568,
nombrando el Rey como presidente al doctor Antonio González, que
desempeñó el cargo hasta comienzos de 1573. El 5 de enero de 1570
llegaron a la ciudad el presidente, los oidores y el fiscal, abriéndose
la Audiencia el 3 de marzo. Como frecuentemente sucedía, no fueron
cordiales las relaciones entre el presidente y el cabildo.
Hizo el Dr. D. Pedro de Villalobos su entrada pública el 26 de enero
de 1573. Dispuso en seguida la reparación de caminos y construcción de
puentes en los ríos que dificultaban el tráfico entre las provincias
del reino. A la sazón, la escasez de trigo y los temblores de tierra
alarmaron a los habitantes del país, si bien renació la tranquilidad a
causa de la abundancia de carne y de frutas. En tiempo de Villalobos se
estableció la alcabala interior y se dieron algunas disposiciones que
no favorecían a los indios.
El licenciado García de Valverde se encargó del mando en noviembre de
1578. En enero de 1579 el corsario inglés Guillermo Parker, después de
haber asaltado y robado la Isla Española, se presentó en las costas
de Honduras, tomando y saqueando la ciudad de Trujillo. A los tres
meses de la invasión de Parker por el Norte, Francisco Drake, ayudado
por la reina Isabel de Inglaterra, amenazó por el Sur el gobierno de
Guatemala. La expedición que organizó Valverde para ir en persecución
del valeroso Drake, le dió justa fama y no poco renombre.
En esta época se descubrieron en Honduras las minas de plata llamadas
de Guarcorán y las de los cerros de San Marcos, Agaltera, Tegucigalpa
y Apazapo; eran tan ricas, que daban, generalmente, a razón de seis a
diez y más onzas por quintal.
Recordaremos que si se concedieron repartimientos de indios para los
trabajos más urgentes de la agricultura, se prohibió la elaboración
del añil, porque se decía que este trabajo era muy dañoso al indígena.
Esta era la opinión de la Audiencia, aunque el ayuntamiento hubo de
afirmar lo contrario. La agricultura adelantó mucho, merced a las
reformas del cabildo de Guatemala, «compuesto--como dice Milla--de los
principales y más ricos vecinos, a quienes abonaba el prestigio de la
descendencia de conquistadores y primeros pobladores del país»[329].
Real cédula (27 mayo 1582) supone, según informes dados al monarca, que
había desaparecido más de la tercera parte de la población indígena,
atribuyéndose esto a los malos tratamientos de los encomenderos.
Debieron informar al Rey algunos clérigos y frailes, _fuente
sospechosa, tratándose de esta material_[330].
[329] Ob. cit., tomo II, pág. 181.
[330] Ibidem, pág. 185.
Ruda oposición encontró el licenciado García de Valverde en Alvaro
Gómez de Abaunza, oidor de la Audiencia. En largo memorial dirigido
al Rey, decía el oidor que el presidente sólo se ocupaba en fabricar
iglesias y conventos, en concurrir a congregaciones y cofradías, con
abandono de los deberes de su cargo. Trabajaba como un peón en dichas
obras y era tanta su intimidad con los frailes, que frecuentemente
asistía al coro con ellos.
El 21 de julio de 1589 fué promovido Pedro Mallén de Rueda a la
presidencia de la Real Audiencia de Guatemala. Mallén fué un hombre
estrafalario y tirano. Se malquistó con el obispo, que era a la
sazón Fray Gómez Fernández de Córdova, y abofeteó a Fray Francisco
Salcedo, guardián del convento de San Francisco. Bajo el gobierno de
Mallén--según se cree--comenzó el comercio con la China y algo hizo el
presidente para aumentar la riqueza del país. Marchó a España, no loco,
como dicen Fuentes, Vázquez y Juarros, sino en su sano juicio, según
carta del cabildo al Rey fechada el 16 de febrero de 1595.
En agosto de 1594 se encargó de la presidencia de Guatemala el Doctor
Francisco de Sandé, enemigo decidido del ayuntamiento. Habiendo sido
promovido el Dr. Sandé a la presidencia del Nuevo Reino de Granada,
salió de Guatemala el 6 de noviembre de 1596, quedando el gobierno en
manos del licenciado Alvaro Gómez de Abaunza, oidor decano.
Aunque el Doctor Alonso Criado de Castilla fué nombrado presidente de
la Audiencia de Guatemala en 1596, no tomó posesión del cargo hasta el
19 de septiembre de 1598. A la muerte de Felipe II se celebraron en
Guatemala solemnes honras fúnebres, y en seguida se alzaron pendones
por el nuevo rey Felipe III. En el mismo año murió el caritativo
obispo Fernández de Córdova, después de haber gobernado la diócesis
veinticuatro años. No hubo paz ni armonía entre el presidente y el
cabildo. Si es cierto que el cabildo promovía algunos proyectos de
interés público, también es cierto que olvidaba a veces los derechos de
la Corona.
Por el año 1600 apareció delante de Puerto-Caballos una escuadra de
piratas, cuyo capitán, sucesor de Parker, se llamaba Sherly. Hicieron
el desembarco; pero atacados por los españoles, después de perder
47 hombres, se reembarcaron a toda prisa. Añade el mismo cronista
Fuentes que en el año 1603 y en el puerto citado, el capitán Juan de
Monasterio, al frente de dos naves, peleó con una escuadra de piratas
mandada por los capitanes _Pié de palo_ y Diego el _Mulato_, criollo
de la Habana. Monasterio luchó como un héroe, siendo al fin hecho
prisionero. Antes que Fuentes, refirió el hecho el cronista Remesal,
que vino a Guatemala el 1613, esto es, diez años antes que ocurrió el
suceso[331].
[331] _Crónica de Guatemala_, lib. XI, cap. XX.
Sumamente curiosa es la estadística que se formó en el año 1604 para la
cobranza de la alcabala. Veámosla:
Tostones
que
VECINOS pagaban.
----------------------------------- --------
76 encomenderos 599
108 mercaderes 2.346
13 tratantes 25
13 pulperos 62
22 dueños de obrajes (de añil) 254
10 dueños de trapiches 132
11 cereros y confiteros 74
7 herreros 15
10 viudad de trato 43
7 molineros 39
8 caleros y tejeros 31
82 labradores 509
33 criaderos de Ganado 226
76 oficiales de diferentes oficios 145
-------
TOTAL 4.500
-------
En el mismo año de 1604 las profesiones de artes liberales y mecánicas
se dividían en la ciudad de la manera siguiente:
Plateros 4
Orificos 2
Escultores 5
Pintores 3
Sombrereros 4
Barberos 8
Espadero 1
Talabarteros 5
Polvorista 1
Carpintero 1
Batioja 1
Zapateros 18
Calcetero 1
Violero 1
Guanteros 2
Cereros 8
Sastres 8
Cantero 1
Herreros 3
Sedero 1
Comidero 1
Albañil 1
Confiteros 2
Herradores 4
----
TOTAL 87
----
Como acontecía frecuentemente, entre el cabildo y la Audiencia las
relaciones eran tirantes.
Formábanse ilusiones con motivo del reciente descubrimiento del puerto
de Santo Tomás. En el año 1607 renació en el ánimo de los individuos
del cabildo una idea más patriótica que realizable, y en ella ya se
había pensado algunos años antes. Consistía esta idea en obtener una
resolución del Rey para que el comercio de España con el Perú y demás
reinos situados en las costas del Pacífico no se hiciese por Nombre
de Dios y Panamá, sino por la vía de Santo Tomás al golfo de Fonseca.
La idea, pues, de establecer la comunicación interoceánica a través
de lo que al presente se llama Centro-América, es muy antigua, casi
contemporánea a la conquista. Por cierto que la provincia de Nicaragua
no vió con gusto el pensamiento, creyendo que sería la ruina de su
comercio, y propuso a su vez que se hiciera el tránsito por el río San
Juan.
Procede recordar que en el citado año llegó al mencionado puerto de
Santo Tomás una escuadra holandesa, que capitaneaba el conde Mauricio
de Nassau[332], la cual se apoderó de los efectos que había en dicho
puerto e incendió la población.
[332] Hijo de Guillermo el _Taciturno_.
También en el mismo año de 1607 se verificó la supresión del obispado
de Vera Paz, creado en 1559. Se reincorporó la diócesis al obispado de
Guatemala[333].
[333] En 1611 la Audiencia sentenció ruidoso pleito entre don
Juan Guerra y Ayala, gobernador de la provincia de Honduras, y
D. Fray Gaspar de Andrade, obispo de aquella diócesis.
Don Antonio Peraza de Ayala, conde de la Gomera, vino á hacerse cargo
en el año 1611 de la presidencia de la Audiencia, de la gobernación y
de la capitanía general. Hizo algunas mejoras en la capital y dictó
algunas disposiciones que le grangearon simpatías. Sin embargo, fué
bastante exigente en la cobranza de las alcabalas, y por ello tuvo
disgustos con el cabildo.
Dimos noticia de los productos de la alcabala en el año 1604; veamos
los que dió en los años siguientes:
Años. Tostones.
----- ---------
1605 4.422
1606 2.463
1607 1.975
1608 1.914
1609 1.935
1610 1.548
1611 1.394
1612 1.262
1613 5.195
1614 7.180
1615 9.588
1616 11.655
1617 9.012
1618 10.311
1619 10.452
1620 12.471
En el año 1621 se celebraron honras fúnebres por el fallecimiento de
Felipe III, y en seguida grandes festejos por la proclamación de Felipe
IV.
Puso en cuidado a las autoridades de Guatemala (1622) las alteraciones
de Costa Rica, y de cuya provincia era entonces gobernador don Alonso
de Guzmán.
Los productos de la alcabala desde el año 1621 á 1626, fueron los que
copiamos a continuación:
Años. Tostones.
----- ---------
1621 13.072
1622 17.089
1623 11.541
1624 16.043
1625 11.223
1626 17.223
A mediados del año 1627 vino a tomar posesión de la presidencia, en
sustitución del conde de la Gomera, Don Diego de Acuña, comendador de
Hornos en la Orden de Alcántara. El recibimiento que hizo el cabildo
a Acuña fué sumamente expresivo. Durante su gobierno los impuestos
establecidos por la metrópoli pesaban de un modo considerable sobre los
pacíficos habitantes de Guatemala. El Dr. Acuña terminó el tiempo de su
presidencia en enero de 1634.
Sucedióle Don Alvaro de Quiñones y Osorio, y el cabildo celebró con
suntuosos festejos su posesión. El nuevo gobernador quiso proteger
la población indígena, harto diezmada en las provincias de Honduras,
Nicaragua y El Salvador. Unas cincuenta familias españolas, que se
dedicaban a la fabricación del añil en aquella comarca, fundaron nueva
población, a la que dieron el nombre de _San Vicente de Lorenzana_
(1635). El Rey premió servicios tan señalados concediendo a Quiñones
Osorio el título de marqués de Lorenzana. Tres años después (28
diciembre 1638), por Cédula, se ordenó el uso del papel sellado para
todos los dominios de Indias y, aunque el cabildo, en razón de la
pobreza del país, suplicó al Rey la suspensión de aquella providencia,
la reclamación no fué atendida. Se establecieron cuatro sellos: el
pliego del sello primero valía 24 reales, el del segundo 6, el medio
pliego del tercero un real y el del cuarto un cuartillo.
D. Diego de Avendaño sustituyó en la presidencia al marqués de
Lorenzana (1642). Guatemala celebró con fiestas su toma de posesión.
Como acontecía con frecuencia, no marchaban bien las relaciones entre
el cabildo y el presidente, ocasionando todo esto malestar general.
Además, el comercio se hallaba casi arruinado y a ello contribuía la
plaga de corsarios que infestaba nuestras costas. Por último, como
la situación de la metrópoli era cada vez más apurada, los impuestos
seguían aumentando.
Por fallecimiento del probo y justiciero presidente Avendaño (2 agosto
1649) tomó el mando el oidor más antiguo, D. Antonio de Lara Mogrovejo.
Feliz fué la expedición que en 1650 se hizo para arrojar a los ingleses
de las islas de Roatán y Utila, de las cuales se habían apoderado hacía
ocho años. En el de 1652 terribles inundaciones ocasionaron perjuicios
de consideración y los piratas continuaban cometiendo toda clase de
depredaciones. Respecto a Honduras, jurisdicción de Choluteca, el
beneficio de las minas era considerable y en Nicaragua se vivía con
cierta abundancia.
D. Fernando de Altamirano y Velasco, conde de Santiago Calimaya
(1654-1657), se puso al lado de la poderosa familia de los Mazariegos
en los bandos que dividían a Guatemala. Lo mismo bajo el gobierno de
Altamirano que en el de su antecesor se sintió profundo malestar a
causa de haberse introducido mucha moneda de baja ley fabricada en
el Perú. Falleció el conde de Calimaya y recayó el gobierno en la
Audiencia.
Durante el año 1658 fué nombrado gobernador D. Martín Carlos de Mencos,
que llegó con el obispo electo D. Fr. Payo Enríquez de Ribera. Entró el
presidente el 5 de enero de 1659. Día triste registró la ciudad de San
Salvador el 30 de septiembre de dicho año; violento terremoto redujo a
escombros la iglesia parroquial y amenazó con destruir la población.
Se creyó que el terremoto era debido al volcán en cuya falda está
edificada dicha ciudad. Mientras que el gobernador D. Martín Carlos
de Mencos se ocupaba en arreglar la cuestión de la moneda, en Costa
Rica el gobernador D. Rodrigo de Arias Maldonado, hijo de D. Andrés,
determinó la reconquista de Talamanca, cuyos habitantes vivían casi
independientes. Después de dejar el gobierno el citado Arias Maldonado,
los indígenas volvieron a su vida errante y salvaje, teniendo que
ir, tiempo adelante, los misioneros para traerlos a la vida de la
civilización. No deja de tener curiosidad la noticia de que en el año
1663 y bajo la gobernación de Mencos se hizo uso por primera vez de una
imprenta, que trajo tres años antes José Pineda Ibarra. La primera obra
que se imprimió--aunque algunos cronistas señalan otras--fué un tratado
teológico de 728 páginas «en columnas de letra clara y uniforme, bien
cortado, encuadernado y asentado como en Europa»[334]. El general
Mencos, primer presidente militar que tuvo Guatemala, comprendiendo
el peligro que corrían las posesiones españolas, siempre amenazadas
de los corsarios ingleses, se ocupó en la defensa de las costas.
Razones tenía para ello, porque el 29 de junio de 1665, una partida
de ciento veinte, mandados por Eduardo David, subieron por el río San
Juan y atravesaron el lago de Nicaragua, cayendo sobre la ciudad de
Granada[335]. La ocuparon sin resistencia, apoderándose de todo lo
que encontraron a mano, y se llevaron prisioneros a algunos de sus
habitantes.
[334] García Peláez, _Mem._ cap. 85.--México tuvo imprenta el
1622 y Lima el 1633.
[335] Fundóla Francisco de Córdova, cerca de un pueblo de
indios llamado Salteba o Jalteba, que hoy es arrabal de dicha
población.
Escarmentados los vecinos de Granada, y en particular su ayuntamiento,
solicitaron recursos de Guatemala para fortificar la población y
ponerla a salvo de los ataques de los filibusteros. Comenzó las obras
el gobernador Salinas con los fondos que pudo reunir y con los que
luego se le remitieron. Sin embargo, Nicaragua siguió amenazada por los
corsarios, y no sólo Nicaragua, sino también Costa Rica. El general
Mencos, contra la opinión de tenaz oposición de la Junta de Guerra de
Guatemala, se decidió a marchar a Granada, sin embargo de sus setenta
años y de sus achaques. Lo mismo el concejo que la Audiencia intentaron
hacer desistir al presidente de su proyecto; todo hubiese sido en vano,
si por entonces no se recibiera la noticia de que estaba nombrado nuevo
presidente por el gobierno de la metrópoli.
El nuevo presidente se llamaba D. Sebastián Álvarez Alfonso Rosica
de Caldas, caballero de la orden de Santiago, señor de la casa de
Caldas y regidor perpetuo de la ciudad de León. Llegó a mediados de
enero de 1667, siendo recibido con señaladas muestras de alegría por
el cabildo y la Audiencia, bien que pronto comenzaron las rencillas
y los disgustos entre aquellas corporaciones y la nueva autoridad.
En tanto que en Nicaragua el gobernador Salinas se ocupaba en la
construcción de un fuerte, al que dió el nombre de _castillo de
Austria_, el presidente Álvarez hubo de nombrar gobernador interino
de Nicaragua a D. Francisco de Valdés. Pronto se declararon guerra a
muerte Valdés y Salinas, poniéndose Álvarez al lado del primero y la
Audiencia de parte del segundo. Álvarez, lo mismo que antes Mencos,
resolvió marchar a Nicaragua, y también como antes, el cabildo y la
Audiencia le requerían para que desistiera del viaje. Fué a Nicaragua,
tomó algunas medidas y volvió sin haber conseguido nada de provecho.
Deseaban reedificar la catedral el obispo D. Juan de Santo Mathia, el
cabildo y aun el público; sólo el presidente tenía empeño en levantar
una nueva. Triunfó al fin el testarudo D. Sebastián, quien logró que
Guatemala tuviese una de las catedrales más hermosas de la América
española. Entre la Audiencia y Álvarez existían en un principio
rencillas que terminaron en odios, viéndose obligado el Rey a nombrar
presidente de la Audiencia, visitador y juez de residencia a D. Juan de
Santo Mathia, obispo de la diócesis. Antes de que terminara el juicio,
murió D. Sebastián. En el año 1670 volvieron los corsarios a entrar
por el río San Juan y llegaron a Granada, cuyos habitantes--como dice
Ximénez--_vivían tan descuidados, que ni un vigía tenían_. Cometieron
muchos ultrajes, lo mismo en los templos que en las casas de los
particulares. Es de creer--aunque los cronistas no lo dicen--que el
jefe de la expedición fué el inglés Juan Morgan.