CAPITULO XI

CONQUISTA DE COLOMBIA Y DE EL ECUADOR.--CONQUISTA DE

COLOMBIA.--BASTIDAS EN SANTA MARTA.--EL DORADO.--GOBIERNO

DE HEREDIA Y DE FERNÁNDEZ DE LUGO.--CONQUISTA DE JIMÉNEZ

DE QUESADA.--ALONSO LUIS DE LUGO.--CREACIÓN DE UNA

AUDIENCIA.--CONSIDERACIONES ACERCA DE LA CONQUISTA DE

QUESADA.--CONQUISTA DE EL ECUADOR.--EL ECUADOR A LA LLEGADA DE LOS

ESPAÑOLES: ES CONQUISTADO POR BELALCÁZAR.--FUNDACIÓN DE SANTIAGO

DE QUITO, DE GUAYAQUIL Y DE CARTAGO.--BELALCÁZAR EN ESPAÑA: ES

NOMBRADO GOBERNADOR DE POPAYÁN.--BELALCÁZAR Y ANDAGOYA.--SUCESOS

DEL PERÚ.--FUNDACIÓN DE ANTIOQUÍA.--BELALCÁZAR EN LUCHA CON

HEREDIA Y CON LOS INDIOS.--ORDENANZAS DE 1542.--BELALCÁZAR EN

AÑAQUITO.--INSURRECCIÓN DE ROBLEDO.--BELALCÁZAR EN XAQUIXAGUANA.

Vamos a estudiar la conquista de Colombia, cuyo país estaba

poblado de los _chichas_ o _muiscas_, tribu numerosa de indios

semicivilizados. Después que Alonso de Ojeda (1499-1500) descubrió

las costas de Colombia, Rodrigo de Bastidas fundó la ciudad de Santa

Marta (hoy en Colombia). «Algunos aventureros--dice Reclus--fundaron

en 1525 la ciudad de Santa Marta cerca de la desembocadura del río

Magdalena...»[211]. Posteriormente expediciones españolas avanzaron

hasta el interior del país en busca de las cuantiosas riquezas que

pregonaba la leyenda. «El nombre de la tierra de El Dorado parece que

procede de una curiosa costumbre de los caciques indios de la meseta.

La ceremonia de la elección de cierto cacique consistía en embadurnar

el cuerpo del favorecido con una substancia grasa, que luego era

cubierta de polvos de oro. Esta operación se efectuaba á las orillas

del lago sagrado de Gustavita, donde luego tomaba un baño»[212].

[211] _Nueva Geografía Universal, América del Sur_, pág. 199.

[212] _Enciclopedia Universal Ilustrada_, tom. XIV, pág. 156.

García de Lerma (1528-1535) sucedió á Bastidas en el gobierno de

Santa Marta. Por entonces, informada la Reina (mujer de Carlos I de

España y V de Alemania) del excesivo precio de los comestibles en la

provincia de Tierra Firme, mandó á aquel Gobernador dispusiera que

las Justicias de las ciudades y villas nombrasen su regidor para que

pusiera justo precio, así á las cosas de dicho país, como á las que se

llevasen de otras partes[213]. En tanto que García de Lerma mandaba

algunas expediciones al interior, teniendo la desgracia de que fuesen

combatidas por los indios, el portugués Jerónimo de Melo, al frente de

castellanos, emprendió el reconocimiento del río Magdalena, el cual

navegó en una extensión de 35 leguas (1532). A la sazón, la mayor parte

de los pobladores de Santa Marta abandonaban gustosos la citada ciudad

para dirigirse al Perú, donde abundaban los metales preciosos.

[213] _Cédula de 24 de abril de 1533._--Vid. tom. 9 de ellas,

fol. 47 v.º, núm. 59.

En el mismo año que murió García de Lerma (1532), se presentó al

Emperador un militar que gozaba de gran prestigio, y cuyo nombre era

Pedro de Heredia, pidiendo al Monarca autorización para acometer la

conquista del país que se extiende desde el Magdalena al Darién.

Concedido el permiso, salió de Cádiz a últimos del dicho año. Ni tardo

ni perezoso, inmediatamente que llegó a Colombia echó los cimientos de

la ciudad de _Cartagena_, que fué centro de las operaciones militares.

Habiendo dejado guarnecida la colonia, a la cabeza de sus tropas, salió

a campaña a la región del Norte de Santa María, sometiendo unas tribus

por la fuerza y ganándose otras por el cariño; volvió a Cartagena, no

sólo cargado de riquezas, sino satisfecho por sus descubrimientos.

Posteriormente se dirigió Heredia (enero de 1534) a la región del Sur,

y allí, al recorrer gran parte del valle del río Zenú, sufrió, lo mismo

que toda su gente, grandes padecimientos, que en cierto modo fueron

recompensados por el oro encontrado en las sepulturas de un cementerio.

El descubrimiento excitó la codicia de los soldados españoles,

organizándose nuevas expediciones. Fray Tomás Moro, el primer obispo

del país, comunicó a la corte los excesos de los expedicionarios,

siendo nombrado comisionado regio para residenciar a Heredia, el

licenciado Juan de Badillo, miembro de la Audiencia de Santo Domingo,

quien, después de apoderarse de los bienes del Gobernador, mostró

su sed de riquezas cogiendo prisioneros centenares de indios para

venderlos como esclavos en la Isla Española.

Presentóse en la corte Alonso Luis de Lugo, solicitando en nombre de

su padre Pedro Fernández de Lugo, Adelantado de Canarias, gobernador

y justicia mayor de las islas de Tenerife y la Palma, «conquistar

y poblar las tierras y provincias que se hallan por descubrir y

conquistar en la provincia de Santa Marta...» El Rey accedió a la

petición, encargando que se guardasen los límites que señala, y añade:

«Para ello llevareis de estos Nuestros Reynos de Castilla y de las

islas de Canarias 1.500 hombres de pie, escopeteros, é arcabuceros, é

ballesteros, é rodilleros, y 200 hombres de a caballo, con caballos é

yeguas de silla, é que ansí los de pie como los de á caballo, irán bien

armados y aderezados de lo necesario...»[214]. Pedro Fernández de Lugo

entró en Santa Marta á mediados de diciembre del año 1535. Acompañaba

al Gobernador, con el nombre de justicia mayor de la colonia, un

abogado llamado Gonzalo Jiménez de Quesada, que fué el verdadero

conquistador de aquellas regiones. Por orden de Fernández de Lugo salió

(6 abril 1536) la expedición de Santa Marta a las órdenes de Jiménez

de Quesada, natural de Granada, tan excelente general como ilustre

político. Los hechos principales de empresa tan notable quedaron

registrados en documentos de inestimable valor[215]. Dirigióse Quesada

por la orilla del río Magdalena. Los calores tropicales, las fiebres

y el hambre aumentaban los padecimientos causados por la multitud de

insectos, por las acometidas de los tigres y por los combates con los

indígenas, particularmente con los _panches_, «gente bestial y de mucha

salvajía.» Las lluvias tropicales hicieron que se aumentasen las aguas

del río, dilatándose en una grande extensión. Quesada no tuvo más

remedio que asentar su campamento en un lugar llamado _Tora_, mientras

las naves seguían remontando el río. Tantas y tan graves fueron las

enfermedades que se desarrollaron en el campamento, que a los muertos

no se les daba sepultura y se les arrojaba al río. Cuéntase que los

caimanes se cebaron de tal modo en la carne humana, que después de

comerse a los muertos, atacaron a los vivos que se aproximaban al

Magdalena. Levantaron el campo, apartándose de las márgenes del citado

río. Aunque Quesada había perdido muchos hombres, dió aliento á los

que vivían y pudo llegar a las inmediaciones de las mesetas centrales

de lo que es hoy República de Colombia. Cuando los expedicionarios

vieron y admiraron los campos cultivados, se decidieron a aclamar

jefe a Quesada, desligándolo de toda dependencia de Fernández de

Lugo. Continuó Quesada sus descubrimientos, llegando, por fin, a la

hermosa llanura o sábana de Bogotá, llamada por los naturales _Cundina

marca_, donde estaba la capital de los muiscas. En la misma época

el alemán Federmann y el español Sebastián Belalcázar (ya conocidos

en capítulos anteriores), que andaban recorriendo aquellas tierras,

llegaron a disputar a Quesada la prioridad del descubrimiento, cediendo

al fin los dos primeros al último todos sus derechos mediante cierta

cantidad. Quesada llegó al pueblo de Muqueta, capital del territorio,

que encontró desierta y convirtió luego en centro de sus futuras

operaciones. Desde allí se dirigió a Tunja, cuyo zaque (Rey) gozaba

fama de poseer grandes riquezas, y se apoderó de la citada población el

20 de agosto de 1537. El zaque cayó prisionero y sus tesoros pasaron a

manos de los castellanos. «Se hizo un montón de oro tan grande--dice

Quesada--que puestos los infantes en torno de él, no se veían los

que estaban de frente, y los de a caballo apenas se divisaban.» Los

castellanos deseaban más riquezas, y para lograrlas se apoderaron de

Iraca; a pesar de la resistencia de los indígenas, ocuparon el palacio

del cacique y penetraron en el templo. Después de apoderarse de las

riquezas que encerraba el adoratorio, le pegaron fuego. Buscando

todavía más oro, se hicieron dueños de Bogotá, muriendo el zipa en

el asalto de un caserío; también fué derrotado el nuevo zipa, y para

obligarle a confesar dónde tenía guardados sus tesoros, se le hizo

morir en el tormento. Quesada, como granadino que era, dió al país que

acababa de conquistar el nombre de _Nuevo Reino de Granada_, y a la

capital de la colonia, cuyos cimientos echó el 6 de agosto de 1538, la

llamó Santa Fe de Bogotá[216].

[214] _Colec. de doc. inéd._, etc., tomo XXII, págs. 406-433.

[215] Entre ellos el más importante es la relación escrita

por el mismo conquistador, cuyo original se ha perdido; pero

que copió en gran parte el cronista Fernández de Oviedo.

Quesada--dice Oviedo--, no solamente de palabra, sino por

escrito, «me mostró un gran cuaderno de sus subçesos, y lo

tuve muchos dias en mi poder, y hallé en él muchas cosas de

las que tengo aqui dichas en los capítulos preçedentes, y de

otras que aqui se pondrán.»

[216] Provincia que se llama Nuevo Reino de Granada[216a]

y actualmente Estados Unidos de Colombia. El primero que

descubrió el Nuevo Reino de Granada fué el licenciado Jiménez

de Quesada. Llamóse primeramente _Bogotá_, porque así se

llamaba el rey o señor principal; después se le dió el nombre

del _Valle de los Alcázares_; y, por último, el de _Nuevo

Reino de Granada_, porque su descubridor era de Granada. La

ciudad más principal del país es Santa Fe, donde se hallan la

Chancillería y el Arzobispado. Abunda el oro, las esmeraldas

finas y de gran tamaño, el algodón, etc. El rey Bogotá tenía

gran majestad y era muy querido de los suyos; el número de sus

mujeres llegaba á cuatrocientas. Son idólatras, pacíficos más

que guerreros, y castigan mucho los pecados públicos.

[216a] _Colec. de doc. inéd._, etc., tomo V, págs. 529 y

530.

Jiménez de Quesada encargó a un hermano suyo, llamado Hernán, el

gobierno de la colonia, y él decidió marchar a España con el objeto de

solicitar del Rey el título de gobernador de aquellos países. Aunque

nadie--habiendo fallecido Fernández de Lugo en Santa Marta en enero de

1536--podía alegar mejores títulos que Jiménez de Quesada, la corte

prefirió para el cargo a Alonso Luis de Lugo, hijo del citado primer

gobernador.

Poco después Carlos V creó una Audiencia (17 julio 1549) que había de

residir en Santa Fe de Bogotá y cuyo tribunal hubo de cerrar el período

de la conquista. El primer presidente fué el Dr. Gutiérrez de Mercado.

El resultado de las expediciones de Jiménez de Quesada fué el

descubrimiento de nuevas tierras y la conquista del _Nuevo Reino

de Granada_, que hoy constituye la mejor parte de la República de

Colombia. El conquistador de Nueva Granada es uno de los hombres más

grandes de aquellos tiempos, mereciendo figurar al lado de Cortés,

Pizarro, Almagro, Núñez de Balboa, Valdivia y Orellana.

En sus últimos años cayó en desgracia de la corte. Murió el 16 de

febrero de 1579, tan pobre, que, según los cronistas, debía más de

60.000 pesos[217]. Fué sepultado en el convento de Santo Domingo de

Mariquita. Dicho convento se hallaba emplazado frente a la casa en

que falleció el noble conquistador. El 1597 fueron trasladados sus

restos a Bogotá, y al acercarse la celebración de su tercer centenario

se colocaron en un sepulcro digno de la fama de varón tan insigne.

En la acera del Norte de la plazuela formada por las portadas de los

cementerios públicos, se erigió un mausoleo de mármol blanco; en él

se pusieron las inscripciones siguientes: al Sur, frente principal,

_Jiménez de Quesada_; al Oriente, _El Concejo municipal de Bogotá_; al

Occidente, _Al fundador de Santa Fe de Bogotá_, y al Norte, _Expecto

resurrectionem mortuorum_[218].

[217] Otros dicen que murió rico; pero cubierto de lepra.

_Enciclopedia Universal Ilustrada_, tomo XIV, pág. 158.

[218] _Espero la resurrección de los muertos._ El mismo

Quesada dispuso que la citada inscripción se colocase como

epitafio en su sepulcro.

Pasamos a relatar brevemente la conquista de El Ecuador. Las tribus que

ocuparon El Ecuador antes de ser conquistado por los incas se llamaban

_scyris_ o _caras_, _puxahaes_, _cañaris_ y _quitos_ o _quitúes_.

La capital de los caras fué Quito. Los incas, después de vencer a

las tribus citadas y algunas otras--todas fetichistas, poligamas y

antropófagas--se establecieron en el país hasta la llegada de los

españoles.

La siguiente Real cédula prueba el estado de barbarie en que se

hallaban los indígenas de Quito a mediados del siglo XVI.

«Caciques: Con noticia el Príncipe, que los de la provincia de Quito,

quando morían, mandaban matar indios de ambos sexos, para enterrarlos

con ellos; no obstante no persuadirse se continuaría tan extravagante

abuso; Mandó al Presidente y Audiencia de dicha provincia no

consintiese exceso de tal naturaleza, y lo castigase con todo rigor.»

Cédula de 18 de Enero de 1552. Vid. tomo 11 de ellas, fol. 35 b. n.º

55[219].

[219] _Biblioteca particular de S. M. el Rey de España._

Sebastián de Belalcázar, gobernador en San Miguel, noticioso de que

Pedro de Alvarado se dirigía a Quito en busca de riquezas, marchó

a dicho punto, a últimos del año 1533, al frente de 200 soldados.

Belalcázar encontró un enemigo poderoso en Rumiñahuí, quien a la cabeza

de 20.000 indios, defendió el terreno palmo a palmo, haciendo hoyos en

la tierra, en los que clavaba agudas estacas para impedir el paso a los

caballos del capitán español. Poco después llegó Diego de Almagro con

refuerzos y también Alvarado, el cual pretendía que se le adjudicara

el país. Opusiéronse Belalcázar y Almagro y, como testimonio de haber

tomado posesión del reino, en los llanos de Riobamba fundaron el pueblo

de _Santiago de Quito_ (15 agosto 1534), al presente capital de la

República. Alvarado, mediante cierta suma de pesos de oro, se volvió a

Guatemala. Belalcázar, con la gente que Almagro no se llevó al Perú,

continuó sus conquistas. Mientras sus capitanes Pedro Añasco y Juan de

Ampudia se dirigían por el valle, donde luego se había de fundar _San

Juan Porto_, él marchó a reunir gente, echando antes los cimientos de

_Guayaquil_ (25 junio 1535). Luego, desde Popayán se dirigió á Bogotá,

y allí puso paz entre Jiménez de Quesada y el alemán Federmann, los

cuales tenían más ambición que prudencia. Puestos de acuerdo los tres

capitanes, marcharon a España, deseosos de tener gobiernos propios.

En tanto que tomaban el camino de la metrópoli, dispuso Pizarro que su

capitán Lorenzo de Aldama penetrase en la tierra que había descubierto

y conquistado Belalcázar. A su vez Aldama autorizó a Jorge Robledo para

que hiciera otras expediciones, y por cierto, que de una de ellas formó

parte el cronista Pedro Cieza. Procede del mismo modo recordar que, a

últimos de septiembre de 1540, se fundó la ciudad de _Cartago_ (hoy de

la República de Costa Rica).

Por entonces, Pascual de Andagoya obtuvo el nombramiento de Adelantado

y gobernador del río de San Juan. Deseando luego extender sus dominios,

se hizo recibir por Gobernador en la ciudad de Cali, en la tierra

de Belalcázar, siendo reconocido como tal por Jorge Robledo y otros

capitanes. Hasta tal punto llegó la imprudencia de Andagoya, que se

preparó a impedir por la fuerza la entrada de Belalcázar, dado que éste

último consiguiera la gobernación de la citada tierra.

Como sospechaba Andagoya, consiguió Belalcázar el nombramiento (10

marzo 1540) de Gobernador de la provincia de Popayán, y poco después

(diciembre de 1540), obtuvo el título de Adelantado. La gobernación

de Popayán, dada a Belalcázar, limitaba al Norte con Castilla del Oro

y río de San Juan, al Este con la provincia de Bogotá o Nuevo Reino

de Granada, al Sur con la provincia de Quito y al Oeste con el Océano

Pacífico. Conseguido el objeto de su venida a España, volvió para las

Indias, desembarcando en Nombre de Dios a mediados de diciembre de

1540. Andagoya, que se hallaba en Cali, quiso resistir a Belalcázar y

fué hecho prisionero.

Deseando Carlos V terminar de una vez con la anarquía del Perú, dispuso

que el licenciado Cristóbal Vaca de Castro se dirigiera a aquel país

con los poderes necesarios. En efecto, marchó a las Indias y desembarcó

en la gobernación de Belalcázar, donde tuvo noticias exactas del estado

del Perú, y en particular--y esto fué lo que hubo de preocuparle

más--de la muerte del marqués Francisco Pizarro (26 junio 1541). Vaca

de Castro, acompañado de Belalcázar y otros capitanes, llegó a Lima;

pero, habiendo notado durante el viaje que el gobernador de Popayán era

partidario de los almagristas--pues había contribuído a la huída de

Núñez de Prado, íntimo amigo de Almagro--le hizo regresar a su país.

Ya sabemos que Jorge Robledo hubo de reconocer como gobernador (21

abril 1541) a Belalcázar. Robledo fundó la ciudad de _Antioquía_; mas

la fortuna le volvió la espalda, dirigiéndose entonces, hambriento y

maltrecho, con sus treinta compañeros, a San Sebastián de Urabá. Allí

fué hecho prisionero por Pedro de Heredia, fundador de Cartagena, quien

sin miramientos de ninguna clase, le mandó a España. Inmediatamente

Heredia se apoderó de Antioquía. Disgustado Belalcázar con la conducta

de Heredia, ordenó al capitán Juan Cabrera que le redujese a prisión

y le mandara a Panamá; pero luego, habiendo recobrado la libertad

Heredia, volvió a Antioquía, dejando en ella por su teniente al capitán

Gallegos, que a su vez fué preso por Madroñero, capitán de Belalcázar.

Por aquellos tiempos andaba el gobernador de Popayán en guerra con

los indios y la razón estaba de parte de los últimos. Conviene saber

que en las ordenanzas de 1542, se disponía, entre otras cosas,

que los gobernadores y demás autoridades no tuviesen indios; pero

Belalcázar mandó que se cumpliesen aquellas leyes, si bien tuvo el

cuidado de poner antes en cabeza de sus hijos a los indígenas que

eran de él propiedad. Los procuradores de las ciudades, reunidos por

el Gobernador, mostraron su oposición a las ordenanzas, pronunciando

entonces aquél las famosas frases de _Acátese lo mandado; pero no se

cumpla_. Hizo suspender las ordenanzas y mandó a España un procurador

que hiciera presente al gobierno el estado de las cosas. Para implantar

estas reformas, el Emperador escogió a Blasco Núñez Vela, primer virrey

del Perú, que salió de Sanlúcar el 3 de noviembre de 1543 con una flota

de 52 buques. Llegó el virrey al Nuevo Mundo, y al frente de pequeño

ejército peleó con Gonzalo Pizarro en Añaquito: allí murió Núñez Vela

y allí fué hecho prisionero Belalcázar y su hijo Francisco. Aunque

desconocemos los motivos, se halla probado que el gobernador de Popayán

entró en la prisión enemigo de Pizarro y salió amigo. Inmediatamente

que Belalcázar recobró la libertad, se dirigió a su gobernación y allí

supo cómo Jorge Robledo, que nunca fué fiel amigo suyo, había vuelto de

España con el título de mariscal de Antioquía. En seguida comenzó la

guerra entre los dos, logrando el Adelantado sorprender al Mariscal (5

octubre 1546) en la Loma del Pozo.

Dícese que entre los papeles del Mariscal se hallaron unas cartas que

escribió y no mandó a su destino, en las que acusaba a Belalcázar

de traidor y pizarrista. Castigóle el vencedor haciéndole degollar

inmediatamente. Temeroso Belalcázar de la venganza de los amigos de

Robledo, vivía en continuo desasosiego y zozobra. En aquel tiempo, para

acabar con los disturbios del Perú, vino de España--como veremos en

el capítulo XXIII--el presidente D. Pedro de La Gasca, quien, ayudado

por Belalcázar, derrotó a Gonzalo Pizarro en la memorable batalla de

Xaquixaguana. Razón tenía Belalcázar para temer a los partidarios del

citado Robledo, los cuales consiguieron que el licenciado Briceño

formase causa y condenara al valeroso gobernador de Popayán. Cuando

se encaminaba a España con la idea de pedir--no sabemos si gracia o

justicia--, murió en Cartagena de Indias, a los sesenta años de edad.

Sea de ello lo que fuere y censurables o no censurables algunos hechos

de Belalcázar, él fué uno de los capitanes más valerosos que tomaron

parte en la conquista de las Indias[220].

[220] Además de las obras impresas que hemos consultado

para escribir la conquista de El Ecuador, citaremos los

manuscritos siguientes: Varios documentos del Archivo de

Indias, y entre los más importantes, tenemos la información

hecha en Sevilla en el año 1550, por Cebrián de Calitati,

en representación y nombre del Adelantado D. Sebastián de

Benalcázar, cuya signatura es: 52-6-2/12. Información hecha

desde 1505 a 1573, por el hijo del Adelantado D. Sebastián de

Benalcázar, signatura 1-5-24/8. Varias cartas de Benalcázar

a S. M. sobre que el Adelantado Andagoya impedía entrar en

su gobernación. Una carta de Francisco Hernandez, teniente

general de Benalcázar, al capitán Luis de Guevara sobre la

muerte de Robledo, fechada en Anzerma a 26 de noviembre 1546,

signatura 22-3/8-R. 3. Declaración de Pedro Santos sobre el

mismo asunto. Varias informaciones, cartas y R. C.[220a].

[220a] Unos cronistas le llaman Belalcázar, otros

Benalcázar y algunos Velalcázar.

Historia de América desde sus tiempos más remotos hasta nuestros días, tomo II · 第 29 / 141 题