022:057 Él negó a Jesús, diciendo, «Mujer, no lo conozco.»

022:058 Después de un tiempo cuando otro lo vio, dijo, «¡Tu también

eres uno de ellos[197]!»

Pero Pedro contesto, «¡Hombre, yo no soy!»

022:059 Después de que había pasado como una hora, otro dijo con

seguridad, «¡En verdad este hombre también estaba con Él,

porque es de Galilea! »

022:060 Pero Pedro dijo, «¡Hombre, no se de lo que estás hablando!» De

inmediato, mientras aún hablaba, cantó un gallo.

022:061 El Señor dio la vuelta y miró a Pedro. Entonces Pedro recordó

la palabra del Señor, cuando le dijo, «Antes de que el gallo

cante me negarás tres veces. »

022:062 El se fue, y lloró amargamente.

022:063 Los hombres que tenían a Jesús lo ridiculizaban y lo

golpeaban[ 198].

022:064 Habiéndole tapado los ojos, lo golpeaban en la cara y le

preguntaban, «¡Profetiza! ¿Quién es el que te golpea?»

022:065 Decían[199 ] muchas otras cosas contra Él, insultándolo.

022:066 Tan pronto como amaneció, la asamblea de los ancianos del

pueblo se reunió con ambos, con jefes de sacerdotes y con

escribas, y lo condujeron a su consejo, diciendo,

022:067 «Si tu eres el Cristo, dinos.»

Pero Él les dijo, «Si les digo, no me creerán,

022:068 y si les pregunto, ustedes no me contestarán de forma alguna

ni me dejarán ir.

022:069 Desde ahora, el Hijo del Hombre se sentará a la mano derecha

del Poder de Dios.»

022:070 Todos le dijeron, «¿Eres tu entonces el Hijo de Dios?»

El les dijo, «Ustedes lo dicen, porque YO SOY.»

022:071 Ellos dijeron, «¿Para qué necesitamos más testigos? ¡Cuando

nosotros mismos lo hemos escuchado de su boca!»

23

023:001 La compañía completa se levantó y lo llevó ante Pilato.

023:002 Comenzaron a acusarlo, diciendo, «Encontramos a este hombre

pervirtiendo la nación, prohibiendo pagar impuestos al Cesar,

y diciendo que Él mismo es Cristo, un rey.»

023:003 Pilato le preguntó, «¿Eres el Rey de los Judíos?»

Él le contestó, «Tal como dices.»

023:004 Pilato dijo al jefe de los sacerdotes y a las multitudes, «No

encuentro bases para hacer un cargo en contra de este

hombre.»

023:005 Pero ellos insistieron, diciendo, «Él perturba a la gente,

enseñando por toda Judea, comenzando en Galilea y hasta este

lugar. »

023:006 Cuando Pilato escuchó Galilea mencionado, preguntó si el

hombre era de Galilea.

023:007 Cuando encontró que era de la jurisdicción de Herodes, se lo

envió a Herodes, quien también estaba en Jerusalén en esos

días.

023:008 Cuando Herodes vio a Jesús, estaba excesivamente contento,

porque había querido verlo por largo tiempo, pues había

escuchado muchas cosas sobre Él. Esperaba ver algunos

milagros[200] que Él hiciera.

023:009 Lo cuestionaba con muchas palabras, pero Jesús no daba

respuestas.

023:010 Los jefes de los sacerdotes y los escribas se mantenían

acusándolo vehementemente.

023:011 Herodes con sus solados lo humillaron y lo ridiculizaron.

Vistiéndolo con vestidos lujosos[201], lo enviaron de vuelta a

Pilato.

023:012 Herodes y Pilato se hicieron amigos desde ese preciso día,

porque antes de eso eran enemigos el uno del otro[202].

023:013 Pilato llamó a los jefes de los sacerdotes, a los mandatarios

y a la gente[203],

023:014 y les dijo, «Ustedes me trajeron a este hombre como a uno que

corrompe a la gente, y vean, lo he examinado delante de

ustedes y no he encontrado bases para hacer un cargo contra

este hombre por los hechos por los que lo acusan.

023:015 Tampoco Herodes, porque los envié con él, y vean, Él no ha

hecho nada que lo haga merecedor de la muerte.

023:016 Por lo tanto lo azotaré y lo soltaré.»

023:017 Ocurrió que él tenía que liberarles un prisionero en la

fiesta[ 204].

023:018 Y todos gritaron juntos, diciendo «¡Llévese a ese hombre! ¡

Libérenos a Barrabás!»

023:019 uno que había sido metido en la cárcel por cierta revuelta en

la ciudad y asesinato.

023:020 Entonces Pilato habló con ellos de nuevo, queriendo liberar a

Jesús,

023:021 pero ellos gritaron, diciendo, «¡Crucifixión! ¡ Crucifícalo!»

023:022 Él les dijo por tercera vez, «¿Por qué? ¿Qué mal ha hecho este

hombre? No he encontrado ningún delito capital en Él. Por lo

tanto lo azotaré y lo liberaré.»

023:023 Pero ellos presionaban con voces duras, pidiendo que fuera

crucificado. Sus voces y las voces de los jefes de los

sacerdotes lo convencieron.

023:024 Pilato ordenó que se hiciera lo que pedían.

023:025 Él libero al que había sido encarcelado por insurrección y

asesinato, el que la gente había pedido, pero les dio a Jesús

como querían.

023:026 Cuando lo conducían afuera, cogieron a uno, a Simón de

Cirenea, que venía del campo, y cargaron sobre él la cruz,

para que la llevara detrás de Jesús.

023:027 Una gran multitud de gente lo siguió, incluyendo mujeres que

también lloraban y se lamentaban por Él.

023:028 Pero Jesús, volteándose hacia ellas, les dijo, «Hijas de

Jerusalén, no lloren por mí, pero lloren por ustedes y por sus

hijos.

023:029 Porque observen, vendrán los días en los que ellos dirán,

`Benditos son las estériles, los vientres que nunca engendran,

y los pechos que nunca alimentan.´

023:030 Entonces comenzarán a decir a las montañas, `¡Caigan sobre

nosotros!´ y decir a las colinas `Cubranos.´

023:031 Porque si hacen estas cosas al árbol verde, ¿Qué se le hará al

seco?»

023:032 También había dos criminales que iban con Él para ser

ejecutados.

023:033 Cuando llegaron al lugar llamado La Calavera lo crucificaron

allí con los criminales, uno al lado derecho y el otro al

izquierdo.

023:034 Jesús dijo, «Padre perdónalos, pues no saben lo que están

haciendo.»

Echaron suertes para dividir su ropa entre ellos.

023:035 La gente estaba de pie mirando. Las autoridades que estaban

con ellos también lo ridiculizaban diciendo, «Él salvo[205] a

otros. ¡Que se salve el mismo si este es el Cristo de Dios, su

escogido!»

023:036 Los soldados también se burlaron de Él, acercándose y

ofreciéndole vinagre,

023:037 y diciendo, «¡Si eres el Rey de los Judíos sálvate!»

023:038 Se escribió una inscripción sobre Él con letras en Griego,

Latín y Hebreo: «ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.»

023:039 Uno de los criminales que estaba colgado lo insulto[206]

diciendo, «¡Si eres el Cristo, sálvate y sálvanos!»

023:040 Pero el otro contestó y lo reprendió diciendo, «¿Ni si quiera

le temes a Dios, viendo que estás bajo la misma condena?

023:041 Y nosotros en realidad justamente, porque recibimos la

recompensa merecida por nuestros actos, pero este hombre no ha

hecho nada malo.»

023:042 Le dijo a Jesús, «Señor, recuérdame cuando entres a tu

Reino.»

Buena Nueva de acuerdo a Lucas: Traducción de dominio público abierta a mejoras · 第 11 / 13 题