022:010 Él les dijo, «Observen, cuando hayan entrado a la ciudad, se
encontrarán con un hombre que carga una jarra de agua. Síganlo
a la casa en la que entre.
022:011 Díganle al dueño de la casa, `El Maestro te dice, «¿Donde está
el cuarto para invitados, donde podré comer el cordero de
Pascua con mis discípulos?»´
022:012 Él les mostrará un cuarto en el segundo piso, amplio y
amoblado. Hagan los preparativos allí. »
022:013 Ellos fueron, encontraron las cosas como Jesús había dicho, y
prepararon la Pascua.
022:014 Cuando la hora había llegado se sentó con los doce apóstoles.
022:015 Les dijo, «Realmente he deseado comer esta cena de pascua con
ustedes antes de sufrir,
022:016 porque les digo, no volveré a comer de esta por medio alguno
hasta que se cumpla en el Reino de Dios.»
022:017 Recibió una copa, y cuando había dado gracias, dijo, «Tomen
esto, y compártanlo entre ustedes[186],
022:018 porque les digo, no beberé más del fruto de la vid, hasta que
venga el Reino de Dios[187].»
022:019 Tomó pan, y cuando había dado gracias, lo partió, y se los
entregó, diciendo, «Este es mi cuerpo que es entregado por
ustedes. Hagan esto en memoria mía.»
022:020 De la misma forma, tomó la copa después de la cena, diciendo,
«Esta copa es la nueva alianza en mi sangre, que será
derramada por ustedes.
022:021 Pero observen, la mano del que me traiciona está conmigo en la
mesa.
022:022 El Hijo del Hombre de hecho se va, como ha sido determinado,
¡Pero pobre del hombre por intermedio del cual Él es
traicionado!»
022:023 Comenzaron a cuestionarse entre ellos, cual de ellos era quien
haría esto.
022:024 Allí se levantó también una controversia entre ellos, sobre
cual de ellos era considerado el más grande.
022:025 Jesús les dijo, «Los reyes de las naciones[188] reinan sobre
ellas, y los que tienen autoridad sobre estas son llamados
`benefactores.´
022:026 Pero no es así con ustedes. Sino quien es el mayor entre
ustedes, que se convierta como el más joven, y quien gobierna
que sea como quien sirve.
022:027 Porque ¿quién es más grande, el que se sienta a la mesa, o el
que la sirve? ¿No es el que se sienta en la mesa? Pero yo
estoy en medio de ustedes como quien sirve.
022:028 Pero ustedes son los que han continuado conmigo en mis
pruebas.
022:029 Yo confiero en ustedes un reino[189], así como mi Padre me
confirió uno,
022:030 para que ustedes puedan comer y beber en mi mesa en mi Reino.
Ustedes se sentarán en tronos, juzgando a las doce tribus de
Israel.»
022:031 El Señor dijo, «Simón, Simón, mira Satanás ha pedido tenerte
para colarte como harina,
022:032 pero recé por ti para que tu fe no te falle. Cuando hayas
regresado de nuevo, fortalece a tus hermanos[190].»
022:033 Él le dijo, «¡Señor, estoy listo para ir contigo tanto a la
prisión como a la muerte!»
022:034 Él dijo, «Yo te digo Pedro, el gallo de ninguna forma cantará
hoy hasta que hallas negado conocerme tres veces.»
022:035 Él les dijo, «Cuando los envié sin cartera, ni billetera y sin
zapatos ¿Les hizo falta algo?»
Ellos dijeron, «Nada.»
022:036 Entonces Él les dijo, «Pero ahora, quien tiene una cartera que
se la lleve y lo mismo con una billetera. El que nada tiene,
que venda su abrigo y se compre una espada.
022:037 Porque les digo que esto que está escrito aún debe cumplirse
en mi: `Fue contando entre los ilegales.´ Porque lo que
concierne a mí tiene un objetivo[191].»
022:038 Ellos dijeron, «Señor, observa, aquí hay dos espadas.»
Él les dijo, «Basta ya[192].»
022:039 Salió, y fue, como era su costumbre, al Monte de los Olivos.
Sus discípulos también lo siguieron.
022:040 Cuando estaba en el lugar, les dijo, «Oren para que no caigan
en tentación.»
022:041 Se alejó de ellos tanto como una piedra que se lanza, se
arrodilló y oró
022:042 diciendo, «Padre, si tu lo deseas, quita esta copa de mi. Sin
embargo que no se haga mi voluntad sino la tuya.»
022:043 Un ángel del cielo se le apareció, fortaleciéndolo.
022:044 Estando en agonía Él oraba con más fuerza. Su sudor se hizo
como grandes gotas de sangre que caían sobre la tierra.
022:045 Cuando se levantó de su oración, fue donde los discípulos, y
los encontró durmiendo a causa de la preocupación
022:046 y les dijo, «¿Por qué duermen? Levántense y recen para que no
caigan en tentación.»
022:047 Mientras aún hablaba, llegó una multitud, y el que era llamado
Judas, uno de los doce, la encabezaba. Se acercó a Jesús para
besarlo[193].
022:048 Pero Jesús le dijo, «Judas, ¿Traicionas al Hijo del Hombre con
un beso?»
022:049 Cuando los que estaba a su alrededor vieron lo que iba a
ocurrir, le dijeron, «¿Señor, debemos golpear con la espada?»
022:050 Y uno de ellos golpeó al siervo del sumo sacerdote, y le cortó
su oreja derecha.
022:051 Pero Jesús contestó, «¡Basta[194]!» y tocó su oreja, y lo
sanó.
022:052 Jesús les dijo a los jefes de los sacerdotes, a los lideres
del templo y a los ancianos, que habían ido en contra de Él,
«¿Han venido como contra un ladrón, con espadas y palos?
022:053 Cuando estaba con ustedes en el templo diariamente, no
estiraron sus manos contra mi. Pero esta es su hora, y la del
poder de la oscuridad[195].»
022:054 Lo apresaron y lo condujeron[196] a la casa del sumo
sacerdote. Y Pedro los siguió a cierta distancia.
022:055 Cuando habían encendido un fuego en medio del patio, y se
habían sentado, Pedro se sentó entre ellos.
022:056 Cierta sierva joven lo vio cuando se sentaba a la luz, y
mirándolo fijamente, dijo, «Este hombre también estaba con
Él.»