022:009 Ellos le dijeron, «¿Donde deseas que la preparemos?»

022:010 Él les dijo, «Observen, cuando hayan entrado a la ciudad, se

encontrarán con un hombre que carga una jarra de agua. Síganlo

a la casa en la que entre.

022:011 Díganle al dueño de la casa, `El Maestro te dice, «¿Donde está

el cuarto para invitados, donde podré comer el cordero de

Pascua con mis discípulos?»´

022:012 Él les mostrará un cuarto en el segundo piso, amplio y

amoblado. Hagan los preparativos allí. »

022:013 Ellos fueron, encontraron las cosas como Jesús había dicho, y

prepararon la Pascua.

022:014 Cuando la hora había llegado se sentó con los doce apóstoles.

022:015 Les dijo, «Realmente he deseado comer esta cena de pascua con

ustedes antes de sufrir,

022:016 porque les digo, no volveré a comer de esta por medio alguno

hasta que se cumpla en el Reino de Dios.»

022:017 Recibió una copa, y cuando había dado gracias, dijo, «Tomen

esto, y compártanlo entre ustedes[186],

022:018 porque les digo, no beberé más del fruto de la vid, hasta que

venga el Reino de Dios[187].»

022:019 Tomó pan, y cuando había dado gracias, lo partió, y se los

entregó, diciendo, «Este es mi cuerpo que es entregado por

ustedes. Hagan esto en memoria mía.»

022:020 De la misma forma, tomó la copa después de la cena, diciendo,

«Esta copa es la nueva alianza en mi sangre, que será

derramada por ustedes.

022:021 Pero observen, la mano del que me traiciona está conmigo en la

mesa.

022:022 El Hijo del Hombre de hecho se va, como ha sido determinado,

¡Pero pobre del hombre por intermedio del cual Él es

traicionado!»

022:023 Comenzaron a cuestionarse entre ellos, cual de ellos era quien

haría esto.

022:024 Allí se levantó también una controversia entre ellos, sobre

cual de ellos era considerado el más grande.

022:025 Jesús les dijo, «Los reyes de las naciones[188] reinan sobre

ellas, y los que tienen autoridad sobre estas son llamados

`benefactores.´

022:026 Pero no es así con ustedes. Sino quien es el mayor entre

ustedes, que se convierta como el más joven, y quien gobierna

que sea como quien sirve.

022:027 Porque ¿quién es más grande, el que se sienta a la mesa, o el

que la sirve? ¿No es el que se sienta en la mesa? Pero yo

estoy en medio de ustedes como quien sirve.

022:028 Pero ustedes son los que han continuado conmigo en mis

pruebas.

022:029 Yo confiero en ustedes un reino[189], así como mi Padre me

confirió uno,

022:030 para que ustedes puedan comer y beber en mi mesa en mi Reino.

Ustedes se sentarán en tronos, juzgando a las doce tribus de

Israel.»

022:031 El Señor dijo, «Simón, Simón, mira Satanás ha pedido tenerte

para colarte como harina,

022:032 pero recé por ti para que tu fe no te falle. Cuando hayas

regresado de nuevo, fortalece a tus hermanos[190].»

022:033 Él le dijo, «¡Señor, estoy listo para ir contigo tanto a la

prisión como a la muerte!»

022:034 Él dijo, «Yo te digo Pedro, el gallo de ninguna forma cantará

hoy hasta que hallas negado conocerme tres veces.»

022:035 Él les dijo, «Cuando los envié sin cartera, ni billetera y sin

zapatos ¿Les hizo falta algo?»

Ellos dijeron, «Nada.»

022:036 Entonces Él les dijo, «Pero ahora, quien tiene una cartera que

se la lleve y lo mismo con una billetera. El que nada tiene,

que venda su abrigo y se compre una espada.

022:037 Porque les digo que esto que está escrito aún debe cumplirse

en mi: `Fue contando entre los ilegales.´ Porque lo que

concierne a mí tiene un objetivo[191].»

022:038 Ellos dijeron, «Señor, observa, aquí hay dos espadas.»

Él les dijo, «Basta ya[192].»

022:039 Salió, y fue, como era su costumbre, al Monte de los Olivos.

Sus discípulos también lo siguieron.

022:040 Cuando estaba en el lugar, les dijo, «Oren para que no caigan

en tentación.»

022:041 Se alejó de ellos tanto como una piedra que se lanza, se

arrodilló y oró

022:042 diciendo, «Padre, si tu lo deseas, quita esta copa de mi. Sin

embargo que no se haga mi voluntad sino la tuya.»

022:043 Un ángel del cielo se le apareció, fortaleciéndolo.

022:044 Estando en agonía Él oraba con más fuerza. Su sudor se hizo

como grandes gotas de sangre que caían sobre la tierra.

022:045 Cuando se levantó de su oración, fue donde los discípulos, y

los encontró durmiendo a causa de la preocupación

022:046 y les dijo, «¿Por qué duermen? Levántense y recen para que no

caigan en tentación.»

022:047 Mientras aún hablaba, llegó una multitud, y el que era llamado

Judas, uno de los doce, la encabezaba. Se acercó a Jesús para

besarlo[193].

022:048 Pero Jesús le dijo, «Judas, ¿Traicionas al Hijo del Hombre con

un beso?»

022:049 Cuando los que estaba a su alrededor vieron lo que iba a

ocurrir, le dijeron, «¿Señor, debemos golpear con la espada?»

022:050 Y uno de ellos golpeó al siervo del sumo sacerdote, y le cortó

su oreja derecha.

022:051 Pero Jesús contestó, «¡Basta[194]!» y tocó su oreja, y lo

sanó.

022:052 Jesús les dijo a los jefes de los sacerdotes, a los lideres

del templo y a los ancianos, que habían ido en contra de Él,

«¿Han venido como contra un ladrón, con espadas y palos?

022:053 Cuando estaba con ustedes en el templo diariamente, no

estiraron sus manos contra mi. Pero esta es su hora, y la del

poder de la oscuridad[195].»

022:054 Lo apresaron y lo condujeron[196] a la casa del sumo

sacerdote. Y Pedro los siguió a cierta distancia.

022:055 Cuando habían encendido un fuego en medio del patio, y se

habían sentado, Pedro se sentó entre ellos.

022:056 Cierta sierva joven lo vio cuando se sentaba a la luz, y

mirándolo fijamente, dijo, «Este hombre también estaba con

Él.»

Buena Nueva de acuerdo a Lucas: Traducción de dominio público abierta a mejoras · 第 10 / 13 题