018:042 «Recibe tu vista. Tu fe te ha sanado[152].»

018:043 Inmediatamente recibió su vista, y lo siguió, dando gloria a

Dios. Toda la gente, cuando lo vio, alabó a Dios.

19

019:001 Cuando entró y pasó por Jericó,

019:002 había cierto hombre llamado Zaqueo que era jefe de los

recolectores de impuestos y muy rico.

019:003 Él intentaba ver quien era Jesús, y no podía a causa de la

multitud, pues él era bajo.

019:004 Se adelantó corriendo y se subió a un sicomoro para verlo,

porque iba a pasar por ese camino.

019:005 Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba, lo vio y le

dijo, «Zaqueo, apúrate y baja, porque hoy debo quedarme en tu

casa.»

019:006 El se apuró, bajo, y lo recibió lleno de felicidad.

019:007 Cuando vieron eso murmuraron diciendo, «Él ha ido a alojarse

donde un hombre pecador. »

019:008 Zaqueo se levantó y le dijo al Señor, «Mira Señor, la mitad de

mis bienes se lo doy a los pobres. Si he cobrado

incorrectamente cualquier cosa de cualquier persona, se los

restauraré cuatro veces mas.»

019:009 Jesús le dijo, «Hoy ha llegado la salvación[153] a esta casa,

porque él también es hijo de Abraham.

019:010 Pues el Hijo del Hombre vino a buscar y salvar[154] lo que

estaba perdido.»

019:011 Mientras escuchaban estas cosas, Jesús comenzó a decir una

parábola, porque se encontraba cerca de Jerusalén y ellos

suponían que el Reino de Dios sería revelado inmediatamente.

019:012 Entonces Él les dijo, «Cierto hombre de la nobleza fue a un

país lejano a recibir un reino para después regresar.

019:013 Llamó a diez de sus sirvientes y les dio diez monedas

mina,[155] y les dijo, `Hagan negocios hasta que yo venga.´

019:014 Pero sus ciudadanos lo odiaban y mandaron una

comisión[156]detrás de él diciendo, `No queremos que este

hombre reine sobre nosotros.´

019:015 «Sucedió cuando regresó otra vez, habiendo recibido el reino

mandó llamar a los sirvientes a quienes les había entregado el

dinero, quería saber cuanto habían ganado en los negocios que

habían hecho.

019:016 El primero llegó donde él diciéndole, `Señor su mina ha hecho

diez minas más.´

019:017 «Él le dijo, `¡Bien hecho buen sirviente! Porque fuiste fiel

con tan poco tendrás autoridad sobre diez ciudades[157].´

019:018 «El segundo vino y le dijo, `Su mina, señor, ha hecho cinco

minas.´

019:019 «Así que él le dijo, `y tu tendrás autoridad sobre cinco

ciudades.´

019:020 Otro llego diciendo, `Señor, mira tu mina que mantuve guardada

en un pañuelo[158],

019:021 pues tuve miedo de usted, porque usted es un hombre severo.

Toma de lo que no puso, y recoge lo que no sembró.´

019:022 Él le dijo, `¡De tu propia boca te juzgaré, malvado sirviente!

Tu sabías que yo era un hombre severo, que toma de lo que no

puso y recoge de lo que no sembró.

019:023 Entonces ¿porque no depositaste mi dinero en el banco[159] y a

mi llegada podría haber ganado intereses?

019:024 Le dijo a los que estaban, `Tomen la mina que él tiene, y

dénsela al que tiene diez minas.´

019:025 «Ellos le dijeron, `¡Señor, él tiene diez minas!´

019:026 `Porque les digo que a todo el que tiene, se le dará más; pero

al que no tiene, incluso se le quitara lo que tenga.

019:027 Pero traigan esos enemigos mios que no quiere que reine sobre

ellos, y mátenlos frente a mí.´»

019:028 Habiendo dicho esto, siguió adelante, andando hacía

Jerusalén.

019:029 Sucedió cuando estaba cerca de Betfagé[160] y Betania en la

montaña llamada de los olivos[161], que mandó a dos de sus

discípulos

019:030 diciendo, «Vayan al pueblo del otro lado, en el cual al entrar

encontrarán un burro amarrado que nadie ha montado.

Desamárrenlo y traíganlo.

019:031 Si alguien les pregunta, `¿Porqué están desamarrándolo?´

díganle `El Señor lo necesita.´»

019:032 Los enviados partieron y encontraron todo como Él les había

dicho.

019:033 Mientras estaban desamarrando al burro, los dueños les

dijeron, «¿Porqué están desamarrando al burro?»

019:034 Ellos les dijeron, «El Señor lo necesita.»

019:035 Lo llevaron a Jesús. Colocaron sus ropas sobre el burro y

montaron a Jesús.

019:036 Mientras avanzaban, colocaban sus ropas en el camino.

019:037 Cuando se acercaba al descenso del Monte de los Olivos, toda

la multitud de discípulos comenzó a gritar alegremente y a

alabar a Dios por todas las obras grandiosas [162] que habían

visto,

019:038 diciendo, «¡Bendito es el Rey que viene en el nombre del

Señor! ¡Paz en el cielo, y gloria al altísimo!»

019:039 Algunos de los fariseos de la multitud le dijeron, «¡Maestro,

reprende a tus discípulos!»

019:040 Él les contestó, «Les digo que si estos hombre callaran, las

piedras gritarían.»

019:041 Cuando estaba cerca, vio la ciudad y lloró por ella,

019:042 diciendo, «¡Si tu, incluso tu, hubieras sabido hoy las cosas

que son para tu paz[163]! Pero ahora, están escondidas a tus

ojos.

019:043 Porque vendrán los días sobre ti, en los que tus enemigos

levantarán una barricada contra ti[164], te rodearán,

acorralándote por todos lados,

019:044 y los tirarán a ustedes y sus hijos con ustedes contra el

piso. No dejarán una piedra sobre otra, porque ustedes no

supieron la hora de su visita.»

019:045 Entró al templo, y comenzó a sacar a los que compraban y

vendían allí,

019:046 diciéndoles, «Está escrito, `Mi casa es casa de oración,´ ¡

pero ustedes la han convertido en `cueva de ladrones´!

019:047 Él enseñaba a diario en el templo, pero los jefes de los

sacerdotes y los líderes entre la gente[165] buscaban

destruirlo.

019:048 Ellos no podían encontrar como poder hacerlo, porque toda la

gente se ceñía a cada palabra que decía[166].

20

020:001 Ocurrió en uno de esos días, que enseñaba a la gente en el

templo y predicaba la Buena Nueva[167], que los

sacerdotes[168] y escribas vinieron a Él con los ancianos.

020:002 Le preguntaron, «Dinos: ¿Con que autoridad haces estas cosas?

¿O quien te está dando esta autoridad? »

020:003 Él les contesto, «Yo también les haré una pregunta. Díganme:

020:004 ¿El bautismo de Juan, era del cielo o de los hombres?»

020:005 Ellos razonaron entre sí, diciendo, «Si decimos, `Del cielo´

Él dirá `¿Por que no creyeron en él?´

020:006 Pero si decimos, `De los hombres´ la gente nos apedreará,

porque están persuadidos que Juan era una profeta.»

020:007 Contestaron que no sabían de donde era.

020:008 Jesús les dijo, «Tampoco les digo con que autoridad hago estas

cosas.»

020:009 Comenzó a decirle a la gente esta parábola. «Un[169] hombre

plantó una viña, y la rentó a algunos campesinos, y se fue a

otro país por un largo tiempo.

020:010 En la estación apropiada, envió a un siervo donde los

campesino para recolectar su parte del fruto de la viña. Pero

los campesinos lo golpearon, y lo echaron con las manos

vacías.

020:011 Él entonces envió otro siervo, y ellos también lo golpearon,

lo trataron de forma degradante y lo echaron con las manso

vacías.

020:012 Envió, incluso, un tercero, y también lo hirieron y lo

expulsaron.

020:013 El señor de la viña dijo, `¿Qué debo hacer? Enviaré a mi hijo

amado. Puede ser que al verlo, lo respeten.´

020:014 «Pero cuando los campesinos lo vieron, razonaron entre ellos,

diciendo `Este es el heredero. Vengan, matémoslo, para que la

herencia sea nuestra.´

020:015 Lo sacaron de la viña y lo mataron. ¿ Entonces qué les hará el

señor de la viña?

020:016 Él vendrá y destruirá a estos campesinos, y le dará la viña a

otros.»

Cuando lo oyeron, dijeron, «¡Que no pueda ser!»

020:017 Pero Él los miró, y dijo, «Entonces ¿Qué es esto que está

escrito,

`La piedra que los constructores rechazaron, la misma fue

hecha piedra fundamental´?

020:018 «Todo el que caiga sobre esta piedra será quebrado en pedazos,

Y aplastará en el polvo a cualquiera sobre quien caiga.»

020:019 Los jefes de los sacerdotes y los escribas buscaban poner sus

manos sobre Él en ese momento, pero temían a la gente porque

sabían que Él había dicho esta parábola en contra de ellos.

020:020 Lo observaban, y enviaron espías, que pretendían ser justos,

para que pudieran atraparlo en algo que dijera, para así

enviarlo al poder[ 170] y autoridad del gobernador.

020:021 Le preguntaron, «Maestro, sabemos que dices y enseñas lo que

es correcto, y no estás parcializado por nadie[171], sino que

verdaderamente enseñas el camino de Dios.

020:022 ¿Es legal para nosotros pagar los impuestos al Cesar, o no?»

020:023 Pero el percibió sus intenciones, y les dijo, ¿Por qué me

prueban?

020:024 Muéstrenme un denario. ¿De quien es la imagen y la inscripción

sobre este?

Ellos le contestaron, «del Cesar»

020:025 Él les dijo, «Entonces denle al Cesar lo que es del Cesar y a

Dios lo que es de Dios.»

020:026 No fueron capaces de atraparlo por sus palabras[172] ante las

personas. Estaban maravillados por su respuesta y callaron.

020:027 Algunos de los saduceos fueron donde Él, aquellos que niegan

que existe la resurrección.

020:028 Le preguntaron, «Maestro, Moisés nos escribió que si el

hermano de un hombre muere dejando una esposa y no tiene

hijos, el hermano debería tomar la esposa y criar hijos para

su hermano.

020:029 Habían siete hermanos. El primero tomo a la esposa y murió sin

hijos.

020:030 El segundo la tomó como esposa y murió sin hijos.

020:031 El tercero la tomó al igual que los otros, ninguno dejó hijos

y murieron.

020:032 Luego la mujer también murió.

020:033 Entonces en la resurrección, ¿De quién será esposa la mujer?

Pues los siete la tuvieron como esposa.»

020:034 Jesús les dijo, «Los hijos de este mundo[173] se casan y son

dados en matrimonio.

020:035 Pero aquellos que son considerados merecederos de llegar a ese

mundo y a la resurrección de los muertos ni se casan ni son

dados en matrimonio.

020:036 Pues ellos no pueden morir más, son como los ángeles y son

hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección.

020:037 Pero que los muertos resucitan, incluso lo mostró Moisés en la

zarza, cuando llamó al Señor `El Dios de Abraham, Isaac y

Jacob.´

020:038 Porque Él no es Dios de los muertos, sino de los vivos, pues

todos están vivos para Él.»

020:039 Algunos de los escribas contestaron, «Maestro, tu hablas

bien.»

020:040 Y no se atrevieron a hacerle más preguntas.

020:041 Él les dijo, «¿Por qué dicen que el Cristo es hijo de David?

020:042 David mismo dice en el libro de los Salmos,

`El Señor dijo a mi Señor, «Siéntate a mi mano derecha,

020:043 Hasta que yo haga de tus enemigos un estrado para tus

pies.»´

020:044 «Así que David lo llama Señor, entonces ¿Cómo puede ser su

hijo?»

020:045 Cuando toda la gente escuchaba, Él dijo a los discípulos,

020:046 « Cuídense de los escribas, a quienes les gusta caminar en

largos y adornados vestidos, y aman los saludos en las plazas

de mercado, las mejores sillas en las sinagogas, y los mejores

lugares en los banquetes;

020:047 que devoran las casas de las viudas, y por pretensión hacen

largas oraciones: estos recibirán la mayor condena[174].»

21

021:001 Levantó la vista y vio a la gente rica que ponía sus regalos

en el tesoro.[175]

021:002 Vio cierta viuda pobre echando dos pequeñas monedas[ 176].

021:003 Él dijo, «En verdad les digo, esta pobre viuda pone más que

todos ellos

021:004 porque todos estos ponen regalos para Dios de su abundancia,

pero ella, de su pobreza pone todo lo que tiene para vivir.»

021:005 Mientras algunos estaban hablando sobre el templo y como

estaba decorado con bellas piedras y regalos, Él dijo,

021:006 «En cuanto a estas cosas que ven, vendrán los días, en los que

no quedará aquí una piedra sobre otra sin ser derribada.»

021:007 Le preguntaron, «Maestro, entonces ¿cuándo serán estas cosas?

¿ Cuál será la señal de que las cosas están por ocurrir?»

021:008 Él dijo, «Estén alerta para que no se dejen perder, porque

muchos vendrán en mi nombre, diciendo, `YO SOY[177],´ `El

tiempo está a la mano.´ Entonces no los sigan.

021:009 Cuando escuchen de guerras y disturbios, no se aterroricen,

porque estas cosas deben pasar primero, pero el fin no vendrá

inmediatamente.»

021:010 Entonces Él les dijo[178], «Nación se levantará contra nación,

y reino contra reino.

021:011 Habrán grandes terremotos, hambrunas y plagas en varios

lugares. Habrá terror y grandes señales del cielo[179].

021:012 Pero antes de todas estas cosas, pondrán sus manos sobre

ustedes y los perseguirán, llevándolos a las sinagogas y

prisiones, llevándolos frente a reyes y gobernantes por causa

de mi nombre.

021:013 Se convertirá en un testimonio para ustedes.

021:014 Establezcan entonces en sus corazones no meditar por

anticipado como contestar,

021:015 porque les daré una boca y sabiduría que todos sus enemigos no

podrán resistir ni contradecir.

021:016 Serán entregados[180] incluso por padres, hermanos, parientes

y amigos. Ellos harán que algunos de ustedes sean llevados a

la muerte[181].

021:017 Serán odiados por todos los hombres a causa de mi nombre.

021:018 Pero ningún cabello de su cabeza perecerá.

021:019 Por su resistencia ganarán sus vidas[182].

021:020 «Y cuando vean a Jerusalén rodeada por ejércitos, sepan que la

desolación está a mano.

021:021 Entonces los que están en Judea huyan a las montañas. Los que

estén en medio de esta que partan. Los que estén en el campo

que no entren.

021:022 Porque estos son días de venganza, para que todas las cosas

que están escritas se cumplan.

021:023 ¡Pobres de aquellas que estén embarazadas y de aquellas que

amamanten niños en esos días! Porque habrá gran angustia en la

tierra, e ira hacia esta gente.

021:024 Caerán por el filo de la espada, y serán mantenidos en

cautiverio en todas las naciones. Jerusalén será amenazada por

los gentiles, hasta que el tiempo de los gentiles se cumpla.

021:025 Habrá señales en el cielo, luna y estrellas; y en la tierra

ansiedad de naciones, y perplejidad por el rugido del mar y

las olas;

021:026 los hombres desmayarán de miedo, y por la expectativa de las

cosas que vienen al mundo: porque los poderes de los cielos se

agitarán.

021:027 Entonces verán al Hijo del Hombre viniendo en una nube con

poder y gran gloria.

021:028 Pero cuando estas cosas comiencen a pasar, miren, y levanten

sus cabezas, porque su redención está cerca.»

021:029 Él les dijo una parábola. «Vean la higuera y todos los otros

árboles.

021:030 Cuando ya están brotando ustedes la ven y saben que el verano

ya está cerca.

021:031 Así mismo, cuando ustedes vean estas cosas pasar sepan que el

Reino de Dios está cerca.

021:032 Con seguridad les digo, esta generación no pasará hasta que

todas las cosas se hayan cumplido.

021:033 El cielo y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán por

medio alguno.

021:034 «Así que tengan cuidado, o sus corazones serán cargados con

vicios, embriaguez y las preocupaciones de esta vida y ese día

les vendrá de repente.

021:035 Pues vendrá como una trampa para todos aquellos que se

encuentran en la superficie de la tierra.

021:036 Así que tengan cuidado siempre, recen para ser contados como

dignos de escapar a todas estas cosas que pasarán, y para

estar frente al Hijo del Hombre.»

021:037 Todos los días estaba Jesús enseñando en el templo, y todas

las noches iba y pasaba la noche en el monte llamado

Olivos[183].

021:038 Todas las personas llegaban temprano en la mañana al templo

para escucharlo.

22

022:001 Ahora estaba cerca la festividad en la que se come pan sin

levadura y que es llamaba fiesta de la Pascua.

022:002 Los jefes de los sacerdotes y los escribas buscaban como

podrían matarlo, pues le tenían miedo a la gente.

022:003 Satanás entró en Judas que también era llamado Iscariote y que

estaba contado entre los doce.

022:004 Fue, y habló con los jefes de los sacerdotes[184] y capitanes

sobre la forma como podría entregarlo.

022:005 Ellos se alegraron, y acordaron darle dinero.

022:006 El aceptó, y buscó una oportunidad para entregarlo en ausencia

de la multitud.

022:007 Llegó el día del pan sin levadura, en el cual el cordero de

Pascua[185] debe ser sacrificado.

022:008 Jesús envió a Pedro y Juan, diciendo, «Vayan y preparen la

Pascua para nosotros, para que podamos comer.»

Buena Nueva de acuerdo a Lucas: Traducción de dominio público abierta a mejoras · 第 9 / 13 题