[2] «Tincar» no es castellano. Pero es una preciosa onomatopeya,
inventada por los gauchos, y que da mejor que ninguna otra palabra, la
nota, «tín»... del acero, que ellos tienen la costumbre de hacer
vibrar entre los dientes cuando sienten vacilar su coraje. Además,
emplean continuamente el cuchillo para abrirse paso, hachando gajos en
la maraña; y de ahí proviene sin duda la palabra.