CAPITVLO VI.

De las propridades que deben

tener los Maestros.

_Octaua del Autor, al que quisiere ser Maestro._

Si ser Maestro intentas elegante,

Y que alabe tu fama el Orbe todo,

Razon no es, que viuas ignorante

Del que debes tener estilo y modo:

Y si en destreza quieres ser Adlante,

No a que de ti te fies me acomodo;

Imita a el mas capaz, prudente y diestro,

Pues las señas te doy de mi Maestro.

No puedo dexar de hazer notorio a todos los que no lo saben, las partes

y propriedades de mi Maestro Antonio de Almenda: que no sserìa razon

dexarlas en silencio, por ser dignas de eterna memoria, y que los que

no lo an conocido y tienen noticia de su gran destreza, la tengã de

todo lo demas: pues quiso Dios, juntar en el todas las menesterosas

a vn gran Maestro para conseruacion de su Escuela. Y es muy cierto,

que a todoslos demas Maestros que tienẽ sus Escuelas viuas, no les

faltara ninguna de estas calidades, porque sin qualquiera de ellas

no fuera possible preualecer: mas no puedo yo saberlas tã de raiz

de los demas Maestros, como del mio, por la mucha comunicacion que

con èl tuue, y con Francisco Ramos; a los quales ningun Maestro pudo

auentajar. Y los que a estos dos han llegado, podian dezir, que

subieron todo lo que de potencia pudieron. Es pues mi Maestro Antonio

de Almenda, entendido, apacible, seuero, limpio, asseado, galan, de

buenos respetos, y sobre todo muy cortes: y porque no me falte la

explicacion de todo lo dicho, dando a entender de que siruen todas

estas propriedades, cada vna de por si a vn Maestro de dançar, mas

que a otra persona alguna, lo dire: con que califico la razon en que

afirmo, que a todos los Maestros que oy tiene Escuelas, no es possible

les falte ninguna dellas. Lo entendido sirue de saberse estimar, y no

errar en las ocasiones lo que en ellas se puede ofrecer, de modo que

no se pierdan el respeto: por que no ay cosa que mas se desestime,

que la ignorancia, mayormente entre hõbres de buen entendimiento,

como los con quien los Maestros de dançar tratan, que es muy cierto

lo son los mas. Lo apacible, para darse a querer bien a todos los que

frequentan la Escuela: que no es razon enfadarlos con desabrimientos,

y hazen su negocio en conseruarlos; mezclando lo apacible con lo

seuero, para que lo vno tenga estimacion, y lo otro aficion; sin q̃

ninguna destas dos cosas passen a estremo, de modo que ni la mucha

seueridad cause enfado, ni la demasiada llaneza menosprecio Lo limpio

y asseado, de mas de parecer en vn hombre biẽ la limpieza, por ser

vna de las mayores gracias de los hõbres y mugeres, porque a mi ver,

todas sin esta no luzẽ, Sirue de no hazcerse molesto a los ojos, y

de combidar con su asseo a que todos desseen dar tal Maestro a sus

hijos: porque siẽdo desaliñado y asqueroso, no aura quien guste de

lleuarle a su casa, ni darle sus hijos para que se los enseñe, porque

de camino no se abiliten de desaliñados; que es vna enfermedad muy

pegajosa. Tampoco a semejantes Maestros los quèrra nadie lleuar a

festejos, ni saraos, en que suelen hallarse los Maestros curiosos y

limpios. Ni menos se estimará nadie de traerlos a su lado, porque no

querran lleuar consigo a quien desluzga su persona con su mal traxe,

demas de que desluzen lo que obran. Y no tan solamente esta limpieza

y asseo se entiende en el traxe, sino en comer y beuer: que debe vn

hombre qualquiera (quãto mas vn Maestro, que a todas horas ha de

estar en vn ser) medirse en la veuida y comida, de modo que no les

haga daño; ni tampoco entrar a lo dicho en partes ilicitas, como los

maestros que antes he dicho, que andan con la guitarrilla debaxo de la

capa. Los buenos respetos lo abraçã todo, porque cõ ellos cumplen

con todas sus obligaciones y palabras, que dan de puntuales, y se les

pueden fiar las discipulas; lo que no se puede hazer con Maestros

de malos respetos, por que corrẽ riesgo de vn atreuimiento de vno

destos Maestros; delito digno de gran castigo: porque demas de que el

Maestro está en lugar de padre, no merece la confiança que del se haze

semejante traycion. Lo galan, sirue de parecer mejor dançando, que otro

Maestro que no lo sea, aunque sea tã diestro como el; porque el que

dança bien y es galã, es como tener pujança y destreza en las armas:

y causa mas aficion al que mira vn Maestro galan y bien parecido con

el instrumento en las manos executando lo que enseña. Esto no lo digo

porque el Maestro ha de dançar de ordinario, ni es razon que dance con

sus discipulos, porque es desautorizarse, como tambien lo es, quitarse

el ferreruelo para dançar en casa de los discipulos quando da licion.

Y si tal vez por algun accidente se ofrece dançar, ha de ser Con el

instrumento, y no en otra manera, o antes, y despues de sus discipulos,

escusando siempre este lance con mucha cortesia, la qual debe tener

en todo, y especialmente en reprehender las ignorancias y descuidos

que suele auer en las Escuelas: porque la reprehension con soberuia,

ocasiona a disgustos. Estos son estilos, que demas de verlos guardar

a mi Maestro, sè que se guardan y executan en todas las Escuelas de

la Corte, ansi esto, como todo lo demas cõtenido en este Tratado.

Deben los Maestros saber todos los tañidos y danças antiguas, aunque

aora no se pratiquen, como son, Españoleta, el Bran de Inglaterra,

el Turdion, la Hacha, el Cauallero, la Dama, y otros semejãtes, que

siruen en los saraos y mascaras que se hazen a su Magestad, y à otros

Principes: y sobre todo tener buena inuentiua para ordenar vn laço de

importancia: porque no consiste solamente el ser Maestro en enseñar lo

ordinario, sino en tener buena disposicion, ciencia y inuentiua para

qualquier cosa destas que è dicho, y saber acomodar los mouimiẽtos a

estos tañidos extraordinarios. Esta particularidad, sobre las demas q̃

tiene mi Maestro, fue vna de las que mas le ayudaron para serlo de su

Magestad: porque está en todos los tañidos que ay, sin perder punto, y

ay Maestros que no los saben: y es desdoro de vn Maestro ignorar lo que

debe saber: y a mi me ha sucedido (no en Madrid, ni en Seuilla, sino en

otras partes que no digo, porque no se sepa que Maestro es) auer pedido

el Alta, Rey Don Alonso, y la Baxa, y no saber tocar ninguna de estas

pieças: esto teniendo Escuela publica. Y ansi digo, que el Maestro que

ignora estas cosas, està sujeto a que otro que las sabe, si se las

pregunta, le coxa en falta. Y tambien digo, que para en quãto a ganar

de comer, no mirando a ser en todo eminente, con saber bien lo que

se pratica en Escuelas, tiene lo que basta vn Maestro: esto sabiendo

enseñar mugeres, a que es muy importante y dificil, que aunque dançan

con el mesmo compas y compostura son las mudanças muy diferentes,

atendiendo siempre a suplir con el instrumento los defectos o yerros de

el que dança, parte que excelentemente executa sin ser Maestro deste

Arte, mas que aficionado Felipe de Casaverde, natural de Seuilla, en

cuya alabãça se hizieron estos versos, por la mucha Velocidad de sus

manos.

_Por Antonio Ortiz Melgarejo del Abito

de San Iuan, a Felipe de

Casaverde._

Admiracion del suelo,

y confusion del Arte,

es Felipe gentil, la menor parte

del acordado acento,

que dà tu mano al musico instrumento;

quando mas licenciosa,

libre, discurrirosa,

y en numero copioso dilatadas

se ven las vozes siete,

con altas diferencias variadas.

Tan dulces que dessea

el mas noble sentido

vsurpar el oficio del oido:

y por Lince que sea

la aguda vista y pura,

la desmiente la mano,

al veloz mouimiento soberano,

con que el concento redoblar procura,

que como el desseo quiere

en las cinco sombras lineas hiere.

Sin que del son suaue

se confunda la voz aguda, o graue;

antes al alma embia

si mas apresurada,

mas distinta armonia,

con que tiene el imperio en sus afectos,

que al arbitrio del toque poderoso

se ven altos efetos,

o alterar el reposo

del sossegado animo pretenda,

o a sossegarlo de alterado atienda.

Vnica fuerça de tu industria rara,

en quien toda alabança será auara.

Viua inmortal tu celebre instrumento,

y si el que en dulce acento

tẽplò el tormẽto, a el Reyno del tormẽto,

lisongera la Fama Voladora

dixo que està en el cielo, diga agora

que en el tuyo està el cielo.

_Versos del Autor a la Bandurria de

Felipe de Casaverde._

Sonora oi la voz de vn instrumento,

tan suspenso y atento,

que el alma presumia

que en la esfera celeste se tañia;

el engañarme dudo,

pues fue Felipe quien tocarle pudo.

La vista aplico a la ligera mano,

con que tocaua vfano

vna Bandurria breue,

que con tres lenguas siete vozes mueue,

con mas dulçura y gracia,

que la Lyra que puso el cerco en Tracia.

Gloriosamente tuve diuertidos

a vn tiempo dos sentidos,

sin penetrar qual fuera

quien mayor suspension al alma diera

el que oyò suauidades,

o el que en sus dedos vio velozidades.

Si el diestro Apolo huuiera merecido

que llegasse a su oido

lo canoro y suaue

deste instrumento, dulcemente graue,

tanta su inuidia fuera,

que en Bandurria la Lyra conuirtiera.

Tus verdes años (Casauerde ilustre)

jamas el tiempo frustre,

porque al mundo no falte

quien valor dè a la Musica, y la exalte,

y quien a los sentidos

eleuados los tenga, y suspendidos.

Discursos sobre el arte del dançado y sus exelencias y primer origen, reprobando las acciones deshonestas · 第 24 / 27 题