De los Retos, y Hayas.
Pica tanto el dançado a los que tratan del, que ninguno quisiera
que nadie lo murmurasse; y sobre estas murmuraciones, de que vnos
saben mas y parecen mejor que otros, se pierden muchas amistades, y
se han echado en Escuelas muchos Retos, que suelen venir a parar en
cuchilladas; y como he dicho en el capitulo antecedente, por este
daño no se debe dar lugar a murmuraciones en la Escuela. Y porque los
Retos suelen parar en disgustos, y por otros que se pueden originar,
deben los Maestros tener junto a si sus armas, sin que jamas le falten
del lado. Echãse estos Retos en esta forma: El que està ofendido,
va a la Escuela de donde emanô el enfado; y quando la vee mas plena,
pide el Alta, y en dançandola, dize desta manera (puesto su sombrero,
capa, y espada:) Reto y desafio a fulano, discípulo de fulano, a
dançar y baylar quatro mudanças de Pauana, seis Passeos de Gallarda,
dos mudanças de Folias, dos de Rey, dos de Villano, Chacona, Canario
y Rastro a mas hazer, y a mejor parecer, debaxo de buẽ tañido; y
deposito tãta cantidad en el señor Maestro, cuya Escuela elijo, para
que se execute; y señalo tal dia: El dinero la mitad para quien tocáre,
y la mitad para quien ganáre: y nõbro por mis padrinos, a Fulano y
fulano. Este mismo Reto se à de echar luego en todas las Escuelas;
porq̃ de otra suerte no es Reto, ni tampoco lo es, no depositando,
ni señalando dia, ni nombrando Padrinos. Ay opiniones que dizen, se
ha de retar a cierto y galano. Contradigolo, porque es incompatible
lo vno con lo otro, y todo se incluye con dezir a mas hazer, y mejor
parecer. Y esta es opinion de Iuan de Pastrana y Alberto de la Cuesta,
y me arrimo a ella, porque no ignoran estos lances. El que aceta el
Reto, ha de pedir el Alta en la Escuela donde primero le retaron; y
en dançandola, dirà estas razones: A mi noticia a venido, que fulano,
discipulo del señor Maestro Fulano, me ha retado a dançar y baylar
(todo esto con el sombrero en la mano). Y en acabandolo de dezir,
ponersele cõ toda la arrogancia que pudiere, y proseguir diziendo:
Acepto el Reto, segun y en la forma que le pronuncio, y deposito
la mesma cantidad que depositò, y nombro a fulano y fulano por mis
Padrinos. Ha de depositar el dinero, y hazer la mesma aceptacion en las
demas Escuelas, diziendo en todas, que lo acepta, y sale a el. Llegado
el plaço y ora, dancara primero el que retò, empeçando de Escuela,
y iran dançando vno en pos de otro hasta acabar el reto. Y luego el
Maestro va tomando los votos, y el que tuuiere mas, este gana. Lo que
ordinariamente se haze quando la diferencia es poca, es darlos, à ambos
por buenos; porque entre los Padrinos y apassionados no aya discordia
sobrc si està mal, o bien votado: porque de esto se suelẽ recrecer
algunas pesadumbres. Mas tambien se ha visto auer tãto interes en
esto, que auiendo dos que dançan retadose, dançaron tã igual, que de
justicia no se pudo dar a ninguno la ganancia; y vno de los Padrinos
dixo, que su ahijado auia ganado; porque su cõpetidor lleuaua vna
cinta de los calcones de las que èl no pudo ver, por no éstar delante,
y al passo que dançaua, iua la cinta dando saltos y baybenes: y
recibiose a votos, si era fealdad, o no; y todos concordaron, en que no
era bien parecido, con que perdio el reto, por no andar bien atado. Y
lo que se hizo fue, que pagasse èl solo la parte de el Maestro, por el
descuido, porque para salir a vn reto, ha de ir vn hombre muy atildado
en todo. Ay tambiẽ Retos particulares, en que no se reta mas de a
Cabriolas, o Giradas, o a otra pieça, la que mas bien le parece al que
reta. Ay Retos generales, en que se reta por presuaciõ a qualquiera
que dixo, o murmuró. Y si la murmuracion es de el Maestro de el que
reta, estando ausente, q̃ no lo puede hazer èl; puede el discipulo
retar, diziendo estas razones: A qualquiera q̃ dixere mal de la dotrina
de mi Maestro fulano, ora sea discipulo, o Maestro el que lo dixo, por
estar el mio ausente, lo reto y desafio a tal y tal cosa. Y en otra
ocasion serà mal parecido retar vn discipulo a vn Maestro, aunque es
cosa que lo he visto en Madrid. Y assi yo, el año de treinta y siete,
recien venido de la Corte a esta Ciudad, auiendo dos Escuelas no mas,
vna de Luis de Carauallo, y otra de Melchor de Gueuara, auiendo yo
dançado en la Escuela de Luis de Carauallo, con mucho auditorio, en que
se hallò vn cierto Maestro, despues de auer salido yo de la Escuela,
diziendo vnos dicipulos suyos, que les auia parecido bien lo dançado,
les respondio por complacerlos, que la dotrina no era buena Esto llegó
a mis oidos, y como no lo dixo en mi presencia, no le quise retar a el
solo en nombre de mi Maestro, sino echè vn Reto general, a qualquiera
que de la dotrina de mi Maestro dixesse mal, ora fuesse Maestro, o
discipulo. Esto fue en la mesma Escuela que el tal Maestro hablô, y
estando èl presente; que no digo su nombre, porque es de los antiguos,
y que tuuo Escuela en Seuilla y otras partes, aunque entonces no la
tenia. Llegò el plaço del Reto, a que concurrió mucha gente, despues
de auer estado el Reto ocho dias fijado en la Escuela, firmado de mi
nombre, y no huuo quien saliesse a el. Lo que no sucediera oy; porque
si yo por mi echasse vn Reto, se han criado desde entonces muchos,
que puedẽ salir y ganar qualquiera Reto. Mas entonces, ni aora es
euidente, que si de mi se cẽsurasse, y se me dixessen en mi rostro
todos mis defetos de dançar, ni aunque efectiuamente me retassen,
aunque supiera ganar, ni saliera al Reto, ni le echara. Y si de mi
Maestro oyera oy, o en qualquier tiempo, dezir cosa que no me sonara
biẽ, siendo assi que soy el discipulo que menos sabe de los que tiene,
retára a qualquiera por diestro que fuesse. Y esto deben hazer todos
los discipulos por sus Maestros; porque el Maestro, como digo en otro
capitulo, es segundo padre, y se ha de boluer por él a capa y espada.
La noche pues que, como digo, cumplio el plaço del Reto, presentes
muchas personas, que a la voz del, acudieron; lleguè a la Escuela con
toda la preuencion que a semejante cosa se ha de ir, y despues de auer
estado largo rato, como los circunstantes se cansauan de aguardar, se
leuantó el Maestro Luis Carauallo, y dixo: Caualleros, aqui està el
señor Iuan de Esquiuel; a cumplir con su obligacion, nadie ha acerado
el Reto, aunq̃ lo han leido muchos, no me parece que se ha de executar:
si ay quien salga a el, ya es ora. Nadie respondio palabra, sino el
tal Maestro, que murmuró, y dixo estas razones: Señores mios, de la
dotrina de Antonio de Almenda ninguno con razon puede hablar mal. Y lo
que el señor Iuã de Esquiuel obra, no à de auer en Seuilla quien diga
mal de ello: porque es discipulo de vn gran Maestro, y su dotrina es la
que todos seguimos; porque es la misma de Quintana el viejo, Maestro
de todos. Entõces respondi yo: Pues señor Maestro, holguemonos nos vn
poco esta noche, porque eftos caualleros no se vayã sin ver algo; y le
supliquè dançasse el Alta. Y la dançó (que era raçõ, por ser Maestro,)
y salieron otros dos amigos, y dançamos de amistad, y con tanto
cuydado, como si fuesse en prosecuciõ de el Reto. Y el tal Maestro
dãçò aquella noche, al fin como Maestro, y de los que han hecho ruido,
y sacado muy excelentes discipulos. Las Hayas suelen echarse las
Pasquas, y dias muy festiuos, despues de auer dançado antes que se vaya
la gente. Y el que la ha de echar (que siẽpre à de ser vno de los mas
diestros) dança el Alta, y ofrece lo que le parece y saca a dançar a
otro, el qual haze lo proprio, y ofrece en el sombrero de el que echò
el Haya, y este saca a otro, y assi sucessiuamente hasta que no ay a
quien sacar. Y si alguno sacandole no quisiere salir, pidiendoselo dos
ò tres vezes, no ay que apretar mas la dificultad, sino passar adelante
sacando a otro, por euitar algũ disgusto. Hizose el Alta para tres
ocasiones, para hazer Escuela lo principal, para Retos, y para Hayas.
Todos los Maestros aborrecen a los de las danças de cascabel, y con
mucha razõ, porque es mui distinta a la de quenta, y de muy inferior
lugar, y ansi ningun Maestro de reputacion, y coa Escuela abierta se
ha hallado jamas en semejantes chapadãças, y si alguno lo ha hecho,
no aurà sido teniẽdo Escuela, ni llegado a noticia de sus discipulos;
porque el que lo supiere, rehusará serlo de alli adelante: porque la
dança de cascabel, es para gẽte que puede salir a dãçar por las
calles; y a estas danças llama por gracejo Francisco Ramos la Tararia
del día de Dios: y el dançado de cuenta es para Principes, y gente de
reputacion, como lo tengo dicho, y probado en este Tratado. Y si mi
Maestro perdiera el buen juizio que Dios le dio, y ensayára semejãtes
danças, o se hallára en ellas (que es biẽ impossible) no me intitulàra
su discipulo, con quererle y estimarle tanto. Y con esto doy fin a mi
discurso, por no tener mas molesto al letor, aunque pudiera dezir mas
en alabança del dançado de quenta.
No ay Arte, ni oficio, ni abilidad de q̃ se ayan impresso libros,
ni tratados, que con ellos, sin voz viua, se pueda aprender todo lo
necessario: porque todo esto sin Maestro, no seruirà sino de alumbrar
algunas cosas. Y si con algun libro se puede hazer capaz qualquiera de
lo mas necessario del arte, es en este, porque en el saber executar vn
mouimiento, consiste el dançar bien: y si yò sè dançar vna mudança, dos
o mas, y los mouimiẽtos dellos no los hago con todas sus calidades,
harè la mudança, pero obrarèla mal; con que me valierà mas no hazerla:
y executando la Floreta, Campanela, ò otro mouimiento, como lo tengo
explicado, por pocas mudãças que sepa, seràn bien dançadas: y por poco
discurso que tenga el que dessea saber, hallarà muy claro el modo, y le
seruirà el libro, de acendrar, purificar y perficionar lo q̃ se le ha
enseñado, y gastar menos tiempo en ello. Y assi mesmo sabrà por este
Tratado, la cortesía, el modo y estilo que debe tener en Escuelas, y lo
que en ellas debe hazer, y las excelencias y origen de el dançado.
Grandes señores, diestros
en dançar.
Los que yo he visto dançar grandes Caualleros, que no sè quien los
enseñò, fueron, el señor Duque de Lerma, Dõ Francisco de Rojas y
Sandoual, El señor Conde Delda, El señor Cõde de Sastago, El señor
Conde de la Fuenclara su hermano, El señor Conde de Saldaña, El señor
Don Iuan y Don Christoual de Gauiria, pages de su Magestad, El señor D.
Alonso Ortiz Ponce de Leon y Sandoual, primogenito de el señor Marques
de Valencina, El señor Conde de Arenales, Don Pedro Niño, y Dõ Gaspar
de Tebes. Y aunque ay otros muchos muy diestros, no los pongo en este
tratado, porque no he tenido dicha de verlos dançar. Y tambien me
consta, que no ay titulo, ni señor que no sepa poco, o mucho: mas los
referidos, son muy diestros, y por esso los menciono.
Maestros de Dançar, que à auido
desde cien años a esta
parte.
El Gran Maestro de Maestros Quintana el viejo, que fue 70. años
Maestro: Damian Dança, que tuuo Escuela mas de treinta años: Marcos
Perez, gran Maestro, q̃ tuuo Escuela quarenta año, y fue Maestro de
mi Maestro Antonio de Almenda, y de Francisco Ramos: Iulian, que tuuo
Escuela treynta años Marcos Fernandez de Escalante, fue Maestro de su
Magestad quarenta años: Luis Fernandez de Escalante su hijo, que le
sucedio, y lo exercio quinze años hasta que murio. Todos los quales son
ya difuntos.
Maestros que oy ay en Madrid.
Antonio de Almenda, Maestro de su Magestad el Rey D. Felipe Quarto el
Grande, nuestro scñor, que el cielo guarde. Francisco Ramos, que por
su gran destreza pudiera serlo tambien: Frãcisco Magre, discipulo de
Antonio de Almendá: Juã de Castro, Francisco de Ayala: Iuan Baptista:
Alonso de Balbuena. Todos los quales son dicipulos de Antonio de
Almenda y Frãcisco Ramos, porquc aunque Castro vino de Murcia, y
otros de Italia y Venecia, con algunas curiosidades de muy buẽ gusto,
para poner sus Escuelas fue fuerça arrimarse a la dotrina destos dos
insignes Maestros.
Mas Maestros de Madrid.
Ivan Gutierrez en Alcala de Henares. Iuan Baptista en Madrid. Luis
de Faria ayuda de Maestro de su Magestad. Cerdan en Toledo. Pedro
Fernandez en Malaga. Alonso de Valbuena en Madrid. Castaño en Toledo.
Micael Angel en Cadiz.
Maestros de Seuilla.
Hieronimo de Torres. Pedro Hernandez, Diego Hernandez: Melchor de
Gueuara, difuntos. Luis de Carauallo. Ioseph Rodriguez Tirado discipulo
de Francisco Ramos, y de Antonio de Almenda. Y Marcos Gomez que oy
tienen sus Escuelas abiertas, porque de los que no tienen ni an tenido
Escuelas, no ay que hazer menciõ, porque no son Maestros.
Discipulos de mi Maestro Antonio
de Almenda.
Manuel de Morales, Iuan de Pastrana. Alberto de la Cuesta. Paladinas.
Martin Magno. Iuseph de Pastrana. Domíngo Gonçalez. Pedro de Saauedra.
Dõ Ioseph Carrillo. Augustin Deza, Iuan De za hermanos. Los Romanes.
Diego Luis, Pedro de Valberde. Francisco Enriquez escriuano de Camara.
Iuan de Carrion. Iuan Ramirez. Dõ Andres de Bogona oficiales de
Estado. Iuan Ros de Issaba. Laçaro de Salamanca. Ambrosio Franco. Iuan
Sangal y su hermano. Todos ellos conoci por muy diestros, los demas que
no conoci, no tiene numero.
Discipulos de Francisco
Ramos.
Christoual Sanchez. Alonso Franco. Melchior de Arnedo. Bernardo Garcia.
Nicolas el Cordonero. Don Damian de Monterroso. Francisco el Guantero.
Aũque Francisco Ramos tiene muchos mas discipulos; no los conoci, por
no ser tan cotidiano en su Escuela, como en la de mi Maestro. Conoci
en Madrid por muy diestros, a Pedro, y à Augustin Bergel hermanos,
Alguaziles de Corte, y a Cepeda Escriuano del Crimen, y no se cuyos
discipulos son.
Discipulos de Ioseph Rodriguez
Tirado.
Antonio de Burgos, hijo de Miguel de Burgos Escriuano publico. Iuan
Clauijo hijo de Geronimo Clauijo, mercader. Clemente de Vera. Don Iuan
de çurbaran, hijo de Francisco çurbaran el gran pintor. Don Iuan y Don
Gaspar Catano, Iurados de Seuilla. Iuan Baptista el Flameco. Gregorio
de Mercado. Francisco Arias el Pintor. Iuan de Morales Maestro en
Antequera. Claudio de Leon.
Discipulos de Luis de
Carauallo.
Francisco de Yllanes hijo de Pedro de Yllanes. Fernando y Pedro Romay,
hijo de Pedro Romay.
Don Ioseph Monte. Y aunque tiene muchos mas discipulos, estos reconozco
por los mas diestros.
Discipulos de Marcos
Gomez.
Ivan Antonio de Quesada hijo de Iuan Esteuan de Quesada, platero de
oro. Iuan de Mesa, hijo de Iuan de Mesa Platero.
Don Diego de Cordoua, hijo de Don Iuan de Cordoua, Cauallero de la
Orden de Sãtiago. Don Miguel de Tapia. Don Miguel de Almonacir. Iuan
Francisco, Maestro de dançar en Caçãlla.
Y es de notar, que Ioseph Rodriguez en dos años de Escuelas, a
conseguido tener vn discipulo, Maestro en vna Ciudad como Antequera. Y
Marcos Gomez en vn año otro Maestro, con Escuela abierta en Caçalla.
Las causas principales que me expusieron a escriuir (aunque con rudo
estilo) este breue Tratado, á sido manifestar a los curiosos, el
aprecio grande, que se debe hazer del Arte de dançar; poniendoles por
exemplo, lo que refiere el capítulo primero de sus excelencias, que
es quanto en esta parte à podido conseguir mi cuydado, y lo bastante
para el conocimiento de ellas: y por auer yo fomentado desde que vine
de la Corte las Escuelas que oy tiene esta ciudad, e introduzido en
ellas, a costa de mucho desvelo, la heroyca doctrina de mi insigne
Maestro Antonio de Almenda, que entonces no auia quien la siguiesse de
todo punto, si bien pretendian imitarla: y parecerme que para mayor
perfeccion de los discipulos, que en Seuilla y otras partes continuan
las Escuelas, y se aplicã afectuosamente à auilitarse en este tan
prouechoso, como agradable exercicio, les sera importantissimo tenerla
por escrito; pues los documentos que aprendi de mi Maestro, (oluidados
nunca, y siempre venerados de mi memoria) concedierõ alas a mi pluma,
para darlos en este Tratado a la estampa, antes que se publicasse otro,
que tuue noticia se pretendia escriuir, comunicandolos, por ella a
todos, aunque sucintamẽte. Porque en este y en los futuros siglos se
siga y estime la doctrina de mi Maestro y viua su fama, y de los que
en estos discursos he particularizado, eternamente; sin que el oluido,
ni la embidia puedan ofender el honor que merecen. Si en ellos el
lector hallare algun acierto, el loor de el se le deue a mi Maestro,
mas si apuntare algunos yerros, considerelos por mios, pues aquel nacio
de su enseñança, y estos de mi unsuficiencia: y aunque tenga muchos
que censurar, conforme su parecer, perdonelos piadoso, o corrijalos
escriuiendo otro Tratado, que se ajuste mas con su entendimiento, para
que assi venga a conocer, que es mas facil dezir mal, que escriuir
bien.
Despues de escrito este libro, fue Dios
seruido de lleuarse a Marcos Gomez Maestro
de dançar, y en su lugar a mi instancia,
puso Escuela Diego Moron de Acebedo,
discipulo de Ioseph Rodriguez Tirado, y
lo pongo por escrito para q̃ se sepa que mi
Maestro y Francisco ramos, no solamente
tienen discipulos Maestros, sino que
tambien sus discipulos tienen
discipulos por
Maestros.
_Dezimas de Alonso Ramìrez,
al Autor._
Qve tiempo avrá, que consuma
las que oy gozais alabanças,
si le dá eternas mudanças
el vuelo de vuestra pluma:
nadie embidioso presuma
igualaros, pues ya es llano,
con su estilo soberano,
que a quantos embidia es
la gala de vuestros pies,
les ganasteis por la mano.
Iustamente debe estar
vuestro Maestro glorioso
por hazerle mas famoso
el ser vos tan singular;
llegaràse a venerar
su nombre y su fama, en quanto
circunda el celeste manto;
pues por enseñaros èl,
consigue el Orbe (Esquivel)
en estos discursos, tanto.